El 29 de noviembre, Jean-Luc Mélenchon, líder de Francia Insumisa ( La France insoumise, LFI), concedió una entrevista a L'Opinion en el marco de su sección "Elección presidencial" para exponer las políticas de los principales candidatos de cara a las elecciones de 2022. Mélenchon utilizó la entrevista para presentar sus credenciales a la élite gobernante como promotor agresivo de los intereses del imperialismo francés en todo el mundo, que supervisaría un aumento masivo del gasto militar, introduciría el reclutamiento y suprimiría la oposición popular en la clase obrera mediante la represión policial.
Mélenchon reafirmó su apoyo al arsenal de armas nucleares de Francia. Siguen siendo "una herramienta irremplazable para Francia mientras no haya una alternativa militar", dijo. Aunque apoyó los tratados generales para el desarme nuclear, "no se puede pedir a Francia que se desarme primero". De hecho, Francia tendría que llevar a cabo una acumulación de armas en el espacio ultraterrestre para poder actuar contra las grandes potencias.
"La cuestión de la militarización del espacio es esencial", continuó. "¿Podrían utilizarse armas convencionales o nucleares una vez que se enfrente a una potencia espacial? Debemos evaluar la situación con calma. Los franceses somos capaces de poner en órbita tantos satélites como queramos y de dotarnos de un sistema que proteja el territorio nacional.
"Tan pronto como se trata de una cuestión de protección nacional, a mis ojos, no hay límites", añadió. "La soberanía francesa es total, completa, no negociable. Si no tenemos estas capacidades, no podemos ser más independientes, y por lo tanto el pueblo no puede ser soberano. Así es la doctrina republicana".
Las referencias de Mélenchon al "republicanismo" son una delgada cobertura política para su búsqueda incondicional de los intereses de las corporaciones y bancos franceses, incluso a través de guerras por el control de los mercados, los recursos naturales y las esferas de influencia geoestratégicas. Sus críticas al presidente Emmanuel Macron proceden en gran medida de la derecha, ya que Macron no desarrolló suficientemente la independencia militar francesa ni persiguió objetivos militares franceses.
Criticó a Macron por no utilizar la ofensiva turca de octubre de 2019 en Idlib para anunciar una escalada masiva de la presencia militar de la nación en Oriente Medio. "En el momento en que los turcos atacaron en Siria, en una zona ocupada por los kurdos, que son nuestros aliados, hubo que tomar la decisión de convocar una reunión de la OTAN para validar el derecho de Francia a desplegarse en Siria, donde creían que tenían que estar. Sostengo que hay que pedir cuentas a Turquía, y que hay más represalias posibles contra los turcos de lo que parece, incluso a través de manifestaciones militares".
Mélenchon llamó a retirarse de la OTAN y dijo que aunque podría aumentar el gasto militar, bajo la OTAN esto "es una línea de crédito que estamos abriendo para los americanos".
Sus declaraciones están en línea con las crecientes demandas de la élite gobernante francesa de desarrollar una política militar más independiente de los Estados Unidos. Macron ha tratado de desarrollar una alianza militar más estrecha con Alemania como parte del desarrollo de un ejército europeo, con el objetivo a largo plazo de ser capaz de actuar de forma independiente y si es necesario contra los EE.UU. y China.
Sin embargo, en la medida en que esto implica la producción conjunta de armas con Alemania, Mélenchon lo denunció por socavar la capacidad del imperialismo francés para actuar unilateralmente contra Alemania. "Repito de manera realista, pacifista y bienintencionada nuestro objetivo: Francia debe ser independiente. ... ¿Cuál es el propósito de estos programas conjuntos con Alemania para producir aviones o tanques del futuro? Permite a Alemania rearmarse y apropiarse de los conocimientos que no tenía."
El líder de Francia Insumisa concluyó con un llamamiento para el regreso del reclutamiento militar. Señalando la oposición masiva a esta medida entre los millones de personas que votaron por él en 2017 —muchos de los cuales lo tomaron falsamente como un candidato antiguerra, debido a su crítica al ataque aéreo franco-estadounidense en Siria en abril de 2017— Melenchon admitió: "No estoy seguro de que todos los Insumisos estén de acuerdo conmigo". Sin embargo, dijo, "Estoy a favor del reclutamiento, y me opuse a su suspensión" por el gobierno de Jacques Chirac en 1996. La "defensa popular pasiva y armada sigue siendo una necesidad a mis ojos".
Ante el rechazo a sus comentarios, publicó un cínico y mentiroso tuit el 1 de diciembre, declarando: "Un detalle precioso para los comentaristas: el reclutamiento de los ciudadanos no es un servicio militar". Incluía un anuncio gráfico para el llamado "servicio ciudadano", que comenzaría a los 18 años de edad, tendría que ser completado antes de los 25 años, y duraría nueve meses. "Incluiría un entrenamiento militar inicial, incluyendo el derecho a la objeción de conciencia".
Su llamamiento al reclutamiento incluía no sólo el servicio militar sino también la introducción en las fuerzas policiales. "Uno puede imaginar que en las funciones de la policía, es decir, la protección de la paz civil, los reclutas podrían desempeñar un gran papel", dijo.
Presentó absurdamente esto como una solución a la violencia policial. De hecho, su demanda de una expansión masiva de las fuerzas policiales no tendría como objetivo hacer más benévola a la policía, sino ampliar las fuerzas policiales para suprimir la oposición de la clase obrera a sus propias políticas capitalistas y militaristas.
Las declaraciones de Mélenchon subrayan el rápido cambio a la derecha de todo el establecimiento político y su giro hacia formas de gobierno autoritarias. La pandemia del coronavirus no sólo ha intensificado los grandes conflictos geoestratégicos entre las principales potencias mundiales y sus preparativos de guerra. También ha exacerbado los tremendos niveles de desigualdad social que están alimentando la creciente oposición de la clase trabajadora que estalló en las protestas de “chaleco amarillo” en Francia y una ola de huelgas y protestas de los trabajadores a nivel internacional en los últimos tres años.
Expuso la criminal indiferencia ante la vida humana de la élite capitalista, que permitió conscientemente que el virus se propagara para evitar que un cierre prolongado repercutiera en los beneficios de las empresas.
En julio, Mélenchon declaró en una entrevista con periódicos europeos que, al preparar su respuesta a la pandemia del coronavirus, su partido había revisado las políticas de la clase dirigente francesa durante la Primera Guerra Mundial. "La sociedad francesa era una sociedad de campesinos; todos los hombres estaban en el frente y muriendo por millones. Nos interesaba ver cómo se garantizaba la cohesión social en esa época”
En otras palabras, desarrolla su política como defensor del capitalismo, buscando prevenir cualquier movimiento de la clase obrera contra él y asegurar la "cohesión social". Durante la Primera Guerra Mundial, esto se logró a través de la propaganda antisocialista, militarista y nacionalista, dirigida a vender la mentira de que los trabajadores franceses deben proteger su "patria" contra los trabajadores de otros países.
Hoy en día, el gobierno de Macron responde a un nuevo auge de la lucha de clases con la construcción de un estado policial. La respuesta de Mélenchon demuestra que si estuviera en el poder, seguiría una política que sería en lo esencial idéntica.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de noviembre de 2020)
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