Envía declaraciones de apoyo a los huelguistas de Kellogg's en Estados Unidos contactando al World Socialist Web Site.
El World Socialist Web Site urge a todos los trabajadores a defender a los 1.400 huelguistas en Kellogg’s en EE.UU., quienes están siendo amenazados con ser remplazados permanentemente por la gerencia después de rechazar contundentemente el último contrato entreguista el domingo.
El impulso para romper la huelga a través de despidos masivos equivale a una declaración de guerra contra los trabajadores en todas partes. Por medio de tácticas propias de una dictadura, la gerencia está afirmando que los trabajadores deben aceptar su oferta y que cualquier resistencia se enfrentará a violencia por parte de la empresa y el Estado para expulsar a los trabajadores a la fuerza de sus lugares de trabajo y para quitarles sus medios de vida.
La defensa de la huelga en Kellogg’s es una tarea urgente para todos los trabajadores, quienes deben responder a estas amenazas con una campaña nacional e internacional. Se debe construir una red de comités de solidaridad de base, uniendo a los trabajadores de Kellogg’s de todo el mundo y de distintas industrias, preparando acciones conjuntas para derrotar este ataque para romper la huelga.
Una abundancia de experiencias ha demostrado que los sindicatos no harán nada para defender la huelga. Si se ha de derrotar este ataque, los trabajadores necesitan organizar el contraataque por sí solos.
Los trabajadores en todas partes reconocerán que las problemáticas en torno a la huelga de Kellogg’s son universales. Los trabajadores de Kellogg’s están luchando contra salarios de pobreza, jornadas brutales y la continua exposición a los contagios y muertes por COVID-19. El contrato que rechazaron incluye aumentos salariales de solo el 3 por ciento, menos de la mitad de la tasa actual de inflación. Lo que es peor, habría eliminado los techos para el número de trabajadores “transicionales” de segundo nivel, es decir, bajo una segunda categoría salarial, que la empresa puede contratar.
Cabe notar que el rechazo se produjo a pesar de que la empresa ofreció transferir a muchos actuales de segunda nivel al nivel “legacy” con salarios mayores, en un intento abierto para aprovechar la inseguridad económica de los recién contratados, enfrentando a los trabajadores jóvenes contra los mayores. El voto demuestra que los trabajadores entendieron esto y rechazaron la estrategia de “divide y vencerás” de la empresa.
El hecho de que el acuerdo siquiera fuera sometido a un voto fue una traición de la huelga de más de dos meses por parte del sindicato Bakery, Confectionery, Tobacco Workers and Grain Millers’ International Union (BCTGM, Sindicato Internacional de Trabajadores de Panadería, Confitería, Tabaco y Molineros de Granos), que está operando como una fuerza policial al servicio de la gerencia. El BCTGM intentó sin éxito imponer este contrato a la fuerza, obligando a los trabajadores tan pronto como pudo a votarlo inmediatamente después de reuniones informativas el último domingo.
El BCTGM ni siquiera reconoció ni en su sitio web ni redes sociales la decisión de la empresa de contratar esquiroles permanentes. Este silencio indica consentimiento. El sindicato está tan decidido como la gerencia a finalizar la huelga y cruzará cualquier límite para lograrlo.
No es la primera vez que se hacen o se llevan a cabo este tipo de amenazas este año. Durante meses, la dirección del hospital St. Vincent de Worcester (Massachusetts) ha estado contratando a sustitutos para romper una huelga de enfermeras que ha durado casi todo el año. La dirección también amenazó a los trabajadores en huelga de la destilería Heaven Hill, Kentucky, con despidos masivos en octubre. En John Deere, los directivos dijeron que no descartaban sustituir a los huelguistas. En cada uno de estos casos, los sindicatos no hicieron nada para oponerse a estas amenazas, ni siquiera informar a otros trabajadores sobre ellas.
El giro abierto hacia medidas para romper las huelgas representa un regreso de los métodos utilizados por la clase dominante en la década de 1980 para destrozar la resistencia de los trabajadores a los despidos masivos y los recortes salariales. La Administración de Reagan fue pionera en estos métodos para derrotar la huelga de los controladores aéreos de PATCO hace 40 años, en 1981.
El papel fundamental lo desempeñó la burocracia sindical de la AFL-CIO, que le aseguró en secreto a Reagan que no haría nada para defender a los controladores aéreos, a pesar del apoyo abrumador de la clase obrera a una huelga general. Esto inició un periodo en el que los sindicatos colaboraron con la patronal para derrotar una huelga tras otra, al tiempo que se hacían con una parte de las ganancias, estableciendo relaciones financieras corporativistas corruptas con las empresas que les daban un interés directo en hacer cumplir las concesiones a las empresas.
