Los líderes del Partido Demócrata en el Congreso respondieron a una reunión entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, con acusaciones de que el presidente fascista, quien acababa de amenazar con “aniquilar” a Irán, estaba “apaciguando” a China.
Veintiún senadores demócratas, entre ellos el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, de Nueva York, emitieron el jueves una declaración conjunta en la que acusaban a Trump de no “enfrentarse a la complicidad de China en los ataques contra nuestras tropas ni a la agresión económica y militar contra nuestros aliados”.
Ese mismo día, en el pleno del Senado, Schumer dijo que Trump había recibido a Xi en su avión “como una especie de suplicante” y declaró: “Trump tiene que demostrar por fin un poco de firmeza”.
Los senadores declararon que “el apoyo de Estados Unidos a la autodefensa de Taiwán no es negociable”. Exigieron que la administración de Trump amplíe el armamento de Taiwán, afirmando que “la administración de Trump debe entregar de inmediato a Taiwán la asistencia de defensa aprobada por el Congreso, incluidos los 1,3 mil millones de dólares en fondos proporcionados por este Congreso, las ventas de armas existentes y el paquete de 14 mil millones de dólares en nuevas ventas de armas aprobado hace nueve meses”.
También instaron a Estados Unidos a “enfrentarse directamente a la reanudación de la construcción de islas por parte de China en el Mar de China del Sur y a su creciente agresión en el Mar de China Oriental”.
El gobierno de EE. UU. notificó al Congreso ventas de armas a Taiwán por un valor de 18,27 mil millones de dólares durante el primer mandato de Trump, incluyendo 66 aviones de combate F-16 por 8 mil millones de dólares en 2019, y 8,38 mil millones de dólares bajo la presidencia de Joe Biden, según el Foro sobre el Comercio de Armas.
La Ley de Resiliencia Reforzada de Taiwán, que Biden firmó en diciembre de 2022, autorizó hasta 2 mil millones de dólares al año en donaciones militares a Taiwán y 1 mil millones de dólares al año en armas procedentes de las reservas estadounidenses, y Biden ordenó tres entregas de este tipo por un valor de casi 1.5 mil millones de dólares.
Trump estableció el récord de un paquete de armas para Taiwán en diciembre de 2025, al notificar al Congreso ventas por 11,1 mil millones de dólares, que incluían 82 lanzacohetes HIMARS y 420 misiles ATACMS.
Los 1,3 mil millones de dólares que citan los demócratas consisten en 1 mil millones de dólares para una “Iniciativa de Cooperación en Seguridad con Taiwán” del Pentágono y 300 millones de dólares en subvenciones militares, ambos incluidos en el proyecto de ley de gastos que Trump firmó el 3 de febrero.
El paquete de 14 mil millones de dólares, que según informó Reuters en marzo consiste principalmente en misiles de defensa aérea Patriot y NASAMS, fue aprobado por el Congreso en enero, pero nunca se ha notificado formalmente. Tras reunirse con Xi en Beijing en mayo, Trump declaró a Fox News: “Lo mantengo en suspenso y depende de China. Francamente, es una muy buena baza de negociación para nosotros”.
Los senadores también criticaron a Trump por “dar luz verde a la venta de chips de alta tecnología y equipo de fabricación a China” y por no “hacer que Xi rinda cuentas por el apoyo a Irán por parte de empresas chinas que contribuyeron a ataques contra soldados estadounidenses”, lo que calificaron como “una negligencia inconcebible en el cumplimiento de su deber”.
Schumer y otros siete senadores demócratas emitieron el martes un comunicado en el que declararon: “No podemos permitir que el presidente Xi se vaya más fuerte de lo que llegó”, acusando a la presidencia fascista de “debilidad”. El representante Ro Khanna de California, el demócrata de mayor rango en el Comité Especial de la Cámara de Representantes sobre el Partido Comunista Chino, escribió el martes en The Hill que “Trump ha estado apaciguando a su ‘amigo’ Xi”.
El líder de la minoría en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, dijo a los periodistas el miércoles: “Taiwán es un aliado, y esperemos que Donald Trump no renuncie a la autonomía, la soberanía o la integridad territorial de Taiwán”.
Estas declaraciones belicistas condenan a un gobierno que ha sido más agresivo contra China que cualquiera de sus predecesores. El arancel promedio de EE. UU. sobre los productos chinos subió del 20,7 por ciento el día que Trump asumió el cargo en enero de 2025 al 127,2 por ciento a principios de mayo de 2025, según el Instituto Peterson de Economía Internacional, y se situó en el 47,5 por ciento en noviembre, tras las treguas alcanzadas en mayo y octubre.
Según los cálculos del instituto, el incremento registrado hasta noviembre superó en 10 puntos porcentuales el aumento total de todo el primer mandato de Trump.
Las fuerzas estadounidenses han incautado en alta mar petroleros que transportaban petróleo venezolano e iraní con destino a China, entre ellos el Centuries al este de Barbados en diciembre, el Aquila II en el Océano Índico en febrero y el Majestic X, que se dirigía al puerto chino de Zhoushan, en abril.
