El 20º Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) se inauguró ayer en Beijing con un discurso del presidente Xi Jinping. Es probable que el congreso concluya con la investidura de Xi como secretario general del PCCh para un tercer mandato, una ruptura con la norma de dos mandatos establecida tras la muerte de Mao Zedong.
El congreso se celebra en medio de una rápida escalada militar liderada por Estados Unidos y una agresiva confrontación con China, así como de una desaceleración económica y crecientes tensiones sociales internas. Las élites gobernantes de EE.UU. y de todo el mundo siguen de cerca la reunión en busca de cualquier signo de división interna que pueda ser explotado.
Xi habló en términos muy generales de la necesidad del partido de sortear los 'cambios bruscos' de la situación internacional y de estar preparado para capear 'vientos fuertes y tormentas peligrosas'. No hizo ninguna referencia directa a la guerra de EE.UU. y la OTAN contra Rusia en Ucrania ni tampoco a EE.UU., que acaba de imponer prohibiciones potencialmente paralizantes a la exportación de chips informáticos avanzados y equipos de fabricación de chips a China.
Sin embargo, en una referencia indirecta, Xi declaró: 'China... se opone resueltamente a toda forma de hegemonía y política de poder, se opone a la mentalidad de la Guerra Fría, se opone a interferir en la política interna de otros países, se opone al doble rasero'. Estos comentarios reflejan el reconocimiento por parte de los dirigentes del PCCh de que Estados Unidos está decidido a utilizar todos los medios, incluidos los militares, para impedir que China desafíe el dominio mundial estadounidense.
Así como Estados Unidos incitó a Rusia a invadir Ucrania, Washington busca provocar a China para que utilice la fuerza militar para integrar a Taiwán con el territorio continental chino. El gobierno de Biden, después de Trump, ha socavado cada vez más la política de 'Una sola China', bajo la cual Estados Unidos reconoció de facto a Beijing como el gobierno legítimo de toda China, incluyendo a Taiwán.
Al reforzar los lazos políticos y militares de EE.UU. con Taipéi, Biden amenaza con situar a la isla, que es estratégica y económicamente vital para China, dentro de la esfera de influencia de Washington. Estados Unidos calcula que una guerra con Taipéi puede ser aprovechada para debilitar y desestabilizar a China, como Washington ha hecho con Rusia en Ucrania, como parte de su ambición más amplia de dominar la masa continental euroasiática.
Xi dijo que China busca la 'reunificación pacífica' con Taiwán, pero que 'no excluye el uso de la fuerza como último recurso'. En una crítica apenas velada a Estados Unidos, añadió: 'Resolver la cuestión de Taiwán es un asunto de los chinos, es un asunto que debe ser resuelto por los chinos'. Aunque los medios de comunicación estadounidenses tacharon los comentarios de 'agresivos', se trataba de una reafirmación más bien blanda de la posición que China mantiene desde hace tiempo frente a las continuas amenazas y provocaciones estadounidenses sobre Taiwán.
En cuanto a las cuestiones internas, Xi defendió el historial de China en la supresión de la pandemia del COVID-19. Beijing está sometido a una considerable presión por parte de EE.UU. y otros países importantes para que ponga fin a sus restricciones en materia de salud pública y adopte la política de 'dejar correr' de otros gobiernos. Hacerlo en China provocaría millones de muertes y muchos más casos de COVID largo y debilitante.
Xi alabó el éxito de la 'guerra popular sin cuartel contra el virus', que había 'protegido la salud y la seguridad del pueblo en la mayor medida posible'. No dio ninguna indicación de que el gobierno tenga la intención de relajar su política de 'cero-COVID', que ha sido objeto de críticas en los comentarios de los medios de comunicación sociales que reflejan las frustraciones de los sectores de las empresas y las capas de la clase media hostiles a las restricciones.
La semana pasada, en una inusual protesta pública, se colgaron dos grandes pancartas en un puente de Beijing en contra de la política de 'cero-COVID' y pidiendo la destitución del 'dictador y traidor nacional Xi Jinping'. Una de las pancartas declaraba: 'Di no a la prueba Covid, sí a la comida. No al cierre, sí a la libertad'.
