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Perspectiva

Los demócratas le dicen a Trump sobre Irán: “¡Gana la guerra!”

El secretario de Defensa Pete Hegseth testificó junto al general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto, ante el Comité de Asignaciones del Senado el martes, para exigir 67.000 millones de dólares en fondos de emergencia para la guerra contra Irán.

El senador Gary Peters (demócrata por Michigan) interroga al secretario de Defensa Pete Hegseth en una audiencia del Comité de Asignaciones del Senado, el martes 21 de julio de 2026, en el Capitolio, en Washington. [AP Photo/Jacquelyn Martin]

Celebrada en medio de un número creciente de bajas, la audiencia puso al descubierto la crisis cada vez más profunda del imperialismo estadounidense en Irán, donde enfrenta una debacle militar ante la cual la administración Trump ha respondido con una intensificación de los bombardeos y la discusión activa del despliegue de tropas terrestres y del uso de armas nucleares.

Hegseth, al admitir que el costo de la guerra se había disparado a 37.500 millones de dólares, se condujo como un matón beligerante. “¡Qué vergüenza para ustedes y para quienes llaman a esto un atolladero y un fracaso!”, reclamó.

Ante la creciente oposición popular, los demócratas hicieron todo lo posible por mostrarse como una oposición leal, acusando a la administración de incompetencia a la hora de defender los intereses del imperialismo estadounidense.

La declaración más significativa provino del senador demócrata de Michigan, Gary Peters, quien calificó a Hegseth de “fracaso” y declaró: “Usted no tiene una estrategia. No tiene un plan a largo plazo para ganar realmente esta guerra. ¡Gane la guerra!”.

Peters continuó: “Los hombres y las mujeres van a poder hacerlo, pero necesitan liderazgo. ¿Cuándo va a mostrar usted liderazgo?”.

En condiciones de oposición popular masiva a la guerra —que la administración Trump utiliza como pretexto para recortar los cupones de alimentos y otros servicios sociales—, la posición del Partido Demócrata no es “Detengan la guerra”, sino “¡Ganen la guerra!”.

Peters personifica al Partido Demócrata como un partido de Wall Street y de los organismos militares y de inteligencia. Como teniente comandante de la Reserva Naval que sirvió en el Golfo pérsico, pasó 23 años en el sector financiero, en Merrill Lynch y Paine Webber, antes de entrar en política. A finales de 2014 declaró un patrimonio neto de hasta 6,3 millones de dólares.

Entró al Senado en 2014 como el candidato ungido por el establishment del partido. El senador saliente Carl Levin, durante mucho tiempo presidente del Comité de Servicios Armados, y la senadora Debbie Stabenow lo respaldaron. La senadora Elizabeth Warren recaudó fondos para su campaña.

Peters ha sido respaldado a lo largo de toda su carrera por la burocracia del sindicato automotor UAW. Al respaldarlo en 2014, el UAW lo elogió en su columna del Detroit News por apoyar a “las familias trabajadoras de Michigan y a la industria automotriz”. El UAW volvió a respaldarlo en 2020.

En 2017, Peters copatrocinó una legislación que habría convertido en delito federal el apoyo a los boicots contra Israel y sus asentamientos en los territorios palestinos ocupados. Mientras Israel perpetraba el genocidio en Gaza, patrocinó un proyecto de ley que autorizaba 30 millones de dólares adicionales para las operaciones israelíes, y votó a favor de prohibir el financiamiento estadounidense a la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados de Palestina justo cuando esta era el principal organismo que coordinaba la ayuda humanitaria en Gaza.

La otra crítica de los demócratas en la audiencia fue que la “guerra de elección” contra Irán estaba absorbiendo fondos de su objetivo central: la guerra contra la Rusia, una potencia nuclear. “Estamos en un momento histórico en que podemos ganar la guerra en Ucrania”, declaró el senador demócrata de Illinois, Dick Durbin. “Pero en lugar de encontrar el dinero que se necesita ahora para las defensas aéreas, estamos destinando más fondos a este enfrentamiento con Irán, una guerra de elección en la que nunca debimos habernos involucrado”.

