Español

Burnham recibe a Zelensky y promete una mayor participación del Reino Unido en la guerra contra Rusia

La visita del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky el lunes al Reino Unido fue la primera de un líder extranjero desde que el primer ministro Andy Burnham asumió el cargo hace apenas una semana.

Se reunieron el lunes a bordo del Queen Elizabeth, uno de los dos portaaviones del Reino Unido, en la base de la Marina Real de Portsmouth. Más de 200 marineros y soldados ucranianos han pasado las últimas tres semanas entrenándose allí como parte del ejercicio Sea Breeze 26-2.

Un comunicado de la Armada de EE. UU. señaló que el ejercicio ofreció “a los aliados de la OTAN y a las naciones asociadas la oportunidad de mejorar la interoperabilidad y las capacidades de combate en la región del Mar Negro”. Además de Ucrania, el Reino Unido y Estados Unidos, participaron fuerzas navales de Bulgaria, Dinamarca, Estonia, Francia, Georgia, Grecia, Japón, Letonia, Polonia, España, Suecia, Turquía y el Comando Marítimo Aliado de la OTAN (NATOMARCOM).

El primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham (a la izquierda), se reúne con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, a bordo del portaaviones Queen Elizabeth II [Photo by Simon Dawson / No 10 Downing Street / CC BY-NC-ND 4.0]

Burnham dijo que “fue una reunión muy cordial… Nos llevamos muy bien, y esta va a ser una alianza estrecha”.

Un tema central de sus conversaciones fueron “los misiles antibalísticos y su suministro a Ucrania”, asunto que “seguirían de cerca con nuestros socios”. Burnham visitaría a Zelensky en Ucrania “próximamente”.

Las conversaciones se dieron menos de dos semanas después de que Keir Starmer viajara a Kiev para la última visita al extranjero de su mandato como primer ministro, lo que subraya la continuidad sin fisuras entre el compromiso de los dos líderes laboristas con la guerra. Burnham se convierte así en el quinto primer ministro del Reino Unido, entre conservadores y laboristas, en ocupar Downing Street desde la invasión rusa en febrero de 2022 —todos ellos respaldaron la masacre que se está llevando a cabo en pleno corazón de Europa, con la pérdida de cientos de miles de vidas.

Las conversaciones sobre la base naval se produjeron apenas unos días después de que la fragata Neustrashimy de la Flota del Báltico rusa llevara a cabo el 22 de julio un ejercicio de tiro con munición real en el Canal de la Mancha, frente a la costa sur de Inglaterra —el último episodio en meses de escalada entre Londres y Moscú. En marzo, Starmer subió la apuesta al autorizar a las fuerzas británicas a abordar y confiscar buques de la “flota fantasma de petroleros rusos sancionados, acciones que, según advirtió el World Socialist Web Site, corrían el riesgo de provocar enfrentamientos armados directos entre las fuerzas británicas y rusas.

El punto central de la visita del lunes fue el anuncio de Downing Street de que Gran Bretaña cederá a Ucrania la propiedad intelectual de su sistema de interferencia electrónica “Stone Cloak” (Capa de Piedra), lo que permitirá a Kiev producir en masa el equipo. El Ministerio de Defensa ya ha suministrado a Ucrania miles de estos dispositivos del tamaño de una tableta, que se instalan en drones de ataque para impedir que las defensas aéreas rusas los rastreen y los tengan como blanco.

Las autoridades dejaron en claro que el acuerdo beneficia tanto a Gran Bretaña como a Ucrania, ya que los jefes del ejército británico recopilarán datos sobre el desempeño en el campo de batalla a partir del uso ampliado de los inhibidores por parte de Ucrania. Además, está previsto que Stone Cloak se incorpore a una nueva generación de armamento británico, incluido el misil de crucero del Proyecto Brakestop. Anunciado durante el mandato de Starmer, este arma de ataque lanzada desde tierra es capaz de alcanzar objetivos a más de 500 km de distancia y lleva una potente ojiva de 225 kg. Se está probando el Stone Cloak “en el Reino Unido en los próximos meses, seguido de pruebas adicionales en el extranjero, incluso en Ucrania”, anunció el Ministerio de Defensa en junio.

Burnham dijo en un comunicado publicado antes de la visita: “ Gran Bretaña está del lado de Ucrania, hombro con hombro, y nuestro apoyo sigue siendo inquebrantable”. Stone Cloak, dijo, “es lo mejor de la innovación británica de origen propio y ha demostrado su eficacia en el frente, y será vital para proteger nuestra seguridad en ambos países”.

Un comunicado de Downing Street señaló que el ejercicio Sea Breeze “se suma a todo el espectro de apoyo que el Reino Unido brinda a Ucrania, incluyendo 3 mil millones de libras esterlinas al año para Ucrania durante el tiempo que sea necesario”. El anuncio se produjo cuando Downing Street actualizó la suma total entregada para el esfuerzo bélico de Kiev, indicando que el apoyo del Reino Unido ha alcanzado los 25 mil millones de libras desde la invasión de 2022 —incluidos 16 mil millones de libras en asistencia militar y 5,6 mil millones de libras en apoyo no militar. El nuevo total supera en más de 3 mil millones de libras los 21,8 mil millones de libras en los que se situaba el apoyo del Reino Unido cuando Burnham asumió el cargo hace una semana, tras prometer que no habría «absolutamente ningún cambio en el enfoque del Reino Unido» respecto a la guerra.

