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Dirigentes de Podemos y cargos españoles reciben amenazas de muerte firmadas por las fuerzas de seguridad

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, quien renunciara recientemente como vicepresidente del gobierno para postularse en las elecciones comunitarias madrileñas, ha recibido cartas que contienen amenazas de muerte y balas.

El jueves, Iglesias publicó en Twitter una carta anónima que el Ministerio del Interior recibió para él. Decía: "Pablo Iglesias Turrión, dejaste morir a nuestros padres y abuelos. Tu esposa, tus padres y tú estáis condenados a la pena capital, te estás quedando sin tiempo". La carta contenía cuatro balas de CETME, un rifle que se utiliza en el ejército español, la marina, la Guardia Civil y la Policía Nacional.

Una carta anónima dirigida a Pablo Iglesias en el Ministerio del Interior con cuatro balas de rifle. (Pablo Iglesias, Twitter)

El ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska y María Gámez, jefa de la fuerza policial Guardia Civil y nombrada por el gobierno, recibieron cartas similares. La carta a Marlaska decía:

Tienes 10 días para dimitir. Los días de reírte de nosotros se han acabado. Policía Nacional. Guardia Civil. El tiempo no está de vuestra parte por los taponazos [argot policial para tiros de pistola ruidosos]". El sobre contenía dos balas de 7,62 x 51 mm. Gámez recibió un mensaje similar un día antes, con el mismo tipo de bala y referencias a "taponazos".

El Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) condena estas cartas, que llevan la marca distintiva de miembros ultraderechistas de las fuerzas de seguridad españolas. El CICI tiene diferencias políticas infranqueables y extensamente documentadas con Podemos, que ha implementado políticas de "inmunidad colectiva" que han causado muertes masivas en España. Sin embargo, pedimos que los trabajadores y la juventud se opongan a las amenazas de muerte contra Podemos, especialmente los influidos por partidos ultraderechistas que también han defendido e implementado políticas de "inmunidad colectiva".

Estas son las más recientes de una serie de amenazas contra la vida de Iglesias, que coinciden con el temor creciente en las esferas gobernantes a la oposición obrera a las políticas de la "inmunidad colectiva" hacia la pandemia de COVID-19. Después de que huelgas masivas en Italia y en Europa obligaran a Madrid a aceptar una cuarentena la primavera pasada, mandos españoles de tipo fascista cercanos al partido ultraderechista Vox empezaron a conspirar para lanzar un golpe. Ello iba de la mano con denuncias histéricas a los "rojos" y los "comunistas" por parte de los partidos derechistas.

Múltiples mensajes filtrados de grupos privados de chats de WhatsApp de militares revelaron el alcance de las inclinaciones fascistas en el ejército. Generales y coroneles retirados proclamaban su lealtad al fascismo, se jactaban de sus vínculos con mandos activos y con Vox, y demandaban un golpe de Estado para asesinar a "26 millones" de españoles de izquierdas. Chats de mandos activos expresaron su apoyo a los generales fascistas retirados, llamando a Iglesias "rata jorobada".

Se vienen organizando a diario piquetes ultraderechistas ante la casa de Iglesias, y algunos fascistas han sido de hecho juzgados por allanar su propiedad. El verano pasado, Iglesias acortó sus vacaciones en el norte de España después de ser acosado por fascistas. Un antiguo miembro de La Legión, una unidad militar de élite, fue filmado disparando munición real a una foto de Iglesias en una armería.

En las semanas recientes, estos ataques se han intensificado. En la sede del partido Podemos en Cartagena tiraron bombas incendiarias, hicieron pintadas obscenas en las ventanas y pintaron la palabra "rojos" (un término peyorativo que usan los fascistas). El Ministerio del Interior ha reforzado la seguridad de Iglesias, debido al riesgo de un ataque surante las elecciones comunitarias. Lo protegen francotiradores de la policía apostados en tejados, una protección sin precedentes para un candidato español en elecciones autonómicas.

En un debate preelectoral celebrado en la radio Cadena SER, Iglesias abandonó los estudios poco después de que empezara el debate, cuando la candidata de Vox Rocío Monasterio se negó a condenar la carta. Dijo, "Bueno, creo poco en lo que diga Pablo Iglesias". Cuando le dieron la palabra a Iglesias, le pidió a Monasterio que se rectificara o se iba. Monasterio se negó, diciendo: "Si es usted tan valiente, levántese y váyase, y váyase de España también". Iglesias se fue.

El dirigente de Vox, Santiago Abascal, apoyó a Monasterio y restó importancia a las amenazas contra Iglesias, diciendo que la carta "apesta a encerrona". También se mofó de Iglesias en términos feministas por irse del debate, llamando a Iglesias "machito alfa" que no soporta "que una mujer lo contradiga".

