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El gobierno mexicano y el sindicato “independiente” de VW buscan imponer un tercer acuerdo preliminar tras seis emplazamientos de huelga

Cerca de la medianoche del 21 de octubre, horas antes del sexto emplazamiento de huelga desde agosto, Volkswagen y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) anunciaron un tercer acuerdo preliminar para los 6.200 trabajadores de la planta de la empresa en Puebla, México. Los trabajadores votarán el 28 de octubre y el nuevo emplazamiento de huelga se ha extendido hasta las 11 a. m. del 29 de octubre.

Línea de ensamblaje de Tiguan en la planta de Volkswagen en Puebla [Foto: Volkswagen-México] [Photo: Volkswagen-Mexico]

Al día siguiente del anuncio del acuerdo, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) y el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) emitieron un comunicado conjunto en el que afirmaban haber “acompañado permanentemente” las negociaciones y “reconocen la voluntad mostrada por Volkswagen de México y el SITIAVW de priorizar el diálogo y la conciliación… con respeto por los derechos de las personas trabajadoras”.

Los trabajadores rechazaron el primer acuerdo el 11 de septiembre por 73 por ciento. Rechazaron el segundo el 15 de octubre por 56 por ciento, eligiendo la opción de “huelga” en la papeleta. Al elogiar el “diálogo”, el gobierno de Sheinbaum felicita al sindicato por negarse a acatar los resultados y convocar votación tras votación hasta que los trabajadores den la respuesta que desea la empresa.

El significado de “respeto por los derechos de las personas trabajadoras” queda expresado en el nuevo acuerdo. Ofrece un aumento de 4,4 por ciento en los salarios base, un incremento de 0,25 por ciento en el fondo de ahorro y un pago único de 12.000 pesos (640 dólares). La recontratación de los 611 trabajadores despedidos en agosto, el eje central del segundo acuerdo, ha desaparecido. VW ha calificado el acuerdo de “definitivo” y ha descartado una “cuarta ronda” de negociaciones.

Independientemente de lo que establezca el acuerdo, los términos reales fueron expuestos en las reuniones obligatorias de la empresa del 20 de octubre. Según relatos de trabajadores publicados por La Jornada de Oriente, la gerencia presentó planes para congelar los salarios “hasta al menos 2030”, como parte de un congelamiento global para unos 660.000 empleados de VW.

Según los informes, la gerencia advirtió que una huelga pondría en peligro la producción prevista del Golf, lo que los trabajadores interpretaron como una amenaza contra cualquier reincorporación de los 611 trabajadores despedidos. VW también se prepara para trasladar parte de la producción del Taos a Brasil y Argentina. El acuerdo ofrecido sería el primer año de un congelamiento de cuatro años.

La tercera votación no puede interpretarse como un asunto meramente sindical. Forma parte de una operación estatal. El gobierno de Morena está del lado de una transnacional alemana y sus socios sindicales para imponer un contrato que los trabajadores han rechazado en dos ocasiones.

El CFCRL es una creación de la reforma laboral de 2019, que Morena vendió como una “democratización sindical”. Sin embargo, la reforma fue adoptada bajo presión de Washington durante la renegociación del tratado comercial norteamericano. Su propósito era contener una rebelión incipiente contra los viejos sindicatos charros de la CTM y las corporaciones transnacionales, que amenazaba con extenderse a través de la frontera. Pocos meses antes de su aprobación, decenas de miles de trabajadores de la industria de autopartes en Matamoros lanzaron huelgas espontáneas para derrocar a los sindicatos y exigir un aumento salarial del 100 por ciento.

Diseñada por los gobiernos de Estados Unidos y Canadá, la reforma laboral mexicana implementó votaciones sobre los contratos, que ayudaron a promover sindicatos “independientes” patrocinados y entrenados por las burocracias sindicales de EE.UU., Canadá y Europa, como medio para subordinar la oposición y cualquier huelga potencial al control estatal.

Las reglas de la reforma lo demuestran con claridad. El artículo 927 de la Ley Federal del Trabajo permite al sindicato extender el emplazamiento de huelga cada vez que los trabajadores rechazan un acuerdo, y las partes pueden seguir extendiéndolo “de común acuerdo”. El abogado del SITIAVW, Arturo Blázquez, presumió la semana pasada de que la ley no establece “límite alguno” para las extensiones.

Después de que los trabajadores eligieran “huelga” el 15 de octubre, el SITIAVW se negó a izar las banderas rojinegras de huelga. Su secretario de prensa dijo que el resultado se debió a “desinformación”. Esta vez, con autorización del CFCRL, los trabajadores ni siquiera firmarán la recepción del acuerdo, y VW ha anunciado que se “comunicará directamente” con ellos antes de la votación.

