En Alemania, cualquiera que proteste contra el genocidio israelí contra los palestinos es difamado regularmente como 'antisemita' u 'odia-judíos'. Se prohíben manifestaciones por docenas, se detiene a los participantes y se confiscan carteles y octavillas. Expresar el lema 'Del río al mar, Palestina será libre' se considera ahora un delito penal y puede castigarse con hasta tres años de cárcel.
Sin embargo, cualquiera que condene el asesinato masivo en Gaza no es un antisemita, sino que son las élites alemanas las que están volviendo a sus tradiciones fascistas en su apoyo a Israel. Esto se hizo especialmente evidente en los últimos días, cuando destacados políticos, periodistas y académicos alemanes difundieron un vídeo en el que justificaban el asesinato de niños palestinos al tiempo que trivializaban el exterminio de 6 millones de judíos por los nazis.
La cadena de televisión británica TalkTV había entrevistado al notoriamente islamófobo Douglas Murray, que —equipado con un chaleco antibalas— se encontraba directamente en la frontera israelí con la Franja de Gaza. La entrevista de casi ocho minutos es una ininterrumpida diatriba fascista de odio. Murray justifica el castigo colectivo de la población palestina, acusa a los esbirros nazis que fusilaron judíos en masa de tener sentido de la vergüenza, a diferencia de Hamás, y acusa al gobierno británico de derechas de no ser lo bastante brutal en sus acciones contra los inmigrantes.
El ministro alemán de Sanidad, Karl Lauterbach (socialdemócrata, SPD), estaba encantado. Volvió a publicar la entrevista con el comentario de que 'merece muchísimo la pena verla'. Aquí 'se dicen muchas cosas que de otro modo sólo se piensan'. El columnista de derechas Jan Fleischhauer declaró: 'Esto es genial'. A continuación, la vicepresidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y ministra de Educación de Schleswig-Holstein, Karin Prien, lo retuiteó con las palabras 'mirad y escuchad'. La influyente profesora de economía Veronika Grimm también se sumó con las palabras 'realmente genial'.
Murray es una figura muy conocida en los círculos de extrema derecha. El coeditor de la revista ultraconservadora The Spectator defiende la teoría del 'Gran Reemplazo', según la cual la inmigración de no blancos y musulmanes es una conspiración para desplazar a las poblaciones blancas mayoritarias. Ha escrito libros que defienden el neoconservadurismo y el Brexit, condenan el islam de forma generalizada y acusan a Europa de cometer un 'suicidio' al permitir la inmigración de musulmanes.
En la entrevista de TalkTV, Murray da rienda suelta a sus ideas racistas y fascistas. Preguntado por el presentador Piers Morgan sobre si el castigo colectivo de una población compuesta en su mitad por niños no es contrario al derecho internacional, defiende este asesinato masivo alegando que los habitantes de la Franja de Gaza son colectivamente responsables de las acciones de Hamás, al que eligieron en 2006. No había 'población pacífica' en Gaza, afirma.
No se puede comparar simplemente a Hamás con los nazis, eran mucho peores, continuó Murray. 'Incluso los nazis se avergonzaban de lo que hacían. Los batallones de las SS que se pasaban el día disparando a judíos en la nuca y arrojándolos a las cunetas tenían que emborracharse muchísimo para olvidar lo que habían hecho'. Las acciones de los combatientes de Hamás eran 'al menos tan bárbaras' como las de los nazis, pero había una gran diferencia: 'Lo hacían con placer'.
La barbarie, el sadismo y el orgullo con que los miembros de las SS llevaron a cabo el asesinato en masa de judíos, sinti y romaníes y de millones de ciudadanos soviéticos está documentado miles de veces. No sólo Murray lo sabe, también lo saben Lauterbach, Fleischhauer, Prien, Grimm y todos los que le aclaman.
'Hay cientos de fotos de hombres y soldados de las SS posando delante de cadáveres. Algunos tenían pantallas de lámparas hechas con la piel tatuada de mujeres judías asesinadas', comentó en X/Twitter el profesor Jürgen Zimmerer, de la Universidad de Hamburgo. 'Pero cuando un radical de derechas islamófobo dice que se avergonzaban, todo el mundo aplaude'.
Con su encubrimiento de los crímenes nazis, Murray y sus defensores dejan claro quién sigue realmente la tradición asesina de los nazis en el conflicto de Gaza. No son los palestinos, que han sido oprimidos y expulsados de su patria durante 75 años, sino el gobierno de Netanyahu, que icluye racistas y fascistas declarados, y sus patrocinadores imperialistas.