Desde entonces, los sindicatos han trabajado de la mano de las empresas para empeorar las condiciones laborales en Estados Unidos y en todo el mundo hasta un nivel prácticamente de subsistencia. En Kellogg's, la fuerza de trabajo en Estados Unidos es solo una fracción de lo que era hace 25 años. Las jornadas de 12 e incluso 16 horas son la norma, como lo son para millones de otros trabajadores en el llamado país más rico del mundo. Esto le ha permitido a la clase dominante enriquecerse hasta nuevas alturas, y la desigualdad ha alcanzado los niveles más altos de los que se tiene constancia.
La clase dominante, y en particular el Partido Demócrata, ve en los sindicatos un instrumento crítico para la supresión de la lucha de clases. El presidente Biden, que no se cansa de llamarse a sí mismo el “presidente más prosindical de la historia de Estados Unidos” y que envió al secretario de Trabajo Marty Walsh a las líneas de piquete de Kellogg's en Lancaster, Pennsylvania, no ha emitido ni una palabra de reconocimiento de la amenaza de romper la huelga por parte de la patronal.
Tampoco lo ha hecho Bernie Sanders, el llamado “socialista democrático” que repetidamente les dio a los funcionarios del BCTGM como Trevor Bidelman una plataforma para presentarse como líderes de la clase obrera. Sanders ni siquiera ha reconocido el resultado de la votación.
Los grupos pseudoizquierdistas dentro y alrededor del Partido Demócrata, como Labor Notes, que continuamente promueven al BCTGM y a la burocracia sindical en su conjunto y que nunca insinuaron de antemano que el contrato que los trabajadores estaban votando era una traición, quedaron sorprendidos por el rechazo, y lo aclamaron insinceramente después del hecho en un intento por mantener su credibilidad.
La clase dominante está aterrorizada porque los instrumentos y mecanismos con los que ha reprimido la lucha de clases, permitiendo su acumulación masiva de riqueza, se están desmoronando. Está guardando los instrumentos de violencia y represión para desplegarlos cuando sea necesario, y la acción de Kellogg's para romper la huelga debe ser vista como una advertencia.
Pero sin subestimar el peligro en Kellogg's, si la dirección cree que puede recurrir a romper la huelga abiertamente sin provocar una oposición masiva dentro de la clase obrera, está muy equivocada. Ya no estamos en los años ochenta. El periodo en el que los sindicatos podían llevar a cabo traiciones con impunidad ha terminado.
Una creciente ola de rebelión contra estas organizaciones caducas, que lleva décadas gestándose, está ahora en marcha, y está tomando fuerza una nueva atmósfera de determinación y audacia dentro de la clase trabajadora.
El estado de ánimo de ira y oposición está siendo alimentado por el inmenso empeoramiento de las ya desastrosas condiciones sociales causado por la respuesta criminal de la clase dominante a la pandemia. La subordinación de toda la política de salud pública a las ganancias y a los valores de las acciones no solo ha provocado 800.000 muertes en EE.UU., sino la aparición de nuevas variantes hipertransmisibles como ómicron.
Mientras que un puñado de súper ricos está ganando más dinero que nunca, la transferencia masiva de dinero a Wall Street está produciendo un aumento de los precios en toda la economía, empeorando las condiciones de miles de millones de trabajadores en todo el mundo.
La huelga de Kellogg's forma parte de un resurgimiento más amplio de las luchas de la clase trabajadora, que incluyó huelgas a principios de año en Volvo Trucks y John Deere, y paros continuos de profesores y estudiantes en las escuelas públicas de Detroit. El rechazo de los contratos entreguistas por márgenes de nueve a uno o incluso más se ha convertido en un fenómeno habitual a lo largo del año, en la medida en que los sindicatos responden con traiciones cada vez más flagrantes.
Pero estas maniobras desesperadas solo han conseguido borrar cualquier ilusión residual que quedara en estas organizaciones. Sus intentos de sembrar desmoralización y pesimismo entre los trabajadores no han tenido éxito. En cambio, sea cual fuere el resultado inmediato en cada lucha individual, la oposición en su conjunto sigue creciendo, amoldada por la experiencia.
Esto se expresa en la rápida formación de comités de base independientes por parte de los trabajadores de todo el mundo para oponerse a las traiciones de los sindicatos y tomar la iniciativa en sus propias manos. En John Deere, Volvo Trucks, Kaiser, la empresa de autopartes Dana y otros lugares, se han establecido rápidamente tales comités como polos de atracción para la oposición, ayudando a los trabajadores no solo a resistir las traiciones sindicales sino a organizar su propia respuesta.
Los trabajadores no pueden permitir que se aplaste la huelga de Kellogg’s. Deben establecerse comités de solidaridad de base en cada fábrica y lugar de trabajo para preparar acciones para defender a los trabajadores contra las operaciones de Estado policial de la gerencia. Los propios trabajadores de Kellogg's deben formar su propio comité de base para sacar la huelga de las manos del sindicato y hacer el más amplio llamamiento a toda la clase obrera.
El World Socialist Web Site está preparado para ayudar. Rellena el siguiente formulario para obtener información sobre crear un comité de base en tu planta o lugar de trabajo.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de diciembre de 2021)
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