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Una entrevista con la Dra. Yara Asi, experta en salud pública, sobre Palestina y el actual asedio genocida de Israel

Según el Ministerio de Salud en Gaza, desde que comenzaron las hostilidades después del 7 de octubre de 2023, al menos 23,469 palestinos fueron asesinados en Gaza y se informó que cerca de 60,000 resultaron heridos. El 70 por ciento de ellos son mujeres y niños. Se presume que muchas de las personas desaparecidas están muertas, enterradas bajo los escombros que eran Gaza. Este territorio, más pequeño que la ciudad de Detroit, está empezando a parecer más un cementerio al aire libre que una prisión al aire libre, como lo describió el relator especial de la ONU Francesca Albanese el verano pasado.

Más de 1.9 millones de personas, que representan el 85 por ciento de la población de Gaza, están desplazadas internamente. Alrededor de un millón se agolpan en el asentamiento de la frontera sur de Rafah sin lugar donde huir de los bombardeos y ataques de francotiradores diarios. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios estima que 65.000 hogares han sido completamente destruidos y otros 290,000 dañados. Más de la mitad de los gazatíes se han quedado sin hogar.

La Associated Press, utilizando datos de satélite, encontró que más de dos tercios de todas las estructuras en el norte de Gaza han sido arrasados y en el sur de la zona de Khan Younis, el 25 por ciento ha sido destruido. El Financial Times observó que la destrucción en el norte de Gaza fue peor que la realizada en los bombardeos sobre Dresde durante la Segunda Guerra Mundial. Casi todo el sistema de salud se ha vuelto inoperante, con solo 1,400 camas de hospital restantes, todas esencialmente en el sur de Gaza. Más de 104 escuelas han sido destruidas o irremediablemente dañadas, lo que representa el 70 por ciento. Según The Guardian, las que quedan en pie se están usando como refugios para personas desplazadas internamente. La producción de agua se encuentra en el siete por ciento de los niveles previos a la guerra y la hambruna masiva es rampante.

La semana pasada, la abogada de la Corte Suprema de Sudáfrica, Adila Hassim, que presentó testimonio ante la Corte Internacional de Justicia en La Haya, sostuvo que Israel es culpable, en esencia, de perpetrar un genocidio en violación a la convención de 1948. En sus declaraciones, dijo: 'Durante los últimos 96 días, Israel ha sometido a Gaza a lo que se ha descrito como una de las campañas de bombardeo convencionales más intensas en la historia de la guerra moderna.'*

El World Socialist Web Site se puso en contacto con la Dra. Yara Asi, profesora adjunta de gestión de la salud global e informática en la Universidad de Florida Central, una académica visitante en el Centro FXB para la Salud y los Derechos Humanos en la Universidad de Harvard, y una becaria de Fullbright en los Estados Unidos en la Ribera Occidental. Sus escritos han aparecido en el New York Times, The Guardian (donde habla sobre el impacto de la pandemia de COVID en Palestina) y el Washington Post. Su próximo libro, Cómo la guerra mata: Las amenazas pasadas por alto para nuestra salud, debe ser publicado a finales de este mes por la Editorial de la Universidad Johns Hopkins.

La Dra. Asi ha escrito ampliamente sobre la guerra, la salud y la ocupación israelí de Palestina. Tuvo la amabilidad de aceptar nuestra invitación para una entrevista. La transcripción a continuación ha sido editada para más brevedad.

Dra. Yari Asi [Photo: Dr. Yara Asi]

Benjamin Mateus (BM): Buenos días, Dra. Asi. Gracias por aceptar mi solicitud de entrevista.

Yara Asi (YA): Buenos días.

BM: Para comenzar, ¿podría contarnos brevemente quién es usted y luego hablar sobre la situación actual en Gaza y Cisjordania, desde su perspectiva como experta en salud pública sobre Gaza y su historia? ¿Cómo es la situación en el terreno?