Un Estado sionista nunca fue una solución a la opresión y persecución históricas del pueblo judío. La creación de Israel se basó en la expulsión violenta de la población palestina, en la que los predecesores del partido Likud de Netanyahu llevaron a cabo numerosas masacres brutales de civiles. Las potencias imperialistas, sobre todo Estados Unidos, han apoyado y armado a Israel como cabeza de puente militar para sus propios intereses en Oriente Próximo.
Este es el caso de nuevo ahora. Para la clase dominante, la resistencia palestina, con la que simpatizan los pueblos oprimidos de Oriente Próximo y de todo el mundo, debe ser erradicada y aplastada para restablecer la dominación imperialista en la región tras las sangrientas pero infructuosas guerras de Afganistán, Irak, Libia y Siria. Desde el punto de vista de Washington y Berlín, el conflicto de Gaza es otro frente de una tercera guerra mundial junto a la guerra de Ucrania, en la que quieren defender su posición de potencia mundial frente a Rusia y China.
Esto explica la aparente contradicción de que, por un lado, denuncien como antisemita a cualquiera que se oponga al genocidio en Gaza, mientras que, al mismo tiempo, trivializan a los asesinos en masa nazis y hacen la guerra contra Rusia en Ucrania en alianza con los sucesores de los colaboradores nazis, como Stepan Bandera.
En 2014, cuando el historiador Jörg Baberowski anunció en Der Spiegel que Hitler 'no era un vicioso' y que contaba con el apoyo unánime de las élites gobernantes, el WSWS advirtió que se estaba rehabilitando a Hitler para preparar nuevas guerras criminales. Hoy, la militarización de Alemania está muy avanzada y los funcionarios del gobierno hacen circular tuits que dan fe de la supuesta vergüenza y mala conciencia de los miembros de las SS 'que se pasaban el día disparando a judíos en la nuca'.
Desde entonces, Lauterbach ha borrado discretamente su tuit con el vídeo de Murray, sin distanciarse de él ni justificarse. Pero sabía exactamente lo que hacía.
Volvió a publicar la entrevista junto con un comentario del rabino de derechas Shmuel Reichman: 'Los nazis, tan fundamentalmente malvados como eran, creían que estaban haciendo un mal necesario para algo en última instancia bueno; todavía poseían una chispa de humanidad en su núcleo; su principal defecto, entonces, era que creían que el fin justificaba los medios; aunque creían plenamente en el 'resultado', un mundo sin judíos, todavía se oponían fundamentalmente a las 'acciones' que emprendían'.
El comisario de antisemitismo del estado de Baden-Württemberg, gobernado por el Partido Verde, Michael Blume, también ha citado a Murray y Reichmann con aprobación incondicional.
Nazis que conservaban una 'chispa de humanidad', asesinaban por buenas intenciones, ¡y aborrecían sus propios actos! Pero cualquiera que salga a la calle horrorizado ante el asesinato masivo diario en la Franja de Gaza ¡es un antisemita! ¡Y todo esto lo difunde un miembro socialdemócrata del gobierno alemán y lo califica de 'extremadamente digno de ver'!
Esta rehabilitación de los nazis está directamente relacionada con la despiadada política del gobierno alemán. Como ministro de Sanidad, el propio Lauterbach fue responsable de la muerte evitable de decenas de miles de personas durante la pandemia de COVID con su política de 'los beneficios antes que las vidas'. En medio de la pandemia, recortó el presupuesto sanitario en más de dos tercios, de 64.000 millones de euros en 2022 a 16.000 millones para 2024.
Lauterbach habla en nombre de una clase dirigente que ya no valora la vida humana. Está en proceso de hacer que Alemania vuelva a estar 'lista para la guerra' con el fin de perseguir sus intereses imperialistas por la fuerza. En Ucrania, está sacrificando las vidas de cientos de miles de soldados en una guerra por poderes de la OTAN contra Rusia. El canciller Scholz (SPD) acaba de anunciar que Alemania enviará el próximo año a Kiev armas y municiones por valor de 8.000 millones de euros para garantizar que continúe la matanza.
Con el genocidio de Gaza ha caído toda moderación. En nombre de la lucha contra el 'antisemitismo', la clase dirigente alemana se hace eco de los objetivos y métodos de los nazis. Por eso justifica la matanza de civiles y trivializa sus propios crímenes contra la humanidad.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de noviembre de 2023)
