Español

Las fuertes lluvias y la nieve ponen de manifiesto la desigualdad en California

A partir del 21 de febrero de 2023, California se vio azotada por una serie de tormentas invernales inusualmente fuertes. Las condiciones de ventisca obligaron a cerrar las principales autopistas del norte al sur y del este al oeste sobre las montañas que rodean Los Ángeles. Vientos de hasta 65 millas (105 kilómetros) por hora afectaron al transporte por carretera en toda la región. Las fuertes lluvias en las tierras bajas y los varios metros de nieve en las montañas han provocado inundaciones y bloquearon la circulación de personas, dejando a muchos atrapados en sus casas. Hasta ahora se han confirmado al menos 22 víctimas.

Un trabajador quita la nieve a lo largo de la Ruta Estatal 138 cerca de Hesperia, California, el miércoles 1 de marzo de 2023. Los equipos de emergencia están luchando para transportar alimentos y medicinas a los residentes de las comunidades de montaña de California varados por tormentas invernales consecutivas.

Las condiciones han llegado a ser especialmente terribles en el condado de Los Ángeles y los condados circundantes, donde unas condiciones meteorológicas invernales tan duras son extremadamente raras. El gobernador demócrata Gavin Newsom declaró el estado de emergencia el miércoles por la noche para ayudar a los residentes de las comunidades de las montañas de San Bernardino que llevan días atrapados en sus casas.

Los climatólogos federales estiman actualmente que el coste para el estado de la ola de tormentas que comenzó a finales de diciembre de 2022 superará los 1.000 millones de dólares en daños a las infraestructuras públicas (carreteras, puentes, instalaciones de agua, etc.). Se han producido 700 corrimientos de tierra en todo el estado sólo desde principios de año. Está previsto que miles de viviendas sean 'etiquetadas en rojo', declaradas inhabitables, en unas condiciones en las que menos del 2% de los propietarios tienen seguros contra inundaciones.

Las tormentas han puesto de manifiesto la desigualdad económica y social en todo el estado. 'La gente vive en condiciones muy inseguras', declaró Talya Husbands-Hankin, defensora de los desamparados de Oakland, entrevistados por BBC News. 'La gente no tiene acceso adecuado a la sanidad, al agua potable, a la electricidad.

'Muchos son discapacitados, la mayoría son vulnerables desde el punto de vista médico por vivir a la intemperie', añadió.

Durante gran parte de esta semana, los clientes del Departamento de Agua y Electricidad de Los Ángeles (DWP) estuvieron sin electricidad, y más de 40.000 hogares a los que da servicio la empresa Southern California Edison (SCE) se han visto afectados.

Sólo unos días antes de las tormentas, Culver City, una comunidad de lujo del oeste de Los Ángeles asociado con los primeros días del cine, impuso estrictas prohibiciones a los llamados campamentos de los desamparados, uniéndose a las ciudades y condados de todo el estado en hacer la vida aún más miserable para los no alojados.

El 4 de enero, San Francisco realizó redadas de desamparados en medio de una fuerte tormenta. Muchos vieron destrozadas sus pocas pertenencias.

El año pasado, ocho desamparados murieron congelados en Sacramento, la capital del estado, y otros dos, de 40 y 61 años, fallecieron cuando los árboles cayeron sobre sus tiendas. Las autoridades locales ordenaron remolcar los todoterrenos que utilizaban los desamparados como refugio. 'Eligieron el peor día para hacerlo', declaró Joe Hill, un desamparado cuyas pertenencias quedaron empapadas por la lluvia, al Sacramento Bee .

Según estimaciones recientes, hay 170.000 desamparados en California. Un tercio vive en el condado de Los Ángeles. Enfrentado diariamente a la falta de vivienda, y bajo el impacto de las tormentas, la recién elegida alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, pidió a los ciudadanos que proporcionaran refugio a los desamparados durante las tormentas.

También son vulnerables los adultos mayores con bajos ingresos, los trabajadores agrícolas, los trabajadores pobres y quienes viven en llanuras propensas a inundaciones, donde los costes de la vivienda son más bajos. La combinación de bajas temperaturas y escasez de gas natural ha disparado las facturas de calefacción.

Se trata de la segunda ola de tormentas invernales que azota el estado desde principios de año. En total, unos 40 billones de galones de agua (en forma de nieve y lluvia) se han vertido sobre el estado en forma de los llamados ríos atmosféricos, largas y anchas corrientes de humedad, sistemas de baja presión que extraen humedad del Ártico. No se veían condiciones similares desde 1989.

Según un artículo publicado el 19 de enero en Nature, la magnitud y los daños potenciales de vidas y dólares de las tormentas invernales en el oeste de Estados Unidos están aumentando como consecuencia del cambio climático, tanto por el incremento del número de tormentas como por el aumento de la capacidad de transporte de humedad en la atmósfera. 'En un escenario de emisiones elevadas, se prevé que el volumen de precipitaciones del 20% de las tormentas invernales más intensas aumente hasta un 40% en toda la región a mediados de siglo. El aumento medio del volumen de precipitaciones (31%) se debe en un 22% al aumento de la superficie cubierta y en un 19% al aumento de la intensidad de las tormentas', señala el artículo.

La autora del estudio, Ruby Leung, climatóloga del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste de Estados Unidos, explicó: 'Podría ser incluso peor. Tenemos que empezar a planificar cómo podríamos hacer frente a esto'. La 'agudización' de las tormentas (mayores precipitaciones en el centro, menos en los bordes) puede cambiar algo del total impacto global, pero se espera que el oeste de Estados Unidos y California, en particular, reciban mayores aumentos en los picos de las lluvias y las nevadas en comparación con las regiones del sur y el noroeste.

(Publicado originalmente en inglés el 2 de febrero de 2023)

Loading