Este viernes 10 de abril de 2026 vence el plazo judicial crucial para que Fate, el único gran productor argentino de neumáticos para camiones y autobuses, comience a pagar los salarios adeudados a los trabajadores tras el cierre de la fábrica.
Se ha mantenido una persistente ocupación de base de la planta de Virreyes en la provincia de Buenos Aires por parte de sus trabajadores desde el anuncio del cierre ilegal de la empresa en febrero de 2026, lo que ha resultado en más de 900 despidos. La corporación de neumáticos ha declarado descaradamente que se negará a acatar la orden judicial y, en cambio, apelará el fallo.
La semana pasada, la Sala II de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo emitió una orden vinculante que obliga a Fate a pagar de inmediato todos los salarios adeudados a los trabajadores incluidos en un acuerdo de mayo de 2025. Este acuerdo, impuesto por el sindicato, había otorgado a la empresa enormes exenciones fiscales y flexibilidad laboral a cambio del compromiso de evitar despidos hasta julio de 2026.
Los directivos de Fate replicaron con desdén: “La ley es clara: si trabajas, cobras; si no trabajas, no cobras. La empresa cerró en febrero”.
Los trabajadores de base iniciaron la ocupación en medio de un escándalo nacional tan pronto como se anunció el cierre, pero el Sindicato Nacional de Trabajadores del Neumático (SUTNA) de la planta, liderado por Alejandro Crespo del pseudoizquierdista Partido Obrero (PO), integrado en la coalición FIT-U en el Congreso, ha canalizado la lucha hacia apelaciones infructuosas al gobierno de la provincia de Buenos Aires para que se haga cargo de las operaciones.
La lucha en Fate, que ya supera los 50 días, ha provocado una creciente desesperación entre los trabajadores que ocupan la planta y que llevan sin cobrar desde mediados de febrero.
Entre el 18 de febrero y el 18 de marzo, la Secretaría de Trabajo del gobierno del presidente fascistoide Javier Milei impuso la conciliación obligatoria, pero luego transfirió el proceso a la Provincia de Buenos Aires. El gobierno local prorrogó las audiencias hasta el 20 de abril, mientras que Fate defendió ampliamente su postura, una acción que SUTNA interpreta como un respaldo tácito de la provincia a las dilaciones administrativas.
El gobernador provincial peronista, Axel Kicillof, afirma que su administración no puede absorber los puestos de trabajo. En respuesta, el sindicato ha presionado a los legisladores de Buenos Aires para que la provincia intervenga la junta directiva de Fate durante un año, comparándolo con las intervenciones de hoteles durante la pandemia.
Crespo subraya el papel “estratégico” de los neumáticos en tiempos de guerra, refiriéndose a las interrupciones causadas por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán: “Como las cubiertas de camión y ómnibus solo se producen en Fate, es un bien estratégico en un momento bélico, porque de cortarse el flujo de barcos internacionales la Argentina quedaría paralizada en el transporte”.
SUTNA mantuvo reuniones privadas con la mayoría de los bloques de la legislatura provincial, incluidos los peronistas (UP) y los radicales de derecha (UCR).
Recientemente, SUTNA planea una manifestación para el 14 de abril en la Plaza de Mayo, en el centro de Buenos Aires. Crespo se jacta del apoyo recibido de los sindicatos de camioneros, empleados públicos y aceiteros, liderados por el peronismo. La Central de Trabajadores Argentinos (CTA) ha respaldado la protesta, y los medios informan que SUTNA ahora se enfoca en ganarse el apoyo de la Confederación General del Trabajo (CGT).
Todas estas maniobras se presentan en el marco de la presión ejercida sobre Kicillof y los funcionarios nacionales para que intervengan y pongan en marcha la planta.
Postura nacionalista del PO
En declaraciones a los medios y a los trabajadores, el SUTNA, dominado por el Partido Obrero, se presenta como defensor de la “industria nacional”. Prensa Obrera del PO anunció esta semana una “nueva etapa” en la lucha, a la que calificó de “símbolo del movimiento obrero argentino”.
Esta nueva etapa, añade el PO, implicará exigir “la necesidad urgente de un paro nacional y un plan de lucha de las centrales sindicales'.
