Español

Se prolonga indefinidamente el confinamiento de Shanghái mientras siguen aumentando los casos de COVID-19

En respecto a la pandemia mundial de COVID-19, todas las miradas se han dirigido a China, donde se ha prolongado indefinidamente el confinamiento en Shanghái para luchar contra la subvariante ómicron BA.2, altamente infecciosa e inmunorresistente, que ha provocado un aumento récord de las infecciones en el país.

Trabajadores sanitarios con trajes de protección se preparan para realizar pruebas de coronavirus a los residentes en un complejo cercano a edificios residenciales, el jueves 7 de abril de 2022, en Beijing (AP Photo/Andy Wong)

Desde mediados de marzo, los casos de COVID-19 no han dejado de aumentar en Shanghái, el centro financiero de China. El 28 de marzo, las autoridades sanitarias de Shanghái iniciaron un confinamiento en dos fases, según el cual la ciudad al este del río Huangpu quedaría bloqueada durante cinco días, seguido por la mitad occidental de la ciudad. Sin embargo, a última hora del jueves pasado, las autoridades sanitarias optaron por bloquear toda la ciudad hasta que los casos se reduzcan a cero.

Beijing está movilizando todos sus recursos para ayudar a Shanghái durante un brote que está a punto de salirse fuera de control. Se han desplegado más de 38.000 trabajadores sanitarios de 15 regiones de nivel provincial para ayudar en el control de la infección, incluyendo la construcción de hospitales improvisados que puedan acoger al menos a 50.000 pacientes. El viernes, la ciudad se sometió a una segunda ronda de pruebas en toda la ciudad.

A pesar de la preocupación de que los suministros lleguen a los barrios cerrados y de los retrasos en la coordinación de las entregas de alimentos, la situación parece haber mejorado recientemente. Como confirmó Bloomberg, 'los funcionarios han aumentado la asistencia en los últimos días, y algunos residentes han comenzado a recibir paquetes de alimentos del gobierno que incluyen huevos, leche, verduras y carne para el almuerzo'.

Los esfuerzos que se están empleando en Shanghái se han comparado con los de la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, que salió de un cierre de 79 días hace precisamente dos años, el 8 de abril de 2020. Como ocurrió entonces, la incursión inicial en el cierre ha sido caótico y complejo. Establecer una red logística tan amplia y hasta entonces inexistente supone retrasos, contratiempos y aprensión social. Sin embargo, el compromiso con estos esfuerzos ha sido inalterable.

La Comisión Nacional de Salud de China (CNS) informó ayer de 24.224 nuevos casos de COVID-19 (incluyendo 91 casos importados), de los cuales 22.648 eran asintomáticos. Sin embargo, el mayor número de casos diarios de COVID-19 sigue contándose en Shanghái, y la ciudad notificó ayer de 21.222 nuevos casos, de los cuales 824 eran infecciones sintomáticas.

Casos diarios de COVID China del 1 de marzo al 8 de abril de 2022 (WSWS Media)

En comparación, sólo hubo 3.001 casos de COVID-19 en el resto de China continental, con 716 casos sintomáticos. La mayoría de estos casos siguen identificándose en la provincia nororiental de Jilin. Hubo 2.266 casos de COVID-19, con 2.027 en Changchun, una ciudad de nueve millones de habitantes conocida localmente como la 'Ciudad del Automóvil' o el 'Detroit de China'. Los bloqueos en la ciudad de Jilin han reducido drásticamente los nuevos contagios, con sólo 228 reportados el viernes.

El aparente aumento de los casos de COVID-19 en Shanghái es producto de las pruebas masivas de PCR realizadas en toda la ciudad para determinar la ubicación de cada infección. En otras palabras, las pruebas han revelado el alcance real de la transmisión comunitaria silenciosa que contribuye al aumento de las infecciones.

Muchos de los sectores de la población que han apoyado la eliminación se quejaron de que el enfoque un tanto laissez-faire adoptado en Shanghái hasta finales de marzo contribuyó a que el brote fuera tan oneroso y evitable. Después de criticar la política del gobierno chino, incluso el New York Times tuvo que admitir que el apoyo a Zero-COVID sigue siendo alto en China.

Chen Daoyin, profesor asistente anterior de la Universidad de Ciencias Políticas y Leyes de Shanghái, declaró al Times que 'Beijing había reducido claramente la política de Cero-COVID y estaba alineando a Shanghái con el resto del país'. En un sistema como el de China, donde la política lo determina todo, es imposible andar por otro camino'.

En contraste, Estados Unidos está redoblando la apuesta por 'vivir con el virus'. Los sistemas de vigilancia del COVID-19 están siendo rápidamente desmantelados, adhiriéndose a la infame ocurrencia del fascista anterior del presidente fascistoide Trump: 'Si no hiciéramos ninguna prueba, tendríamos muy pocos casos'. Estos esfuerzos han contado con el pleno apoyo bipartidista y la aprobación de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC). Además, las numerosas infecciones reportadas entre los políticos de alto nivel en Washington, incluyendo a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, engañan a los estadounidenses para que crean que el COVID-19 es benigno.

Más de un millón de estadounidenses han perecido innecesariamente a causa del COVID-19, y la esperanza de vida en Estados Unidos ha disminuido en más de 2,2 años durante la pandemia. En cambio, en China han muerto menos de 5.000 personas y la esperanza de vida ha superado a la de Estados Unidos.

