Impulso para reabrir aulas continúa pese a nueva evidencia de las consecuencias mortales

por Evan Blake
4 agosto 2020

El impulso para reabrir las escuelas continúa en Estados Unidos, a pesar de la creciente evidencia de las desastrosas implicaciones para la salud pública de hacerlo cuando la pandemia de coronavirus sigue fuera de control.

Los nuevos casos de COVID-19 y las muertes por la enfermedad continúan aumentando y no existe un plan para contener la propagación del virus. En estas condiciones, es imposible reabrir las escuelas de manera segura, incluso con las medidas más avanzadas para proteger a los maestros y los alumnos, y mucho menos con los pasos a medias tomados por distritos escolares desfinanciados.

La oposición a la reapertura de las escuelas está creciendo en todas partes del país, y las redes sociales explotaron durante el último mes, desde que el presidente Trump tuiteó que “¡LAS ESCUELAS DEBEN ABRIR EN EL OTOÑO!”. Ahora hay más de 55 grupos de Facebook en al menos 30 estados, con un total combinado de más de 300,000 educadores, padres y estudiantes. Estos grupos de redes sociales han servido como centros para la organización de caravanas de automóviles y otras formas de protesta.

Bus escolar en Omaha, Nebraska, 29 de julio, 2020. (AP Photo/Nati Harnik)

Al menos cuatro escuelas en Indiana y Mississippi que reanudaron las clases en persona la semana pasada ya han tenido al menos un resultado positivo de COVID-19. A las pocas horas del comienzo del primer día lectivo en el colegio Greenfield Central Junior High School en Indiana, se notificó a los funcionarios que un estudiante había dado positivo, lo que los llevó a aislar al estudiante y poner en cuarentena a todos aquellos con quienes el estudiante había entrado en contacto.

Existe un creciente cuerpo de investigación científica que muestra la importancia crucial de mantener cerradas las escuelas como parte de cualquier plan para contener la pandemia. La semana pasada, un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association ( JAMA ) concluyó que el cierre generalizado de las escuelas a mediados de marzo salvó al menos 40.600 vidas en un período de 16 días y previno un estimado de 1,37 millones de infecciones en un período de 26 días en la primavera. Los estados que cerraron antes vieron las mayores reducciones relativas en infecciones y muertes.

Otro estudio de JAMA publicado la semana pasada descubrió que los bebés y niños pequeños infectados con COVID-19 pueden transportar altas cargas virales en sus gargantas y vías respiratorias, hasta 100 veces la cantidad de adultos. El estudio señaló: “Los hábitos de comportamiento de los niños pequeños y las aulas cerradas en las escuelas y en guarderías aumentan la preocupación de una amplificación del SARS-CoV-2 en esta población, a medida que se alivian las restricciones de salud pública”.

Estos hallazgos fueron corroborados en un estudio separado de Trento, Italia, que encontró que los niños de 14 años y menores transmiten el virus a más del doble de la tasa de los adultos de 30 a 49 años.

Investigadores de la Universidad de Texas en Austin publicaron recientemente estimaciones sobre la cantidad de niños o personal que probablemente ingresen a las escuelas de EE. UU. ya infectadas, según las tasas actuales de infección. Su investigación encontró que más del 80 por ciento de los estadounidenses viven en un condado donde al menos una persona en una escuela de 500 estudiantes y personal probablemente llegaría infectada.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, sigla en inglés) han publicado un informe sobre un brote importante en un campamento de verano nocturno de YMCA en Georgia a fines de junio, donde 260 campistas y miembros del personal dieron positivo al COVID-19, o más del 75 por ciento de los examinados. Cabe notar que el campamento exigió a todos los asistentes que proporcionaran documentación de que habían resultado negativos al virus antes de llegar.

La demanda de que las escuelas vuelvan a abrir es fundamental para la campaña de la clase dominante para obligar a los trabajadores a volver a trabajar con el fin de generarles ganancias a la élite empresarial financiera. Si bien el Gobierno de Trump ha encabezado esta campaña, despreciando la ciencia médica, los demócratas tienen la misma responsabilidad de la reapertura prematura de las empresas y exigir la reapertura de las escuelas en los estados que controlan, como Rhode Island, Hawái y Colorado.