YA: Soy Yara Asi, soy palestina, nací en Nablus, en Cisjordania. Actualmente soy profesora asistente en gestión de la salud global e informática en la Universidad de Florida Central, así como codirectora del Programa Palestino para la Salud y los Derechos Humanos, que es un programa de colaboración entre la Universidad de Harvard y la Universidad de Birzeit en Cisjordania.

He estado estudiando la salud palestina durante toda mi carrera profesional y de la manera que todos estudiamos cosas antes de convertirnos en profesionales, es simplemente observando lo que sucede. Sin exagerar, creo que este puede ser el peor momento en mi vida en los territorios ocupados, y eso incluye incluso la Segunda Intifada, la construcción del muro y todo lo que sucedió a principios de 2000. Es difícil imaginar un momento peor que este.

Trataré de dejar a un lado la parte política. Hay otras personas que estarían mejor capacitadas para hablar de eso.

Pero en términos de salud, lo que estamos viendo es un asalto total no solo a la atención médica palestina en términos de cómo consideramos un sistema de atención médica, es decir, los edificios, los recursos que incluyen a los trabajadores de la salud que están siendo asesinados, sino a todos los aspectos de la vida necesarios para sostener la vida, alimentos, agua, medicina, etc. El asedio es constante a los camiones de ayuda que esperan en la frontera. La gente se muere de hambre. Los habitantes de Gaza informan de un aumento de las epidemias de enfermedades infecciosas. Las personas que tenían trasplantes u otros procedimientos importantes programados para estas fechas no pueden recibirlos.

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Tuve un antiguo alumno cuyo padre estaba recibiendo su quimioterapia final a principios de octubre. Obviamente, todo eso se ha cerrado.

Ha sido increíblemente deprimente, francamente, ver la falta de respuesta de la comunidad médica internacional ante lo que es una evidente catástrofe sanitaria o sentir que tienen que enmarcarlo en este tipo de términos políticos anodinos en lugar de simplemente hacer lo que se supone que debemos hacer, que es describir lo que estamos presenciando, que es horrible. Horror por todas partes.

Y eso sin mencionar Cisjordania, por supuesto, donde los colonos han tomado las calles casi a diario para acosar y atacar a las familias palestinas. Los soldados israelíes están llevando a cabo incursiones casi diarias en los campos de refugiados.

Casi todos los días veo en las redes sociales otra persona muerta, a menudo un niño o un adulto joven de Cisjordania. Ni siquiera lo veo en los medios de comunicación occidentales. Por supuesto, allí también las implicaciones sanitarias son muy graves.

La gente tiene miedo de salir de sus ciudades y hogares debido a los ataques. No acuden a las citas hospitalarias. O su médico no puede acudir a su cita. Los recursos se están volviendo extremadamente limitados debido a la falta de capacidad de transporte de los bienes que la población necesita. Y además, hay otra capa de asalto que es imposible de describir incluso para las personas que hasta ahora han salido físicamente ilesas y es la tortura psicológica de vivir esto.

Sí, por supuesto, en Gaza, cualquiera que esté vivo en este momento ha vivido durante tres meses escuchando bombardeos casi diarios, escuchando que esta persona ha muerto. Esta persona está en el hospital separada de su familia. Pero también en Cisjordania existe la sensación de que ningún lugar es seguro. 'Ni siquiera estoy a salvo en mi casa o en mi tienda', porque la gente ha visto vídeos de asaltos a casas y de un comerciante al que dispararon en la cabeza justo delante de su tienda, junto a su hija pequeña.

Hay drones volando constantemente alrededor de las grandes ciudades. Hay soldados y colonos por todas partes, con la impunidad que ello conlleva. Sinceramente, podría seguir y seguir hablando del horror de este momento. Es de lo peor que hemos visto. Y eso es mucho decir teniendo en cuenta que llevamos casi un siglo hablando de lo malo que es.

BM: Quería preguntarle por su próximo libro, que saldrá a la venta este mes, titulado How War Kills: The overlooked threats to our health. ¿Podría hablarnos de los temas centrales y de hasta qué punto los acontecimientos actuales en Gaza corroboran las preocupaciones que plantea?

