Desde el advenimiento de la fase ómicron de la pandemia de COVID, las nuevas variantes del SARS-CoV-2 han evolucionado hacia versiones mucho más contagiosas sin perder nada de su patogenicidad o virulencia intrínseca. También han demostrado evadir la inmunidad proporcionada por las vacunas actuales de ARNm COVID. La eficacia contra la infección sintomática incluso después de un refuerzo está demostrando ser corta y fugaz.
Uno de los principales ejemplos de este proceso, Sudáfrica, se encuentra actualmente en su quinta ola de infección por COVID, con las nuevas variantes dominantes BA.4 y BA.5. Un estudio reciente de seroprevalencia de COVID basado en la población (que revisa la evidencia sanguínea de grandes poblaciones en lugar de individuos), encontró que el 97 por ciento de la población tenía anticuerpos significativos, ya sea por vacunación o infección previa. Pero la presencia de estos anticuerpos no fue una barrera para las nuevas infecciones.
La implicación aquí es que ninguna combinación de vacunación previa e infección pondrá fin a la pandemia. La 'inmunidad colectiva' (de rebaño), la afirmación de que el aumento de los niveles de anticuerpos reducirá la población vulnerable al SARS-CoV-2 a un nivel tan bajo que el virus se extinguirá por falta de huéspedes, es un mito.
Frente a las afirmaciones de los funcionarios del gobierno y los medios corporativos de que el COVID-19 se ha vuelto endémico, sería más correcto decir que la pandemia se ha vuelto permanente.
Cada vez hay más pruebas de que el SARS-CoV-2 está demostrando ser un patógeno con gran capacidad de adaptarse a la inmunidad de la población manteniendo su virulencia intrínseca. La idea políticamente interesada y vendida incesantemente por la prensa corporativa de que el coronavirus evoluciona hacia versiones cada vez más suaves ha demostrado ser falsa.
Los científicos que investigaron en marzo e 2022 en Sudáfrica la estimación de la prevalencia de anticuerpos contra el SARS-CoV-2, explicaron recientemente en una conferencia de prensa que: 'La presión infecciosa de la variante Ómicron fue extraordinariamente alta para haber producido un aumento tan significativo en la prevalencia en esta etapa relativamente madura de la epidemia. Es casi imposible imaginar valores de prevalencia mucho más altos'.
Sudáfrica fue el país más afectado del continente africano, con más de 101.000 muertes reportadas por COVID. Sin embargo, el reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud sobre el exceso de muertes de enero de 2020 a diciembre de 2021 encontró que el exceso de muertes en Sudáfrica superó las 239.000.
Desde año nuevo, se registraron otras 10.000 muertes por COVID, lo que implica que el exceso de muertes probablemente supere el cuarto de millón para una nación con casi 60 millones de habitantes. Esto coloca las muertes por COVID per cápita de Sudáfrica en una de cada 240 personas, por delante incluso de Estados Unidos, que tiene una tasa de una de cada 330.
La naturaleza de la evolución de estas variantes es fundamental para comprender el curso de la pandemia en su tercer año.
Un nuevo estudio subido al servidor de prepublicaciones para biología bioRxiv por el Laboratorio Sato, con sede en la Universidad de Tokio, encontró que las últimas subvariantes de Ómicron, BA.4 y BA.5, así como las variantes relacionadas con BA.2 que han adquirido mutaciones en el residuo de aminoácidos L452 de las proteínas espiga del virus, eran más contagiosas que la variante original de BA.2.
Es más, los anticuerpos inducidos por infección previa con BA.1 y BA.2 son menos efectivos contra las subvariantes BA.4 y BA.5. La inmunidad basada en la infección previa reciente con BA.1 y BA.2 proporciona poca protección contra variantes posteriores.
En estudios con animales sobre hámsteres, las variantes BA.2.12.1, BA.4 y BA.5 parecen replicarse de manera más eficiente en las células pulmonares con una unión más fuerte a estas células. Además, cuando estos animales fueron sacrificados y sus pulmones evaluados bajo el microscopio, hubo más lesiones patológicas e inflamación en la vasculatura y el tejido pulmonar con las variantes más nuevas que con la BA.2 original.
