Israel y Hamas anunciaron el jueves la adopción formal de un acuerdo de “alto el fuego” que contempla la liberación de todos los rehenes en manos de Hamas y la ocupación permanente de Gaza por parte de Israel.
El jefe político de Hamas, Khalil al-Hayya, anunció: “Se ha alcanzado un acuerdo para poner fin a la guerra y a la agresión contra nuestro pueblo”.
En la práctica, el acuerdo representa otro paso en el plan israelo-imperialista para dominar Gaza y reprimir los derechos nacionales del pueblo palestino. Convertirá a Gaza en un protectorado colonial supervisado por un consejo encabezado por el presidente estadounidense y supone la ocupación permanente por parte del Estado israelí de una vasta franja del territorio.
Al-Hayya declaró que “Recibimos garantías por parte de los mediadores y de la administración estadounidense, y todos confirmaron que la guerra ha terminado por completo”. Sin embargo, aquellos mismos que ofrecen estas “garantías” facilitaron el mes pasado el bombardeo israelí contra Catar que intentó asesinar a Al-Hayya.
El gobierno de Arabia Saudí celebró el acuerdo, declarando: “Este paso importante conducirá a una acción urgente para aliviar el sufrimiento humanitario… lograr una retirada total de Israel, restaurar la seguridad y la estabilidad e iniciar pasos prácticos hacia una paz justa y comprensiva basada en la solución de dos Estados”.
Esto no sucederá. El acuerdo solo consolidará la ocupación ilegal israelí de Palestina y permitirá que Israel mantenga su capacidad para estrangular permanentemente el suministro alimentario a Gaza, con el objetivo de facilitar y continuar su plan de limpieza étnica.
Un papel particularmente despreciable lo han jugado los gobiernos nacionalistas burgueses del Medio Oriente y más allá, incluidos Egipto, Jordania, Catar, Arabia Saudí, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, que apoyaron el acuerdo y aceptaron participar en su implementación.
Como parte del acuerdo, las fuerzas israelíes se retirarán a una llamada “línea amarilla” que abarca el 58 por ciento de Gaza. En la última etapa del acuerdo, las fuerzas israelíes se replegarán a una zona de amortiguamiento desde donde seguirán controlando todos los cruces terrestres hacia Gaza, dejando a la población vulnerable a nuevas campañas de hambruna deliberada.
El acuerdo implica un retorno explícito a la dominación colonial abierta del Medio Oriente que prevalecía en el siglo XIX. Según la propuesta, Gaza será gobernada por una “Junta de Paz” que estará “encabezada y presidida por el presidente Donald J. Trump” e incluirá al “ex primer ministro [británico] Tony Blair”.
The Washington Post celebró el acuerdo como “una rendición de Hamas y un triunfo de Trump”. Se jactaron diciendo: “Llamen a esto lo que es: una rendición total de Hamas” que “vale la pena celebrar”.
El Wall Street Journal se sumó al regocijo, declarando: “Hamas está entregando su mejor baza, pero Israel no. Incluso después del rescate de los rehenes, los soldados israelíes permanecerán en más de la mitad de Gaza, incluida la frontera con Egipto”. Concluyó: “Al aceptar estas condiciones, Hamas reconoce efectivamente su derrota”.
Como lo indica el Wall Street Journal, esta pausa en los combates solo crea las condiciones para la próxima ofensiva. “Si la nueva fuerza de estabilización liderada por los Estados del Golfo que se desplegará en Gaza no logra desarmar a Hamas y desmilitarizar la Franja, las tropas israelíes estarán en posición para hacerlo ellas mismas con lo que Trump llama ‘respaldo total’”.
El Wall Street Journal añadió que el ataque israelí del mes pasado contra Catar ayudó a “persuadir” a los gobiernos árabes a aceptar el acuerdo. El periódico sugirió que Trump debería aplicar la misma agresividad con la que ha actuado en todo el Medio Oriente para escalar la guerra de Estados Unidos contra Rusia. Afirmó: “Si el Sr. Trump ahora revierte su estrategia hacia Rusia, el próximo año incluso el comité Nobel podría verse obligado a concederle el premio de la paz”.
Condenando el acuerdo de “paz” cuando fue anunciado, el Centro Internacional de Justicia para los Palestinos (ICJP, por sus siglas en inglés) escribió: “La inclusión de una ‘Junta de Paz’ internacional… garantiza la exclusión de las voces palestinas de la toma de decisiones sobre su futuro”.
Órlaith Roe, portavoz del ICJP, señaló: “Este plan le ofrece a Israel otra oportunidad para hacer una pausa, rearmarse y luego volver a la violencia con total impunidad renovada”. Agregó que está “empapado de retórica colonial”.
Associated Press informó que Estados Unidos enviará otros 200 soldados a Israel para supervisar la implementación del acuerdo.
El genocidio en Gaza, que lleva ya dos años, ha provocado la muerte de al menos 65.000 palestinos y la destrucción de la mayor parte de las edificaciones en el enclave. Gaza está devastada y su población, hambrienta. Un estudio publicado esta semana en The Lancet estima que 55.000 niños en Gaza sufren desnutrición aguda. Entre los menores encuestados, el 16 por ciento muestra signos de emaciación causada por la falta de alimento.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de octubre de 2025)
