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Protestas contra el alza de los alimentos y el petróleo en Oriente Próximo y el norte de África

El coste de vida creciente y la indisponibilidad de productos básicos están desencadenando protestas masivas por todo el mundo.

Oriente Próximo y África del Norte han sido devastados durante décadas por guerras encabezadas por EE.UU. y sanciones económicas. Esta situación se ha empeorado a causa de las sanciones por Washington y la exclusión de Rusia del sistema de pagos internacional, el trastorno causado por la guerra en Ucrania, y sequías repetidas causadas por el cambio climático y la mala administración de recursos hídricos, mientras la élite corrupta de los dos países ha saqueado la economía.

Manifestantes tunecinos se congregan durante una protesta contra el presidente tunecino Kais Saied en Túnez, Túnez, 15 de mayo de 2022. (Foto de AP/Hassene Dridi)

El impacto sobre el suministro global de alimentos, particularmente de maíz, trigo, cebada, aceite y semillas de girasol, y sobre los precios es inmenso. Rusia y Ucrania, cuya temporada de siembra en abril ha sido afectada por la destrucción de maquinaria y equipo y la huida de trabajadores agrícolas, normalmente producen un tercio del trigo del mundo. El precio global de cereales subió por 21 por ciento en los diez días desde el inicio de la guerra en Ucrania el febrero pasado.

Oriente Próximo y África del Norte son la cuna de unas de las crisis humanitarias y de refugiados más grandes del mundo. Importa 50 por ciento de su trigo de Rusia y Ucrania, mientras países como Egipto, Líbano, Siria, Yemen, Jordania y Palestina, ya son abollados por la inflación y crisis humanitarias, entre los más mal afectados. Unos países batallaban niveles severos de hambre y desnutrición desde mucho tiempo antes de la guerra.

Según el Banco Mundial, 20 por ciento de la gente en la región estaban en una situación de inseguridad alimentaria en 2020. Ahora se espera que los precios de alimentos y petróleo, al alcanzar el nivel más alto durante décadas, sigan subiéndose, para que sea imposible para los que trabajan comprar la poca comida que haya.

Economista jefa del Banco Mundial Carmen Reinhart comentó, “No quiero ser melodramática, pero no es incorrecto decir que la inseguridad alimentaria y alborotos eran una parte de la historia de la Primavera Árabe”.

Corinne Fleischer, directora regional del Programa de Comida Mundial para Oriente Próximo y África del Norte, dijo, “La crisis está causando una onda expansiva en los mercados de alimentos que afecta cada hogar en esta región. Nadie la evita”.

En Irán, protestas que empezaron el 5 de mayo en la provincia donde se encuentra mucho petróleo Juzistán se han expandido por todo el país después de que el gobierno recortó subsidios para la importación de alimentos, algo que llevó a un aumento de precio de 300 por ciento para alimentos de primera necesidad hechos con harina. También levantó el precio de productos básicos, tales como el aceite de cocina y productos lácteos.

Los subsidios se pusieron a punto en 2018 cuando la administración de Trump unilateralmente retiró del acuerdo nuclear con Teherán, y reimpuso las sanciones económicas que se dirigían contra las exportaciones energéticas de Irán, en que depende para muchos de sus ingresos. La mala administración por el gobierno de la pandemia y el aumento en precios de alimentos mundiales y petróleo ha agravado la posición financiera ya difícil de Irán.

Mientras la inflación llega a la tasa de entre 40 y 50 por ciento y casi una mitad de la población de Irán de 85 millones de personas viven por debajo del umbral de pobreza, manifestantes enojados han quemado tiendas. En las manifestaciones ha habido llamamientos a que los líderes del país renuncien. Manifestantes han exigido la libertad política más amplia y el fin de la República Islámica.

El gobierno ha respondido por movilizar sus fuerzas de seguridad, y reportes no confirmados afirman que ha asesinado a al menos cuatro manifestantes. Está ofreciendo medidas paliativas en la forma de efectivo durante dos meses y después cupones electrónicos que permitirán que ciertos iraníes compren una cantidad limitada de pan por un precio subsidiado.

El lunes, conductores de autobuses en Teherán hicieron huelga para exigir sus sueldos no pagados y el aumento salarial de 57 por ciento aprobado por el Consejo Supremo de la Labor hace más de dos meses, y en la huelga participaban mecánicos y otros trabajadores en terminales de autobuses. El martes la policía estaba usando alrededor de 700 de los buses de la ciudad para trasladar a su propio personal, mientras camiones de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) se empleaban para transportar a pasajeros en la capital y conductores de los CGRI entrenaban para conducir autobuses de la ciudad.

