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El debate por la gobernación de California pone de manifiesto el carácter derechista de ambos partidos capitalistas

Los seis candidatos a gobernador de California se reunieron el miércoles por la noche en San Francisco en el primer gran debate televisado desde que el excongresista demócrata Eric Swalwell, considerado anteriormente uno de los principales favoritos, se retirara de la contienda tras una campaña al estilo #MeToo y acusaciones de conducta sexual inapropiada. No se han presentado cargos contra Swalwell, aunque, según se informa, se ha iniciado una investigación en la ciudad de Nueva York.

Los candidatos a gobernador de California, de izquierda a derecha: Matt Mahan, Xavier Becerra, Chad Bianco, Steve Hilton, Tom Steyer y Katie Porter, observan durante un debate electoral organizado por Nexstar el miércoles 22 de abril de 2026 en San Francisco. [AP Photo/Jason Henry]

El actual gobernador demócrata, Gavin Newsom, no puede presentarse a la reelección debido a los límites de mandato, lo que deja el puesto vacante. Se espera que Newsom se postule para la nominación presidencial demócrata en 2028.

En el debate participaron cuatro demócratas: el multimillonario y exgestor de fondos de cobertura Tom Steyer, el exsecretario de Salud y Servicios Humanos de Biden, Xavier Becerra, la excongresista Katie Porter y el alcalde de San José, Matt Mahan, junto con dos republicanos: el expresentador de Fox News Steve Hilton y el sheriff del condado de Riverside, Chad Bianco.

El candidato del Partido Verde, Butch Ware, no fue incluido. La campaña de Ware ha denunciado su exclusión de los foros de candidatos y ha afirmado que, cuando se le incluye en las encuestas, obtiene entre un 2 % y un 4,66 %. Su campaña también está enfrentando una disputa sobre el acceso a la boleta electoral después de que un juez rechazara su solicitud de aparecer en la boleta de junio, un fallo que Ware ha dicho que apelará.

Las elecciones primarias se celebrarán el martes 2 de junio, bajo el sistema de “primarias abiertas” de California, en el que todos los candidatos aparecen en la misma boleta y los dos que obtengan más votos pasan a las elecciones generales de noviembre, independientemente de su partido. Las autoridades del condado comenzarán a enviar las boletas por correo a partir del 4 de mayo, y la fecha límite para registrarse para votar es el 18 de mayo.

La contienda sigue siendo muy inestable. Una encuesta del índice de votantes del Partido Demócrata de California publicada a principios de este mes mostró a los dos republicanos, Hilton y Bianco, a la cabeza con un 16 y un 14 por ciento respectivamente, seguidos por Becerra y Steyer con un 13 por ciento, Porter con un 10 por ciento y Mahan con un 5 por ciento. Otra encuesta realizada por Emerson College/Inside California Politics reveló que la mayor parte de los votantes, el 23 por ciento, se encuentra indecisa, seguida por Hilton con un 17 por ciento y Bianco y Steyer con un 14 por ciento.

Hilton ha aumentado su apoyo desde que recibió el respaldo de Donald Trump a principios de este mes. La intervención de Trump tenía como objetivo consolidar el voto republicano detrás de Hilton y evitar una división que pudiera dejar a los republicanos fuera de la boleta electoral.

Steyer y Becerra son los que más terreno han ganado desde la salida de Swalwell. La contralora del estado, Betty Yee, se retiró el lunes y respaldó a Steyer, quien también se ha ganado el apoyo de varios sindicatos y de “Our Revolution” (Nuestra Revolución), la organización fundada durante la campaña presidencial de Bernie Sanders en 2016.

El respaldo de “Our Revolution” a Steyer resulta especialmente revelador. Fundada durante la campaña de Sanders en 2016 para canalizar a los votantes de izquierdas hacia el Partido Demócrata, la organización ahora vende pegatinas en las que se lee “Los multimillonarios son un fracaso político”, al tiempo que respalda a un multimillonario para gobernador.

Steyer amasó su fortuna a través de Farallon Capital Management, el fondo de cobertura de San Francisco que cofundó y dirigió durante 26 años. Durante el debate, Mahan atacó repetidamente a Steyer por las inversiones de Farallon, entre ellas las realizadas en Corrections Corporation of America, ahora CoreCivic, el mayor operador de prisiones privadas de Estados Unidos. Los ataques de Mahan tenían como objetivo desviar la atención del apoyo que está recibiendo de los millonarios del sector tecnológico. KRON 4 informó que Mahan ha recaudado más de 12,7 millones de dólares en donaciones de ejecutivos del sector tecnológico, con importantes aportaciones del director ejecutivo de Dropbox, Andrew Houston; el fundador de Snapchat, Evan Spiegel; y el cofundador de Twitch, Kyle Vogt.

Los principales problemas a los que se enfrentan los trabajadores y la juventud —la guerra, la desigualdad y el peligro del fascismo— no se trataron de manera seria. Todos los candidatos tenían sus clips y frases ingeniosas de 30 segundos pregrabados, todos tan falsos unos como otros. Los temas incluyeron el impuesto sobre la gasolina en California, un posible impuesto sobre los vehículos eléctricos, cómo atraer a las compañías de seguros privadas al estado, una prohibición de las redes sociales para los jóvenes de 16 años o menos y propuestas para reducir los costos de vivienda, todo dentro del marco del capitalismo.

