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¡Detengan la reapertura de escuelas en São Paulo y todo Brasil!

En medio del crecimiento explosivo de la pandemia de COVID-19 en Brasil y en todo el mundo, los gobiernos estaduales brasileños están obligando a sus escuelas a reabrir. Una poderosa ola de resistencia a esta política homicida de la clase gobernante está creciendo entre los docentes brasileños, que convocan huelgas en diferentes partes del país.

El Estado de São Paulo , el más poblado y el peor afectado por el virus, está dirigiendo la campaña nacional por reabrir las escuelas. Este lunes, primero de febrero, se reanudaron las clases presenciales en las escuelas privadas. La red estatal de escuelas públicas está previsto que reabra para los estudiantes el 8 de febrero. Ya han comenzado las reuniones presenciales de planificación.

Docentes brasileños en huelga el año pasado en Recife (Facebook)

En una confesión virtual del carácter homicida de esta medida, el gobierno de São Paulo dirigido por el gobernador João Doria del Partido Socialdemócrata de Brasil (PSDB) hizo una declaración pública el miércoles pasado titulada: "São Paulo : nuevos casos de COVID-19 en enero batieron un récord desde el comienzo de la pandemia". Declara:

"Enero estableció un récord de nuevos casos de COVID-19 en el Estado de São Paulo para todos los meses de la pandemia, alcanzando 268.997 contagios confirmados hasta la fecha. A cuatro días para fin de mes, ya casi 7.000 casos más que en agosto han sido reportados, cuando se habían registrado 262.038 nuevos casos y hasta ahora era el mes con el mayor número de contagios.

"Desde la segunda semana de enero, la media móvil de siete días de nuevos fallecimientos sobrepasa las 200 muertes al día. Este nivel es similar al de entre junio y agosto, meses pico de la primera ola de la pandemia".

Para el sábado, el COVID-19 ya había matado a 52.954 personas en São Paulo , cerca de un cuarto del total de 224.124 muertes en Brasil. Si São Paulo fuera un país, sería el 13º en muertes por COVID-19, con una cifra de fallecidos cercana a la de Alemania, que tiene casi el doble de población.

Las nuevas variantes del virus y los peligros inminentes de reabrir las escuelas

Reabrir las escuelas en São Paulo es como verter gasolina en un edificio en llamas. Más de 13 millones de personas, o el 32 por ciento de la población del Estado, incluyendo tanto a estudiantes como a empleados de la educación, serán enviados a las calles y a las instalaciones escolares que harán de centros de proliferación del coronavirus. La tasa de aislamiento social del Estado se reduciría a menos del 10 por ciento de la población.

La capital de São Paulo tiene el distrito escolar más grande de Brasil, con 2.099.438 estudiantes matriculados en jardines de infantes, escuelas primarias y secundarias, según datos de 2018 del IBGE. La ciudad concentra a casi el doble de estudiantes de la ciudad de Nueva York, el distrito escolar más grande de los Estados Unidos, con 1.126.501 estudiantes en total.

Una simulación hecha por investigadores de destacadas universidades brasileñas y extranjeras a mediados de 2020, que tenía en cuenta las condiciones de las escuelas de São Paulo y los estándares de funcionamiento determinados por el gobierno, concluyó que a solo tres meses de reabrir, hasta un 46 por ciento de los docentes y estudiantes se contagiarían.

Factores recientes en la evolución de la pandemia en Brasil y en el mundo amenazan con hacer esta medida todavía más catastrófica. Variantes nuevas y más contagiosas del COVID-19, tal como la que se encontró en el Reino Unido y en la ciudad brasileña de Manaus, ya se han identificado en São Paulo .

La variedad del virus descubierta en diciembre pasado en Manaus ha sido señalada por investigadores de enfermedades infecciosas como fuertemente responsable de la explosión de casos que llevó al colapso del sistema sanitario de la ciudad amazónica. Esta variedad se ha expandido rápidamente por Manaus, y su porcentaje detectado en pacientes contagiados saltó de cerca del 50 por ciento a mediados de diciembre a más del 90 por ciento el 13 de enero. Marcus Lacerda, un investigador de Fiocruz Amazonas, estimó que se necesitaría apenas un mes para que esta variante predomine en todo Brasil.

