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"¡No vamos a morir en nuestros cubículos!" Estallan huelgas salvajes en centros de llamadas en todo Brasil

Desde el jueves pasado, 19 de marzo, miles de trabajadores se han movilizado en una serie de huelgas salvajes (espontáneas) y protestas en centros de llamadas en ciudades del norte al sur de Brasil. Se han enfrentado en contra de las condiciones de trabajo inseguro frente a la pandemia de COVID-19. Este movimiento es parte de una ola mundial de huelgas espontáneas, incluso en fábricas de automóviles en Italia, España y los Estados Unidos y en otras industrias en otros lugares.

Una de las primeras protestas en estallar desafió a la transnacional AlmaViva, con sede en Italia, que tiene centros de llamadas en 11 ciudades brasileñas y emplean a 37.000 trabajadores en todo el país.

Tres días antes de que comenzaran las protestas en AlmaViva en Brasil, el periódico italiano Agenzia Italia había informado que los 2.800 trabajadores de la compañía en Palermo estaban organizando una huelga masiva, exigiendo el cierre del centro de llamadas de allí después de un caso confirmado de COVID-19 entre los operadores. Al día siguiente, se cerró la sede de Palermo y se implementó el servicio de teletrabajo.

Los trabajadores de AlmaViva en la ciudad de San Pablo, donde tuvo lugar una protesta y un paro laboral el viernes pasado, informaron al WSWS que se enteraron de que el centro en Italia había estado cerrado debido a la pandemia. Una de ellas, Ingra, dijo: "Fue muy extraño para una multinacional como AlmaViva. Deberían haber absorbido la experiencia de lo que había sucedido en Italia, pero realmente no tuvieron ninguna reacción".

La actitud de AlmaViva fue la misma adoptada por absolutamente todas las empresas de telemarketing en Brasil. Ignoraron las advertencias y directrices de la OMS, así como los resultados desastrosos que ya se han visto en otros países, y forzaron la continuación de las operaciones regulares, incluso después de que el coronavirus ya hubiera infectado a miles de personas en Brasil y ya hubiera casos dentro de las propias empresas.

Sin embargo, los trabajadores brasileños asimilaron rápidamente las experiencias internacionales y se dieron cuenta de que, al igual que los trabajadores de otros países, se veían obligados a trabajar en condiciones extremadamente peligrosas.

"A principios de la semana pasada, se estaba produciendo un gran revuelo, porque obviamente las imágenes que estamos obteniendo del resto del mundo son impactantes. Nos guste o no, la globalización trae este tipo de 'problema': la gente sabe lo que está pasando", dijo el operador de 24 años Elias, también de AlmaViva en Brasil, al WSWS.

La crisis del coronavirus exacerba enormemente lo que ya son condiciones de trabajo inhumanas en estos centros, convirtiéndolos en trampas mortales. "Es un centro de llamadas, esa vieja historia, muchos cubículos todos cerca uno del otro, un entorno con aproximadamente 100 personas, totalmente cerrado, sin ventanas debido al ruido", dijo Elias.

Otro operador de AlmaViva, Cris, de 28 años, informó al WSWS que uno de sus colegas está hospitalizado con un presunto caso de COVID-19. "Creo que hay algún caso [en la empresa], simplemente no se ha descubierto todavía", dijo. "Porque nosotros, que trabajamos en los centros de atención telefónica, vamos a trabajar con resfriados, con migrañas, con dolor, porque si perdemos un día, ya lo sentimos en nuestros bolsillos".

Huelga en un centro de llamadas en Recife, Pernambuco

Elias informó de que la única medida tomada la semana pasada por AlmaViva fue: "a partir del martes o miércoles, sacaron un limpiador multiuso y un trapo, y en el cambio de turno nos permitieron limpiarnos a nosotros mismos y nuestros cubículos y luego pasar el mismo trapo y el mismo limpiador para los demás. Los supervisores no tenían información. Queríamos saber si habría un cierre, y no dijeron nada".

Algunos trabajadores en riesgo, como Ian, que padece enfermedades respiratorias, dejaron de ir a trabajar. "Fui el primero en mi equipo en no entrar y luego encontrar una manera de justificar esta ausencia", dijo. "Es realmente una sensación de que o luchamos solos por nuestra salud y sufrimos represalias de la compañía, o morimos en nuestros cubículos".

