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París exige una política agresiva de la UE después de la firma del tratado AUKUS contra China

Después del repentino repudio de Australia de un contrato submarino de 56.000 millones de euros con Francia cuando hizo su alianza AUKUS con el Reino Unido y los Estados Unidos contra China, el presidente francés Emmanuel Macron está intensificando los pedidos de una política militar independiente de la Unión Europea (UE).

El presidente francés, Emmanuel Macron, visita un centro de llamadas de la seguridad social francesa dedicado a las vacunas Covid-19, el lunes 29 de marzo de 2021 en Creteil, a las afueras de París.

Al llegar a una cumbre de la UE el 5 de octubre en el castillo de Brdo en las afueras de Liubliana, Eslovenia, Macron señaló la firma del tratado AUKUS y la humillante retirada de Estados Unidos de Afganistán en agosto. Mientras pidió una 'aclaración y un nuevo compromiso' de Washington en la alianza de la OTAN, agregó: 'Pero debemos ser claros con nosotros mismos sobre lo que queremos para nosotros, nuestras fronteras, nuestra seguridad y nuestra energía, industrial, independencia tecnológica y militar'.

Macron dejó en claro que la firma del tratado AUKUS había causado un daño duradero a las relaciones de la UE con Estados Unidos. “Debemos ser realistas sobre las decisiones que han tomado nuestros aliados. Se tomaron decisiones que no puedo decir que fueran signos de respeto [por] Francia o Europa”, dijo Macron. Dijo que el objetivo de la UE en la cumbre de Liubliana era 'continuar trabajando en buena fe con sus socios y aliados históricos, pero también aumentar su independencia y soberanía'.

Esto significa que, incluso cuando los países de la UE insisten en que no tienen el dinero necesario para políticas críticas de salud pública para erradicar el coronavirus y detener la pandemia de COVID-19, las principales potencias de la UE se comprometen a aumentar masivamente el gasto militar para promover sus ambiciones geopolíticas. Tanto Berlín como París, que ocuparán la presidencia rotatoria de la UE durante seis meses a principios de 2022, han presionado agresivamente para una consolidación militar de la UE.

La cumbre de Liubliana subrayó que las amenazas de Estados Unidos contra China están intensificando las tensiones entre Estados Unidos y la UE y los movimientos agresivos de las potencias imperialistas europeas en los Balcanes y el Mediterráneo.

El mismo día, justo antes de llegar a la cumbre, Macron había recibido en París al secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, para dialogar sobre la mejora de las relaciones entre Estados Unidos y Francia.

Antes de la llegada de Blinken, Macron dejó en claro que la visita de Blinken no resolvería por sí sola la crisis sobre AUKUS. Dijo: “Estamos obligados a observar que, durante algo más de 10 años, Estados Unidos primero se ha concentrado más en sí mismo y en reenfocar sus intereses estratégicos en China y en el Pacífico. Ese es su derecho, es su propia soberanía. Y respeto la soberanía popular, pero allí también seríamos ingenuos, o más bien cometeríamos un error terrible, si no sacamos nuestras propias conclusiones de esto”.

'Esta es una crisis que está destinada a durar, de la que solo podemos salir con acciones concretas', dijo un funcionario francés anónimo a Le Monde .

Blinken también se reunió con su homólogo francés, el canciller Jean-Yves Le Drian, pero no se celebró una conferencia de prensa conjunta. Al explicar esta inusual decisión, un funcionario francés dijo secamente: 'Los dos ministros hablarán cuando tengan algo que decir'.

Está programado que Macron tenga una llamada telefónica con Biden a mediados de mes, antes de reunirse con él en persona en la cumbre del G-20 del 30 al 31 de octubre en Roma.

La debacle por décadas de intensas guerras de agresión lideradas por Estados Unidos en Irak, Afganistán y en todo el Medio Oriente y Asia Central no se ha resuelto, sino ha intensificado los conflictos internacionales y el peligro de guerra. Treinta años después de que la disolución estalinista de la Unión Soviética en 1991 privara a los poderes de la OTAN de un enemigo común, las tensiones entre Estados Unidos y la UE son profundas y crecientes. La retirada de Estados Unidos de Afganistán, que deja un vacío de poder en Asia Central, está intensificando las rivalidades entre las grandes potencias en Eurasia y el peligro de una nueva guerra dirigida por Estados Unidos.

