El 28 de octubre, los trabajadores de salud del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) encontraron ya en sus recibos de nómina el paquete salarial del 8 por ciento que habían rechazado en las calles. Un mensaje de texto del IMSS les agradeció “por sostener al IMSS todos los días”.
Ese mismo día, el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral (CFCRL) emitió una resolución mediante la cual registró el acuerdo entre el IMSS y el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS). Ningún trabajador votó sobre él.
Los trabajadores llevaron a cabo sus planes de una tercera marcha nacional el 30 de octubre, bloqueando las entradas de la Secretaría de Gobernación (Segob) en la Ciudad de México, con protestas en 11 ciudades de ocho estados. El gobierno de la Ciudad de México calculó la asistencia en la capital en 800 personas; los organizadores esperaban al menos 10.000. Una “asamblea constituyente” al día siguiente convocó una cuarta marcha nacional para el 9 de noviembre.
La rebelión continúa, pero enfrenta un punto de inflexión importante. La votación del 14 de octubre, en la que los trabajadores rechazaron abrumadoramente la primera oferta, simplemente fue invalidada, no solo por el secretario general del SNTSS, Rafael Olivos, sino por la maquinaria laboral que el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido, Morena, han integrado aún más al Estado mediante su reforma laboral de 2019, en nombre de la “democracia sindical”.
El mismo Estado negocia ahora con los representantes más dóciles del movimiento, mientras la burocracia sindical persigue a los trabajadores más combativos. La lucha no puede ganarse dentro de este marco “legal”, ya sea retomando el SNTSS a través de sus estatutos o registrando un nuevo sindicato bajo las mismas leyes. Requiere organizaciones independientes del aparato sindical, del Estado y de Morena.
Un cambio forzoso en el recibo de pago
El acuerdo divide el 8 por ciento en 4 por ciento sobre el salario base y 4 por ciento sobre un subsidio al alquiler conocido como Concepto 11. Solo el salario base cuenta para las pensiones. Frente a una inflación anual de 3,45 por ciento en septiembre, el salario base gana poco más de medio punto.
En Puebla, miembros de la Sección 1 del SNTSS anunciaron el 2 de noviembre que demandarán al CFCRL ante el tribunal federal del trabajo. Su asesor legal, Alejandro Conde Hernández, dijo: “La primera propuesta, del 6,8 por ciento, se sometió a votación, pero la segunda, del 8 por ciento, no. Ahí fue donde comenzó a violarse la Ley Federal del Trabajo”.
El 27 de octubre, el director del IMSS, Zoé Robledo, presentó un plan de 120 días que mantiene el 8 por ciento y promete plazas permanentes para 10.939 trabajadores temporales: cuatro meses de promesas durante los cuales se espera que el movimiento se disuelva.
El 22 de octubre, Sheinbaum se lavó las manos respecto del sindicato: “Corresponde a los trabajadores. No corresponde a la autoridad… ni al director del IMSS, ni a la presidenta de la República”. Sin embargo, su propia autoridad laboral ha certificado un acuerdo por el que ningún trabajador votó.
Lo que representa el SNTSS
Los trabajadores que marcharon están siendo citados ante la Comisión de Honor y Justicia del sindicato, conforme al artículo 13 de los estatutos del SNTSS, que restringe la oposición a la dirección. César Becerra, enfermero del Centro Médico Nacional La Raza, confirmó cinco citaciones el 22 de octubre; UnoTV contabilizó siete. El 29 de octubre, otros tres trabajadores fueron citados en Mexicali y Tijuana, acusados de ser “antagónicos al sindicato”.
Zuiry Hernández, asistente médico del Hospital General No. 8, describió la sanción: “Nos quitan la representación sindical a la que tenemos derecho”. Las cuotas, sin embargo, siguen descontándose. Omar Valderrey, auxiliar de enfermería, dijo al semanario tijuanense ZETA: “Nos están cazando de verdad, están dentro de las unidades buscando”.
La revista empresarial El CEO informó que las cuotas retenidas para el SNTSS aumentaron con la primera nómina bajo el 8 por ciento, ya que se calculan sobre el pago total. UnoTV estima que el sindicato recauda unos 1.271 millones de pesos (67,5 millones de dólares) al año de unos 476.000 trabajadores. Cada aumento que firma incrementa automáticamente esos ingresos, incluida la mitad pagada a una prestación que no aporta nada a las pensiones. Olivos gana 962.240 pesos (51.000 dólares) al año por su puesto en el IMSS. “Renunciar no está en mis planes”, dijo a Proceso.
La burocracia no se sitúa por encima del conflicto como negociadora neutral. Obtiene sus ingresos y sus cargos del arreglo que impone, y disciplina a la fuerza laboral en nombre del IMSS y del gobierno.
La Segob elige a sus interlocutores
En la Secretaría de Gobernación (Segob) el 30 de octubre, tres funcionarios recibieron a ocho representantes del 37+1, un grupo integrado por un trabajador de base de cada una de las 37 secciones del sindicato, más un jubilado. Le pidieron a la Segob que intermediara una reunión con la dirigencia del SNTSS y la Secretaría del Trabajo, y se fueron sin una fecha, solo con la promesa de una llamada.
América Barragán, enfermera de Jalisco que dirige el 37+1, dijo que le habían dado a la Segob “un voto de confianza”. Dirigiéndose a los manifestantes, dijo que el objetivo era “aclarar todo dentro de nuestro sindicato y mejorar nuestro sindicato, no eliminarlo”. Si no hay respuesta en el plazo de una semana, dijo, continuarán los bloqueos y quizás tomarán los aeropuertos.
