El 30 de octubre, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) liderado por el pseudoizquierdista Partido Obrero finalizó una huelga de una semana y anunció un acuerdo miserable con las empresas del neumático antes de cualquier voto de los trabajadores.
En un video publicado en redes sociales, Alejandro Crespo, un antiguo oficial del Partido Obrero y secretario del sindicato, presentó el acuerdo como una “victoria” que “resuelve el conflicto” y marca un “día histórico”. Luego, invitó a los trabajadores meramente a “celebrar” el acuerdo durante una asamblea el día siguiente.
El convenio, mediado por el Gobierno peronista del presidente Alberto Fernández, se compromete a mantener la “paz social absteniéndose de llevar adelante cualquier tipo de medida que pudiera afectar de cualquier forma la producción en cualquiera de los establecimientos de las respectivas empresas”.
Inmediatamente, los políticos, oficiales sindicales y las publicaciones del Partido Obrero y el resto del “Frente de Izquierda y de Trabajadores-Unidad” (FIT-U) emprendieron una campaña en redes sociales para celebrar el acuerdo como histórico y presentar al SUTNA y a Crespo como la mejor conducción que los trabajadores pudieran esperar.
En medio de esta campaña y tras meses en que sus salarios se encontraban congelados pese a la inflación desenfrenada, los trabajadores ratificaron el acuerdo durante la asamblea masiva del sábado.
El acuerdo de un año estipula un ajuste automático según la inflación oficial que se aplicará cada trimestre, además de un aumento del 10 por ciento sobre la inflación en junio de 2023, así como un bono de 100.000 pesos (US$674). El acuerdo afecta a aproximadamente 3.000 miembros del sindicato en las plantas de las multinacionales Pirelli y Bridgestone y la empresa argentina FATE, todas ubicadas en Buenos Aires.
Desde cualquier ángulo, fue un acuerdo entreguista que hace valer los salarios de pobreza, los cuales se pagan en pesos que se devalúan rápido mientras las empresas siguen aumentando masivamente sus ingresos en dólares de las exportaciones. Como indicó el propio SUTNA, sus miembros ganan en promedio 120.000 pesos (US$805) por mes, que era exactamente la línea de la pobreza para una familia promedio el mes pasado.
Los aumentos automáticos al salario no corresponderán realmente con el costo de vida. Al basarse en la inflación oficial, el contrato cita inicialmente un alza de 66 por ciento anual, pero la canasta básica que representa la línea de la pobreza aumentó 87 por ciento, según la firma Focus Market. En otras palabras, el acuerdo realmente sumirá a los trabajadores más profundamente en la pobreza.
Por otra parte, el economista Luis Campos, del sindicato CTA Autónoma, informó que los trabajadores del neumático han visto caer su salario real un 25 por ciento desde 2013 y se mantienen entre los trabajadores industriales peor pagados del país. El SUTNA también informó que los salarios representan solo el 2 por ciento del precio final de los neumáticos, pero el acuerdo que califica de “histórico” terminará por reducir este porcentaje.
En esta situación, es irrelevante la oferta salarial que la patronal ponga sobre la mesa. La insistencia del SUTNA y de sus apologistas pseudoizquierdistas en derrotar la oferta salarial del 38 por ciento solo evidencia su esfuerzo consciente por avanzar un acuerdo que cumpliera con lo que era aceptable para las empresas, no con lo que necesitaban los trabajadores.
La reivindicación que primero encendió la lucha fue el regreso del pago de los fines de semana al 200 por ciento, pero el SUTNA simplemente la abandonó en las negociaciones.
Ninguna de las otras preocupaciones expresadas repetidamente por los trabajadores a lo largo de la lucha fue avanzada por el sindicato. Esto incluye la oposición a lo que los trabajadores llaman el “sistema americano” de trabajar siete días y tener dos de descanso, mientras la dirección obliga a los trabajadores a cambiar de turno de una semana a la otra. El acuerdo “histórico” también descartó la principal preocupación de los trabajadores de no poder pasar tiempo de calidad con sus familias.
Por otra parte, varios trabajadores expresaron su preocupación por la seguridad, principalmente porque deben respirar los humos tóxicos de la quema de caucho durante ocho horas y media cada día sin protección.
A este respecto, hay que recordar que el SUTNA lideró el esfuerzo a nivel nacional para reabrir las fábricas tras un breve confinamiento durante el inicio de la pandemia de COVID-19. Ya el 3 de abril de 2020, en medio de huelgas salvajes en toda Europa y Norteamérica para paralizar la producción, Crespo envió una carta a FATE, Pirelli y Bridgestone proponiendo una serie de medidas insuficientes para reiniciar la producción.
