Solo dos días después de asumir el cargo de primer ministro, Andy Burnham ha hundido aún más al imperialismo británico en los dos principales conflictos geopolíticos mundiales.
Al asumir el cargo, la retórica belicosa de Burnham contra Moscú provocó un incidente con un buque de guerra ruso en el Canal. En menos de 24 horas, acordó profundizar la colaboración con la administración Trump en sus ataques contra Irán.
El lunes, la fragata de guerra rusa de la Flota del Báltico Neustrashimy realizó un ejercicio de fuego real en el Canal, a 40 millas náuticas de Plymouth, en la costa sur de Inglaterra. Neustrashimy disparó su cañón principal durante unos 30 minutos entre las 9 y las 10 de la mañana, aproximadamente dos horas antes de que Starmer pronunciara su discurso de despedida en Downing Street. Burnham fue invitado por el rey Carlos a formar gobierno esa misma tarde.
El martes, Bloomberg informó que Burnham había aprobado el uso por parte de Estados Unidos de algunas bases británicas, con la engañosa condición de que estas se utilizarían para llevar a cabo ataques aéreos “defensivos” contra Irán. Esto fue una continuación de una política introducida por su predecesor Keir Starmer. En lo que fue prácticamente su última tarea al frente del Gobierno el pasado viernes, Starmer presidió una reunión de sus principales ministros en la que acordaron que los bombarderos estadounidenses pudieran seguir utilizando Diego García, en el océano Índico, y la base de la RAF en Fairford, Gloucestershire. Bloomberg señaló que Burnham, antes de convertirse en primer ministro, fue informado y aceptó.
El martes por la noche, el Daily Express informó de que bombarderos estadounidenses volvían a despegar desde Fairford con destino a Oriente Medio, mientras Washington amenazaba temerariamente con atacar la instalación nuclear iraní de Pickaxe Mountain.
La designación de “defensiva’ es una ficción legal que oculta la complicidad de Gran Bretaña en una guerra de agresión.
El ejercicio naval ruso del lunes tuvo lugar en aguas internacionales, fuera de los límites territoriales británicos y franceses, de acuerdo con la ley marítima. La Neustrashimy informó al patrullero offshore de la Royal Navy HMS Tyne, que los había estado siguiendo, de su intención de realizar actividades de artillería y solicitó que se retirara a una distancia más segura.
El HMS Tyne pasó de estar a unas dos millas náuticas a unas cinco millas náuticas de distancia. Un avión militar francés estableció un contacto por radio solicitando a la Neustrashimy aclarar sus intenciones. Ninguna nave fue atacada por la Neustrashimy y nadie resultó herido.
El martes, un portavoz del Ministerio de Defensa del Reino Unido (MoD) declaró que la Royal Navy “supervisó ese ejercicio durante todo el proceso, sigue de cerca la actividad del buque y está lista para proteger la seguridad nacional del Reino Unido”.
Una fuente de la Marina Real británica declaró al Times: “Se podría especular con que Rusia estaba tratando de ponernos a prueba. Saben dónde está el límite”.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, negó que se pretendiera enviar ningún mensaje hostil, e insistió en que “todos los ejercicios y acciones de nuestros buques de guerra se llevan a cabo en estricto cumplimiento del derecho marítimo internacional” y que “no hay necesidad de ver segundas intenciones en ello”.
Sin embargo, tras esta negación, Peskov llamó la atención sobre las repetidas declaraciones del nuevo primer ministro británico de “apoyo incondicional a Ucrania”, confirmando “la intención de Gran Bretaña de seguir haciendo todo lo posible para que la guerra continúe”.
Al preguntarle si las relaciones con Londres podrían mejorar, dijo que Rusia “no tenía tales esperanzas”.
Aunque la Neustrashimy no es uno de los principales buques en la marina rusa, está formidablemente armada. La embarcación de 129 metros, tripulada por unos 200 hombres, lleva un cañón naval automatizado de 100 mm capaz de disparar 50 proyectiles por minuto a distancias superiores a 20 km, junto con misiles antibuque, torpedos y sistemas de armas de defensa cercana.
El HMS Tyne es un patrullero con base en Portsmouth,que alberga aproximadamente a dos tercios de la flota de superficie de la Marina Real británica, incluidos los dos portaaviones del Reino Unido. Los disparos tuvieron lugar a una distancia aproximada de entre 120 y 150 millas de la base de Portsmouth.