La policía ha arrestado a más de una docena de manifestantes, incluido uno de los organizadores sindicales, mientras el gobierno ha endurecido las reglas de censura para los medios de comunicación controlados por el estado en cubrir las protestas. Anunció el cierre de todas las escuelas y lugares de trabajo, no solo en Teherán, pero en otras partes donde hay huelgas y protestas.

Las protestas vienen después de huelgas y manifestaciones por docentes que han estado ocurriendo en varias ciudades durante el último año para exigir la implementación de legislación reciente que debía mejorar su sueldo.

En Turquía, 2022 empezó con una ola de huelgas imprevistas. Más temprano durante este mes, médicos hicieron huelga nacionalmente para exigir sueldos y beneficios mejores. Viene después de días de huelgas repetidas durante los últimos seis meses.

En África del Norte, docentes con contratos temporales en Moroco hicieron huelga de nuevo la semana pasada sobre la falta de seguridad laboral en una lucha amarga que ha estado en curso durante los últimos cuatro años después de que el ministerio de educación acabó con contratos permanentes para docentes en escuelas públicas. Mientras primer ministro Aziz Akhannouch prometió antes de su elección el septiembre pasado que abordaría el conflicto de largo plazo, no ha hecho nada para abordar sus quejas.

En Túnez, miles de personas fueron a las calles el domingo en oposición al presidente Kais Saied, quien suspendió el parlamento y el gobierno el verano pasado y asumió poderes ejecutivos. Mientras el país confronta la bancarrota y no tiene reservas de monedas extranjeras para pagar a proveedores de alimentos, que lleva a escaseces, Saied está en discusiones con el Fondo Monetario Internacional que requerirá incluso más austeridad y represión para cualquier paquete de rescate.

Los manifestantes exigieron un retorno a la democracia, y rechazaron su reemplazo de la comisión electoral independiente con una nombrada por sí mismo. Cantaron, “La gente quiere la democracia” y “Saied ha llevado el país al hambre” en la manifestación principal en la ciudad Túnez. Era la protesta más grande desde hace meses y viene después de una manifestación mucho más pequeña que lo apoyaba hace una semana.

No es que sólo los países más empobrecidos de la región enfrenten huelgas y protestas. El coste de vida creciente ha causado un malestar en los Emiratos Árabes Unidos (EAU) que tienen mucho petróleo, el patio de juegos para la gente más rica del mundo, que incluye a los trabajadores más pobres –típicamente trabajadores migrantes de Asia del Sur y las Filipinas.

La semana pasada, trabajadores de entrega de comida rápida empleados por Talabat, la sección en el Oriente Próximo de la compañía de entrega de comida alemana Delivery Hero, desafiaron las leyes draconianas en EAU que prohíben la labor sindicalizada y las huelgas y que encarcelan o deportan a trabajadores huelguísticos, y se quedaron en casa. Los trabajadores organizaron la huelga ilegal a través de las redes sociales y exigieron una tasa aumentada por entrega encima de la tasa actual de $2,04 por entrega. Viene después de un abandono por chóferes del envío de Deliveroo que forzó que la compañía aumentase la tasa por entrega de $2,04 por entrega a $2,79.

La huelga viene después de que el aumento en precios de petróleo hizo que el coste de petróleo y otros bienes básicos subiera, un hecho que recorta el sueldo de conductores que tienen que comprar su propio petróleo y hace que sea difícil para ellos enviar dinero a sus familias que dependen de su sueldo, y ellos mismos enfrentan la inflación rampante.

Arabia Saudí y Omán tenían muchos problemas en reasegurar a la gente de que no hubiera una escasez del suministro de trigo después de que India anunció una prohibición en la exportación de trigo para preservar su suministro y asegurar la seguridad alimentaria dentro del país –aunque estresó que cada contrato irrevocable sobre exportaciones de trigo se cumpliría, algo que permite que Egipto y unos cuantos países más estén exentos de la prohibición.

Mientras los trabajadores en Oriente Próximo y África del Norte entran en lucha junto con trabajadores por todo el mundo, tienen que unificarse y organizar sus esfuerzos sobre una base internacional, y exigir que la élite financiera global se encargue del coste de la crisis y luchar para reorganizar la producción para que cumpla con la necesidad social, no las ganancias privadas.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 18 de mayo de 2022)

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