El tema central del debate no fue lo que se dijo, sino lo que se excluyó. No hubo discusión sobre el genocidio en curso en Gaza, el respaldo de EE. UU. a los objetivos de guerra anexionistas de Israel en el Líbano, o la escalada de la ola de asesinatos de EE. UU. en el Pacífico y el Caribe. La guerra criminal contra Irán, las etapas iniciales de la Tercera Guerra Mundial junto con la guerra de EE. UU. y la OTAN contra Rusia en Ucrania, solo se mencionó en relación con el aumento de los precios de la gasolina, no como una guerra ilegal y agresiva. Steyer describió la guerra contra Irán como “una locura”, mientras que Becerra la calificó de “imprudente”, pero ninguno cuestionó el derecho del imperialismo estadounidense a librar una guerra agresiva e ilegal.

Uno de los intercambios más reveladores se produjo en torno a la cuestión de las personas sin hogar. En lo que sin duda es una subestimación, se informó de que unas 187.000 personas en California carecen de hogar. Cuando se les pidió que calificaran el desempeño del actual gobernador, todos los demócratas en el escenario le dieron a Newsom una calificación aprobatoria por su manejo de la crisis. Becerra dijo que Newsom se había esforzado por “salir y limpiar algunas de las calles”, y agregó que le daría una “A”. Porter y Mahan le dieron a Newsom una “B”, mientras que Steyer le dio una “B-menos”.

Estos elogios llegan menos de dos años después de que Newsom firmara una orden ejecutiva de 2024 en la que ordenaba a las agencias estatales retirar los campamentos de personas sin hogar de las propiedades estatales tras el fallo del Tribunal Supremo en el caso Grants Pass, que ratificó una prohibición municipal de dormir en público. La orden marcó una fuerte escalada en la criminalización de la falta de vivienda, otorgando al estado el poder de desalojar los campamentos en lugar de abordar la catástrofe social que ha dejado a cientos de miles de personas sin una vivienda segura.

En ese momento, el WSWS escribió: “El mensaje es claro: el estado no tiene intención de resolver un grave problema social como la falta de vivienda porque el dinero debe destinarse a la defensa de los intereses de la clase dominante y, lo que es más importante, a la preservación del sistema de ganancias que ha creado los niveles más severos de desigualdad social desde la década de 1930, a pesar de la riqueza sin precedentes producida por los trabajadores”.

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El hecho de que todos los demócratas presentes en el escenario elogiaran la gestión de Newsom respecto a las personas sin hogar pone de relieve el carácter reaccionario de todo el partido. Las supuestas “soluciones” de los demócratas consisten en medidas policiales con otro nombre, austeridad y desviar fondos a organizaciones sin fines de lucro afines, todo ello mientras defienden la riqueza y los bienes de la oligarquía financiera.

Los republicanos, por su parte, culparon al gobierno demócrata y a la supuesta “regulación” excesiva de las operaciones empresariales de todas las crisis sociales en California, desde los incendios forestales hasta la falta de vivienda y la inflación. Tanto Bianco como Hilton pidieron recortar las regulaciones ambientales y empresariales, expandir la producción de petróleo y eliminar el supuesto “desperdicio, fraude y abuso” en los programas gubernamentales, una fórmula para recortar el gasto social y entregar aún más poder a las corporaciones. Hilton atacó a Becerra por haber apoyado brevemente el uso de cubrebocas durante la pandemia, cuando era secretario de Salud y Servicios Humanos de Biden.

El papel de Bianco en el debate fue especialmente significativo. El sheriff del condado de Riverside recientemente confiscó más de 650 .000 boletas del referéndum de 2025 sobre la redistribución de distritos, como parte de una falsa investigación de “fraude electoral” Funcionarios estatales y grupos defensores del derecho al voto han impugnado la incautación, y la Corte Suprema de California suspendió temporalmente la investigación mientras evalúa la disputa.

Esta semana, CalMatters informó que correos electrónicos internos revelaban que la investigación de Bianco se basaba en pruebas endebles y en afirmaciones de grupos marginales que niegan los resultados electorales. Las órdenes judiciales recientemente desclasificadas no mostraban pruebas directas de fraude electoral.

Cuando se le preguntó durante el debate si iniciaría una investigación similar si no confiara en los resultados de las próximas primarias, Bianco se negó a dar una respuesta clara. Declaró que los californianos “nunca sabrán si nuestras elecciones son seguras” porque las “investigaciones legítimas” de las fuerzas del orden están siendo frenadas por el “gobierno unipartidista demócrata en California”.

La declaración equivalía a una amenaza abierta. Trump y el Partido Republicano se están preparando para impugnar cualquier resultado electoral que no les guste y enviar a la Gestapo de la inmigración a las urnas. Bianco, partidario de la fascistoide Asociación de Alguaciles Constitucionales y Oficiales de Paz, se presenta como un agente dispuesto a servir a la dictadura.

El debate reveló el callejón sin salida al que se enfrentan los trabajadores y la juventud en el marco de la política electoral capitalista. Los demócratas solo ofrecen reformas simbólicas, frases vacías y adaptación a las políticas republicanas. Los republicanos agitan abiertamente a favor de la represión policial, la desregulación y la destrucción de los derechos democráticos.

La alternativa no se encuentra en ninguna facción del establishment político capitalista. La clase trabajadora debe intervenir de manera independiente, mediante la construcción de comités de base en los lugares de trabajo, las escuelas y los barrios, y preparar una contraofensiva política e industrial contra la austeridad, la guerra y la dictadura. La lucha contra Trump y los fascistas en Washington debe conectarse con la lucha contra el sistema capitalista que ha producido a ambos partidos y la catástrofe social que defienden.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23 de abril de 2024)

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