La reapertura de escuelas en São Paulo y en Brasil en su conjunto no solo impulsará la difusión de estas variantes sino que estimulará el desarrollo de nuevas cepas. Cuanto más se difunde el coronavirus, más mutaciones produce. El surgimiento de la nueva variante del virus en Manaus fue un producto directo de la reapertura de las escuelas promovida por el gobierno de Amazonas en agosto pasado.

Las mutaciones del virus lo hacen menos susceptible a las vacunas, lo que amenaza con sabotear efectivamente las campañas de vacunación contra el COVID-19. Ya se ha informado de que las vacunas de Johnson & Johnson y Novavax han perdido muchísimo de su eficacia ante la nueva variante descubierta en Sudáfrica.

La política anticientífica de la clase gobernante

Estos riesgos están siendo ignorados a sabiendas para obligar a la reapertura de las escuelas en interés de la clase gobernante. Con este objetivo, el gobierno de São Paulo declaró en diciembre el funcionamiento de las escuelas "actividad esencial", contrariamente a las normas anteriores establecidas por el plan del propio gobierno.

Esta política se basa en las afirmaciones anticientíficas que han sido promocionadas agresivamente por el secretario de Educación de Brasil, Rossieli Soares. Él insiste en el supuesto éxito de la "experiencia europea" de mantener las escuelas funcionando a pesar de que la pandemia está descontrolada. La ciencia desmiente categóricamente esta afirmación. Un estudio británico reciente, de Salud Pública Inglaterra, encontró que las escuelas eran responsables del 26 por ciento de los contagios en los grupos investigados, una cifra tres veces mayor a la de los contegios que tienen lugar en hospitales. Varios otros estudios revelan el impacto sustancial de los cierres de escuelas en reducir los casos y las muertes.

Esto desenmascara la declaración del secretario de que el "virus es muy raro" entre los niños, como una mentira rotunda. Además, hay una ola creciente de muertes infantiles por el Síndrome Inflamatorio Multisistema (MIS-C), asociado al COVID-19. Los EEUU han informado recientemente de muchas muertes por MIS-C entre niños de entre cuatro y seis años de edad en 47 Estados diferentes. En 2020, Brasil informó de 39 niños y adolescentes muertos por MIS-C y 577 casos.

Fingiendo preocupación por las privaciones a las que se enfrentan los estudiantes, Soares caracterizó los cierres de escuelas como una "masacre educativa". Esta declaración cínica contrasta con las décadas de ataques a la educación, cierres de aulas, y destrucción de los niveles de vida de los docentes promocionados por los gobiernos del PSDB en São Paulo . Queda completamente desenmascarada por la falta de cualquier medida concreta por parte del gobierno para garantizar la educación a distancia a lo largo de 2020.

Los intereses reales tras la reapertura de las escuelas fueron expresados por el centro de estudios educativos más grande de Brasil, Todos Pela Educação, que habla en nombre de los bancos y los grandes negocios. La presidenta de la organización, Priscila Cruz, definió la reapertura de las escuelas como el "pilar de apoyo para la recuperación económica", es decir, como un factor clave en obligar a los trabajadores a volver a sus empleos, a pesar de las condiciones cada vez más inseguras.

La preservación de los intereses por la ganancia de la clase gobernante en el contexto de la pandemia, y de manera más fundamental la crisis capitalista global, está profundamente interrelacionada con un giro derechista en la política y los ataques a la verdad científica. El presidente fascista de Brasil, Jair Bolsonaro, el defensor del contagio generalizado de la población y capitán de su autoproclamada "guerra a los confinamientos", es la expresión más directa de estos intereses socialmente destructivos.

El programa para luchar contra la pandemia y salvar vidas que defienden científicos serios, que cada vez más se están expresando a favor de una cuarentena urgente en Brasil, solo se puede implementar mediante la movilización política independiente de la clase trabajadora.

Aumenta la oposición entre los docentes brasileños

En 2020 no se produjo una reapertura general de las escuelas en Brasil solo porque los planes de la clase gobernante se confrontaron con una oposición de masas por parte de educadores y familias obreras.

