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La gerencia de VW, el sindicato IG Metall y el comité de empresa intensifican los ataques contra los trabajadores automotrices

Trabajadores de VW participan en una manifestación frente a la sede central de Volkswagen durante una huelga de advertencia en Wolfsburg, Alemania, el 9 de diciembre de 2024. En la pancarta se lee: “Ya basta. Estamos dispuestos a ir a la huelga”. [AP Photo/Martin Meissner] [AP Photo/Martin Meissner]

La administración y los dirigentes del sindicato IG Metall y del comité de empresa del fabricante de automóviles Volkswagen están intensificando los ataques contra los empleos, los salarios y las condiciones laborales. El actual asalto sin cuartel de la empresa va mucho más allá del llamado acuerdo del “milagro de Navidad” de diciembre de 2024. En ese momento, el aparato de IG Metall acordó con la empresa recortar 35.000 empleos y reducir los salarios hasta en un 20 por ciento en la marca principal de VW.

Para IG Metall, no hay límite mínimo en su colaboración con la gerencia. Un ataque sigue a otro hasta que se hayan destrozado todas las conquistas y todos los derechos —a menos que los trabajadores intervengan, le quiten el mandato a IG Metall y defiendan sus derechos por sí mismos—.

IG Metall está siguiendo el mismo guion a favor de las empresas que hace dos años. En ese entonces, en septiembre, el director ejecutivo de Volkswagen, Oliver Blume, rescindió el acuerdo de seguridad laboral, vigente desde 1994, junto con otras regulaciones y contratos.

Esta vez, VW ha notificado oportunamente la rescisión de 10 de los 13 convenios colectivos, que vencen a finales de año. Estos convenios regulan el derecho a vacaciones, las protecciones para los empleados de mayor edad, la retención de los aprendices tras completar su capacitación, los subsidios y los pagos complementarios, así como las condiciones de trabajo. El convenio colectivo marco central también establece las normas sobre las horas de trabajo.

En las próximas semanas, Blume, junto con Thorsten Gröger, gerente de distrito de IG Metall y negociador principal del convenio colectivo interno de VW, y la presidenta del Consejo General de Trabajadores, Daniela Cavallo, entre otros, pretende imponer un régimen en el que los empleados trabajen más por menos dinero.

En una entrevista con The Pioneer, el servicio de medios de Gabor Steingart, exeditor en jefe del diario de negocios Handelsblatt, Blume anunció que VW tendría que aumentar las horas de trabajo anuales recortando los 36 días de vacaciones de los que disfrutan actualmente sus trabajadores. “Pero también se trata de aumentar las horas de trabajo semanales, en ese caso sin mantener los salarios”, declaró Blume. En Mercedes, el director ejecutivo Ola Källenius ya había exigido que las horas de trabajo semanales aumentaran de 35 a 40, sin compensación salarial.

IG Metall y el comité de empresa de VW fingieron indignación. Se valieron de algunas simplificaciones que Blume había hecho sobre las vacaciones anuales para afirmar que el jefe de VW estaba haciendo “declaraciones falsas”. IG Metall y el comité de empresa señalaron que, en principio, VW otorga 30 días de vacaciones. Además, dijeron, aproximadamente la mitad de la fuerza laboral aprovechaba la opción, garantizada por el convenio colectivo, de renunciar a parte de su salario a cambio de seis días adicionales de vacaciones. No obstante, está claro que Blume, el sindicato y el comité de empresa, al igual que en 2024, acordarán conjuntamente cómo aumentar en la práctica las horas de trabajo semanales y anuales.

Esta cooperación, sin embargo, continuará a puerta cerrada. Por lo tanto, las sinceras palabras de Blume sobre su amplio acuerdo indignaron especialmente a IG Metall y al comité de empresa. En un comunicado, IG Metall escribió que Blume había “afirmado que los trabajadores y la junta directiva se encontraban actualmente en una armonía idílica, haciendo a un lado el compromiso de negociación colectiva que se logró con tanto esfuerzo en 2024 para realizar nuevos recortes a costa de la fuerza laboral de mutuo acuerdo”. Esto, según el sindicato, era una “tergiversación escandalosa que dista mucho de la realidad”.