El jueves, los operadores de AlmaViva en San Pablo comenzaron a organizar una huelga a través de un grupo de WhatsApp. Elias dijo que "a mitad del jueves, me agregaron a un grupo de huelga, y durante el último descanso del día distribuyeron varios folletos. Al final del día, este grupo había reunido a más de 250 personas".

La compañía trató de reprimir el movimiento. Elias informó que él y sus colegas se reunieron el jueves por la tarde cuando el coordinador del sector declaró que "básicamente, lo que le importa a la compañía, sobre todo, son sus ganancias. No podían simplemente detener las operaciones y mantenernos en casa cobrando. Entonces, en el caso de suspender las operaciones, no se nos pagaría nada". El coordinador también dijo que implementarían medidas de trabajo desde casa, pero que "de la operación de la que formamos parte, que tiene alrededor de 100 personas, solo 10 lo harían".

"Estaba rebelde", dijo Elias. "Obviamente no me quedé callado y le pregunté: 'Está bien, todo lo que estás diciendo es lo que tu empleador te dijo que dijeras, pero ¿qué piensas, con este limpiador o este desinfectante de manos que traes, nosotros estaremos a salvo? ¿Realmente crees eso?' Y luego el tipo dijo que si nos suspendía, nos quedaríamos sin cobrar. Luego, otro coordinador me llamó en una esquina para decirme que ni siquiera sabía qué era una pandemia para que esté agitando a la gente. Es tan injusto".

A pesar del intento de la compañía de aterrorizar a los trabajadores, estos se unieron masivamente en el paro laboral del día siguiente. Durante el fin de semana, continuaron discutiendo en las redes sociales cómo continuar el movimiento en los próximos días.

Como Cris declaró: "No es solo San Pablo; en varias ciudades en varios Estados han dejado de trabajar. Es necesario cuidar la salud del empleado. Hoy la compañía nos ve como un número... Entonces, la huelga no es solo para hacer un escándalo, o para no trabajar. Estamos reclamando nuestros derechos y para no tener ningún problema en el futuro con nuestra salud y la de nuestros seres queridos".

Los paros que estallaron en todo el país ocurrieron en múltiples centros de las mismas compañías, varias de ellas pertenecientes a corporaciones transnacionales como AlmaViva. Hay algunos incluso más grandes, como Atento, que solo en Brasil emplea a más de 80.000 trabajadores y tiene más de 70.000 empleados más en 12 países diferentes. Los centros de estas empresas generalmente reúnen a miles de trabajadores, en su mayoría jóvenes, que luego se dividen en las llamadas operaciones. Reciben los salarios más bajos posibles, que se descuentan regularmente y están por debajo del mínimo estipulado por la ley brasileña, de R$1.039 (alrededor de US$250) al mes. Un trabajador, por ejemplo, informó que cobraba alrededor de R$700.

En un centro de AlmaViva en Belo Horizonte, Minas Gerais, que sirve al Banco Itaú, un representante de la compañía declaró a los trabajadores que protestaban el viernes: "AlmaViva, el liderazgo, la alta gerencia, más Itaú y el gobierno están involucrados y preocupados por el escenario del coronavirus". Fue interrumpido por abucheos de los trabajadores enojados, que saben que eso es mentira. Además de los centros en San Pablo y Belo Horizonte, entre el jueves y el viernes, estallaron protestas y huelgas en AlmaViva en Teresina, Piauí en el nordeste de Brasil, así como en Guarulhos, también en el Estado de San Pablo.

En Goiânia, la capital de Goiás, en el centro oeste del país, miles de trabajadores dejaron el trabajo el jueves y tomaron la Avenida 136, donde se encuentran las grandes compañías de telemercadeo como Atento y BTCC. Luego bloquearon la cercana carretera federal BR 153. Se registraron otras huelgas y protestas espontáneas en Recife, Pernambuco; en Salvador y Feira de Santana, Bahía, ambas en el nordeste; en Curitiba, Paraná en el sur; y otras ciudades del Estado de San Pablo, como el municipio de Poá y Bauru .

Estas protestas y huelgas se organizaron independientemente de los sindicatos corporativos. Después de la movilización de los trabajadores, la Federación Nacional de Trabajadores de Empresas de Telecomunicaciones y Operadores de Centralita (Fenattel), vinculada a la CUT, la confederación sindical dirigida por el Partido de los Trabajadores (PT), declaró que se había puesto en contacto con las empresas para garantizar esa atención tomada sobre la transmisión del coronavirus. De hecho, solo han establecido medidas, como poner a disposición desinfectante para manos y aconsejar a los empleados que se laven las manos, para permitir que las empresas continúen operando.

