EE.UU. en una depresión

11 mayo 2020

El Departamento de Trabajo de Estados Unidos publicó ayer su reporte de desempleo para abril, revelando un nivel de desempleo sin precedente histórico. El mismo día, el mercado bursátil aumentó marcadamente, con el índice Dow Jones Industrial Average aumentando más de 450 puntos o casi 2 por ciento. Wall Street no solo continúa dándose un festín con las muertes, según aumentan las cifras de víctimas del coronavirus, sino que sique sacando ganancias de la miseria social masiva que la pandemia ha producido.

El Departamento de Trabajo registró una caída en el nivel de empleo de 20,5 millones de personas. No solo es el mayor colapso mensual en la historia, sino que excede el récord previo en más de 10 veces. La tasa de desempleo oficial aumentó de menos de 4 por ciento a 14,7 por ciento, mucho más que cualquier cosa vista desde la Gran Depresión en los años treinta.

Tasa de desempleo en EE.UU. desde 1950 hasta abril de 2020

Por más devastadoras que sean estas cifras, subestiman significativamente la escala de la dislocación social. El reporte de abril se basa en estimados calculados durante mediados del último mes, así que no toman en cuenta a los millones que perdieron sus empleos durante las últimas tres semanas. Unos 33,5 millones han solicitado beneficios por desempleo desde el comienzo de los cierres estatales y federales hace siete semanas.

Según el reporte, 6,4 millones de trabajadores más dejaron la fuerza laboral en su conjunto y no se muestran como desempleados, llevando la tasa de participación laboral a su nivel más bajo desde 1973. Otros 11 millones de trabajadores reportaron estar trabajando a tiempo parcial porque no encontraron un empleo a tiempo completo, un aumento de 7 millones desde antes de la pandemia.

Cuando se toman en cuenta todos los factores, aproximadamente una tercera parte de la fuerza laboral se encuentra sin trabajo.

El desempleo masivo está impactando a casi todos los sectores de la clase obrera. El sector de ocio y hospitalidad sufrió la caída más extrema, de casi 50 por ciento o 7,7 millones de personas. Hubo 2,1 millones empleos perdidos en los servicios empresariales y profesionales, 2,1 millones en ventas minoristas, 1,3 millones en manufactura y 1 millón en construcción.

Sorprendentemente, en medio de una pandemia cada vez más extensa, se perdieron 1,4 millones de trabajos en el sector de salud. Y, en condiciones de enorme crisis social, hubo 650.000 recortes de empleos en el sector de asistencia social.

Porcentaje de la población empleada en EE.UU. desde 1950 hasta abril de 2020

Más allá, el reporte señala que el desempleo masivo ha impactado a los trabajadores de todas las razas y géneros. La tasa de desempleo entre adultos hombres saltó 13,0 por ciento, 15,5 por ciento para mujeres adultas, y 31,9 por ciento para adolescentes. Las tasas fueron 14,2 por ciento para blancos, 16,7 por ciento para negros, 14,5 por ciento para asiáticos y 18,9 por ciento para hispanos.

Si bien un importante número de recortes de empleos se categorizaron de “temporales”, una porción cada vez más grande es permanente, según las empresas comienzan a implementar despidos masivos. De hecho, hubo dos millones de empleos perdidos permanentemente en abril. Por sí solo, este sería el mayor aumento en desempleo en EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial.

Decenas de millones de trabajadores viven de sueldo en sueldo y dependen de las tarjetas de crédito y otras formas de deuda para compensar la diferencia entre sus ingresos y sus gastos. La deuda de los hogares aumentó en un 1,1 por ciento en el trimestre que terminó el 31 de marzo, a 14,3 billones de dólares, un récord. Esto no tiene en cuenta la acumulación de deuda por parte de decenas de millones de personas a medida que la crisis económica se intensificó en abril y mayo.

Sin ahorros y sin ayuda del Gobierno, los trabajadores están llegando en cifras récord a los bancos de alimentos, que se están quedando sin productos básicos. Un informe del Project Hamilton de principios de esta semana reveló que el 41 por ciento de las familias con niños menores de 12 años sufren de inseguridad alimentaria, es decir, no pueden comer lo suficiente.