Poco después de que el SUTNA llegara a un acuerdo con las gerencias y el gobierno para que los trabajadores volvieran a las plantas inseguras, los trabajadores empezaron a denunciar cientos de infecciones. El 26 de junio, un trabajador escribió mordazmente en la página de Facebook del sindicato: “Los trabajadores del neumático en primer lugar tenemos que decidir democráticamente si tenemos que trabajar o no en esta situación de crisis sanitaria, ya que es evidente que los neumáticos no son esenciales”.
Durante un breve intervalo, el sindicato se vio obligado a convocar huelgas de un día para protestar contra los brotes, pero esto no sirvió para detenerlos.
En general, después de seis años bajo la dirección del Partido Obrero, los trabajadores del neumático no han visto más que un descenso de los salarios, que ya son de miseria, el régimen despótico de la gerencia y las continuas condiciones mortales de trabajo.
El hecho de que la batalla contractual se prolongara durante cinco meses refleja la abrumadora oposición de las bases a estas condiciones.
La estrategia de la dirección del Partido Obrero se caracterizó por una fallida perspectiva nacionalista orientada a la burocracia sindical y al Gobierno peronista.
Durante los primeros cuatro meses, el SUTNA convocó paros parciales de “Hollywood” de 24 a 48 horas, que solo sirvieron como válvula de escape minimizando el impacto para las empresas. Sin embargo, a mediados de septiembre empezaron a surgir huelgas salvajes en Bridgestone y el enfado hacia las huelgas inútiles aumentaba.
En respuesta, el SUTNA convocó una marcha hacia la Casa Rosada el 22 de septiembre bajo la consigna de “exigir al Gobierno que asuma su responsabilidad sobre el conflicto”. A continuación, Crespo convocó una huelga indefinida en las tres empresas y montó un campamento en el Ministerio de Trabajo. Cabe resaltar que todas estas decisiones fueron tomadas burocráticamente desde arriba.
Algunos medios de comunicación señalaron en ese momento que los trabajadores en otros sectores que también luchan contra la inflación comenzaron a argumentar que “deberíamos hacer lo mismo”. Pero, en ningún momento el SUTNA ni sus apologistas pseudoizquierdistas llamaron a los trabajadores de toda Argentina a liberarse de las burocracias sindicales y ampliar la lucha de forma independiente a ellas. Por el contrario, dijeron a los trabajadores que siguieran apelando a esas burocracias sindicales y al Gobierno. Esto solo sirvió para apuntalar su autoridad sobre los trabajadores y crear ilusiones de que estas instituciones capitalistas pueden ser presionadas para promover los intereses de los trabajadores.
Cuando las corruptas burocracias de Camioneros y de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), ligadas al Gobierno peronista, dieron vacías declaraciones de solidaridad mientras mantenían a sus miembros en el trabajo, la dirección del SUTNA y los medios de la FIT-U expresaron su agradecimiento.
A principios de este año, la dirección del SUTNA decidió abandonar la CTA y tomar pasos para unirse a la Confederación General de Trabajadores (CGT). La dirección peronista de la CGT, aún más derechista, respondió pidiendo al Gobierno que suprimiera rápidamente la lucha en el SUTNA.
El callejón sin salida de la perspectiva nacionalista del Partido Obrero y del FIT-U quedo a plena vista. En respuesta a las importaciones de cubiertas de neumáticos para contrarrestar los efectos de las huelgas en Argentina, Crespo respondió –en sus propias palabras- “le pedimos a las patronales y al gobierno en forma explícita por escrito que se evite la importación de toda cubierta que se pueda producir en el país”.
Ignorando la naturaleza globalizada de la producción capitalista, la dirección del SUTNA no apeló a los trabajadores a nivel internacional, sino a las corporaciones y al Gobierno burgués que las representa. Tal perspectiva no tiene nada que ver con el internacionalismo socialista, ni mucho menos con el trotskismo, que el Partido Obrero dice representar.
La contraparte del SUTNA en Brasil, SINTRABOR, trató de dar cobertura a sus estrategias nacionalistas compartidas enviando una carta, tan tarde como el 27 de septiembre, al director general de Bridgestone, exigiéndole que “atienda las demandas y propuestas de los trabajadores” y “no provoque un conflicto mayor a nivel regional y mundial”. Sin embargo, en ningún momento hubo un esfuerzo real para movilizar a los trabajadores de Brasil en apoyo de la huelga en Argentina.
La alternativa a esta estrategia procapitalista y nacionalista y a las alianzas entre las burocracias de la derecha es la Alianza Internacional Obrera de los Comités de Base, sobre la cual han guardado absoluto silencio los partidos y sindicatos de la pseudoizquierda de toda América Latina.
La AIO-CB recientemente adicionó el Comité de Base de los Trabajadores de Neumático en EE.UU., cuya declaración fundacional declara:
Es momento para abrir líneas de comunicación con nuestros hermanos y hermanas de todo el país e internacionalmente y avanzar una lucha más amplia por lo que necesitamos, ¡no por lo que las corporaciones y los sindicatos dicen que “pueden costear”!
(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de octubre de 2022.)