YA: El libro no se centra en Palestina. Pero debido a mi propia experiencia personal y simplemente por el lugar que ocupa Palestina en el conflicto armado contemporáneo, ocupa un lugar destacado en el libro. El libro presenta tres argumentos. Uno es lo que cabría esperar de este tipo de libro. No sé si han leído la obra de Barry Levy o la de Leonard Rubinstein, este tipo de libros que analizan cómo es la salud en una zona de guerra. Hablo de la violencia directa de la guerra, de los bombardeos, de los francotiradores, de la violencia física, de lo que asociamos con la guerra, del espectáculo de la guerra.

Luego hablo del segundo asesino de las poblaciones asoladas por la guerra. Y es esta violencia indirecta la que estamos viendo en el asedio de Gaza; esta sensación de inseguridad, morir de hambre, morir de enfermedades infecciosas, morir por recibir cirugía sin los protocolos adecuados, estas formas de morir que, si continúan en un lugar como Gaza, pronto superarán el número de muertos por los ataques aéreos, por horribles que hayan sido.

Un palestino camina por los terrenos del Hospital Shifa en la ciudad de Gaza el domingo 26 de noviembre de 2023. en el tercer día del alto el fuego temporal entre Hamás e Israel. [AP Photo/Mohammed Hajjar]

Y realmente no oímos hablar mucho de esto porque no lo vemos como una muerte de guerra. [Énfasis añadido por YA]. Lo vemos como un desafortunado resultado inevitable de estas pobres almas que viven en este entorno de guerra. Todavía no estamos acostumbrados a ver esto como una forma de guerra, de violencia indirecta como una forma de guerra.

Y si miramos a Yemen, si miramos a Siria, si miramos a otros contextos afectados por la guerra, vemos que este mismo tipo de violencia indirecta desempeña un papel enorme en la mortalidad y las lesiones. Si yo hubiera escrito el libro ahora, Gaza ocuparía un lugar preponderante.

Pero luego, el tercer argumento es donde creo que el libro difiere un poco de estos libros preexistentes, que es sobre cómo para el resto de nosotros, los que no vivimos en Gaza, no vivimos en Siria, nos consideramos inmunes a todo esto. A mí no me van a bombardear sentado aquí en Florida y a ti no te van a bombardear sentado allí en Chicago. Entonces, ¿cómo nos afecta esto?

Lo que sostengo en el libro es esta cultura del militarismo y este intenso énfasis en que la seguridad sólo significa seguridad nacional. Significa tener bombas más grandes, tener aviones no tripulados actualizados, tener acceso ilimitado a cualquier financiación en cualquier momento que surja una guerra. Esto nos afecta a todos. Todos sufrimos. Y esta es otra forma en que la guerra mata.

Fíjense en los resultados en este país: las tasas de personas sin hogar, los precios de los medicamentos recetados. Una vez más, usted es un médico en los EE.UU.. No tengo que enumerar los males no sólo de nuestro sistema sanitario, sino la total ignorancia de los determinantes sociales de la salud en términos de práctica. ¿Cómo hacemos que la gente esté más sana? Simplemente no hay fuerzas para impulsar este tipo de fuerzas relacionadas con la salud y, sin embargo, hay constantemente miles de millones de dólares para la guerra. El Pentágono recibe a menudo más fondos de los que pide, a pesar de que esencialmente han suspendido todas las auditorías o simplemente las han ignorado. Todos debemos reconocer que no estamos a salvo simplemente porque no sufrimos la violencia de los bombardeos. Todos somos víctimas de la guerra. Y pensé que esta sería una forma de poner estos temas en el primer plano de la discusión.

La gente está acostumbrada a este argumento de 'la catástrofe humanitaria en las zonas de guerra' como si no fueran provocadas por el hombre, como si un terremoto arrasara el lugar. Y existe esta catástrofe humanitaria y seamos los buenos y enviemos un montón de dinero y ayudemos a esta gente.