El Departamento del Tesoro ha impuesto sanciones a las refinerías chinas que compran petróleo iraní, incluida Hengli Petrochemical (Dalian) en abril, a la que calificó como la segunda refinería independiente más grande de China.
La reunión de Xi fue precedida por el anuncio de la administración de Trump de que había puesto armas en órbita, en una medida que el Wall Street Journal calificó como una señal dirigida a Xi.
En una conferencia de la Asociación de las Fuerzas Aéreas y Espaciales celebrada el 14 de septiembre, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, afirmó que Estados Unidos “cuenta ahora con armas de control espacial en órbita capaces de defender a las fuerzas conjuntas contra acciones hostiles de adversarios”.
El Journal escribió en un editorial al día siguiente: “El momento en que se hizo el anuncio sobre el espacio tal vez no sea casualidad, ya que se produce antes de la visita del presidente chino Xi Jinping a Washington la próxima semana”.
Xi llegó el miércoles, un día después de que Trump amenazara desde el podio de la Asamblea General de la ONU con “aniquilar” a Irán. Trump lo recibió en la Base Conjunta Andrews, en Maryland, en lo que la Associated Press calificó como «una rara bienvenida junto al avión».
El jueves, un bombardero B-2 y cuatro aviones de combate F-22 sobrevolaron la ceremonia de bienvenida a Xi en la Casa Blanca, donde Trump elogió “una amistad verdaderamente grandiosa” con Xi.
Trump ofreció una cena de estado el jueves por la noche, entre cuyos invitados se encontraban el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang; el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman; el presidente de Apple, Tim Cook, y el multimillonario Elon Musk. La lista de la Casa Blanca también incluía a los directores ejecutivos de Lockheed Martin y Boeing, al director ejecutivo de JPMorgan Chase, Jamie Dimon, y al presidente de la Corte Suprema, John Roberts.
“Nunca nos hemos llevado mejor”, dijo Trump en su brindis.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el miércoles, al momento de que Xi aterrizara, que la tregua comercial alcanzada en octubre de 2025 se extendería por dos meses, hasta el 10 de enero de 2027.
Los dos líderes no anunciaron ningún acuerdo el jueves sobre chips de computadora de última generación ni sobre Taiwán. Xi le dijo a Trump que China esperaba que Estados Unidos “se adhiriera a la postura correcta de oponerse a la ‘independencia de Taiwán’”, informó el jueves Xinhua, la agencia estatal de noticias china.
Un titular de Bloomberg del mismo día decía: “Trump y Xi ganan tiempo en materia comercial, ya que ninguno de los dos puede permitirse una confrontación”.
La cumbre se llevó a cabo en medio de una crisis económica y política cada vez más profunda del imperialismo estadounidense. El rendimiento de los bonos del Tesoro de EE. UU. a 10 años cerró el jueves en 5,18 por ciento, el nivel más alto desde 2007.
La deuda nacional se situó en 40,07 billones de dólares el miércoles, y el déficit federal de octubre a agosto alcanzó los 1,97 billones de dólares.
La Reserva Federal, que no había subido las tasas de interés desde 2023, elevó su tasa de referencia el 16 de septiembre después de que la inflación anual se situara en 3,4 por ciento en agosto, con un aumento del precio de la gasolina de 27,4 por ciento en los últimos 12 meses.
Las exportaciones chinas han seguido creciendo a pesar de la guerra comercial. El superávit comercial de China alcanzó los 119,1 mil millones de dólares en agosto, y sus exportaciones a Estados Unidos aumentaron un 34,4 por ciento respecto al año anterior, en parte porque los aranceles estadounidenses las habían reducido en 2025, según informó Associated Press el 8 de septiembre.
El aparato sindical se ha alineado detrás de la campaña contra China. Después de que Trump le dijera a Fox News el 11 de septiembre: “Si China quisiera venir y abrir una planta para fabricar sus autos aquí, me parecería bien”, el presidente del Sindicato de Trabajadores Automotrices Unidos (UAW), Shawn Fain, calificó el comentario como “una bofetada” en una conferencia del UAW en Lansing, Míchigan, el 15 de septiembre.
“No deberíamos hacer negocios con países que… básicamente quieren mano de obra esclava”, dijo Fain.
En la misma conferencia, Abdul El-Sayed, el candidato demócrata respaldado por el UAW para el Senado de EE. UU. por Michigan, calificó el comentario de Trump como “una enorme capitulación”.
Mientras Trump se reunía con Xi el jueves, la senadora demócrata Elissa Slotkin, de Michigan, y el senador republicano Bernie Moreno, de Ohio, aprovecharon sus discursos en el Senado para promover su proyecto de ley que prohíbe la entrada de autos chinos a EE. UU.
Slotkin calificó a los autos chinos como “paquetes de vigilancia sobre ruedas” cuando ambos presentaron el proyecto de ley en abril. El UAW, el sindicato Teamsters, el sindicato de Maquinistas y el sindicato United Steelworkers respaldan el proyecto de ley, informó el jueves la oficina de Slotkin.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 25 de septiembre de 2025)
