La administración Trump despliega a militares en la capital mientras continúan las protestas en todo el país

por Jacob Crosse
5 junio 2020

El lunes por la noche, el presidente Donald Trump pronunció un discurso fascista desde la rosaleda de La Casa Blanca en el que anunció el despliegue de fuerzas militares en la capital y una escalada de la represión policial para poner fin a las protestas nacionales por el asesinato policial de George Floyd hace una semana (véase: "Golpe de Estado en Washington: Trump declara la guerra contra la Constitución").

Las declaraciones de Trump siguieron al audio filtrado de una conferencia telefónica el lunes entre Trump, el fiscal general William Barr, el presidente del Estado Mayor Conjunto, Gen. Mark Milley, y los gobernadores estatales. En la llamada, Trump expuso los planes de la administración para una ocupación policial-militar del país, la cual la cual no recibió ninguna oposición seria de ningún participante.

Prometiendo que no se repetiría el domingo por la noche, cuando Trump se vio obligado a apagar las luces de la Casa Blanca y retirarse a un "búnker seguro", ordenó el despliegue de la policía militar en servicio activo para ocupar los terrenos de la Casa Blanca. Nueve M35 de dos toneladas y media, con más de 200 soldados, entraron en el recinto aproximadamente a las 5:00 pm.

El decreto de Trump fue acompañado por la incitación a la violencia policial contra la población. Cuando Trump pronunció sus observaciones, 25 minutos antes de que entrara en vigor el toque de queda de las 19.00 horas, la policía a caballo, los vehículos blindados y cientos de policías militares de botas negras y escudos antidisturbios dispararon gases lacrimógenos y balas de goma contra una multitud de unos 1.000 manifestantes pacíficos sin previo aviso.

La demanda de Trump de que los gobernadores y alcaldes desplieguen una fuerza aún mayor para "dominar", arrestar, enjuiciar e imponer largas penas de prisión a los manifestantes fue un ataque a los derechos democráticos y la afirmación de un gobierno autoritario sin precedentes en la historia de Estados Unidos.

Frente a estas amenazas, las protestas nacionales continuaron en todo el país. En más de 125 ciudades, jóvenes y trabajadores de todas las razas han desafiado la feroz represión policial, toques de queda, matones derechistas, asaltos a vehículos y arrestos masivos para seguir exigiendo justicia para las víctimas de asesinatos policiales. Hasta el lunes por la mañana, la Associated Press informó que más de 4.400 habían sido arrestados, lo que probablemente sea un drástico descenso. Sólo en Chicago, el sheriff del condado de Cook, Tom Dart, estimó que 2.000 habían sido arrestados durante el fin de semana. En Atlanta, unas 200 personas fueron arrestadas el lunes por la noche.

La Guardia Nacional ha sido activada en 21 estados, con más de 17.000 de los 350.000 soldados desplegados en este momento para ayudar a sofocar los "disturbios civiles". En varios estados, incluidos Kentucky y California, las tropas de la Guardia Nacional han dejado de tener un papel de apoyo y se han movilizado junto con la policía antidisturbios fuertemente armada para atacar directamente a los manifestantes.

El primer asesinato de un manifestante por parte de la policía tuvo lugar el lunes por la mañana temprano en Louisville (Kentucky), donde miles de personas han marchado durante seis días para denunciar el asesinato por parte de la policía de la técnica de urgencias médicas Breonna Taylor, de 26 años de edad, en marzo, así como el asesinato de George Floyd el 25 de mayo en Minneapolis. Los informes oficiales afirman que David McAtee fue asesinado a tiros cuando las fuerzas "devolvieron el fuego". Los informes no dicen si McAtee fue asesinado por la policía o los soldados de la Guardia Nacional.

McAtee, un propietario de un restaurante de barbacoa de 53 años descrito por su madre Odessa Riley como un "pilar de la comunidad", estaba desarmado. Lo dejaron en la calle durante 12 horas después de que lo mataran a tiros. Según los miembros de la familia, McAtee murió protegiendo a su sobrina de una lluvia de disparos.

En Omaha, Nebraska, el fiscal del condado de Douglas, Don Kleine, anunció el lunes que el estado no presentará cargos contra el propietario del bar Jake Gardner, que disparó y mató a James Scurlock, de 22 años, fuera de su bar el domingo por la noche.

Kleine dictaminó que Gardner, un infante de marina desplegado dos veces y vehemente partidario de Trump, había actuado en "defensa propia" y temía por su vida. La evidencia en video muestra que el padre de Gardner había empujado a un manifestante, quien a su vez empujó de vuelta. La cinta muestra a Gardner enfrentándose a Scurlock, que estaba con dos amigos en el momento de la pelea.