Sin embargo, después de que Washington y la UE se enfrentaran por los intentos de Estados Unidos de armar a las milicias ucranianas de extrema derecha para la guerra con Rusia en 2014-2015, existe una creciente oposición en los círculos gobernantes de la UE hacia las amenazas de guerra de Estados Unidos contra China. En una sesión informativa titulada 'La 'Tercera Vía' del Indo-Pacífico de Francia', el grupo de expertos de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional señala las diferencias entre Washington y las potencias de la UE reveladas por el tratado AUKUS.

“A pesar de las declaraciones sobre la movilización de países democráticos de la misma opinión, la administración de Biden no pudo anticipar la reacción de Francia. Esto tendrá consecuencias negativas a largo plazo en la imagen de Estados Unidos y en las relaciones transatlánticas, ya dañadas por la presidencia de Donald Trump ', escribió, y agregó que 'hay un sentimiento creciente, incluso en el vecino a Francia, Alemania, de que el nuevo enfoque de Washington en el Pacífico no está en consonancia con los intereses de la UE '.

El grupo de expertos del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) criticó el creciente peligro de guerra, incluyendo la guerra nuclear, provocada por el tratado AUKUS contra China.

La IFRI advirtió que la firma de 'AUKUS puede desencadenar una carrera de armamentos (nucleares) y que la movida exacerba peligrosamente las tensiones en el este de Asia'. Enumeró a Indonesia, Malasia y Singapur, así como a Tailandia, Laos y Camboya, como potencias regionales enojadas por el acuerdo de AUKUS. Citó las declaraciones del gobierno indonesio de que estaba 'profundamente preocupado por la continua carrera armamentista y la proyección de poder en la región' y pidió a Australia que 'mantenga su compromiso con la paz, la estabilidad y la seguridad regional'.

Señalando la posición de Francia en la región del Indo-Pacífico a través de sus posesiones insulares como Reunión o Nueva Caledonia, la IFRI concluyó: “Francia no es el único país del Indo-Pacífico que no quiere seguir a los EE. UU. ciegamente e incondicionalmente en su camino arriesgado contra China'.

El impulso a la guerra y al conflicto entre las grandes potencias es, sin embargo, no solo el producto de las agresivas políticas exteriores de Estados Unidos, sino, más fundamentalmente, del propio sistema capitalista de Estado nación. Los métodos geopolíticos de las potencias imperialistas de la UE no son fundamentalmente diferentes de la política más abiertamente agresiva de Washington.

Con las fuerzas militares más limitadas pero aún sustanciales a su disposición, establecieron una política para consolidar su influencia estratégica en la periferia sur y este de Europa. Esto incluye medidas para absorber a los antiguos Estados yugoslavos bombardeados por Washington y las potencias de la UE en la guerra de la OTAN en Yugoslavia en 1999, para armar a Grecia contra Turquía y para intensificar la guerra neocolonial de Francia en el país africano de Mali.

La cumbre de Liubliana llamó a prepararse para 'ampliar' la UE en la ex Yugoslavia. El comunicado de la cumbre declaró: 'La UE reafirma su apoyo inequívoco a la perspectiva europea de los Balcanes Occidentales'.

Después de la cumbre, el presidente serbio, Aleksandar Vucic, sugirió que Serbia probablemente no podría unirse a la UE sin antes reconocer la república separatista de Kosovo, que declaró unilateralmente su independencia con el respaldo de la OTAN en 2008. Vucic dijo: “Sin resolver los problemas con Pristina [el capital de Kosovo], Serbia no podría unirse a la UE'.

No obstante, las potencias de la UE intensificaron los pedidos para una intervención agresiva. El canciller austríaco, Sebastian Kurz, dijo que ampliar la UE para incluir a las exrepúblicas yugoslavas era geopolíticamente crítico. “Si la Unión Europea no ofrece a esta región una perspectiva real, debemos ser conscientes de que otras superpotencias —China, Rusia o Turquía— jugarán un papel más importante allí. La región pertenece a Europa geográficamente y necesita una perspectiva europea”, dijo Kurz.

Francia también ha anunciado un acuerdo de €3.000 millones para vender tres fragatas navales a Grecia como parte de su continuo conflicto con Turquía en los mares del Egeo y Mediterráneo oriental. Esta venta, criticada por Turquía como una amenaza a la “paz y estabilidad regional”, fue ratificado ayer por el parlamento griego. Según los informes, el acuerdo también compromete a las fuerzas armadas griegas a enviar fuerzas a la guerra francesa en Mali y en toda la región del Sahel.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 8 de octubre de 2021)

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