El PO define la reapertura de la planta como “un reclamo nacional” y, en un intento por disimular sus connivencias con el aliado fascista de Trump, se jacta de que SUTNA “golpeó a Milei fuertemente”, dejando al descubierto la “catástrofe industrial” de su administración y exacerbando los “choques” dentro de la burguesía. El PO también lamenta que “la argentina queda a merced de la producción de neumáticos en otros países”.
Si bien se combina con frases militantes, toda la estrategia del PO ante el cierre recurre a una postura nacionalista para apelar, no a los trabajadores, sino a facciones rivales dentro de la clase dirigente.
El historial del SUTNA la expone como un aparato utilizado por elementos pseudoizquierdistas de la clase media para ganarse el favor de la clase dirigente. A principios de 2021, mientras la pandemia de COVID-19 hacía estragos, SUTNA se autoproclamó 'modelo' para reaperturas 'seguras', imponiendo protocolos acientíficos que resultaron mortales. 'En estos tiempos complejos, todos los trabajadores del sector de los neumáticos deben seguir actuando con la máxima responsabilidad', afirmó Crespo en aquel entonces, trasladando la responsabilidad de contener el virus mortal a los trabajadores individualmente.
Tras la muerte de dos trabajadores de Fate con pocos días de diferencia, los empleados de base denunciaron al sindicato por servir al multimillonario propietario Javier Madanes Quintanilla a costa de su salud y sus vidas.
Hoy, el PO busca sacar provecho de las divisiones peronistas: protesta frente a la mansión de Kicillof y la legislatura de la provincia, al tiempo que enfrenta a La Cámpora (el grupo de Máximo Kirchner dentro del campo peronista) contra el gobernador: “Mientras sectores del peronismo como La Cámpora o el Frente Renovador se mostraron públicamente proclives a apoyar el proyecto que garantiza la continuidad productiva de Fate interviniendo el directorio, el ala ligada al gobernador de la provincia se mantiene sin definición”. Crespo advierte: “Todo el pueblo trabajador argentino se encuentra siguiendo atentamente el conflicto de Fate y sacando conclusiones de quién se encuentra del lado de los trabajadores o de quiénes dejan pasar los cierres de las fábricas, incluso de las que tienen una producción estratégica”.
La declaración de Crespo es correcta en cierto sentido: los trabajadores están sacando conclusiones sobre el papel que desempeñan el sindicato y sus aliados políticos a la hora de traicionar la resistencia al cierre de Fate y las decenas de miles de empleos perdidos en diversas industrias bajo el mandato de Milei.
Esta frenética labor de cabildeo ante los líderes peronistas y las apelaciones a las burocracias de la CTA y la CGT reproducen el papel que desempeñó el Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de Nahuel Moreno hace medio siglo cuando desarmó políticamente a los trabajadores antes del golpe de Estado de 1976. Amparado en las amenazas golpistas de sectores fascistas de las fuerzas armadas, el PST participó en varias reuniones con los principales partidos burgueses para defender al gobierno peronista, incluso mientras este organizaba escuadrones de la muerte contra los trabajadores combativos. El PST también integró su labor industrial en los sindicatos peronistas, bloqueando así toda acción independiente.
El PO y los grupos morenistas dentro del FIT-U están respondiendo al cierre de Fate para repitiendo una traición similar, congraciándose con Kicillof, La Cámpora y las burocracias sindicales. La pregunta que estas fuerzas jamás plantean abiertamente es el efecto de sus acciones en la conciencia de los trabajadores. El único efecto posible es alimentar la ilusión de que se puede presionar al Estado capitalista y a su aparato sindical para que defiendan los intereses de la clase trabajadora; un callejón sin salida que, a su vez, solo puede desembocar en confusión política y desmoralización.