La clase dirigente no tiene una política para hacer frente a la catástrofe social. El viernes, la Administración de Trump declaró que los empleos que han sido destruidos “volverán y volverán pronto”. Añadió que “no tenemos prisa” para aprobar un proyecto de ley que proporcione alguna ayuda. El principal asesor económico de la Administración, Larry Kudlow, dijo que las conversaciones sobre más medidas de “estímulo” están “en una tregua ahora mismo”.

En cuanto a los demócratas, mientras hablan de ayuda adicional, están negociando medidas menores que saben que nunca serán aprobadas por el Congreso. Ambos partidos muestran una combinación de indiferencia, desconcierto y reacción ante la mayor crisis económica desde la Gran Depresión. Sus propuestas en respuesta a esta crisis hacen que el EE.UU. de la era de Herbert Hoover parezca casi filantrópico.

El empobrecimiento social masivo es, de hecho, una política deliberada, apoyada por toda la élite política. Pretende crear condiciones en las que: 1) la clase dirigente pueda imponer a la fuerza el regreso al trabajo incluso mientras la pandemia sigue extendiéndose por los Estados Unidos; y 2) los trabajadores se vean obligados a aceptar fuertes reducciones de salarios y prestaciones, y un aumento de la explotación para pagar los obsequios masivos para los superricos.

Para presionar a los trabajadores a que pongan en peligro sus vidas al volver a trabajar, se está privando sistemáticamente de recursos a la mayoría de la población. Seis semanas después de la aprobación de la Ley CARES —el enorme despilfarro a las corporaciones aprobado unánimemente por los demócratas y los republicanos— la mayoría de los estadounidenses no han recibido su cheque de “estímulo” de 1.200 dólares.

Los estados se están yendo a la bancarrota y empezando a implementar brutales medidas de austeridad. Un informe del Economic Policy Institute a principios de este mes descubrió que hay un 50 por ciento más de personas desempleadas de las que han podido solicitar beneficios de desempleo —el resultado de la sobrecarga de los sistemas de solicitud y las onerosas restricciones—. Millones de personas que han solicitado beneficios no han recibido nada.

Los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos están excluidos de cualquier beneficio. Millones de trabajadores de la economía “gig” (casual), aunque supuestamente pueden calificar para recibir asistencia federal, se enfrentan a barreras imposibles para obtenerla. En el estado de Illinois, por ejemplo, estos trabajadores sólo podrán empezar a solicitarla el 11 de mayo y no tendrán ninguna posibilidad de obtener asistencia durante varias semanas después.

Al mismo tiempo, la clase dirigente ha utilizado la pandemia para organizar una transferencia de billones de dólares a los mercados financieros a través de la Reserva Federal. El total de activos en el balance del banco central de los EE.UU. aumentó esta semana a más de 6,7 billones de dólares, desde menos de 4 billones antes de que la pandemia golpeara. Cada día, la Reserva Federal está gastando 80 mil millones de dólares para comprar activos de los bancos y las empresas para alimentar el alza del mercado bursátil.

El enriquecimiento de la oligarquía a través del aumento del valor de las acciones se basa en el empobrecimiento masivo y la intensificación de la explotación de la clase obrera. Las ganancias y la riqueza de la élite financiera corporativa han sido salvadas a expensas de la sociedad.

Dos agendas se oponen entre sí. Una es la defensa de la oligarquía financiera, lo que significa tanto una mayor propagación de la pandemia, con todas sus horribles consecuencias, como un mayor empobrecimiento de la población. La otra agenda es la de la clase obrera, que quiere luchar contra la pandemia, salvar vidas y defender los intereses de la gran mayoría de la población.

La lucha contra la pandemia no es sólo una cuestión médica. Es una lucha política para movilizar a la clase obrera contra el Gobierno de Trump, todo el sistema político y el sistema capitalista que defiende.

Esta es la base política de nuestro trabajo en el Partido Socialista por la Igualdad y de nuestra campaña electoral. Hacemos un llamamiento a todos los que están de acuerdo con esta perspectiva a unirse y construir el PSI hoy.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 9 de mayo de 2020)

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