El asesinato de Ahmaud Arbery

13 mayo 2020

La publicación la semana pasada de la grabación que muestra el asesinato de Ahmaud Arbery, de 25 años de edad, en Brunswick, Georgia, el 23 de febrero, ha provocado indignación por el asesinato y el intento de encubrimiento por parte de las autoridades locales.

Meses después del asesinato, los dos individuos involucrados —Gregory McMichael, de 64 años, y su hijo, Travis McMichael, de 34 años— fueron finalmente arrestados el jueves. Gregory McMichael es un expolicía e investigador público.

El video muestra que el desarmado Arbery, que había salido a correr por el barrio de Satilla Shores en las afueras de Brunswick, fue asesinado en un enfrentamiento con Travis McMichael, que estaba armado con una escopeta. El anciano McMichael miró desde la plataforma de su camioneta pickup, armado con una pistola. Arbery se desangró en la calle después de recibir dos veces de Travis McMichael.

Durante semanas, no hubo cargos ni arrestos. Los asesinos dieron declaraciones a la policía y se les permitió volver a casa. La madre de Arbery, Wanda Cooper, relató que los investigadores le dijeron que su hijo había estado involucrado en un robo y que el dueño de la casa le disparó, una mentira descarada.

El asesinato de Aubery recuerda el tiroteo de 2012 del adolescente negro Trayvon Martin en Florida. Como fue el caso del asesino de Martin, George Zimmerman, los McMichael tienen estrechos vínculos con las agencias de policía estatales locales. Gregory McMichael fue un oficial de policía del condado de Glynn en la década de 1980 y acababa de jubilarse después de 20 años como investigador de la Fiscalía de distrito del circuito judicial de Brunswick.

Esto llevó a la fiscal de Brunswick Jackie Johnson a recusarse del caso, entregándole el caso al fiscal distrital del condado de Ware, Gregory Barnell, quien le aconsejó a la policía que había “insuficientes causas probables” para arrestar a los McMichael.

Hasta la publicación del vídeo, el Departamento de Policía del condado de Glynn y los fiscales trataron de encubrir la matanza justificándola en virtud de la reaccionaria ley de “stand-your-ground” [Defiende tu posición] de Georgia. Llegaron a la conclusión de que los McMichaels actuaron en “defensa propia” al intentar llevar a cabo el arresto de un ciudadano

Tras la publicación del vídeo, los políticos demócratas han intervenido con declaraciones centradas enteramente en el componente racial del asesinato. Arbery era negro, y los McMichaels son blancos. El jueves, el exvicepresidente Joe Biden, el presunto candidato presidencial de los demócratas, calificó el asesinato de Arbery como parte de una “creciente pandemia de odio”. El senador de Vermont, Bernie Sanders declaró la semana pasada que Arbery estaría vivo “si fuera blanco”.

Sin embargo, los familiares y las personas que organizaron las protestas han rechazado los intentos de encasillar la matanza y el encubrimiento como una cuestión principalmente racial.

El New York Times, en un artículo publicado el lunes (“En la ciudad natal de Ahmaud Arbery, el dolor, la ira y el orgullo en una historia racial compartida”) señala: “La mayoría de la gente reconoce que la raza pudo haber sido un factor en la confrontación y el tiroteo del Sr. Arbery o en la forma en que su caso fue manejado por las autoridades. Los activistas también señalan que el Departamento de Policía del condado de Glynn tenía un historial de denuncias recurrentes de funcionarios policiales que protegían a los oficiales acusados de cometer actos ilícitos”.

“No es una situación de blanco o negro”, le dijo la tía del Sr. Arbery, Thea Brooks, al Times. “Es una situación de todos”.

Es significativo que la región alrededor de Brunswick tiene una historia de oposición a la segregación y la violencia racista. Tanto blancos como negros han participado en las manifestaciones que exigen la detención de los asesinos. “Nadie esperaría que algo así sucediera en esta comunidad”, dijo Robert Griffin, un residente de 82 años de Brunswick al Times. “Eso conmocionó a todo el mundo, incluyendo a la mayoría de los blancos”.

Griffin y otros señalan el largo y sórdido historial de la policía local del sur de Georgia, en los alrededores de Brunswick, de encubrimiento de la mala conducta y la violencia de los agentes de policía.

Esta es la realidad de la vida en los Estados Unidos. Cada año, más de 1.000 personas mueren a manos de la policía, que está protegida por el Estado y los tribunales. Según killedbypolice.net, en lo que va del año más de 350 personas han sido asesinadas por la policía (sin incluir a Arbery, ya que McMichaels se retiró). Aunque un número desproporcionado de los muertos son negros, la mayor parte es blanca.

En condiciones de creciente malestar social y conflicto de clases, la policía es un componente crítico del aparato de represión estatal que se dirige contra toda la clase obrera.

El racismo existe y toma parte en incidentes como el asesinato de Arbery. Los sectores más reaccionarios y atrasados de la población, incluyendo dentro y alrededor de las fuerzas policiales, están siendo alentados por el actual ocupante de la Casa Blanca.

La Administración de Trump ha elevado a los individuos de extrema derecha y fascistas a los niveles más altos del Estado y ha promovido sistemáticamente el racismo contra los inmigrantes. Como parte de la campaña para forzar el regreso al trabajo en medio de la continua propagación de la pandemia de coronavirus, la Administración ha aclamado a los miembros de las milicias de extrema derecha y a otras organizaciones fascistas que han celebrado manifestaciones en las capitales de los estados para exigir el fin de las medidas de distanciamiento social.

Se trata de un fenómeno internacional. A fin de desviar las tensiones sociales y crear las condiciones para adoptar formas de Gobierno autoritarias, las élites gobernantes están resucitando toda la mugre política del siglo XX. En Alemania y en toda Europa, la violencia antisemita va en aumento, ya que los partidos de extrema derecha y fascistizantes han sido legitimados y elevados al poder estatal.

Sin embargo, en la medida en que el racismo toma parte, está totalmente subordinado a la división de clases fundamental. El racismo y el chovinismo nacional, junto con la política racista del Partido Demócrata, se utilizan como instrumentos de dominio de clase, para desviar las tensiones sociales y bloquear el desarrollo de un movimiento unido de toda la clase obrera.

La gran mayoría de los trabajadores, blancos y negros, están indignados por el asesinato de Arbery y su encubrimiento. Lo ven correctamente como algo representativo de una sociedad en la que la vida de los trabajadores es tratada como algo prescindible, en la que los individuos conectados con el Estado pueden matar y serán protegidos.

Es imposible entender el asesinato de Ahmaud Arbery, y el encubrimiento que lo siguió, fuera de esta amplia realidad social y política. Es, fundamentalmente, un producto del capitalismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 12 de mayo de 2020)

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