Y eso forma parte de la guerra, pero es una parte muy pequeña. Ni siquiera hemos empezado a hablar de todo el ecosistema de la guerra, del militarismo, y de cómo perjudica a las poblaciones de todo el mundo y es la fuerza más perjudicial y costosa contra la humanidad. No voy a entrevistar a ningún político dentro de poco, pero nunca se les cuestiona si estas son las decisiones correctas o si esto está haciendo que Estados Unidos sea más seguro.

Tenemos las mismas voces que apoyaron, financiaron y permitieron la guerra de Irak en la televisión hablándonos de las guerras en las que deberíamos estar ahora. Deberíamos bombardear Irán. Deberíamos bombardear China. Deberíamos hacer esto o aquello con los palestinos. Francamente, es una cultura malsana, y quería denunciarlo en el libro.

BM: ¿Cómo era la vida de los palestinos en Gaza antes del 7 de octubre? El sistema sanitario se ha visto gravemente afectado por décadas de financiación insuficiente y bloqueos impuestos por Israel.

YA: Lo que ocurrió el 7 de octubre, los militantes de Hamás atacando a civiles en Israel, fue el impulso para esta campaña militar actual. Pero pretender que el 6 de octubre la situación en Gaza era aceptable para cualquiera que hubiera estado prestando atención —y me doy cuenta de que algunas personas pueden haber empezado a prestar atención después del 7 de octubre y tienen mucho que hacer para ponerse al día — es simplemente ridículo. Durante décadas ha habido innumerables informes sobre la desastrosa situación de Gaza.

Sí, Israel impuso un asedio muy estricto el 8 de octubre, o tal vez incluso la noche del 7 de octubre, y eso tuvo mucha prensa durante unos días. Pero Gaza lleva sitiada desde 2007. Gaza ha tenido escasez de medicamentos, escasez de gasas, escasez de bolsas intravenosas. Los pacientes de Gaza que quieren recibir atención médica avanzada deben solicitar a este sistema de permisos médicos increíblemente complejo y arbitrario permisos aprobados por Israel para poder salir de su propio territorio para recibir quimioterapia o cirugía cerebral. Incluso una madre embarazada con complicaciones que necesita atención que no está disponible en Gaza, porque Israel no permite la entrada en Gaza de determinados equipos y recursos médicos, debe solicitar un permiso médico para ver a un especialista.

Israel controla todas las fronteras de Gaza. No permite un aeropuerto. Ni siquiera permite un puerto marítimo. Aparte de las cinco grandes campañas de bombardeos desde 2007, hay un sinfín de bombardeos israelíes de uno o dos días que apenas salen en las noticias. En 2018 se produjo la Gran Marcha del Retorno, en la que, sin bombardeos, francotiradores israelíes mataron y mutilaron a miles de palestinos que protestaban pacíficamente en la frontera.

Gaza tiene una inseguridad alimentaria extremadamente alta. De nuevo, hagamos como si estuviéramos a 6 de octubre y sólo habláramos de Gaza. Alta inseguridad alimentaria, alto desempleo, alta pobreza, condiciones todas creadas por el asedio perpetuo de Israel. Y esto no es un punto controvertido. No sólo lo dicen la ONU, la Organización Mundial de la Salud y todas esas agencias humanitarias. Los informes gubernamentales de Estados Unidos, Alemania y Reino Unido señalan el bloqueo y el asedio de Gaza como la principal causa de miseria humanitaria.

Si tenemos en cuenta lo que está ocurriendo hoy, ningún lugar del mundo sería capaz de mantenerse después de lo que ha sufrido Gaza, el nivel y la intensidad de los bombardeos. Pero si a eso le añadimos una población con escasos recursos, superpoblada y extremadamente joven [cerca del 40% de la población de Gaza tiene 14 años o menos], y a eso le sumamos que la gente ni siquiera puede salir... Siempre oigo a la gente decir ¿por qué no se van? Pues no pueden. Deben solicitar, e Israel debe aprobar, un permiso para salir. Estas personas están atrapadas por su perpetrador, que no empezó a bombardearlas hace poco, sino que lleva años lanzándoles bombas.