Nada más entrar en Downing Street, e incluso antes de completar la formación de su Gabinete, Burnham hacía ostentación de su agenda militarista. Su primera llamada a un líder mundial fue a Donald Trump, con conversaciones centradas en el petróleo del Mar del Norte, el comercio, la alianza militar EE.UU./Reino Unido y el desminado del Estrecho de Ormuz. Burnham habló después con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, con un comunicado difundido por Downing Street que indicó que Burnham “comenzó reafirmando su firme compromiso, y el del Reino Unido, con el pueblo de Ucrania y subrayó que no habría absolutamente ningún cambio en la postura del Reino Unido, incluido en lo que respecta a intensificar la presión sobre Rusia”.
La guerra contra Rusia es el único compromiso de política exterior que Burnham ha asumido sin reservas. Primero bajo un gobierno conservador y luego con el laborismo bajo Starmer, se han malgastado casi 22.000 millones de libras (21.800 millones de libras) en la guerra respaldada por la OTAN contra Rusia. Desde febrero de 2022, también existe un compromiso permanente de 3.000 millones de libras en ayuda militar cada año al menos hasta 2030/31 y “durante el tiempo que haga falta”.
Burnham escribió en el Times el 9 de julio—casi dos semanas antes de asumir el cargo el 20 de julio—que “mi prioridad será proteger el Reino Unido aumentando el gasto en defensa... Nuestro compromiso con la OTAN y la disuasión nuclear del Reino Unido seguirá siendo absoluto. Nuestra relación con Estados Unidos seguirá siendo crítica... Y el apoyo británico a Ucrania no flaqueará'”
El 27 de mayo, apenas una semana después de ser confirmado como candidato del Partido Laborista en la elección parcial de Makerfield —cuya victoria aseguró su regreso al Parlamento para suceder a Starmer como primer ministro—, Burnham publicó en X, “para que conste”, que se había opuesto a la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, había pedido a la FIFA que retirará a Rusia la organización de la Copa del Mundo de 2018, había “apoyado resueltamente a Ucrania y a los alcaldes ucranianos desde 2022” y consideraba que “la cercanía de la derecha británica con Putin constituye un riesgo para nuestra seguridad nacional”.

El recién nombrado secretario de Asuntos Exteriores de Burnham, Ed Miliband, utilizó su primera declaración para denunciar “la guerra ilegal de Rusia en Ucrania', prometió “fomentar nuestra fuerte y duradera alianza con Estados Unidos” y prometió ayuda británica para reabrir el Estrecho de Ormuz. El secretario de Defensa, Wes Streeting, declaró tras el ejercicio naval ruso: “Rusia no debería tener ninguna duda sobre la determinación de este gobierno y de este primer ministro”.
El ejercicio del lunes se produce tras meses de escalada entre Londres y Moscú, en el transcurso de los cuales el Gobierno de Starmer ha intensificado la confrontación al liderar, junto con Francia, la “Coalición de los Dispuestos”, en apoyo de la guerra en Ucrania.En marzo, Starmer autorizó a las fuerzas británicas a abordar y capturar los petroleros de la flota en la sombra rusos, una decisión que el World Socialist Web Web advirtió que amenazaban con “tiroteos” entre soldados británicos y rusos. Ese mes, el Reino Unido ayudó a la Marina francesa a interceptar en el Mediterráneo al Deyna, un buque con bandera de Mozambique sancionado por transportar petróleo ruso.
En junio, fuerzas francesas, apoyadas por unidades británicas, interceptaron otro petrolero sometido a sanciones. Días después, comandos de los Royal Marines y agentes de la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) descendieron desde un helicóptero Chinook y se incautaron del petrolero Smyrtos en el canal de la Mancha, a 25 millas al sur de la isla de Wight. su capitán fue acusado de infringir las sanciones. Dos días después, el almirante Grigorovich —predecesor de la Neustrashimy en las operaciones del Canal— disparó tiros de advertencia cerca de una pareja británica jubilada que navegaba en un yate.
Sean cuales fueren los hechos exactos, dos factores son decisivos e irrefutables. No se habrían efectuado disparos si las tensiones entre Rusia y Reino Unido no se hubieran llevado a un punto álgido. Estas tensiones son el resultado de un estado de guerra de facto entre las potencias europeas y Rusia, que amenaza con extender por todo el continente la catástrofe que ya está en marcha en Ucrania.
Esa advertencia se ha visto confirmada, al igual que nuestra afirmación, el mismo día en que Burnham asumió el cargo, de que “ha sido instalado para hacer lo que Starmer no logró hacer. Continuará e intensificará la participación de Gran Bretaña en la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania, encabezada por Estados Unidos, así como en los preparativos globales más amplios para un conflicto militar directo con Rusia y China, cueste lo que cueste para la clase trabajadora”.
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