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Día de Mayo de 2026

El régimen de Trump, la oligarquía y la lucha por el socialismo

Este discurso fue pronunciado por Joseph Kishore, secretario nacional del Partido Socialista por la Igualdad (EE. UU.), en la manifestación en línea del Primero de Mayo de 2026, organizada por el WSWS y el Comité Internacional de la Cuarta Internacional.

Discurso de Joseph Kishore en el Acto Internacional del Primero de Mayo de 2026

Nos reunimos este Primero de Mayo en unas condiciones sin precedentes en la historia de Estados Unidos. El país está gobernado por una banda de criminales, el hampa política en el poder. La guerra del régimen de Trump contra Irán es una empresa criminal. Se trata, según los criterios establecidos en los juicios de Nuremberg de 1945 y 1946, de un crimen contra la paz, la categoría más grave de crimen de guerra, y aquella por la que fueron juzgados los líderes de la Alemania nazi.

Y este mismo gobierno está involucrado en una conspiración criminal contra los derechos democráticos del pueblo estadounidense.

Ha desafiado órdenes judiciales, afirmando el principio de que el poder ejecutivo no está sujeto a ninguna restricción judicial. Ha desplegado al ejército y a los paramilitares del ICE contra ciudades estadounidenses, de manera especialmente brutal en Minneapolis, donde agentes federales asesinaron a sangre fría a Renée Nicole Good y Alex Pretti. Ha amenazado con imponer la ley marcial en torno a las elecciones de mitad de mandato de 2026. Ha denunciado al «enemigo interno» y ha emitido memorandos que buscan criminalizar la disidencia política. Ha afirmado que, como presidente, Trump puede hacer lo que quiera.

Decenas de miles de personas han sido detenidas en redadas masivas por agentes de la Gestapo del ICE y encerradas en condiciones de campo de concentración. Se ha separado a niños de sus padres. El régimen de Trump ha deportado a inmigrantes, incluidos muchos sin antecedentes penales, a las cámaras de tortura del CECOT en El Salvador. La administración ha tomado medidas para revocar la ciudadanía de estadounidenses naturalizados y ha indicado que la ciudadanía por nacimiento puede ser abolida mediante un decreto ejecutivo.

Detenidos venezolanos, CECOT [Photo: El Salvador Presidential Press Office]

Y mientras caen las bombas sobre Irán, este gobierno libra una guerra contra la clase trabajadora estadounidense. Trump ha exigido 1,5 billones de dólares para el Pentágono, el presupuesto militar más alto de la historia de Estados Unidos. Ha declarado que Medicare, Medicaid, la educación, la vivienda y todos los logros sociales mínimos que la clase trabajadora estadounidense ha conseguido a lo largo del último siglo deben sacrificarse para financiarlo.

En términos de su fisonomía social, el gobierno de Trump es un gobierno de la oligarquía, producto de niveles sin precedentes de desigualdad social que no son compatibles con las formas democráticas de gobierno.

Existe una enorme oposición popular a esta agenda. En los últimos meses, hemos sido testigos de las mayores protestas en la historia de los Estados Unidos. Millones de personas han salido a las calles en una ciudad tras otra, tanto en las urbes como en los pueblos y las zonas rurales. Hay un movimiento de huelga en auge en el que han participado docentes, trabajadores de la salud, trabajadores de las plantas cárnicas y otros sectores de la clase trabajadora. Hay un creciente deseo de luchar.

A pesar de la magnitud de esta oposición, la pandilla admiradora de Hitler en la Casa Blanca sigue en el poder porque la llamada «oposición» está en bancarrota y es cómplice.

Consideren lo que los demócratas han hecho o no han hecho. Tras el intento de golpe de Estado del 6 de enero, encubrieron a las fuerzas sociales y políticas que lo respaldaban, y trabajaron para rehabilitar al Partido Republicano como socio en la guerra contra Rusia. Biden declaró que necesitamos un Partido Republicano fuerte y luego dedicó sus cuatro años en el cargo a la guerra. Primero, la guerra de EE. UU. y la OTAN contra Rusia, y luego el inicio del genocidio en Gaza.

Después de que Trump regresara al cargo, los demócratas prometieron «cooperación». Financiaron al gobierno y descartaron el juicio político, incluso cuando la administración operaba y sigue operando al margen de cualquier restricción legal significativa.

Su papel quedó al descubierto en las manifestaciones masivas «No Kings». Estas protestas expresaban una profunda hostilidad hacia la dictadura, pero fueron organizadas deliberadamente por el Partido Demócrata y sus afiliados para restarle importancia al tema central: la guerra.