En declaraciones a Sky News en Kiev la víspera de su viaje, Zelensky dijo que aprovecharía la visita para presionar a favor de una expansión significativa de la producción conjunta de armas. “El acuerdo sobre los drones es muy importante: quiero construir una gran fábrica en Gran Bretaña, compartiendo nuevas tecnologías con nuestros socios”, dijo, y agregó que Ucrania estaba dispuesta a “compartir toda nuestra experiencia con el Reino Unido” a cambio.

Zelensky señaló que el programa de misiles de Ucrania había avanzado, pero que Kiev quería producir algo que igualara a los misiles Storm Shadow de Gran Bretaña. Gran Bretaña, a su vez, quería tener acceso a la tecnología de drones de Ucrania, “incluidos los drones marítimos”.

Cuando se le preguntó si había hablado con el nuevo secretario de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, Ed Miliband, y con el secretario de Defensa, Wes Streeting, Zelensky respondió que ya tenía una relación cercana con John Healey —un belicista que Burnham ascendió de secretario de Defensa de Starmer a controlador de las finanzas militares como canciller.

La decisión de Burnham de recibir a Zelensky antes que a cualquier otro líder extranjero a menos de una semana de asumir el cargo cumple con su única declaración sustantiva de política exterior durante la elección parcial de Makerfield, que lo devolvió al parlamento desde donde reemplazó a Starmer como primer ministro: un compromiso incondicional de respaldo a Ucrania.

Declaró “para que conste” que se había opuesto a la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, instó a la FIFA a que le retirara a Rusia la sede del Mundial de 2018, “apoyó decididamente a Ucrania y a los alcaldes ucranianos desde 2022” y consideraba que “la cercanía de la derecha británica a Putin es un riesgo para nuestra seguridad nacional”.

Este fue su juramento de lealtad a una élite gobernante militarista que exigía un enorme aumento en el rearme, algo que Starmer había prometido pero no logró cumplir por completo.

Durante la primera entrevista importante de Burnham como primer ministro, grabada el viernes pasado con Laura Kuenssberg de la BBC, se le presionó sobre su postura respecto a Donald Trump. Burnham respondió que “siempre pondría los intereses de Gran Bretaña en primer lugar”, al tiempo que describió un “intercambio cordial” en su primera llamada telefónica con el presidente de EE. UU. Cuando se le preguntó si se comprometería con la meta de la OTAN de destinar el 3 por ciento del ingreso nacional al gasto militar para 2030 —una cifra por la que Healey renunció como secretaria de Defensa cuando Starmer se negó a cumplirla—, Burnham dijo que estaba “absolutamente comprometido con lo que hemos prometido a nuestros socios de la OTAN”.

Starmer también comprometió a Gran Bretaña con el objetivo principal de la OTAN de destinar el 5 % del PIB al gasto militar para 2035 —el 3,5 % en equipo y personal militar y el 1,5 % para mejoras de infraestructura relacionadas—. Exigido por Washington como precio de la membresía en la OTAN, cumplir con esto requiere casi 400 mil millones de libras esterlinas en gasto militar adicional, además de decenas de miles de millones más para modernizar el arsenal nuclear de Gran Bretaña. Financiar un rearmamento de esta magnitud exige un ataque brutal al gasto social, el desmantelamiento de la atención médica, la educación, la vivienda y los servicios de bienestar social.

El Daily Telegraph destacó en su portada del lunes el titular entusiasta “El primer ministro tomará medidas drásticas contra los subsidios para jóvenes”, con un subtítulo que decía que “La reducción del gasto en bienestar social ayudará a financiar la defensa y la asistencia social”. El periódico informó que Burnham está “planeando una medida drástica contra las prestaciones por enfermedad para jóvenes mientras se apresura a encontrar miles de millones de libras para gastar en asistencia social y defensa”, y que a los jóvenes se les “retirarán sus prestaciones a menos que acepten realizar capacitación o trabajo voluntario” como “parte de un esfuerzo por recortar el gasto en asistencia social de Gran Bretaña, que asciende a 333 mil millones de libras”.

Más de 430.000 personas de entre 16 y 24 años reciben actualmente prestaciones por enfermedad. Burnham, señaló el Telegraph con tono de aprobación, ha insistido en que «no tendrá “recelos” a la hora de abordar las causas del aumento del gasto en prestaciones» y había prometido en su primer discurso en Downing Street «reducir el gasto en asistencia social» y utilizar el dinero ahorrado para reforzar la defensa.

En su entrevista con la BBC, Burnham repitió la misma agenda cuando Kuenssberg lo presionó sobre sus planes. Respondió: “Déjeme decirle algo más sobre… a lo que usted se refiere, que es el gasto en asistencia social. Creo que, como país, tenemos que tomarnos muy en serio la reducción del gasto en asistencia social”. Cualquier apoyo de asistencia social debería estar «condicionado a que las personas aprovechen las oportunidades que se les presenten» y que 'se podrían aumentar los requisitos necesarios para recibir prestaciones.

(Artículo publicado originalmente en inglés 27  de julio de 2026)

Loading