Cuando se le preguntó sobre el sindicato, Elias dijo: "No creo que sea justo que yo adopte una posición sobre [su] trabajo porque no sé lo que están haciendo. Pero no he tenido contacto con nadie del sindicato, ni he oído hablar de ellos. Dijiste que dijeron que estaban en contacto con la empresa... con la empresa, no con los trabajadores ".

Roma, una operadora de Tel Telemática, de Feira de Santana, en el interior de Bahía, informó al WSWS de que "hubo manifestaciones entre el jueves y el viernes frente a la compañía, pidiendo que se detuvieran las actividades". Informó que "el sindicato fue allí solo una vez la semana pasada".

"Para decirte la verdad, ni siquiera sé quiénes son", dijo. "Solo van allí en las elecciones y realmente no sé lo que hacen ... Oh, cobran las cuotas de nuestros salarios". Cuando se le preguntó si el sindicato llega tan pronto como haya un levantamiento para calmar a los trabajadores, respondió: "No hay duda al respecto ... y luego desaparecen".

En otro centro administrado por la compañía donde trabaja Roma, en Salvador, la capital de Bahía, los trabajadores hicieron una huelga espontánea el jueves y viernes. Sin pasar por el sindicato, formaron un comité de base. "Nosotros, del comité de empleados, representamos a más de 2.000 personas", dijo un miembro. El sindicato llegó más tarde y dijo que negociaría condiciones más seguras con la compañía, para que el trabajo pudiera continuar.

Los operadores en Salvador también han creado una página de denuncias en Instagram, llamada senzala80, donde usan el eslogan: "¿Qué derecho te han robado las empresas del centro de llamadas? No tenemos vínculos con el sindicato, no creemos en ellos, somos proletarios como tú". La página trató de presionar al gobernador de Bahía, Rui Costa, del Partido de los Trabajadores (PT), para que cierre todos los centros de llamadas en el Estado. Sin embargo, todos sus comentarios fueron eliminados por el gobernador y fueron bloqueados.

La página respondió al gobernador en una publicación: "Su cuarentena es selectiva. Tenemos que morir porque somos pobres, tenemos que quedarnos en esa compañía en Boa Viagem (vecindario) y transmitir enfermedades a nuestras familias. Ya hay personas infectadas adentro. Esto va a ser una tragedia predicha".

La respuesta del gobierno de Rui Costa, junto con los sindicatos de la CUT, muestra el grado en que el Partido de los Trabajadores se compromete a garantizar los intereses de las ganancias capitalistas. Sus acciones complementan las del presidente fascista del país, Jair Bolsonaro.

Bolsonaro respondió a la ola de protestas revisando el decreto que define qué servicios sean esenciales durante la epidemia de coronavirus, para incluir los centros de llamadas. Esta legislación permite la "determinación de la realización obligatoria" de esta actividad, suspendiendo el derecho de huelga de los trabajadores e incluyendo la amenaza de la fuerza para que los trabajadores vuelvan a los centros.

Esta medida represiva ha sido cuestionada por los operadores. Los trabajadores entienden que "hay algunos centros de llamadas específicas que tienen sentido para continuar en un período de necesidad, como el que sirve a los planes de salud, porque serían esenciales", dijo Elias. Pero este no es el contenido del decreto. "El gobierno ha establecido precedentes para que una compañía como AlmaViva decida que continuará, durante una pandemia, vendiendo planes para [la compañía de telecomunicaciones] Vivo".

Cris también impugnó: "¿Me está diciendo que el telemarketing de compañías privadas como AlmaViva, TMKT, Saitel, Tivit, Atento, entre otras, es un servicio esencial? No lo es". Ian agregó: "Sin una oferta activa (servicio de ventas), Brasil no se detiene, solo las grandes empresas dejan de beneficiarse. Puede que el mundo se esté desintegrando y que todavía quieran hacernos superar nuestros objetivos".

Los intereses lucrativos de las empresas transnacionales están en conflicto directo con los intereses sociales de la gran mayoría de la población mundial. La clase trabajadora brasileña solo podrá defender su salud y sus condiciones de vida a través de la crisis del coronavirus si en este esfuerzo se lucha internacionalmente.

Después de encontrar el WSWS, un operador del centro de llamadas brasileña llamó a sus colegas: "Vamos a colaborar. Vamos a mostrar nuestra realidad allí. El sitio es mundial". Apoyamos firmemente este consejo.

(Publicado originalmente en inglés el 26 de marzo de 2020)

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