Tales amenazas constituyen una seria advertencia. Aunque Iglesias, Grande-Marlaska y Gámez son los objetivos inmediatos de las amenazas de muerte, su blanco político es la ira creciente en la clase trabajadora contra las políticas mortales de la "inmunidad colectiva" implementadas en España y en el mundo.

Hay una oposición profunda e históricamente arraigada a las fuerzas fascistas y las políticas de la "inmunidad colectiva" en la clase trabajadora europea. Sin embargo, esta solo puede ser movilizada si se organiza independientemente de las burocracias sindicales y se basa en una oposición marxista a los partidos pseudoizquierdistas como Podemos. En realidad, una razón clave por la que las fuerzas ultraderechistas se sienten envalentonadas para actuar es que el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y Podemos ha seguido consistentemente una agenda política planteada por Vox, lo que da una tapadera política a los conspiradores golpistas.

El gobierno del PSOE y Podemos está implementando despiadadamente la política de la "inmunidad colectiva" de la UE, que ha dejado más de 100.000 muertos y 3,4 millones de contagiados por COVID-19 en España. En medio de una cuarta ola, alimentada por variantes, se sometió este mes a las demandas de Vox de poner fin a las medidas de distancia social en las próximas semanas, condenando a miles de personas más a una muerte innecesaria. También se está preparando para implementar recortes a las jubilaciones, reformas laborales y otras medidas de austeridad dictadas por un rescate de la Unión Europea (UE) de €140 mil millones, que fue aprobado en el parlamento gracias a los votos de Vox.

Este dinero será destinado a la aristocracia financiera, que hizo miles de millones con la pandemia mientras "colas de hambre" se hacían comunes en las ciudades españolas. Según Forbes, el club de los multimillonarios españoles ha pasado de 24 a 30 durante la pandemia, con un valor neto que subió de $97,1 mil millones el año pasado a $137 mil millones, encabezado por la fortuna de Amancio Ortega de $71,3 mil millones.

Aún así, en otro gesto reaccionario, el presidente del gobierno, Pedro Sánchez, del PSOE, aclamó los votos de Vox para los rescates europeos como "sentido de Estado".

De hecho, en medio de la respuesta asesina de la burguesía a la pandemia y a la desigualdad social creciente, las formas de gobierno democráticas se están viniendo abajo en América y en Europa. Ya hace casi dos años desde que unos neonazis mataran a tiros a sangre fría al político alemán Walter Lübcke en su casa por sus posiciones hacia los refugiados. En EEUU, un complot para asesinar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, hizo pública una red terrorista ultraderechista de alcance nacional, solo unos pocos meses antes de la intentona golpista del entonces presidente estadounidense Donald Trump del 6 de enero de 2021, que implicó a sectores del ejército estadounidense y al Partido Republicano.

Tal como el Partido Demócrata ha estado trabajando furiosamente por encubrir la intentona golpista de Trump, Podemos y el PSOE han restado importancia a las amenazas golpistas en España y Europa. En Twitter, refiriéndose a sus amenazas de muerte, Iglesias escribió: "No ha habido consecuencias para los mandos retirados que hablaron de matar a 26 millones de españoles por ser rojos. ¿Cómo no van a sentir una impunidad absoluta para mandarnos amenazas de muerte con balas de un fusil de asalto?".

Hay que responderle a Iglesias que tiene una considerable responsabilidad política por la inmunidad de la ultraderecha. En diciembre pasado, restó importancia públicamente a estos peligros por televisión, mientras las redes sociales hervían de rabia por las amenazas fascistas de matar a decenas de millones de personas. En una entrevista en horario de máxima audiencia, insistió desvergonzadamente: "Lo que esos señores digan, a su edad y ya retirados, en un chat y con algunas copas de más, no plantea ninguna amenaza".

Poco después, esto quedó expuesto como una mentira. Afloraron vídeos de soldados españoles en servicio activo cantando canciones fascistas, y mandos militares activos apoyaron los llamamientos de los generales retirados a matar a "26 millones" de personas en los chats filtrados.

La Marea entrevistó recientemente a un mando que, con voz distorsionada para protegerse de represalias, dijo: "Hemos denunciado la existencia de una célula neonazi en el Ejército y la respuesta [del Ministerio de Defensa] ha sido nula". El ejército respondió intentando identificar a los autores de la filtración del informe que detallaba las redes neonazis en el ejército, pero para expulsar a los autores de las filtraciones. El gobierno del PSOE y Podemos no ha hecho ningún intento por para este procedimiento reaccionario.

(Publicado originalmente en inglés el 23 de abril de 2021)

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