El 18 de octubre, Barragán había declarado que el movimiento no tenía “ninguna intención” de hacer huelga. Ella y Eduardo Vinicio Martínez, trabajador jubilado del IMSS, rechazan a los “grupitos” que, según dicen, quieren un sindicato paralelo.
Quienes fueron excluidos de la reunión fueron Rafael Soto, enfermero del Siglo XXI, y Octavio Fernández, anestesiólogo del mismo centro. Su corriente constituyó formalmente la Asamblea de Resistencia del IMSS el 31 de octubre, en el auditorio de la Sección 9 del sindicato magisterial CNTE. Ratificó un programa de siete puntos que incluye un aumento del 10 por ciento, un gasto en salud del 7 por ciento del PIB, la derogación de los estatutos que los trabajadores llaman la “ley mordaza” y la remoción de Olivos mediante un congreso nacional extraordinario.
Acordó construir comités “horizontales” desde el centro de trabajo hacia arriba y declaró “la autonomía política y el carácter apartidista del movimiento”. Soto ha dicho que las movilizaciones no están dirigidas contra el IMSS ni el gobierno, y advirtió el 21 de octubre que “un minuto de huelga nacional podría costar vidas”.
Se está produciendo una diferenciación política real, pero ninguna de las dos corrientes del movimiento de base ha hecho una ruptura política decisiva con la burocracia y el Estado capitalista. Ambas recolectan firmas para cumplir la condición que el propio Olivos estableció para renunciar: dos tercios de la membresía, es decir, 316.667 trabajadores, “como dice el estatuto”. Soto dijo el 30 de octubre que habían superado las 100.000. La disputa es sobre quién negociará con la Segob.
Al recibir al 37+1 y excluir a Soto y Fernández, la Segob ha mostrado a qué representantes prefiere: a quienes le ofrecen su confianza, descartan la huelga y prometen mantener el conflicto “dentro de nuestro sindicato”. Los manifestantes han dirigido su demanda por la remoción de Olivos a la propia Sheinbaum, señalando que Olivos es un diputado suplente de Morena, y que el Gobierno podría dejar de protegerlo. Se pide a los trabajadores que esperen a que el partido gobernante deseche a su propio hombre.
Nuevas formas de organización, no un nuevo registro
La división ha puesto sobre la mesa la cuestión de si retomar el SNTSS o formar otro sindicato. Animal Político informó sobre una propuesta disputada de un congreso de más de 150 delegados para formar una “nueva opción sindical”. Soto ha negado cualquier plan de fundar un nuevo sindicato.
La reforma laboral de 2019 de Morena prometía democracia sindical y libertad para elegir un sindicato. El CFCRL que creó ha registrado ahora una revisión contractual por la que ningún trabajador votó. Ya sea que los trabajadores retomen el SNTSS mediante sus estatutos o registren un nuevo sindicato, responderán ante el mismo registro, los mismos tribunales laborales y la misma Secretaría del Trabajo.
Un nuevo sindicato reconocido en estos términos enfrentaría la misma exigencia que Sheinbaum hizo al SNTSS el 21 de octubre: “El sindicato tiene que cooperar”. Como escribió León Trotsky sobre México ya en 1940, “los sindicatos han sido transformados por ley en instituciones semiestatales”.
Tampoco la postura apartidista adoptada el 31 de octubre hace independiente al movimiento. Un movimiento que pide a la Secretaría de Gobernación de Morena que gestione la remoción de un diputado de Morena sigue atado a Morena, sean cuales sean sus intenciones. La independencia exige una ruptura consciente con Morena, con el derechista Partido Acción Nacional (PAN), cuyo dirigente los trabajadores expulsaron de su plantón el 21 de octubre, y con todos los demás partidos de la clase capitalista.
¿Qué camino seguir?
La base ha mostrado un instinto diferente, manteniendo los plantones en la sede del IMSS y en el edificio sindical desde el 8 y el 9 de octubre. Los comités que la asamblea del 31 de octubre acordó construir apuntan en la dirección correcta. Para avanzar, deben ser independientes del SNTSS y sus estatutos, del CFCRL y de Morena. Elegidos en cada hospital y clínica, con delegados revocables, tales comités podrían organizar la defensa de cada trabajador citado ante la Comisión de Honor y Justicia, llevar un inventario de las carencias y abrir los libros del IMSS y del sindicato.
Sobre esta base podrían preparar lo que los dirigentes del movimiento han descartado hasta ahora: una huelga nacional organizada desde abajo, con los servicios de emergencia funcionando bajo control obrero, como en Chihuahua el 9 de octubre.
Las demandas del movimiento confrontan a un gobierno que ha presupuestado 2,9 por ciento del PIB para salud en 2027, mientras destina 1,575 billones de pesos al servicio de la deuda. Un aumento del 10 por ciento sobre el salario base indexado a la inflación, la plantilla completa y la restauración del Régimen de Jubilaciones y Pensiones (RJP) para cada trabajador pueden lograrse deteniendo los pagos a los acreedores.
Requiere vincular a los trabajadores del IMSS con los del IMSS-Bienestar y el ISSSTE, con los maestros de la CNTE y con los trabajadores de salud a escala internacional a través de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB).
Sobre todo, requiere un programa socialista y la construcción de una sección del Comité Internacional de la Cuarta Internacional en México. El World Socialist Web Site insta a los trabajadores del IMSS y del IMSS-Bienestar que deseen construir estos comités a ponerse en contacto con nosotros.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 04/11/2026)
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