El senador demócrata de Delaware, Chris Coons, le dijo a Hegseth que “necesitamos proteger a nuestras tropas dondequiera que nuestro presidente las envíe, que necesitamos proteger a nuestros socios y aliados, y que el peligroso régimen radical iraní nunca debe poseer un arma nuclear. Creo que estamos de acuerdo en todos estos puntos fundamentales”.

La senadora Patty Murray, de Washington, vicepresidenta demócrata del comité, dijo que no daría “el visto bueno automático” a la solicitud de Trump, pero acto seguido se comprometió a que “mis colegas demócratas y yo... haremos absolutamente todo lo posible para asegurarnos de cuidar a nuestro personal militar y mantener seguro a este país”.

Ningún senador, ni demócrata ni republicano, propuso cortar los fondos para la guerra.

En más de tres horas de testimonio, exactamente un senador preguntó sobre la discusión activa de la administración acerca de una invasión terrestre de Irán. “El próximo paso sería la escalada mediante combate terrestre. ¿Anticipa usted esa escalada?”, preguntó el senador demócrata de Rhode Island, Jack Reed. Caine se negó a responder.

Un informe del Wall Street Journal del 15 de julio incluyó la toma de la isla de Kharg y de otros territorios iraníes por parte de tropas estadounidenses entre las opciones que se discuten en la Casa Blanca. Keith Kellogg, el teniente general retirado que fue enviado de Trump para Ucrania, declaró el lunes al programa America Reports de Fox News que los ataques aéreos no pondrían fin a la guerra y que las tropas estadounidenses debían tomar posiciones estratégicas dentro de Irán.

A pesar de los esfuerzos de los demócratas por solidarizarse con las fuerzas armadas estadounidenses por intentar dominar el mundo, no pudieron negar el carácter criminal de la guerra iniciada por la administración Trump, cuyo secretario de Defensa había prometido anteriormente librarla “sin cuartel ni piedad para nuestros enemigos”.

En su declaración inicial, Murray dijo que Trump “está amenazando con una escalada y con crímenes de guerra”. El senador demócrata de Oregón, Jeff Merkley, le preguntó a Caine sobre los ataques estadounidenses contra la infraestructura hídrica: “¿Es usted consciente de que la infraestructura de la que dependen los civiles para sobrevivir generalmente no se considera un objetivo militar legítimo?”.

Sin embargo, estos reparos insinceros no impedirán que los demócratas financien la guerra.

La partida suplementaria contiene 21.000 millones de dólares para combustible y reposición del equipo consumido en la guerra, y 46.000 millones de dólares para ampliar la producción de armamento: motores de cohetes, bombas guiadas, misiles hipersónicos y sistemas antidrones. También financia mucho más que la guerra contra Irán: casi 1.000 millones de dólares para mantener desplegada a la Guardia Nacional en Washington, más de 1.000 millones de dólares para el Ejército en la frontera sur, 900 millones de dólares para los ataques ilegales contra embarcaciones en el Caribe ordenados por la administración, y más de 18.000 millones de dólares en bombas y misiles ya solicitados a través del presupuesto ordinario.

El paquete está concebido como un puente hacia el presupuesto militar de 1,5 billones de dólares que la administración planea para el próximo año, un aumento de aproximadamente el 50 por ciento respecto al récord de este año, de 1 billón de dólares. Las líneas de producción de armamento que este paquete pone en marcha deberán mantenerse operativas gracias al presupuesto mayor, que Hegseth y Caine presentaron como una inversión generacional destinada a preparar las guerras del futuro.

La administración Trump responde a la crisis de su guerra con una escalada temeraria. Los demócratas responden a ella como un partido de oposición leal, buscando contener el odio popular hacia la guerra al mismo tiempo que garantizan que el imperialismo estadounidense logre sus objetivos de dominar Oriente Próximo y el mundo.

La audiencia del martes dejó en claro que todas las facciones del establishment político estadounidense apoyan la guerra y su objetivo de someter a Irán a la dominación de Estados Unidos. La lucha contra la guerra solo puede llevarse adelante mediante la movilización independiente de la clase obrera —en Estados Unidos, en Irán y a escala internacional— contra el sistema capitalista que es su causa.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de julio de 2026)

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