Muchos se han presentado para desempeñar el papel que se les asignó. Dos días antes del bombardeo de Irán —¡dos días!—, el alcalde de Nueva York y miembro de Socialistas Demócratas de América, Zohran Mamdani, se reunió con Trump en la Casa Blanca y respaldó al presidente fascista como aliado, en su llamada «agenda de asequibilidad». Qué fraude. Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez y compañía promueven la mentira de que es posible oponerse a Trump y al fascismo a través de las instituciones del Estado y del Partido Demócrata.

Zohran Mamdani con Donald Trump en la Casa Blanca, 26 de febrero de 2026. [Photo: Zohran Mamdani]

En cuanto al aparato sindical, no funciona como un instrumento de lucha, sino como un mecanismo de contención. En Minneapolis, reprimió el llamado a una huelga general que surgió desde las bases. A nivel nacional, la AFL-CIO y los principales sindicatos guardaron silencio mientras caían bombas en Irán y luego volvieron a su conocido estribillo: «¡Voten en noviembre!». Han trabajado sistemáticamente para sofocar, aislar o reprimir cada huelga de los trabajadores. La burocracia del sindicato Trabajadores del Automóvil (United Auto Workers; UAW), bajo el mando del llamado reformista Shawn Fain, ha promovido los tópicos de «América primero» y se ha adaptado al marco nacionalista que es inseparable de la guerra.

Los crímenes de Trump no son solo suyos. Son los crímenes de los oligarcas que lo financiaron. Son los crímenes de los medios corporativos que lo han legitimado. Son los crímenes de las instituciones, el Congreso, los tribunales y el Partido Demócrata que lo han hecho posible. Los crímenes de Trump son los crímenes de la clase dominante. Son los crímenes del capitalismo.

Por eso la lucha contra la dictadura es inseparable de la lucha contra el capitalismo mismo.

Este año se cumple el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia, ese documento inmortal. Las quejas enumeradas contra el rey Jorge suenan hoy como un historial delictivo del presidente de los Estados Unidos: gobierno por decreto, ejércitos permanentes, negación de derechos, ataques a la libertad de expresión, pisoteo de la voluntad del pueblo.

La pintura “Declaración de Independencia” de John Trumbull sobre la presentación del Comité Redactor de su obra al Congreso Continental. Jefferson se encuentra en el medio, Franklin aparece a su izquierda y Adams a la derecha

Pero la lección de esa tradición revolucionaria no es suplicar moderación a una élite gobernante corrupta. Es que la opresión genera resistencia y que las cuestiones políticas fundamentales se resuelven mediante la lucha. Cuando los gobiernos se vuelven destructivos para los derechos del pueblo, «el pueblo tiene derecho a modificarlo o abolirlo». Así lo afirma la Declaración de Independencia.

La defensa de los derechos democráticos hoy, sin embargo, no es compatible con la existencia del sistema capitalista. El Partido Socialista por la Igualdad llama a la construcción de un movimiento de masas de la clase trabajadora contra la guerra y la dictadura, independiente del Partido Demócrata y en oposición al aparato sindical. Esto significa el desarrollo de comités de base en los lugares de trabajo y los barrios, órganos de control democrático y lucha, que vinculen a los trabajadores de todas las industrias y más allá de las fronteras nacionales, coordinando la acción contra los despidos, la represión y la guerra, como parte de la Alianza Internacional de Trabajadores de Comités de Base.

La clase trabajadora es una inmensa fuerza social global. Está conectada internacionalmente por el mismo proceso de producción. La pregunta que plantea la historia es si estas condiciones objetivas, esta fuerza objetiva, se transformarán conscientemente en un movimiento internacional para reorganizar la sociedad en interés de la gran mayoría. Eso requiere liderazgo político. Requiere un partido. Requiere la construcción de una conciencia socialista sobre los cimientos y el legado del marxismo y el trotskismo, el programa de la Cuarta Internacional.

Esto es por lo que lucha el Partido Socialista por la Igualdad. El peligro es enorme, pero también lo es el poder de la clase trabajadora. La tarea consiste en transformar la oposición en una lucha consciente contra la guerra imperialista y la barbarie, contra el fascismo y la dictadura, contra la oligarquía, contra el capitalismo, mediante la construcción de un movimiento socialista revolucionario en Estados Unidos y en todo el mundo.

En este Primero de Mayo, hago un llamado a cada trabajador, cada joven, cada estudiante que escucha este mitin: saquen las conclusiones necesarias. Únanse a nosotros y construyamos el Partido Socialista por la Igualdad.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 6 de mayo de 2026)

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