Pero eso es precisamente lo que está sucediendo.

En 2024, IG Metall y el comité de empresa acordaron recortes salariales y la eliminación de 35.000 puestos de trabajo en VW. Mientras tanto, las filiales Porsche y Audi han recortado otros 15.000 puestos de trabajo.

En una operación secreta realizada durante la madrugada a principios del mes pasado, el consejo de supervisión de VW, encabezado por la presidenta de IG Metall, Christiane Benner, y la presidenta del Comité de Empresa General, Daniela Cavallo, acordó por unanimidad con Blume la eliminación de otros 50.000 puestos de trabajo, 25.000 de ellos en Alemania. Los altos funcionarios, que perciben sueldos elevados, también «tomaron nota» del posible cierre de las plantas de VW en Emden, Zwickau y Hannover, así como de la planta de Audi en Neckarsulm.

Blume y la junta directiva citan como motivo los cambios en las condiciones marco. Muchas cosas habían cambiado en los últimos dos años, dijo Blume, y señaló que IG Metall y el comité de empresa habían acordado expresamente una “cláusula de revisión” en el “Convenio Colectivo del Futuro” de 2024 precisamente para esta eventualidad.

La cláusula 7 del contrato establece el procedimiento en caso de “cambios significativos en los supuestos básicos o en las condiciones marco económicas”. En ese caso, deben celebrarse “reuniones de revisión”. “El objetivo de la reunión de revisión es alcanzar una solución consensuada”, se establece. “Las partes del convenio colectivo discutirán las medidas necesarias, incluidos los instrumentos sociopolíticos”.

Cavallo y Gröger afirman que en las reuniones de revisión, que ellos mismos iniciaron, querían obligar a Blume a declarar si VW está cumpliendo con el contrato de 2024. Obviamente, esto es un pretexto. De hecho, en las “reuniones de revisión” convocadas por IG Metall y el comité de empresa, las delegaciones encabezadas por Gröger, Cavallo y Arne Meiswinkel, director de personal de la marca principal de VW, están discutiendo nuevos ataques, a los que el contrato denomina eufemísticamente “instrumentos sociopolíticos”.

Cavallo y Gröger tratan de tranquilizar a la fuerza laboral señalando que la “seguridad laboral hasta 2030” que acordaron en 2024 sigue vigente. Eso es una broma. Lo que está asegurado no es el empleo, sino los recortes de puestos de trabajo; la eliminación de 50.000 y ahora otros 25.000 puestos de trabajo en el Grupo VW ya es un hecho consumado. La “seguridad laboral” simplemente descarta los despidos forzosos, por lo que la empresa está destruyendo empleos mediante indemnizaciones por despido y planes de jubilación parcial.

Según VW, 30.000 empleados del Grupo, la mayoría de ellos en VW, ya han aceptado acuerdos de indemnización por despido o jubilación parcial desde finales de 2024. Se estima que los recortes de empleos cuestan 10 mil millones de euros. Pero los recortes salariales y los ahorros derivados de la pérdida de empleos ascienden a muchas veces esa cifra. De este modo, la fuerza laboral está pagando por sus propios recortes de empleo, al tiempo que impulsa las ganancias.

Ahora se avecina la siguiente ronda, en la que los trabajadores de las plantas de VW, Porsche y Audi deberán pagar por la búsqueda de mayores tasas de ganancia. Este año, se espera que la tasa de ganancia alcance apenas el 1 por ciento, en lugar del 4 a 5,5 por ciento previsto. Esto se debe casi en su totalidad a “partidas especiales” por 10 mil millones de euros, incluida una depreciación de alrededor de 6 mil millones de euros sobre el fondo de comercio de Porsche. Los accionistas, así como las familias propietarias de Porsche y Piëch, exigen un rendimiento de al menos el 10 por ciento. Para lograrlo, no se dejará nada intacto en lo que respecta a los empleos y las condiciones laborales.

