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«En realidad no ganamos nada... Voy a votar que no».

¡Vota «NO» al convenio entre AFSCME y la Universidad de California! ¡Formen comités de base para arrebatar el control a los burócratas vendidos!

Los trabajadores de la salud del Local 3299 de AFSCME realizan un piquete en el Centro Médico de la UCI en Anaheim, California

El martes comienza una votación relámpago sobre un nuevo contrato para 42.000 trabajadores de servicios y atención al paciente de la Universidad de California, después de que la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, Municipales y del Condado (AFSCME) cancelara su huelga en plena noche el jueves pasado.

La votación se extenderá hasta el jueves 21 de mayo. Los trabajadores aún no han recibido el contrato completo; solo se han dado a conocer los llamados «puntos destacados» del acuerdo.

Aunque solo fuera por eso, los trabajadores deberían rechazar el contrato por principio. Deben insistir en que no aceptarán ningún acuerdo antes de tener el texto completo y al menos una semana para leerlo y discutirlo entre ellos. Los trabajadores deben organizarse para imponer la supervisión de las bases sobre la votación misma.

Este debería ser el inicio de una nueva lucha, esta vez independiente de los burócratas sindicales. Los trabajadores deben formar comités de base en cada campus para dotarse del poder de utilizar todos los medios a su alcance para luchar hasta que hayan conseguido sus reivindicaciones, y no lo que los dirigentes de AFSCME les dicten que deben aceptar.

Por qué los trabajadores deberían votar «no»

Incluso los «puntos destacados» dejan claro que el contrato no satisface ninguna de las reivindicaciones de los trabajadores. No hay aumentos salariales retroactivos. En su lugar, la gerencia ofrece un pago único de 1.500 dólares, intentando sacar provecho de las dificultades de los trabajadores para sobornarlos y que acepten un acuerdo por debajo de lo normal.

La AFSCME se jacta de que el TA aumenta el salario inicial a 26,50 dólares en 2026, llegando finalmente a 30,10 dólares en abril de 2029. Los aumentos salariales generales son del 5 por ciento en 2025, del 6 por ciento en 2026, del 5 por ciento en 2027 y del 4 por ciento tanto en 2028 como en 2029, lo que suma un total del 24 por ciento a lo largo del contrato de cinco años.

Esto no contribuye en nada a sacar de la pobreza al sector peor remunerado de la fuerza laboral de la UC en un estado donde los costos de la renta, el combustible y los alimentos siguen aumentando drásticamente. Solo el galón de gasolina ha superado los 6,00 dólares en California debido a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán impulsada por la administración Trump.

Además, solo es un 2 % mejor que la última oferta de la administración del 11 de mayo, que ofrecía aumentos anuales generales del 5, 5, 4, 4 y 4 %.

El tratamiento de los costos de salud en el acuerdo provisional se presenta como una concesión a los trabajadores, pero no es nada de eso. Los aumentos de las primas se limitan simplemente al 5 % para algunos planes y al 7,5 % para otros.

Lo peor de todo es la ausencia total de medidas para abordar la crisis de la vivienda. Una de las principales demandas de los trabajadores era recibir un subsidio de vivienda de 25.000 dólares para hacer frente a una crisis de vivienda con costos inasequibles —una crisis tan grave que la propia UC ha reconocido que hay empleados de tiempo completo que viven en sus autos.

Esa demanda ha sido abandonada por completo. AFSCME está tratando de borrar sus huellas mediante su apoyo a una iniciativa estatal para un programa de préstamos a interés cero para quienes compran su primera vivienda.

«En realidad no ganamos nada»

No hay ninguna razón por la que los trabajadores no deban tener buenos salarios, atención médica y vivienda asequible. El dinero existe; la cuestión es quién lo controla. Los ingresos de la UC fueron de 60.700 millones de dólares en 2025. A partir de 2026, 10.000 millones de dólares se encuentran en las reservas no restringidas de la UC. Mientras tanto, la administración Trump gastó 1.000 millones de dólares al día en la guerra en Irán y está solicitando 500.000 millones de dólares adicionales para el presupuesto militar del próximo año.

«El mundo se ha ido al carajo. Los intereses de la vivienda son altos. Los intereses de las tarjetas de crédito son altos. La gasolina es cara. Los costos de los alimentos son altos», dijo Jaime, uno de los jefes de mantenimiento de la UC de Los Ángeles, al WSWS: «Tengo dos hijos, uno de un año y otro de ocho».

«Ni siquiera los 1.500 dólares cubren todo lo que hemos perdido. En realidad no ganamos nada. Nosotros somos los que sufrimos, nosotros somos los que pagamos el estacionamiento, nosotros somos los que pagamos nuestro seguro médico. Mi seguro subió. Sabes, mi medicamento para la ansiedad solía costarme entre 20 y 25 dólares. Ahora cuesta 120 dólares».

«Así que, cuando llegue ese día, voy a votar que no. Si soy honesto, voy a votar que no… Siento que el sindicato se rindió muy rápido. No soy gran fan del sindicato… de dónde estamos ahora mismo, en cuanto a representación. Y al sindicato le encanta donar. Donan fondos a los demócratas, y creo que estos congresistas y estos cabilderos hacen lo mismo por el sindicato. Pero todo es a nuestra costa, para ser honesto».

