Aprovechando la invasión rusa de Ucrania para poner en marcha planes militares de larga duración, las potencias de la Unión Europea (UE) están intensificando la crisis de forma temeraria. Además de entregar armas a Ucrania para atacar a las tropas rusas, están discutiendo un posible corte del comercio energético y preparándose para una guerra nuclear.
Este fin de semana, por primera vez desde el final de la Guerra Fría, Francia aumentó a dos el número de sus submarinos lanzamisiles nucleares que patrullan. Desde la disolución de la Unión Soviética en 1991, sólo uno de los cuatro submarinos lanzamisiles balísticos de Francia con base en la isla de L'Ile-Longue, frente a la Bretaña, patrulla en todo momento. Sin embargo, ahora, según Le Télégramme, 'nunca ha habido tanta tensión en la base bretona desde que comenzó la disuasión nuclear marítima de Francia en 1972'.
Un submarino de misiles balísticos francés tiene 16 misiles M51, cada uno de los cuales lleva 6 ojivas con objetivos independientes, cada una de las cuales explota con la fuerza de 100.000 toneladas de TNT. Este submarino puede así lanzar 800 veces la fuerza destructiva de la bomba estadounidense que borró la ciudad japonesa de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Washington tiene 14 submarinos de misiles balísticos, cada uno de los cuales lleva 20 misiles Trident II D5 con 14 ojivas independientes de 100 kilotones, es decir, unas 2.300 veces la potencia de la bomba que mató a 140.000 personas en Hiroshima.
Existe un enorme peligro de que estalle una guerra nuclear si la OTAN intensifica su enfrentamiento con Rusia, interviniendo para armar a Ucrania. Este peligro es ahora ampliamente discutido, después de que Moscú pusiera sus fuerzas nucleares en alerta máxima este fin de semana en respuesta a las entregas de armas de la OTAN a Ucrania.
Un artículo de opinión del ex funcionario de planificación de políticas del Departamento de Estado de EE.UU., Jeremy Shapiro, en el Financial Times de Londres, señaló que Moscú podría utilizar armas nucleares en 'un escenario en el que una fuerza convencional superior como la OTAN atacara a Rusia'. Rusia, añadió, es ahora 'particularmente vulnerable a un ataque convencional de la OTAN en Bielorrusia y el oeste de Rusia, así como en Ucrania'.
Los militares rusos, escribió Shapiro, 'pueden ver las concentraciones de tropas de la OTAN en los Estados del flanco oriental de Ucrania como potenciales fuerzas de intervención y pueden carecer de suficientes armas guiadas de precisión en su ya muy agotado inventario para atacarlas convencionalmente'. Puede que, añadió, 'incluso crean que [un ataque de la OTAN] ya se está produciendo, dadas las entregas de armas europeas y estadounidenses y los movimientos de tropas de la OTAN hacia el este de Europa'. El disparo de bombas nucleares más pequeñas podría llevar a 'una escalada nuclear hasta el nivel estratégico (es decir, el fin del mundo)'.
Aunque estos peligros están claramente en la mente de los Estados Mayores de todas las potencias, la UE está, sin embargo, armando imprudentemente a los ucranianos y amenazando con estrangular la economía de Rusia.
El lunes, la ministra de Defensa alemana, Christine Lambrecht, anunció nuevas entregas de armas a Ucrania. 'Se está considerando todo lo posible y también lo estamos hablando en el gabinete', declaró a la ZDF. Hasta ahora, Berlín ha enviado a Kiev 2.700 misiles tierra-aire 'Strela', 1.000 armas antitanque y 500 misiles tierra-aire 'Stinger'. La embajada ucraniana en Berlín ha solicitado también tanques, obuses autopropulsados, sistemas de defensa aérea, helicópteros, drones de reconocimiento y combate, aviones de transporte y buques de guerra.
Berlín también está reforzando su presencia en Europa del Este. Está estableciendo una misión en Eslovaquia como en Lituania, dijo la semana pasada el Inspector General Eberhard Zorn. En Lituania, Alemania lidera desde 2017 un grupo de combate de la OTAN de 1.000 efectivos, que se ha reforzado con otros 350 soldados y 100 vehículos y sistemas de armas. La fuerza aérea alemana envió seis aviones Eurofighter a Rumanía.
Otras potencias de la UE también están armando a Ucrania. La ministra de Defensa española, Margarita Robles, dijo a Antena3 que Madrid enviará a Ucrania 1.370 lanzagranadas antitanque, ametralladoras y 700.000 cartuchos. Italia enviará misiles Stinger y ametralladoras. Holanda enviará 200 misiles Stinger, Noruega 2.000 armas anticarro M72, Suecia 5.000 armas anticarro y Finlandia 1.500 lanzacohetes y 2.500 fusiles de asalto.