Gröger sabe exactamente lo que está pasando: “Mientras que las utilidades se privatizan, los costos y riesgos empresariales ahora se trasladarán a la fuerza laboral”. Y él y Cavallo están organizando ese traslado. Ese es precisamente el objetivo de la “codeterminación” (la llamada representación de los empleados en los comités de la empresa), que defienden a toda costa. Por eso también los dos criticaron sobre todo los comentarios de Blume sobre la “armonía acogedora”. Esas palabras, argumentaron, desacreditarían la codeterminación —la corrupción legalizada de los líderes sindicales y de los comités de empresa— ante la fuerza laboral. Sin embargo, todos los ataques contra los trabajadores han pasado, y siguen pasando, a través de la codeterminación.

No solo Blume, sino toda la clase dominante alemana, sabe muy bien que puede contar con Gröger, Cavallo y compañía. La revista semanal de negocios WirtschaftsWoche señala que a la actual escalada le seguirán muchas más. “Porque unas pocas concesiones de los trabajadores en materia de salarios o jornadas laborales por sí solas no harán que el grupo sea competitivo”.

Según la publicación, la junta directiva había explicado el motivo en el Plan Futuro, que el consejo de supervisión aprobó a principios de septiembre con los votos de IG Metall y los representantes del comité de empresa. Los líderes de IG Metall son conscientes de “la precaria situación” y saben “que, al igual que la junta directiva, están acorralados”.

El discurso duro de Cavallo sobre “enfrentamientos feroces” e incluso “huelgas” es un engaño. Al igual que en 2024, ella apoyará cada ataque contra la fuerza laboral, porque para eso le pagan. Una lucha para defender las plantas, los empleos, los salarios y las condiciones laborales solo es posible contra Cavallo y el aparato sindical que representa, no junto a ellos.

Para el “Día de Acción” de IG Metall del 21 de septiembre en la industria automotriz, el Comité de Acción de VW presentó un programa de lucha, que los trabajadores deben discutir y poner en práctica ahora en todas las plantas del Grupo VW —y más allá—. Están en juego los medios de vida de millones de personas y los logros sociales por los que han luchado generaciones.

En primer lugar, el programa de lucha exige la defensa de cada puesto de trabajo. El derecho al trabajo y a un salario digno tienen prioridad sobre el derecho de los accionistas a obtener ganancias. Los trabajadores crean la riqueza de la sociedad; cuando los multimillonarios declaran que los despidos son indispensables, simplemente demuestran que el capitalismo está llegando a su fin. Esto es particularmente evidente en VW: la fortuna de las familias Porsche y Piëch (alrededor de 40 mil millones de euros) se basa en el terror nazi, los activos sindicales expropiados y el trabajo forzado bajo el régimen de Hitler.

En segundo lugar, los trabajadores deben liberarse del control del aparato de IG Metall, que bloquea cualquier acción para defender los empleos. La dirección sindical y los representantes del comité de empresa quedan al descubierto como cómplices de la gerencia. Por eso los trabajadores deben despojar al aparato de su mandato y poner la producción bajo control obrero. Los trabajadores deben detener las negociaciones secretas; en lugar de despidos y jornadas laborales más largas, deben imponer jornadas laborales más cortas sin pérdida de salario —a costa de los accionistas y las familias propietarias.

En tercer lugar, no a la producción bélica. La crisis automotriz se deriva de la crisis histórica del capitalismo a escala mundial, no es simplemente una crisis cíclica o de transformación. La lucha contra los recortes de empleos y la lucha contra el rearme van de la mano —por ejemplo, en la venta prevista de la planta de VW en Osnabrück a la empresa armamentista israelí Rafael.

En cuarto lugar, ahora es urgente construir comités de acción independientes de base, elegidos por los trabajadores y libres de funcionarios de tiempo completo. Deben superar el aislamiento de las plantas y unir a las fuerzas laborales a nivel internacional —en contra de los llamamientos chovinistas a “defender la producción nacional”. El modelo es la campaña del trabajador automotriz estadounidense Will Lehman. El Comité de Acción de VW se está formando como parte de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB). Esperar no es una opción: se requiere acción.

Hacemos un llamado a todos los empleados del Grupo VW, incluidas sus filiales, a que se pongan en contacto con nosotros. Utilicen el formulario a continuación o envíen un mensaje a través de WhatsApp al +491633378340.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 5 de octubre de 2026)

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