Los autores escribieron: 'Los trastornos relativamente más graves en los pulmones de los hámsteres infectados con BA.4/5 que los de los hámsteres infectados con BA.2 fueron impulsados por la propagación más eficiente de BA.4/5 que BA.2 en los pulmones infectados. En conjunto, estas observaciones sugieren que las variantes BA.4/5 son más altamente patógenas que BA.2 en un modelo de hámster'.
Advirtieron: 'Una suposición simplista sin evidencia concluyente implica que el SARS-CoV-2 evolucionará para atenuar su patogenicidad. Sin embargo, argumentamos en contra de esta noción con al menos tres observaciones. En primer lugar, la variante delta exhibió una patogenicidad relativamente mayor que el virus ancestral en un modelo experimental en animales. Los estudios clínicos también proporcionan evidencia que sugiere la mayor virulencia de la variante delta que las otras variantes anteriores, incluida la variante Alfa. En segundo lugar, aunque la variante ómicron BA.1 era menos patógena que delta ... ómicron BA.2 adquirió el potencial de exhibir una patogenicidad más alta que la de ómicron BA.1. En tercer lugar, aquí hemos demostrado que las variantes ómicron BA.4/5 son más patógenas potencialmente que la ómicron BA.2. Por lo tanto, nuestras observaciones sugieren con gran fortaleza que el SARS-CoV-2 no necesariamente evoluciona para atenuar su patogenicidad'.
En lenguaje sencillo, el SARS-CoV-2 no está evolucionando en la dirección de una gripe estacional relativamente inofensiva, como afirman los propagandistas de la 'endemicidad'. Las nuevas variantes son iguales o peores que sus predecesoras en términos del daño que hacen al organismo humano.
Estos estudios de laboratorio son cruciales. Pero los datos clínicos del mundo real proporcionan conocimiento adicional sobre la complejidad de una dinámica en constante evolución entre los virus y las poblaciones que son sus huéspedes.
Esta semana, el New York Times publicó un importante informe que subraya cuánto más mortal fue la ola ómicron para las personas mayores que la delta. Como, a continuación, demuestra la Figura 2, la tasa de mortalidad entre los mayores de 65 años fue un 163 por ciento más alta durante la ola de ómicron en comparación con la delta, a pesar del aumento de la inmunización entre los ancianos.
Las actuales olas BA.2 y BA.2.12.1 que están barriendo los Estados Unidos han visto aumentar los ingresos hospitalarios a pesar de la mayor prevalencia de vacunas de refuerzo entre los ancianos en comparación con la población en general. Sharon Inouye, geriatra y profesora de medicina en la escuela de medicina de Harvard, dijo al Times: 'Creo que vamos a ver que las tasas de mortalidad aumentan. El riesgo aumentará para los adultos mayores a medida que su inmunidad disminuya'.
La Casa Blanca admitió a principios de mayo que su modelo para el otoño y el invierno proyectó la posibilidad de 100 millones de infecciones, mucho más de lo registrado durante los tres meses de la ola BA.1. También reconocieron posiblemente un aumento considerable de las muertes.
En este sentido, los ancianos, que a menudo tienen altas comorbilidades, así como los inmunocomprometidos, se enfrentan a una amenaza significativa para la que tanto los demócratas como los republicanos no tienen respuesta. En los primeros tres meses de 2022, el 40 por ciento de todas las muertes por COVID fueron entre individuos vacunados. De hecho, los funcionarios del grupo de trabajo sobre el coronavirus de la Casa Blanca recurrirán al habitual 'no podríamos haber predicho que las cosas se pondrían tan mal', como lo han hecho repetidamente en sus conferencias de prensa. Además, como Inouye declaró acertadamente, 'Parece que ahora la responsabilidad recae completamente en el individuo. No es que te lo hayan puesto fácil'.
Con el uso de mascarillas completamente en caída libre y finalizada cualquier forma de aislamiento o incluso de restricciones de calado, sin ninguna clase de evidencias significativas para basar cualquier evaluación de riesgos, la población se enfrenta a un ataque interminable a medida que la sociedad vuela ciega a través de la pandemia. Las personas en masa serán sometidas a una o dos infecciones por COVID cada año, con el riesgo concomitante de COVID persistente y un deterioro sustancial de su salud en general.
La experiencia reciente en Sudáfrica con BA.4/5 confirma que solo una estrategia de eliminación, llevada a cabo a nivel mundial, puede poner fin de manera permanente a esta pandemia.
(Publicado originalmente en inglés el 1 de junio de 2022)
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