El PTS morenista (también integrado en el FIT-U) publicó un comunicado de apoyo de los trabajadores de Fate en solidaridad con los huelguistas de neumáticos de Tornel en México, luego de que cuatro trabajadores fueran baleados por matones de la empresa en el piquete de huelga. Sin embargo, a pesar de esta muestra de interés por extender la lucha internacionalmente, la publicación de este comunicado fue un intento deliberado de ocultar la orientación de toda la dirección de FIT-U y el Sutna hacia el Estado capitalista y la burocracia sindical peronista. Esto coincide con los intereses de sectores de la clase media-alta representados por estos partidos, que buscan mejorar su posición social al servicio del capitalismo.
Los neumáticos fabricados en Tornel o Fate no son productos “mexicanos” ni “argentinos”, sino el resultado de cadenas de producción globales. Solo la coordinación internacional de estas luchas puede defender salarios, empleos y condiciones laborales seguras, por no hablar de oponerse a la incipiente tercera guerra mundial que perturba todos los aspectos de la vida a nivel global. El cierre de Fate es consecuencia de procesos globales, y la insistencia sobre la mala calidad de las importaciones chinas, como hace el PO, socava cualquier internacionalismo auténtico y la capacidad de los trabajadores para resistir al capital global.
Antecedentes históricos d el PO
El PO tuvo su origen en el grupo MIR-Praxis (Política Obrera) de Silvio Frondizi en la década de 1960. Frondizi era hermano del presidente radical Arturo Frondizi y seguidor guevarista del guerrillerismo. Absorbiendo influencias yugoslavas, argelinas y cubanas, el PO colaboró con Nahuel Moreno y otras tendencias nacionalistas pequeñoburguesas para subordinar a los trabajadores a la burocracia sindical peronista.
Una característica común a todas las tendencias revisionistas que se han separado del trotskismo, ahora integradas en la FITU, es su representación de los trabajadores en Estados Unidos y, en general, en las economías avanzadas, como contrarrevolucionarios o meros espectadores, en el mejor de los casos. En cambio, colocan el futuro de los trabajadores en Argentina y otros países menos desarrollados y oprimidos en manos de la burguesía nacional. Esto contradice los fundamentos mismos del trotskismo.
En 2018, el PO organizó en Buenos Aires una conferencia que abogaba por “refundar” o “reconstruir” la Cuarta Internacional en alianza con un partido estalinista en Rusia, haciendo caso omiso del “río de sangre” que separa al trotskismo del estalinismo. Como explicó el WSWS en aquel momento:
Lo que en realidad se entiende por “reconstrucción” es la fusión de organizaciones políticamente heterogéneas, sin ningún acuerdo sobre cuestiones esenciales de programa y estrategia. El único punto en el que coinciden plenamente es el derecho de cada organización a seguir la política nacional que considere más conveniente para sus propios intereses. Este enfoque político, totalmente carente de principios, no tiene absolutamente nada en común con el trotskismo. Su actitud hacia las experiencias y lecciones acumuladas por la Cuarta Internacional desde 1938 se caracteriza por una combinación de hostilidad política, indiferencia teórica, oportunismo nacional miope y la más cruda ignorancia.
Durante las etapas iniciales de la Segunda Guerra Mundial, una Conferencia de Emergencia de la Cuarta Internacional explicó en una declaración:
Si se impone una “solución” imperialista al conflicto mundial actual, se forzará una explotación aún mayor sobre las colonias. Estas solo se liberarán política, económica y culturalmente cuando los trabajadores de los países avanzados pongan fin al dominio capitalista y, junto con los pueblos atrasados, se comprometan a reorganizar la economía mundial, orientándola hacia las necesidades sociales y no hacia las ganancias monopolísticas. Solo así los países coloniales y semicoloniales podrán superar sus diferentes grados de atraso y ocupar su lugar como parte integral de una comunidad socialista mundial en desarrollo.
Los trabajadores deben urgentemente crear comités de base dentro de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) para vincular su lucha con las luchas emergentes de los trabajadores automotrices y otros trabajadores en todo el mundo. Para evitar otra traición catastrófica que desarme políticamente a los trabajadores mientras la clase dominante se inclina hacia el fascismo, debe formarse una sección argentina del Comité Internacional de la Cuarta Internacional —un partido trotskista genuinamente ortodoxo— para liderar a los trabajadores basándose en esta estrategia internacionalista y socialista para el poder obrero.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 13 de abril de 2026)
