Las compañías navieras están intentando romper la huelga de los trabajadores portuarios de la costa occidental de Canadá, la cual ha paralizado 30 puertos en la Columbia Británica, redirigiendo docenas de barcos de contenedores a los puertos de la costa occidental de Estados Unidos. Se estima que cerca de 290.000 contenedores con productos valorados en más de $12 mil millones están anclados y no pueden ser descargados en Canadá occidental.
Los estibadores estadounidenses, quienes han estado trabajando sin contrato durante más de un año, deben resistir el ser obligados a hacer el trabajo de sus hermanos y hermanas canadienses. Como declaró la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base a principios de esta semana, los trabajadores estadounidenses deben negarse a manejar la carga desviada de los puertos canadienses.
El jueves, los datos de seguimiento de Vessels Value revelaron que dos barcos de contenedores originalmente destinados al Puerto de Vancouver habían cambiado de rumbo hacia el Puerto de Seattle. Los barcos fueron identificados como el MSC Sara Elena y el OOCL San Francisco. Se estima que el primero de estos barcos arribará al Puerto de Seattle el 10 de julio, según las autoridades portuarias.
Este es el primero de lo que se espera será un desvío generalizado de barcos a los puertos de los Estados Unidos.
ITS Logistics informó a CNBC que tiene contenedores en el OOCL San Francisco. Éstos estaban programados para llegar al Puerto de Vancouver el 3 de julio para luego cruzar la frontera de Estados Unidos por ferrocarril para ser entregados en Memphis, Tennessee. Paul Brashier, vicepresidente de transporte e intermodal en ITS Logistics, dijo que sus clientes están ahora buscando puertos alternativos en Estados Unidos.
'Por el momento estamos aconsejando a todos nuestros clientes con carga que fue reservada para Vancouver o Prince Rupert que trabajen con sus agentes de reserva para determinar en qué puertos de escala en Estados Unidos se encuentran los barcos con sus contenedores y ver si las líneas marítimas permitirán el cambio del destino final a un puerto de Estados Unidos', dijo Brashier.
Nuevos datos de MarineTraffic muestran 15 barcos de contenedores con destino a Vancouver y otros nueve con destino a Prince Rupert. Los contenedores que se encuentran en estos barcos combinados equivalen a $10,7 mil millones.
El Puerto de Vancouver, el más grande de Canadá, es una parte crítica de la economía norteamericana, el cual moviliza más de $300 mil millones bienes cada año y contribuye alrededor de $12 mil millones al PIB de éste país. Además, alrededor del 15 por ciento de su comercio de consumo se dirige a Estados Unidos o proviene de ahí.
Según CNBC, el Sindicato Internacional de Estibadores y Almacenistas (ILWU, por sus siglas en inglés) se negó a comentar si sus miembros planean trabajar en alguno de los barcos desviados. El ILWU cubre a los estibadores de la costa occidental en ambos lados de la frontera, tanto en Canadá como en Estados Unidos.
Este silencio está en línea con sus esfuerzos deliberados para aislar y sabotear la huelga y prevenir acciones de solidaridad en los Estados Unidos, incluso a medida que crece el peligro de que el gobierno canadiense prohíba la huelga. Además, en 2021, el gobierno canadiense criminalizó una huelga de 1.100 estibadores de Montreal.
Ésto es una señal clara de que la burocracia del sindicato está dispuesta a obligar a sus miembros en Estados Unidos a hacer el trabajo de los miembros del ILWU en Canadá. Para evitar que esto suceda, los trabajadores deben organizarse para arrancar la iniciativa de las manos de la burocracia del ILWU.
Durante el último año, el ILWU ha obligado a sus 22.000 miembros en los Estados Unidos a seguir trabajando sin contrato bajo la promesa de 'no irse a huelga', convenio que negoció en secreto con la Asociación Marítima del Pacífico (PMA, por sus siglas en inglés), en conversaciones monitoreadas atentamente por la administración de Biden. Sin embargo, durante estos últimos meses, los trabajadores han desafiado este acuerdo con una serie de acciones laborales en aumento que han afectado significativamente las operaciones portuarias.
Mientras los estibadores de Estados Unidos han estado haciendo ésto, más del 99 por ciento de los miembros del ILWU en Canadá votaron para autorizar una huelga. Esto planteó la posibilidad de un poderoso movimiento transcontinental que una a los estibadores de Estados Unidos y Canadá.
Para suprimir este movimiento, el ILWU anunció repentinamente un acuerdo tentativo el mes pasado, el cual fue mediado por la secretaria de Trabajo interina, Julie Su. Willie Adams, presidente internacional del ILWU, y James McKenna, presidente de la PMA, emitieron una declaración conjunta en la que señalaron que estaban 'contentos de haber llegado a un acuerdo' y que estaban listos para 'volver toda nuestra atención a la operación de los puertos de la costa occidental'.