A diferencia de las medidas poco científicas empleadas en EE.UU. y en gran parte del resto del mundo, las autoridades chinas han pasado de una estrategia de mitigación en Shanghái a la aplicación de las normas más estrictas para eliminar el COVID-19 y preservar la vida y los medios de subsistencia. El repentino cambio y la determinación han sido recibidos con salvajes ataques en la prensa occidental contra la política de Cero COVID, denunciando su impacto en los mercados mundiales.

El 29 de marzo, el Consejo Editorial del Financial Times, portavoz del capital financiero, escribió: 'En última instancia, China necesitará una estrategia para salir del COVID-19 y vivir con el virus... A medida que el mundo vuelve lentamente a la normalidad, la política tendrá un coste cada vez más alto para China'.

El 3 de abril, The Economist señaló: 'El dolor se sentirá también en el extranjero, al igual que ocurrió con los cierres en Shenzhen, otra ciudad profundamente enredada en las cadenas de suministro globales... Un equipo de economistas estima que un cierre por un mes de Shanghái y sus efectos indirectos reducirían un asombroso cuatro por ciento del PIB de China en ese período'.

El 6 de abril, el Consejo Editorial del Washington Post escribió: 'Durante dos años, los dirigentes chinos se han jactado ante cualquiera que quisiera escucharles de que su sistema autoritario hizo un mejor trabajo en la lucha contra la pandemia que las democracias indisciplinadas y caóticas. Señalando el altísimo número de muertos en Estados Unidos, Beijing expresó su orgullo por el hecho de que su política de reprimir sin piedad cada vez que se descubría una infección, una política llamada 'Cero COVID', estaba funcionando'.

El Post añadió: 'En su mayor parte, lo hizo, y la población de China se libró de los sacrificios y la miseria que se vieron en otros lugares. Pero ahora, la dictadura china está contra las cuerdas en su batalla con el virus'. Evidentemente, en esta batalla el Post está apoyando al virus para que gane.

Bloomberg abrió provocativamente su informe del 7 de abril, 'Mascotas golpeadas hasta la muerte. Padres obligados a separarse de sus hijos. Ancianos que no pueden acceder a la atención médica. Residentes encerrados cantando 'queremos comer' y 'queremos libertad''. No se mencionan los esfuerzos realizados para aliviar estas preocupaciones, que afectan a una pequeña minoría de los encerrados.

El 8 de abril, el Wall Street Journal se quejó de que los cierres están estrangulando las operaciones de producción y ejerciendo una presión excesiva sobre 'las estiradas cadenas de suministros mundiales'. Escribían: 'Las estrictas medidas del gobierno para contener el brote de COVID-19 en el país, el peor en más de dos años, están encerrando a decenas de millones de personas, sobre todo en el corazón industrial de Shanghai y sus alrededores'.

En relación con estas feroces declaraciones y los rumores que se están difundiendo sobre la difícil situación de Shanghái, el WSWS tuvo la oportunidad de hablar con el Dr. Y en Shanghái bajo condición de ser anónimo.

En relación con la preocupación suscitada en los medios de comunicación por la separación de los niños de sus padres, dijo: 'Sí, eso era cierto y a enfadó a mucha gente y verbalizó. Los niños COVID-positivos fueron puestos en cuarentena en un centro alejado de sus padres negativos. Los padres positivos, sin embargo, podían quedarse con sus hijos. Sin embargo, tras la indignación, las autoridades ajustaron su política y permitieron a los padres quedarse con sus hijos'.

Una caja de verduras entregada a una familia en Shanghái (WSWS Media)

En cuanto a la cuestión de la comida y los suministros, el Dr. Y explicó que la distribución de alimentos se estaba llevando a cabo a nivel local por las comunidades. 'Confiar a todo el mundo en su casa y cerrar todos los supermercados para evitar la aglomeración [de personas] obviamente crea escasez de alimentos. La gente está formando grupos de WeChat en su comunidad para pedir cosas al por mayor, y también intentan pedir alimentos y que se los entreguen a través de diferentes aplicaciones. El éxito se basa principalmente en la suerte'.

Y añadió: 'Hay que tener en cuenta que el clamor por la falta de alimentos es muy fuerte. Sin embargo, hay informes de que las autoridades van a empezar a hacerse cargo de la distribución de alimentos en toda la ciudad en lugar de depender de las comunidades locales'.

El Dr. Y y otros trabajadores sanitarios de China han corroborado que la estrategia de eliminación les había permitido volver a las rutinas de vida normales hasta hace poco. Todos ellos expresaron su preocupación por la amenaza que supone ómicron y apoyaron los esfuerzos actuales.

La reciente imposición de las autoridades sobre la libertad de movimiento se deriva directamente de los peligros que supone dejar libre el virus en la población sin suficiente protección inmunitaria. La política de 'dejar arrasar' en la que insisten los mercados financieros internacionales sería socialmente catastrófico y políticamente desestabilizador para las autoridades del Partido Comunista Chino (PCCh).

El propósito del ataque de los medios de comunicación occidentales hacia la política china de Cero COVID es para incitar la furia y la reacción de la población china. Totalmente indiferente a la preocupación por la vida y el bienestar de su propia población o la de cualquier otro país, las élites gobernantes están convirtiendo el virus en una amenaza existencial y en un arma político contra los chinos.

(Publicado originalmente en inglés el 8 de abril de 2022)

Loading