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Para entender lo grave que era la situación antes del 7 de octubre, aunque no nos lo pensemos dos veces antes de beber agua de nuestras casas, las enfermedades transmitidas por el agua eran la principal causa de muerte entre los niños de Gaza mucho antes del 7 de octubre.

Por tanto, creo que tenemos que ser muy claros sobre lo que estamos viendo, que no es la destrucción accidental de un sistema de atención sanitaria a causa de la guerra, sino la continuación de una política que busca el subdesarrollo de la vida palestina en todos los sectores y motivar a los palestinos a marcharse, ya sea forzosa o voluntariamente, porque la situación es muy mala o porque no tienen un hogar al que volver en este momento. Tenemos que considerar los objetivos territoriales más amplios de Israel, que muchos políticos y fuerzas militares israelíes no han tenido reparo en manifestar públicamente.

BM: Desde la ocupación israelí en 1967, más de 800.000 palestinos han sido encarcelados por Israel, y entre ellos hay niños de tan sólo 12 años. Creo haber leído en alguna parte, tal vez en su informe, que al menos 7.000 palestinos están detenidos actualmente.

YA: La relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, dijo en una declaración del 10 de julio de 2023 que 'la ocupación militar de Israel ha transformado todo el territorio palestino ocupado en una prisión a cielo abierto, donde los palestinos están constantemente confinados, vigilados y disciplinados'. Había hecho el comentario de que ésta es la condición de una prisión al aire libre. A lo largo de 56 años, Israel ha gobernado el territorio palestino ocupado mediante una criminalización asfixiante de los derechos básicos y encarcelamientos masivos'.

Y añadió: 'Bajo la ocupación israelí, generaciones han soportado la privación arbitraria de libertad de forma generalizada y sistemática, a menudo por los actos más simples de la vida y el ejercicio de derechos humanos fundamentales.' No sólo calificó de ilegal la ocupación israelí y comparó los territorios ocupados con una prisión al aire libre, sino que afirmó que las condenas penales de palestinos 'han sido el resultado de una letanía de violaciones del derecho internacional, incluidas violaciones de las garantías procesales, que empañan la legitimidad de la administración de justicia por parte de la potencia ocupante'.

Más adelante afirma: 'A menudo se presume a los palestinos culpables sin pruebas, se les detiene sin orden judicial, se les encarcela sin cargos ni juicio y se les somete a malos tratos bajo custodia israelí. El encarcelamiento masivo sirve para sofocar la oposición pacífica contra la ocupación, proteger al ejército israelí y a los colonos y, en última instancia, facilitar la invasión colonial de los colonos'.

BM: Esto se escribió hace sólo unos meses. ¿Puede comentarlo dentro del actual genocidio que está teniendo lugar y que cuenta con el apoyo del gobierno estadounidense y de la Unión Europea? Uno no puede evitar ver los acontecimientos del 7 de octubre, en condiciones tan inhumanas, como una rebelión contra décadas de opresión social y democrática.

YA: Ciertamente. Israel tiene un largo historial de sofocar la oposición palestina a circunstancias injustas. Y esto incluye encarcelarlos, matarlos, hacerles la vida tan difícil para desplazarse que ni siquiera pueden ir entre Cisjordania y Gaza. Un palestino de Gaza no puede ir a Jerusalén. Y básicamente nadie puede entrar en Gaza, francamente.

Para aclarar su pregunta, ¿se refiere a cómo encajan en los sistemas de opresión más amplios de Israel? ¿O quería que hablara específicamente de la prisión o de tendencias más amplias?

BM: La pregunta pretendía ser abierta para que usted pudiera tomar la dirección que quisiera en lugar de ser específica.

YA: Creo que fue hace dos o tres años, cuando se produjo esta pequeña historia internacional cuando Israel consideró que estas seis ONG palestinas muy destacadas eran organizaciones terroristas y las cerró. En algunos casos, allanaron sus instalaciones, incluidas las de los Comités de Trabajo Sanitario. En ese caso, detuvieron a la directora, Shatha Odeh, enfermera, sin orden judicial y la encarcelaron durante 16 meses [los abogados de la Sra. Odeh consiguieron una orden de libertad anticipada aprobada por un tribunal después de que cumpliera 11 meses en la prisión de Damon en detención arbitraria tras su detención por las Fuerzas de Ocupación israelíes en julio de 2021] sin cargos ni juicio. Su delito fue ser la directora del comité de salud, uno de los principales actores políticos de la salud en Cisjordania que presta asistencia, debido a su supuesta afiliación a un partido político que Israel ha considerado una organización terrorista.

