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La Fed pausa las subidas de tipos, pero indica que habrá más

La Reserva Federal estadounidense decidió no subir los tipos de interés en su reunión de ayer, en línea con las expectativas del mercado. Sin embargo, señaló que podría volver a subirlos en al menos una de las dos reuniones programadas que le quedan este año.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, en rueda de prensa tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto, el miércoles 20 de septiembre de 2023, en Washington. [AP Photo/Jacquelyn Martin]

Tras instituir una fuerte subida de los tipos, desde cerca de cero en marzo de 2022 hasta su nivel actual del 5,5%, el comunicado emitido por el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) afirmaba que era probable que el endurecimiento de las condiciones crediticias pesara sobre la actividad económica, la contratación y la inflación. El alcance de estos efectos era incierto y seguía 'muy atento a los riesgos de inflación'.

Aunque no se diga oficialmente, el mayor 'riesgo de inflación' es que los trabajadores salgan de la camisa de fuerza, a la que hasta ahora les ha confinado la burocracia sindical, y emprendan una lucha unificada por aumentos salariales que compensen la reducción de su nivel de vida durante décadas.

Mientras se celebraba la reunión, esa perspectiva se puso de manifiesto en la lucha de los trabajadores del automóvil y en la creciente indignación por los esfuerzos del sindicato United Auto Workers por atomizar su lucha.

En sus declaraciones preparadas para una conferencia de prensa posterior a la reunión, el presidente de la Fed, Jerome Powell, volvió a insistir en que el 'mercado laboral sigue ajustado'. Aunque la brecha entre empleos y trabajadores se había reducido, la demanda de mano de obra seguía superando la oferta disponible, una situación que la Fed quiere revertir.

Quiere que la tasa de desempleo aumente, y las proyecciones de los miembros del FOMC —el llamado gráfico de puntos— sitúan la tasa de paro en el 4,1% el próximo año, por encima de su nivel actual del 3,8%.

'Los participantes en el FOMC esperan que continúe el reequilibrio en los mercados laborales, aliviando las presiones alcistas sobre la inflación', dijo Powell. Su comentario hizo ver que el objetivo central en la 'lucha' contra la inflación son las demandas salariales de la clase trabajadora.

Señalando que la decisión de no subir los tipos, caracterizada como una 'pausa hawkish', no significaba el fin de las subidas, Powell dijo que 'el proceso de reducir la inflación de forma sostenible hasta el 2% tiene un largo camino por recorrer'.

La decisión de mantener los tipos estables no significa que los responsables políticos hayan decidido que la política monetaria es suficientemente restrictiva, añadió.

Señalando las proyecciones del gráfico de puntos, Powell dijo: 'Verán que la mayoría de los participantes creen que es más probable que no... que sea apropiado que subamos los tipos una vez más en las dos reuniones que quedan este año'.

En un comentario revelador dijo que un supuesto aterrizaje suave para la economía estadounidense no era todavía su opinión de base.

'Si la economía se muestra más fuerte de lo esperado, eso significa que tendremos que hacer más en términos de política monetaria para volver al 2%'.

Este comentario expresa la perversidad de la economía capitalista desde el punto de vista de la masa de la población.

Cuanto más fuerte es la economía, más oportunidades de empleo hay y mayor es la posibilidad de que aumente el nivel de vida. Sin embargo, en lo que respecta a la Reserva Federal, ése es el gran peligro.

Esta perversidad no es producto de una mentalidad o un pensamiento defectuosos. Es una expresión de la lógica de clase esencial del sistema de beneficios y de la política de la Fed. El crecimiento económico debe ser reprimido por la política monetaria porque pone a los trabajadores en una posición más fuerte para luchar por aumentar su nivel de vida recuperando parte de los enormes beneficios extraídos de su trabajo.

En su declaración sobre la última decisión, el FOMC dijo que para determinar la política futura tendría en cuenta una amplia gama de información, incluidos 'los acontecimientos financieros e internacionales'.

En estos ámbitos, los problemas son cada vez mayores. En el último mes, los informes de tres importantes organizaciones —la Fed, el Consejo de Estabilidad Financiera y el Banco de Pagos Internacionales— han señalado el regreso de arriesgadas apuestas especulativas por parte de los fondos de cobertura en el mercado del Tesoro estadounidense. En marzo de 2020 esto provocó la congelación de sus operaciones.

El potencial de nuevas turbulencias financieras se ve incrementado por el aumento de la deuda mundial. Esta semana, el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) informó de que la deuda mundial había alcanzado un nuevo récord de 307 billones de dólares en los seis primeros meses del año, tras aumentar en 10 billones.

Además de crear las condiciones para las turbulencias en los mercados financieros, el aumento de la deuda tiene importantes implicaciones sociales porque va acompañado de una subida de los tipos de interés. Estados Unidos es uno de los países que más ha contribuido a ello, con una deuda nacional que esta semana ha alcanzado los 33 billones de dólares.

Según Emre Tiftik, autor principal del informe del IIF: 'Nuestra preocupación es que los países tendrán que destinar cada vez más a gastos de intereses'.

En otras palabras, tanto en los países desarrollados como en los menos desarrollados, habrá que recortar el gasto en servicios sociales, sanidad, educación y otras instalaciones necesarias para satisfacer las demandas de los tenedores de bonos. Ya en muchos países, el pago de intereses, junto con el aumento de los desembolsos militares, se está convirtiendo en el área de mayor crecimiento del gasto público.

Los ataques a los salarios y a la posición social de la clase trabajadora a través de las subidas de los tipos de interés, encabezados por la Reserva Federal, se están produciendo en condiciones de una marcada desaceleración de la economía mundial.

En un informe de esta semana, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que engloba a 38 economías desarrolladas, insistió en que los tipos de interés tenían que seguir siendo altos incluso cuando había signos de tensión en la economía mundial.

Según este informe, el crecimiento mundial seguirá siendo mediocre, en torno al 3% este año, y caerá al 2,7% en 2024, con algunas zonas ralentizándose hasta desaparecer, especialmente en Europa, donde la economía alemana se contraerá este año.

Cueste lo que cueste, todos los representantes de los máximos organismos económicos capitalistas insisten en que la guerra de política monetaria contra la clase obrera debe continuar.

Hablando de su último informe, la economista jefe de la OCDE, Clare Lombardelli, dijo: 'Estamos viendo que la política monetaria tiene un impacto. Está frenando la demanda -lo que es necesario para hacer frente a este reto de la inflación- pero significa que tenemos un menor crecimiento'.

(Publicado originalmente en inglés el 20 de septiembre de 2023)

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