'Quiero agradecer a todos los que trabajaron tan diligentemente en estas negociaciones, así como un agradecimiento especial a la secretaria de Trabajo interina Julie Su, cuyo liderazgo nos ayudó a cruzar la meta final', declaró Adams.
La repentina noticia del acuerdo fue seguida por semanas de silencio. A los trabajadores no se les han proporcionado detalles sobre el acuerdo o ni siquiera cuándo se les permitirá votar sobre el mismo. La poca información que se sabe sobre el contrato, si es que éste existe, muestra que éste se encuentra muy por debajo de las demandas de los trabajadores. Es evidente que la razón de la urgencia repentina en anunciar el acuerdo en los Estados Unidos fue la inminente huelga en Canadá.
Simultáneamente, los funcionarios del ILWU se han dedicado a perseguir a los estibadores que han hablado con la prensa. El presidente del Local 29, Ray Leyba, confrontó a los reporteros del WSWS fuera de la sala de contratación para luego intentar poner en la lista negra a los trabajadores eventuales a quienes acusaba de haber hablado con los reporteros.
El aislamiento entre los estibadores estadounidenses y los canadienses no solo beneficia los preparativos del gobierno canadiense para prohibir la huelga. También favorece los preparativos de la administración de Biden para prohibir las acciones de huelga en los muelles de Estados Unidos, como lo hizo el pasado diciembre con los ferrocarriles. El mes pasado, la Asociación Nacional de Fabricantes (National Association of Manufacturers), la Federación Nacional de Minoristas (National Retail Federation) y la Asociación de Líderes de la Industria Minorista (Retail Industry Leaders Association) enviaron cartas instando a la Casa Blanca a intervenir en contra de los estibadores.
En otro desarrollo ominoso, el ministro de Trabajo canadiense, Seamus O’Regan Jr., quien ha estado instando a ambas partes a volver a la mesa para negociar, se reunió con la secretaria de Trabajo interina de los Estados Unidos, Julie Su, el jueves por la noche, para hablar sobre el impacto de la huelga en la cadena de suministro de América del Norte.
Es difícil exagerar lo poderosa que es la posición que los estibadores de la costa occidental ocupan en la economía capitalista mundial. Durante casi medio siglo, en la era de la globalización, una cantidad sustancial del comercio mundial ha pasado por los puertos que ellos hacen funcionar. Es por esta razón que tanto los gobiernos y las corporaciones de Estados Unidos y Canadá se están uniendo en contra de los estibadores, al tiempo que utilizan la burocracia sindical para imponer divisiones arbitrarias y perjudiciales a los trabajadores en ambos lados de la frontera.
Pero si la base toma medidas para unirse más allá de las fronteras nacionales, es posible lanzar una contraofensiva contra los operadores y así galvanizar el apoyo entre los trabajadores de todas partes.
Las condiciones que enfrentan los estibadores de América del Norte son las mismas que enfrentan los estibadores en todo el mundo. En los últimos meses se han dado poderosas huelgas de estibadores en Inglaterra, Francia, Argentina, Sudáfrica, Chile, Corea del Sur, Alemania y más, todas ellas con base en los mismos problemas que están en juego en la costa occidental de América del Norte. Los estibadores de la costa occidental de México también han amenazado con huelgas esta primavera, incluyendo en la ciudad de Manzanillo, en el estado de Colima.
Sin embargo, el desarrollo de un poderoso movimiento internacional depende de la capacidad de los estibadores para liberarse de la camisa de fuerza impuesta por la corrupta burocracia sindical. Los trabajadores deben responder a esto construyendo comités de base independientes del aparato sindical. Esta es la única forma en que los trabajadores podrán arrebatar el control de la huelga de la burocracia del ILWU y así poder poner la toma de decisiones en manos de la base.
A través de estos comités, los estibadores podrán hacer un llamado directo a sus compañeros de trabajo en todos los puertos, tanto en Canadá como en los Estados Unidos, así como en México, para exigir:
· ¡No se deben descargar en los Estados Unidos o en México los barcos desviados de Canadá!
· ¡Todos los estibadores en los Estados Unidos y en México deben apoyar y unirse a la huelga! ¡Cualquier acción para prohibir la huelga en cualquier país debe ser respondida con una respuesta conjunta de los trabajadores de toda América del Norte!
(Publicado originalmente en inglés el 7 de julio de 2023)
Leer más
- ¡Los trabajadores norteamericanos deben movilizarse en defensa de la huelga de estibadores canadienses!
- La importancia global de la lucha de los estibadores en Norteamérica
- National Steel Car strikers should forge solidarity with striking BC dockers and Wabtec workers! For a North America-wide working-class counter-offensive!
- Stop the ILWU’s threats of blacklisting against workers for talking with reporters!
- 7.200 estibadores de Columbia Británica votan a favor de huelga, mientras los trabajadores en EE.UU. ralentizan los puertos de la costa oeste