Esto no fue visto [por el mundo exterior] como una continuación de la represión israelí o como una interpretación de mala fe por parte de Israel. Lo que ocurrió, en cambio, fue que muchos países europeos cortaron la ayuda a estas organizaciones y aceptaron completamente la opinión de Israel. Las investigaciones descubrieron que no había nada de cierto en esas acusaciones, pero para entonces ya era demasiado tarde y no importaba, ¿verdad?

Y así es como funciona Israel. A primera vista, muchas de las declaraciones y acciones israelíes son indefendibles. Así que la única manera de hacerlas defendibles es pintando a cada palestino, desde el niño hasta el anciano, desde un adolescente que va a la tienda de la esquina a por caramelos hasta el director de un comité de trabajo sanitario, como una amenaza potencial, un terrorista potencial que merece restricciones, violencia e incluso la muerte. Y los palestinos llevan décadas diciendo esto. Mi abuela, que vivía en 1948, lo decía. Ella ya no está con nosotros. Pero los palestinos reconocen lo que Israel está haciendo con esta represión. Entienden por qué Israel querría hacerlo. Pero lo que no entienden es por qué el resto del mundo mantiene estos sistemas.

Todo el mundo reconoce que el sistema carcelario israelí es injusto para los palestinos. Todo el mundo reconoce que las restricciones de la ocupación violan los derechos humanos, tienen muy poco que ver con la seguridad, los asentamientos, el muro. Todo el mundo lo reconoce. Por tanto, creo que la pregunta no es por qué Israel hace esto. La pregunta es por qué no hay ningún tipo de rendición de cuentas, después de décadas de pruebas, testimonios, informes, datos, estadísticas, muchos de ellos publicados por entidades pagadas por los mismos gobiernos que también dan cobertura diplomática y financiera a Israel.

Así pues, lo que está haciendo Israel es bastante comprensible. Es lo que este tipo de regímenes hacen y han hecho históricamente. Pero Israel es visto sistemáticamente como un actor de buena fe. ¿Por qué? Siempre se ve a los palestinos como los intransigentes que no permiten dos Estados. No sé cuál es la respuesta. Creo que esa es la pregunta difícil que quizá sus lectores puedan plantearse.

BM: Creo que las respuestas a estas preguntas tienen sus raíces en la historia. Debemos remontarnos a la formación del Estado de Israel y, antes incluso, explicar el sionismo como entidad política y el imperialismo en general para abordar la trayectoria de esta campaña genocida lanzada por Israel con el apoyo total de Estados Unidos y de los líderes mundiales. Yo diría que el World Socialist Web Site, más que ningún otro medio de comunicación, ha hecho grandes esfuerzos por abordar esta cuestión. Sin un contexto histórico fundamentado basado en un análisis socioeconómico, nos enredamos en el lodazal de unos acontecimientos que cambian rápidamente.

YA: Exacto.

BM: ¿Qué opina de las manifestaciones masivas que están teniendo lugar en todo el mundo en apoyo a Palestina? Parece haber una clara distinción de clases entre los estudiantes y los trabajadores que se oponen a la embestida contra la población de Gaza y las élites gobernantes que controlan los medios de comunicación, los sistemas de salud y el mundo académico y todo el aparato estatal que presta apoyo a las operaciones genocidas.

Esto no sólo es censura sino que es antidemocrático. ¿Quiere hacer algún comentario?

YA: Diré que la gente en Gaza y en Palestina ha visto las protestas y se siente alentada por ellas. Pero ¿crea una mejora tangible sobre el terreno para ellos de forma inmediata? No.