A finales del año pasado se convocaron huelgas contra la reapertura de las escuelas en Amazonas, Pernambuco, Paraná y Río de Janeiro, mientras estallaban muchas otras protestas de docentes en otras partes de Brasil. Los sondeos de opinión mostraban la oposición de la vasta mayoría de los brasileños a la campaña por la vuelta a las escuelas. En São Paulo , un sondeo promocionado por el ayuntamiento entre los padres mostró que el 90 por ciento se negaba a enviar a sus hijos a la escuela.

Ante una nueva y más agresiva campaña de la clase gobernante brasileña, al empezar el nuevo año lectivo, ha surgido una nueva ola de resistencia entre docentes y estudiantes.

El 17 de enero, un millón de estudiantes boicotearon el Examen Nacional de Educación Secundaria (ENEM), lo que era una declaración práctica de oposición a la política de reabrir las escuelas y universidades en el país.

El 23 de enero, más de 1.100 docentes en el Estado de Paraná decidieron ir a la huelga general contra los planes del gobierno de Ratinho Júnior del Partido Socialdemócrata (PSD) de reabrir las escuelas el 18 de febrero.

En reuniones celebradas el viernes y el sábado pasados, miles de profesores estaduales y municipales en Río de Janeiro votaron masivamente por la huelga contra la reapertura de las escuelas el 8 de febrero.

La misma rabia contra la criminal reapertura de las escuelas está apareciendo entre los docentes de São Paulo , donde se han convocado numerosas huelgas por las redes sociales. Entre los docentes municipales de São Paulo , una publicación con gran seguimiento se pronunciaba: "Si no empezamos ya mismo un movimiento huelguístico independientemente de los sindicatos, muchos de los que están aquí en este grupo estarán ocupando un lugar en el cementerio".

Los sindicatos de docentes de São Paulo , entre ellos SINPEEM y APEOESP (que afirma ser el sindicato más grande de América Latina), están haciendo un esfuerzo por sofocar la oposición obrera, y hasta el momento les han impedido organizar una huelga o cualquier otra acción para enfrentarse a la política del Estado.

Los sindicatos están colaborando efectivamente con la campaña de la vuelta a las escuelas de la clase gobernante. El presidente del SINPEEM, el concejal reaccionario de Cidadania, Cláudio Fonseca, está proponiendo meramente un aplazamiento de apenas dos semanas para un regreso a las aulas para supuestamente "tener una mejor situación sanitaria".

Los sindicatos también están promocionando la demanda de que se vacune a los profesores antes que a otros trabajadores de manera que las escuelas puedan reabrir con seguridad. ¡Esto es un fraude! Además de que las vacunas disponibles no pueden ser aplicadas todavía a niños y adolescentes, que seguirán estando expuestos al virus mortal y lo seguirán llevando a sus casas, esto tiene por objetivo bloquear una lucha más general con otros sectores de los trabajadores que siguen sufriendo por la pandemia.

Estos sindicatos llevan décadas actuando para suprimir la lucha de los docentes contra las políticas estaduales patronales y privatizadoras, saboteando huelgas y ayudando a implementar reformas jubilatorias y contratos docentes precarios.

Un profesor de São Paulo cuestionaba en redes sociales: "Yo estoy a favor y también otros muchos, ¿se puede ir a la huelga sin los sindicatos?". Construir una dirección política en la clase trabajadora independiente de los sindicatos corporativos no solo es posible, sino que es la tarea más urgente.

Para realizarlo, hay que poner en pie comités de base en cada escuela para dirigir un movimiento huelguístico unificado a nivel nacional, impulsando una lucha de toda la clase trabajadora para enfrentarse a los intereses capitalistas e implementar las medidas científicamente necesarias para parar la pandemia de COVID-19.

Los trabajadores de la educación de todo el mundo se enfrentan a los mismos ataques. En Chicago, donde los educadores han organizado un comité de base, están entrando en conflicto directo con el impulso de la administración Biden por reabrir las escuelas en todo Estados Unidos.

Hay que hacer todos los esfuerzos por construir estos comités entre todos los trabajadores, en Brasil y en el mundo, para desarrollar un movimiento unificado de la clase trabajadora que luche por sus propios intereses.

(Publicado originalmente en inglés el 1 de febrero de 2021)

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