Sin embargo, la política china sobre el COVID, basada en la realización de pruebas generalizadas y el rastreo de contactos, la vacunación, los confinamientos selectivos y el aislamiento de los infectados, ha recibido un amplio apoyo en China a pesar de los inconvenientes y los excesos burocráticos. Ha demostrado que el virus podría ser eliminado si tales medidas se aplicaran a nivel internacional.
Significativamente, Xi no criticó el carácter criminal de la política de inmunidad colectiva (de rebaño) aplicada por los gobiernos de Estados Unidos y otros países. Mientras maniobra en la escena internacional, el PCCh no tiene intención de hacer campaña por una estrategia internacional de eliminación. Más bien, incluso cuando el imperialismo estadounidense intensifica su confrontación agresiva, Beijing sigue buscando un acuerdo con Washington.
Después de presidir cuatro décadas de restauración capitalista, el PCCh sigue intentando disfrazar su programa promercado bajo la fraudulenta bandera del 'socialismo con características chinas'. Lo hace para reivindicar la herencia de la revolución china de 1949, que todavía se considera ampliamente como un enorme paso adelante para el pueblo trabajador. Habiendo abandonado el socialismo en todo menos en el nombre, el PCCh se ha apoyado en la pretensión de velar por el bienestar del pueblo y no puede permitirse el lujo de ser visto permitiendo que millones de personas perezcan a causa del COVID-19.
El alto crecimiento económico sostenido durante décadas ha sacado a la mayoría de los chinos de la pobreza absoluta, pero también ha abierto una enorme brecha social entre ricos y pobres. El crecimiento de China se ha desplomado ahora en medio de una creciente crisis internacional del capitalismo agravada por la pandemia de COVID y la guerra de Estados Unidos y la OTAN contra Rusia. La economía china también se ha visto afectada por los aranceles comerciales y las sanciones económicas de Estados Unidos, impuestas bajo el mandato de Trump y mantenidas y ampliadas bajo el de Biden.
La última previsión del Banco Mundial para el crecimiento de China en 2022 es de sólo el 2,8%, el más bajo en décadas y muy por debajo del nivel del 8% que el PCCh considera esencial para un bajo desempleo y la estabilidad social. En julio, la tasa oficial de desempleo, que sólo abarca las zonas urbanas, fue del 5,4%, pero la tasa de desempleo juvenil alcanzó un récord del 19,9%. Los crecientes problemas económicos y la crisis social están provocando tensiones sociales que inevitablemente estallarán en un futuro no muy lejano.
Detrás de la fachada de la unidad del partido, las tensiones sociales también se expresarán en las luchas internas del PCCh. La elevación de Xi como el 'núcleo' indispensable del partido y del gobierno y la interminable promoción del 'pensamiento Xi Jinping' consagrado en la constitución del partido en el último congreso es un signo de debilidad, no de fortaleza. El régimen se apoya en un hombre fuerte de la política en un intento de mantener unido al partido ante las crecientes amenazas, tanto de guerra en el exterior como de crisis económica y social en el interior.
Por su parte, Xi ha tratado de consolidar su posición mediante una amplia campaña anticorrupción que ha investigado a millones de funcionarios y ha destituido o marginado a rivales y amenazas clave. A lo largo de la última década, Xi ha reforzado su control sobre el gobierno mediante el nombramiento de poderosos grupos de dirección para supervisar todas las áreas de la política gubernamental. También es presidente de la poderosa Comisión Militar Central. Por ello, es probable que haya pocas sorpresas. Tras el congreso del PCCh, de una semana de duración y celebrado en su mayor parte a puerta cerrada, es probable que Xi sea reelegido como secretario general del partido y que conserve el cargo de presidente de China en la Asamblea Popular Nacional del próximo mes de marzo.
(Publicado originalmente en inglés el 16 de octubre de 2022)