El domingo fue anunciado por el gobernador Tim Walz que el Fiscal General del Estado de Minnesota, Keith Ellison, encabezaría el enjuiciamiento de Derek Chauvin, el policía de Minneapolis despedido que fue grabado en video sosteniendo su rodilla en el cuello de George Floyd durante casi nueve minutos e ignorando los gritos de su víctima de que no podía respirar hasta que estuviera muerto. Después de un retraso de varios días, Chauvin fue acusado de asesinato y homicidio en tercer grado, cargos de menor nivel que conllevan sentencias mucho más ligeras que el asesinato en primer o segundo grado.

Ninguno de los tres compañeros de Chauvin, que ayudaron a contener a Floyd y a mantener alejados a los transeúntes enfadados mientras el hombre de 46 años era asfixiado, han sido acusados. El lunes, el jefe de la policía de Minneapolis, Medaria Arradondo, sugirió que los tres podrían ser acusados, diciendo a CNN que "el Sr. Floyd murió en nuestras manos y por lo tanto lo veo como cómplice".

El funcionario demócrata Al Sharpton saludó el nombramiento de Ellison para supervisar el enjuiciamiento como una victoria para los manifestantes y una señal de que se lograría "justicia". Sharpton está tratando de repetir su papel en los asesinatos de Michael Brown y Freddie Gray a manos de la policía, es decir, difundiendo ilusiones en el Partido Demócrata para contener y disipar las protestas contra la violencia policial. A pesar de las afirmaciones de Sharpton de "victoria" en estos casos anteriores, ninguno de los pacos asesinos fue condenado y el gobierno de Obama se negó a presentar cargos federales de derechos civiles.

Ellison, un supuesto demócrata "progresista" y partidario de Bernie Sanders, apareció en los programas de entrevistas de las noticias del domingo para unirse a la denuncia de los "agitadores externos" y respaldar el despliegue de la Guardia Nacional y la imposición de toques de queda en Minneapolis y St. El lunes, trató de templar las esperanzas de una justicia rápida para Floyd, diciendo a la CNN que no tenía prisa por "apresurarse a juzgar".

También el lunes, los expertos contratados por la familia de George Floyd dieron a conocer una autopsia independiente que concluyó que Floyd murió de "asfixia por presión sostenida" cuando su cuello y su espalda fueron comprimidos por los agentes de policía de Minneapolis durante su arresto. La presión cortó el flujo de sangre a su cerebro, según determinó la autopsia.

Esta conclusión está en desacuerdo con el informe de la autopsia publicado el lunes por el Examinador Médico del Condado de Hennepin, el cual, aunque está de acuerdo en que la muerte de Floyd fue un homicidio, dijo que la causa de la muerte fue "un arresto cardiopulmonar [insuficiencia cardíaca] que complicó la aplicación de la ley, la restricción y la compresión del cuello". El médico forense no mencionó la asfixia y dijo que la enfermedad cardíaca fue un factor en la muerte de Floyd.

Las protestas han continuado en Minneapolis a pesar de la brutal represión policial y la extensión del toque de queda nocturno, que comenzó a las 10 pm del lunes por la noche. Según el gobernador Tim Walz, demócrata, 476 manifestantes han sido arrestados desde el viernes.

Walz se mostró efusivo durante la conferencia telefónica con Trump el lunes por la mañana, agradeciéndole su "orientación estratégica" al instar al pleno despliegue de la Guardia Nacional para suprimir las protestas pacíficas.

En la ciudad de Nueva York, las protestas masivas contra la brutalidad policial continuaron a pesar de la continua amenaza de COVID-19 que ha matado a casi 16.500 personas en la ciudad. Los manifestantes se dispusieron a desafiar el recién impuesto toque de queda de las 11:00 pm, ya que miles de jóvenes multirraciales permanecían en las calles hasta el momento de escribir este artículo. La policía de Nueva York ha arrestado a más de 1.000 personas.

Aunque las marchas fueron mayormente pacíficas en el sur de California el lunes, las tropas de la Guardia Nacional han sido desplegadas en Los Ángeles. Al momento de escribir esto, la policía ha arrestado al menos 50 personas en Los Ángeles por presunto "saqueo".

A pesar del carácter generalizado y de la participación de amplios sectores de la población en las protestas, que han tenido lugar en todos los estados y capitales de los Estados Unidos, los gobernadores y alcaldes de ambos partidos siguen propagando el mito de que "agitadores externos", Antifa y "anarquistas" han "secuestrado" las protestas. Estas afirmaciones infundadas se están amplificando en un intento de romper las protestas contra la violencia estatal, justificar más violencia policial a escala masiva y llevar a cabo medidas inconstitucionales para criminalizar la oposición política a las políticas del gobierno.

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(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de junio de 2020)