Los planes para reabrir las escuelas se dejan a nivel local, con cada uno de los más de 13,000 distritos escolares del país eligiendo de forma independiente y sin coordinación estatal ni regional si van a reanudar por completo la instrucción en persona, permanecer completamente en línea o adoptar un modelo híbrido donde los estudiantes asisten parte de la semana.

De los 15 distritos escolares más grandes de los EE. UU., 10 han anunciado que al menos comenzarán sus años escolares completamente en línea, en gran parte como resultado de la presión de los padres y educadores que se resisten a los planes de reanudar las clases en persona.

En el condado de Orange, Florida, el noveno distrito escolar más grande de los EE. UU., con más de 212,000 estudiantes, los padres deben elegir entre las clases en persona o en línea. Para los padres de clase trabajadora, muchos de los cuales acaban de ver sus beneficios federales de desempleo eliminados, esta “opción” equivale a un chantaje económico. Se ven obligados a regresar al trabajo y enviar a sus hijos a la escuela, independientemente de su preocupación justificada sobre la posibilidad de que tanto ellos como sus hijos se infecten.

Según un estudio de la Universidad de Texas en Austin, una escuela de mil estudiantes en el condado de Orange puede esperar que 14 estudiantes o personal lleguen infectados a la escuela.

El distrito más grande y el tercero más grande del país, la ciudad de Nueva York y Chicago, ambos administrados por el Partido Demócrata, han anunciado que planean reabrir parcialmente las escuelas bajo el modelo híbrido. Esto afectará a un millón y medio combinado de estudiantes y casi 100,000 maestros.

Dadas las aulas superpobladas y deterioradas que existen en estos distritos, tales planes significan un desastre para la clase trabajadora en ambas ciudades. El Departamento de Educación de Hawái, el 13º distrito escolar más grande, propone planes similares, donde las clases se reanudarán el 17 de agosto para más de 185,000 estudiantes.

El Partido Socialista por la Igualdad y el Boletín de los Maestros del WSWS han hecho un llamado a los educadores, padres y estudiantes a que formen comités de seguridad independientes para unirse a través de distritos y estados y preparar una huelga nacional para detener el impulso de reabrir las escuelas.

Proponemos que estos comités luchen por una gran expansión en la financiación de la educación pública, ya que los estados enfrentan déficits presupuestarios combinados de al menos $300 mil millones. Deben establecer conexiones profundas con todas las secciones de la clase trabajadora, incluidos los trabajadores automotores, que están formando sus propios comités de seguridad de base en todo el centro del país.

Esta red de comités de base debe ser completamente independiente de los sindicatos y del Partido Demócrata y el Republicano. Los sindicatos Federación Estadounidense de Maestros (AFT) y la Asociación Nacional de Educación (NEA) están subordinados al Partido Demócrata y han descartado movilizar a sus millones de miembros en una huelga nacional para oponerse a la reapertura de las escuelas. En cambio, trabajarán para aislar las luchas que surjan, como lo han hecho con cada huelga de maestros desde 2018.

Las élites gobernantes a nivel internacional, desde Brasil hasta Alemania, Escocia y Australia, exigen que las escuelas se vuelvan a abrir en condiciones inseguras porque todos buscan obligar a los trabajadores a volver al trabajo para aumentar las ganancias corporativas y hacer que los trabajadores paguen los billones de dólares derrochados para rescatar a los bancos.

Por lo tanto, la respuesta de los educadores, padres y estudiantes debe ser internacional, luchando para vincular sus luchas a través de las fronteras en una contraofensiva global contra el sistema capitalista.

El establecimiento de una red de comités independientes de base en las escuelas y los barrios se convertirá en un poderoso medio a través del cual la clase trabajadora puede avanzar su lucha en defensa de la salud pública, la educación pública, los derechos democráticos y las necesidades sociales de la población en oposición a la codicia ilimitada de la oligarquía financiera. Instamos a todos aquellos que deseen formar tales comités y avanzar en esta lucha a contactarnos hoy.

(Publicado originalmente en inglés el 3 de agosto de 2020)}

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