La tendencia es pensar: 'Si la gente nos viera, nos ayudaría'. Pero no nos ven, o no nos ven como humanos. No nos ven como dignos de intervención'.

Creo que cualquier esfuerzo en las calles internacionales, especialmente en una gran ciudad como Chicago, Nueva York o Londres... también hemos visto enormes manifestaciones en todo el Sur global. Creo que es muy alentador y apoyo estas manifestaciones. Demuestran a los políticos que no hay una respuesta consensuada a esta cuestión que los políticos repiten como loros, que es el apoyo inequívoco a Israel.

Por otro lado, esto lleva ocurriendo mucho tiempo. Recuerdo que hubo todas estas conversaciones sobre si la marea estaba cambiando en mayo de 2021 cuando Israel estaba bombardeando Gaza. Tuvimos conversaciones similares en 2018, 2014 y 2009. Creo que, llegados a este punto, tenemos que convertir esta acción popular en acción política.

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Pero cada día que esto continúa, trae nuevos horrores a los palestinos que no podemos imaginar. Dios mío, he visto un vídeo de lo que no puede haber sido un niño de más de seis meses con las dos piernas amputadas debido a un bombardeo. ¿Cómo procesamos eso? Esa no es una visión que tu cerebro esté destinado a ver. Eso no es algo que esté destinado a existir en el mundo.

Nos gusta mucho señalar a Oriente Próximo y decir que esa gente, esa región, ha sido tan compleja, y que no pueden ponerse de acuerdo y que existen todos esos odios ancestrales, esa especie de argumento del choque de civilizaciones que es bastante racista. Y esto viene de la postura de que esos pueblos de Oriente Medio son 'otros' pueblos.

Creo que lo que la gente busca es justicia. Si estas manifestaciones pueden acercarnos a eso, estupendo. Pero ese no puede ser el final de nuestra acción. Nos queda mucho trabajo por hacer. Los que tenemos seguridad física y nos sentimos conmovidos por esto no tenemos más remedio que seguir actuando para lograr un cambio tangible para estas personas. Luchar por un alto el fuego y una auténtica justicia.

BM: Siendo una persona sin pelos en la lengua, sobre todo en Florida y con la reacción derechista tan presente, ¿está usted a salvo? ¿Recibe amenazas?

YA: Me resultaría difícil centrar mi propia seguridad teniendo en cuenta lo que está ocurriendo en Gaza. Pero diría que me siento muy afortunada de contar con una red de apoyo y espero que eso continúe.

BM: ¿Algún comentario final?

YA: Espero que después de esto no todo siga igual.

Soy una persona a la que los soldados israelíes le registraron la maleta cuando tenía seis años. Y, sin embargo, incluso yo me siento muy cambiada por esta experiencia al presenciarla. He escuchado este sentimiento en muchas otras personas, e insto a las personas que se sienten cambiadas por esto a que permitan que esto se filtre en su comprensión de otras situaciones de opresión. Creo que tenemos que desexcepcionalizar estas fuerzas violentas y no verlas sólo como cosas que les ocurren a esas personas de allí, sino como fuerzas que están en nuestras propias vidas, independientemente de lo cómodos que seamos económicamente, de si tenemos la sensación de que vivimos en una comunidad muy segura.

Me refiero a esas estructuras que dan prioridad a unas vidas sobre otras. Y creo que Palestina ha sido un regalo para mí en ese sentido, porque me ha permitido ver la opresión no sólo como un accidente o como algo que tiene que suceder, que es la naturaleza humana, sino como una herramienta muy útil que no sólo está destinada a oprimir, sino que está destinada a distraer y está destinada a ocupar tiempo y energía mientras se permite que estas fuerzas continúen.

Realmente quiero que la gente del 'mundo desarrollado' deje de ver esto como algo que sólo ocurre allí y empecemos a mirar nuestras propias vidas y ver cómo la falta de atención, la falta de dignidad, la falta de ver a otras personas como seres humanos que merecen derechos y dignidades básicos, nos afecta a todos.

(Publicado originalmente en inglés el 15 de enero de 2024)

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