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Más de 200.000 niños han sido infectados con COVID-19 en Estados Unidos durante cinco semanas consecutivas

Cientos de miles de niños se infectan con COVID-19 cada semana en los Estados Unidos, impulsados por la propagación de la variante delta altamente infecciosa y la reapertura de las escuelas al aprendizaje en persona en todo el país.

Según la Academia Americana de Pediatría (AAP), en la semana que terminó el 23 de septiembre de 2021, más de 5,7 millones de niños en los Estados Unidos han dado positivo en las pruebas de COVID-19 desde el inicio de la pandemia. El número de casos pediátricos superó los 200.000 por quinta semana consecutiva.

Alumnos de kindergarten en la Escuela Primaria Milton en Rye, Nueva York, el 18 de mayo de 2021. (AP Photo/Mary Altaffer)

En la última semana, el número de infecciones, según las cifras oficiales, fue de 206.864, lo que eleva el total de las últimas cinco semanas a 1.131.958. En otras palabras, casi el 20% de todos los casos infantiles de COVID-19 desde el comienzo de la pandemia se han producido en tan sólo las últimas cinco semanas. Y aunque los casos pediátricos representan el 16% de todos los contagios en EE.UU. desde el inicio de la pandemia, esta semana han representado el 26,7% de todos los casos.

La AAP informa de que 19 niños murieron de COVID-19 durante la semana pasada, lo que eleva el número total de muertes de niños a 498. Casi el 20% de todas las muertes de niños, es decir, 96 niños, se han producido en las últimas cinco semanas.

Estados Unidos: Casos infantiles de COVID-19 acumulados durante la última semana, por región

En general, el número de casos y hospitalizaciones pediátricas parece estar disminuyendo lentamente. En el sur, el reciente epicentro de la pandemia, las escuelas han estado abiertas durante al menos dos meses, y la incidencia notificada de COVID-19 entre los niños ha disminuido ligeramente.

Sin embargo, el aparente descenso es probablemente una consecuencia de la forma en que los estados están calculando los casos pediátricos en un esfuerzo por encubrir el alcance total de la pandemia entre los niños para mantener las escuelas abiertas.

Hospitalizaciones pediátricas semanales, según fecha final de la semana

Texas ha proporcionado una distribución por edades para sólo el 3% de los casos confirmados, y esto sólo hasta el 26 de agosto. El estado de Nueva York no proporciona una distribución por edades. Alabama, Rhode Island, Missouri, West Virginia y Hawaii han revisado la definición de casos infantiles, reduciendo el límite de edad. Massachusetts también ha cambiado su definición de casos probables de niños, lo que ha provocado una reducción en el recuento total de casos. Florida ha dejado de informar sobre las hospitalizaciones de niños, y Nebraska ya no dispone de un cuadro de mando COVID-19.

El hecho de que la AAP sea la única fuente de datos sobre infecciones infantiles es el producto de un esfuerzo deliberado por parte de los gobiernos federal, estatal y local para encubrir la verdadera magnitud de la devastación causada por la pandemia, especialmente entre los niños.

Mientras que las cifras oficiales de casos infantiles están disminuyendo ligeramente, el número de ingresos hospitalarios sigue una tendencia al alza o se ha estabilizado en una tasa muy alta, lo que proporciona una medida más precisa de las infecciones.

Aunque los niños constituyen una minoría de los que mueren por COVID-19, la tasa de letalidad entre los de 16 años o menos ha experimentado el mayor salto durante la fase delta de la pandemia. Como dijo el Dr. Eric Feigl-Ding, epidemiólogo y defensor de la reducción de los casos de COVID-19 a cero, 'Si se compara [la tasa de letalidad entre los niños de Florida] con todo el periodo de la pandemia, es de seis a ocho veces mayor en términos de muertes reales'.

Casi 20 niños han muerto cada semana durante las últimas cinco semanas. Esto significaría que, con la trayectoria actual, casi 1.000 niños morirán en el transcurso de un año. Aunque las vacunas se promocionan como vitales para abrir la sociedad, la mayoría de los niños no están vacunados, ya que la vacuna aún no ha sido aprobada para los menores de 12 años.

Como observó Feigl-Ding, exponer a los niños a la COVID-19 es 'peligroso y moralmente reprobable' en las circunstancias actuales. En 2019, casi 3.400 niños fueron asesinados con armas de fuego. Un poco más de la mitad de ese número, o 1.780, murieron de cáncer. La tasa de muertes por COVID-19 es comparable a estas trágicas cifras.

La propagación masiva del virus entre los niños está siendo minimizada para asegurar que las escuelas permanezcan abiertas para que los padres puedan seguir trabajando y obteniendo beneficios para la clase dominante. Esta política es apoyada por toda la clase política, junto con los medios de comunicación corporativos.

Los demócratas bajo Biden están ahora encabezando la reapertura de las escuelas en todo el país, con la ayuda de los sindicatos. En particular, los sindicatos de profesores han hecho una campaña agresiva para la reapertura total de las escuelas al aprendizaje presencial, poniendo en peligro la salud y la vida de los educadores, así como de los estudiantes.

En los ocho meses de la presidencia de Biden, más de 280.000 personas han muerto a causa del COVID-19. A partir de julio de 2021, cuando Biden declaró la 'independencia' del virus, 114.000 niños en los Estados Unidos han quedado huérfanos debido a la muerte de un cuidador a causa del COVID-19. Lo que hace que las infecciones pediátricas sean tan preocupantes es que la mayoría de ellos son portadores asintomáticos y pueden transmitir fácilmente la enfermedad a sus familiares.

Además del impacto inmediato en la salud de los niños, las consecuencias a largo plazo de la infección pueden ser graves. En un estudio reciente realizado en Inglaterra, los investigadores descubrieron que uno de cada siete niños que dieron positivo en la prueba del SRAS-CoV-2 siguió teniendo síntomas durante 15 semanas después de su diagnóstico. Estos síntomas incluyen dolores de cabeza y cansancio inusual.

La oposición a la política homicida de reapertura de escuelas es cada vez mayor en Estados Unidos y a nivel internacional. La semana pasada, la madre británica Lisa Diaz emitió una declaración en vídeo a través de Twitter en la que pedía una huelga escolar a nivel nacional en el Reino Unido el 1 de octubre. Casi 60.000 niños británicos han sido infectados con COVID-19 en sólo las dos primeras semanas de reapertura de las escuelas.

El llamamiento de Díaz ha sido apoyado por padres y educadores en el Reino Unido, Estados Unidos y a nivel internacional.

Los profesores, los padres y toda la clase trabajadora deben salir en defensa de los niños. La creciente oposición de la clase trabajadora internacional debe movilizarse para oponerse a las políticas homicidas de la clase dominante y luchar por la eliminación y erradicación del COVID-19.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 28 de septiembre de 2021)

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