La ministra de Defensa francesa, Florence Parly, confirmó la semana pasada que París está entregando armas letales y combustible a Ucrania, pero se negó a revelar el tipo y las cantidades suministradas.
Las potencias de la OTAN también están preparando un corte de las exportaciones rusas de petróleo y gas a Europa, que son el corazón de la economía rusa. El precio del petróleo se disparó ayer hasta los 140 dólares por barril después de que Washington anunciara que podría embargar los suministros energéticos rusos. Sin embargo, ayer el canciller alemán Olaf Scholz aplazó la medida.
Aunque declaró provocativamente que la UE tiene la intención de encontrar alternativas al petróleo y el gas rusos, Scholz dijo que 'esto no ocurrirá de la noche a la mañana'. Para compensar las importaciones de gas ruso, sólo Alemania necesitaría importar toda la capacidad de los 600 buques de gas natural licuado del mundo. Calificando el petróleo y el gas rusos de 'esenciales' para la economía europea, concluyó: 'Por tanto, es una decisión consciente por nuestra parte continuar las actividades de las empresas en el ámbito del suministro energético con Rusia'.
Moscú advirtió que tal corte devastaría la economía mundial. 'Está absolutamente claro que un rechazo del petróleo ruso tendría consecuencias catastróficas para el mercado mundial', dijo el viceprimer ministro ruso Alexander Novak. 'El aumento de los precios sería imprevisible. Sería de 300 dólares por barril, si no más. ... Los políticos europeos deben advertir honestamente a sus ciudadanos y consumidores de lo que pueden esperar'.
La creciente implicación de la UE en la guerra de Ucrania muestra que, tras la experiencia de dos guerras mundiales, la clase dirigente europea vuelve a ir en tobogán hacia una nueva catástrofe. Está utilizando la invasión reaccionaria de Ucrania por parte de Putin como una oportunidad para poner en marcha planes militares largamente preparados.
En un artículo publicado por Project Syndicate titulado 'La guerra de Putin ha dado a luz a la Europa geopolítica', el jefe de la política exterior de la UE, Josep Borrell, se jactó: 'En la semana transcurrida desde la invasión de Rusia, también hemos sido testigos del tardío nacimiento de una Europa geopolítica. Durante años, los europeos han estado debatiendo cómo hacer que la UE sea más sólida y consciente de la seguridad... Ahora podríamos decir que hemos avanzado más en ese camino en la última semana que en la década anterior'.
Hizo un llamamiento para desarrollar la UE como una gran potencia militar, capaz de librar guerras con grandes pérdidas en Ucrania y más allá. 'En primer lugar, debemos prepararnos para apoyar a Ucrania y a su pueblo a largo plazo', escribe. 'En segundo lugar, tenemos que reconocer lo que esta guerra significa para la seguridad y la resiliencia europea en general'. Y añade: 'En tercer lugar, en un mundo de política de poder, necesitamos la capacidad de coaccionar y defendernos. ... Sí, esto incluye medios militares y tenemos que desarrollarlos más'.
Borell propone una acumulación militar masiva, subordinando la vida social al dictado del ejército. 'La tarea principal de la 'Europa geopolítica' es sencilla', concluye. 'Debemos utilizar nuestro nuevo sentido de propósito primero para asegurar una Ucrania libre, y luego para restablecer la paz y la seguridad en todo nuestro continente'.
¿A quién quiere engañar Borell? La UE no está asegurando una 'Ucrania libre', sino intensificando una campaña de guerra de la OTAN contra Rusia que se está saliendo de control. Detrás de vacías frases propagandísticas sobre la 'paz' y la 'seguridad', las potencias de la OTAN se dirigen directamente hacia la Tercera Guerra Mundial.
El carácter militarista y esencialmente fascista de la campaña de rearme y guerra en Europa emerge con mayor claridad en Alemania. Allí, la clase dominante ha aprovechado la invasión de Putin para lanzar un programa de rearme largamente planificado por valor de cientos de miles de millones. El presupuesto de defensa va a aumentar en al menos €24.000 millones hasta superar los €71.000 millones anuales. Después de los indescriptibles crímenes de los nazis, Alemania pretende volver a ser la potencia militar dominante de Europa.
Una catástrofe sólo puede evitarse mediante el desarrollo de la lucha de clases internacional y la construcción de un movimiento antibélico en la clase obrera internacional, en una perspectiva de conquista del poder y de instauración del socialismo mundial.
(Publicado originalmente en inglés el 7 de marzo de 2022)