AFSCME censura las críticas

En las redes sociales, los comentarios airados inundaron la publicación de Instagram de AFSCME Local 3299 en la que se anunciaba el acuerdo. Los dirigentes respondieron desactivando y borrando todos los comentarios. Los trabajadores recurrieron a otras publicaciones para expresar su indignación por la censura: «¿Por qué el sindicato bloquea los comentarios en las nuevas publicaciones? ¿Por qué se silencia a la gente?». Un segundo trabajador afirmó: «Nuestro sindicato borra los comentarios que no le favorecen».

Sin embargo, antes de que se desactivaran y eliminaran los comentarios, el WSWS los capturó y analizó. Entre los principales temas planteados por los trabajadores y que no se abordaron en el acuerdo provisional se incluyen: la demanda de un diferencial del 15 por ciento por turno nocturno, que fue concedida; la indignación por el lenguaje ineficaz que establece que tienen «derecho a negociar» el pago por guardia y los diferenciales de turno en lugar de un aumento concreto; la ausencia de un límite en lo que la UC puede cobrar a los trabajadores por tarifas de estacionamiento; y el abandono del beneficio de vivienda.

Una persona escribió: «Realmente pensábamos que obtendríamos los fondos para la vivienda. Lo que dijeron fue muy engañoso». De hecho, AFSCME utilizó deliberadamente un lenguaje ambiguo para dar la impresión de que exigían asistencia para la vivienda o subsidios para sus afiliados que necesitan ayuda financiera inmediata. En realidad, la «demanda» era una farsa, que consistía en una posible propuesta en la votación de noviembre para un programa de préstamos a interés cero destinado a ayudar a los compradores de vivienda por primera vez con el pago inicial.

Una lucha contra la dirección y los burócratas sindicales

La cuestión clave a la que se enfrentan los trabajadores es la creación de nuevos órganos de poder que les permitan hacer frente no solo a la dirección, sino también al propio aparato sindical. La burocracia sindical no solo está «cediendo», sino que está colaborando activamente con la UC para impedir una huelga poderosa que paralizaría todo el sistema. Totalmente integrados con la administración de la UC y el Partido Demócrata, los burócratas sindicales se niegan a permitir una lucha que se salga de su control, porque tal lucha expondría y destruiría la relación de complicidad de la que dependen.

El sistema de la UC es un semillero de lucha de clases. Ha habido no menos de 14 huelgas en todo el sistema de la UC desde 2017, 10 de las cuales han involucrado a trabajadores del Local 3299 de AFSCME. Todas y cada una de las huelgas de AFSCME se limitaron a uno o tres días, y cada una terminó sin que los trabajadores lograran sus demandas.

Los trabajadores académicos de la UAW organizaron tres luchas que tomaron la forma de semirrebeliones contra su propio aparato sindical; la más impactante fue la huelga de seis semanas de 48.000 trabajadores en 2022. Este año, tras una votación a favor de la huelga del 93,3 por ciento de 40.000 trabajadores académicos de la UC, la UAW mantuvo a los trabajadores en sus puestos con un contrato vencido, y luego impuso un acuerdo de traición que los trabajadores solo tuvieron cuatro días para estudiar antes de que comenzara la votación.

La misma dinámica se está repitiendo en todas partes. Cuanto más favorables son las condiciones para que los trabajadores luchen y ganen, más abierta y descaradamente traiciona la burocracia.

Las acciones de la AFSCME reflejan en particular lo que ocurrió el mes pasado con 77.000 trabajadores escolares de Los Ángeles —maestros, administradores y personal de apoyo— que estaban listos para llevar a cabo la primera huelga unificada en todo el distrito en el segundo distrito escolar más grande del país. En plena noche, bajo la intervención directa de la alcaldesa Karen Bass, los sindicatos llegaron a un acuerdo de última hora y suspendieron la huelga, entregando a los trabajadores contratos que dejan al personal de apoyo en la pobreza y abren la puerta a recortes de austeridad generalizados.

Los trabajadores son más poderosos que el aparato y que ambos partidos corporativos. La cuestión es cómo organizar este poder.

El primer paso es organizar comités de base contra el acuerdo provisional y rechazarlo con un rotundo voto en contra. Pero esto es solo el comienzo. Los trabajadores deben expandir esta red de comités de base a todos los hospitales y campus de la UC, lo que sacará la dirección de la lucha de las manos de los dirigentes de AFSCME y la colocará donde debe estar: en manos de los propios trabajadores. A diferencia de la burocracia, estos comités operarían con total transparencia y se coordinarían en todo el sistema para que el poder de 42.000 trabajadores pueda ejercerse como una fuerza unificada.

Los miembros de AFSCME deben acercarse a los trabajadores académicos, enfermeros y otros sectores de la fuerza laboral de la UC, así como a los trabajadores de toda California y más allá que enfrentan los mismos ataques a los salarios, la atención médica y la vivienda. Estos comités, vinculados entre sí como parte de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB), son el medio por el cual los trabajadores pueden construir el movimiento genuinamente democrático y coordinado internacionalmente que se necesita para ganar.

Pónte en contacto hoy mismo con el World Socialist Web Site para obtener ayuda en la creación de comités de base en todos los hospitales y campus.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 17 de mayo de 2026)

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