El dirigente sindical Hugo Tlalpan, quien admite que la nómina de los técnicos representa solo el 4 por ciento de los costos de manufactura, ha sido acusado por los trabajadores que hablaron con El Heraldo de Puebla de formar “grupos de choque” para intimidar y atacar a los trabajadores que cuestionen sus decisiones. “Se ha manejado como un mafioso, siempre ha llevado guaruras”.

El SITIAVW es producto de la misma operación. Pertenece a una federación fundada en 2018 con financiamiento del sindicato alemán IG Metall y de la “central sindical global” IndustriALL. En Alemania, los representantes de IG Metall en el consejo de supervisión de VW votaron en septiembre a favor de 50.000 recortes de empleo. El mismo congelamiento salarial que se presenta en Puebla está ahora sobre la mesa allí.

La lucha en VW forma parte de un movimiento que se extiende por todo el país. El 1 de octubre, los trabajadores de salud del IMSS irrumpieron en la sede de su sindicato en la Ciudad de México y marcharon en al menos 17 estados. El 14 de octubre, rechazaron un acuerdo salarial que Sheinbaum había defendido. Desde entonces, el sindicato y el gobierno han impuesto un paquete del 8 por ciento sin una nueva votación, con solo 4 por ciento sobre el salario base. Los trabajadores han convocado una marcha nacional para el 30 de octubre.

Los estudiantes de las preparatorias 1 y 8 de la UNAM, de la FES Aragón y de la UAM Iztapalapa han declarado una huelga por la violencia y el deterioro de las instalaciones. Del 21 al 22 de octubre, cientos de camioneros bloquearon seis carreteras en Puebla tras el asesinato de un dirigente regional de su asociación, AMOTAC, exigiendo seguridad en las carreteras.

La respuesta del gobierno a cada lucha ha sido idéntica: “mesas de diálogo” en la Secretaría de Gobernación, policía en las calles y un aparato sindical para imponer el resultado. Los votos de “no” de los trabajadores se han convertido en votos de desconfianza hacia la “transformación” de Morena.

La clase dominante mexicana impone estas condiciones debido a la profundización de la crisis de su posición dentro del capitalismo mundial. La producción de vehículos ligeros cayó 15,1 por ciento en septiembre y las exportaciones 11,9 por ciento bajo los aranceles de Estados Unidos. El 1 de julio, Washington se negó a extender el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, dejando a México sujeto a revisiones anuales hasta 2036. México se ha alineado detrás de la guerra comercial de Washington contra China, imponiendo aranceles de hasta 50 por ciento sobre 1.463 productos desde enero.

La respuesta del gobierno ha sido recortar costos para las corporaciones. El 14 de octubre eliminó durante cinco años el arancel del 10 por ciento sobre las piezas importadas para los fabricantes de automóviles, un subsidio directo a VW y sus competidores. El presupuesto de 2027 de Sheinbaum asigna 1,575 billones de pesos, 15 por ciento del gasto federal, al servicio de la deuda pública, más de lo que gasta en salud. El Fondo Monetario Internacional ha exigido una consolidación fiscal más rápida.

Morena no es un gobierno genuinamente de izquierda que trabaje para defender la “soberanía nacional” frente a Trump y sus ambiciones neocoloniales. Es el representante político de una clase dominante subordinada al imperialismo estadounidense y comprometida a hacer que los trabajadores paguen por la guerra comercial y la deuda. Ante todo, la prioridad de Sheinbaum es salvaguardar la “competitividad” de México basada en proporcionar mano de obra barata a las corporaciones estadounidenses.

Lo que se necesita

Los trabajadores de VW deben votar “No” el 28 de octubre. Pero un tercer rechazo solo será respondido con nuevas maniobras a menos que los trabajadores construyan su propia organización. La respuesta no es un sindicato “más independiente” certificado por el mismo Estado.

Los trabajadores deben formar comités de base en cada área y turno, independientes del SITIAVW, la STPS y el CFCRL, y de todos los partidos capitalistas. Los delegados deben ser elegidos en asambleas abiertas fuera de la planta. Estos comités deben tomar el control de cualquier huelga y construir su propio fondo de huelga. Deben plantear demandas innegociables por la reincorporación de los 611, salarios indexados a la inflación, un aumento salarial significativo y un congelamiento de los despidos, no de los salarios.

Esta lucha contra el gobierno de Morena y las corporaciones a las que sirve es una lucha política.

Los comités deben vincularse con los trabajadores del IMSS, los camioneros, los trabajadores automotrices de Audi, los proveedores y otras fábricas de ensamblaje de automóviles, y los trabajadores de VW en Alemania que enfrentan el mismo congelamiento, a través de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB).

(Artículo publicado originalmente en inglés el 24/10/2026)

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