El pasado lunes 20 de marzo, los Jóvenes y Estudiantes Internacionales por la Igualdad Social (JEIIS, o IYSSE, por sus siglas en inglés) realizó un poderoso encuentro antibelicista en la Universidad de São Paulo (USP), Brasil, como parte de su campaña internacional La guerra en Ucrania y cómo detenerla.
La reunión fue organizada por miembros destacados del Grupo Socialista por la Igualdad (GSI-BR), que lucha por construir una sección brasileña del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI). También contó con una declaración de la Joven Guardia de Bolcheviques-Leninistas (JGBL), simpatizantes del CICI en los países de la ex Unión Soviética, a la juventud y los trabajadores brasileños.
Los discursos abordaron los orígenes históricos de la guerra, su relación con la crisis capitalista mundial y la lucha de clases global en desarrollo, y la perspectiva política requerida para desarrollar un movimiento contra la guerra en el siglo XXI.
El anfitrión del evento, Guilherme Ferreira, comenzó resumiendo la situación actual del enfrentamiento entre Estados Unidos y la OTAN con Rusia en Ucrania. Él declaró:
Un año después de su inicio, esta guerra está lejos de terminar. De hecho, se está desarrollando peligrosamente y amenaza con salirse de control. En las últimas semanas se han cruzado sucesivas líneas rojas, acercando aún más al mundo a una guerra abierta entre potencias nucleares.
Ferreira destacó la significativa coincidencia de la fecha del evento y los 20 años de la invasión estadounidense a Irak. Como entonces, afirmó, los verdaderos intereses del imperialismo estadounidense se esconden detrás de mentiras y una campaña para demonizar a sus actuales adversarios.
Para discutir los antecedentes históricos y políticos de la guerra, Ferreira convocó al próximo orador, Tomás Castanheira.
Castanheira comenzó su discurso cuestionando la narrativa hegemónica, que describe el conflicto actual en Ucrania como una “guerra no provocada” lanzada por Vladimir Putin. Declaró: “Esta guerra solo puede entenderse en el contexto de las contradicciones provocadas por la disolución de la Unión Soviética por la burocracia estalinista en 1991”.
Al referirse a las guerras e intervenciones promovidas por Washington en las últimas tres décadas en su declarada búsqueda de la hegemonía global, Castanheira explicó que el “actual enfrentamiento con Rusia, e incluso el uso de Ucrania como plataforma para este propósito” fueron preparados desde hace mucho tiempo.
También señaló la explosiva crisis económica, política y social mundial como un factor crítico que impulsa la escalada militar de los regímenes capitalistas. Al enfatizar la relación entre la guerra y la crisis desencadenada por la pandemia de COVID-19, afirmó:
La contradicción entre la incapacidad de la clase capitalista mundial para organizar una solución para preservar vidas humanas [del coronavirus], y su movilización de recursos masivos y coordinación entre potencias globales para librar una guerra que amenaza con el fin de la humanidad resume la crisis de la sociedad actual.
Castanheira señaló que esta crisis histórica del capitalismo fue anticipada por el CICI, que predijo que el período abierto con la disolución de la URSS estaría marcado por “la profundización de las mismas contradicciones que llevaron al estallido de la Primera Guerra Mundial, por un lado, y a la Revolución de Octubre de 1917, por el otro”.
La previsión política y la postura revolucionaria del CICI, explicó, fue producto de la larga lucha del movimiento trotskista contra el estalinismo y toda forma de nacionalismo.
“Sin las traiciones del estalinismo a las luchas revolucionarias de la clase obrera internacional, Hitler nunca habría llegado al poder en Alemania, y la continuación de la revolución socialista habría evitado una segunda guerra mundial aún más brutal”, dijo Castanheira. “Y sin sus traiciones a las revoluciones que se levantaron con el fin de la guerra (…), el capitalismo no hubiera podido establecer un nuevo equilibrio mundial”, agregó.
A partir de 1953, afirmó Castanheira, la lucha de los trotskistas entró en un nuevo capítulo con la fundación del CICI y su lucha contra el revisionismo pablista. “Los pablistas rompieron con la Cuarta Internacional para defender las perspectivas nacionalistas, en primer lugar la burocracia estalinista, como fuerzas de oposición al imperialismo y alternativas al desarrollo del partido mundial de la revolución socialista”.
La defensa de los principios trotskistas, afirmó Castanheira, llevó al “CICI, a diferencia de los pablistas, a repudiar el movimiento de la burocracia para disolver la Unión Soviética”.
Al presentar las perspectivas revolucionarias elaboradas por el CICI en ese momento histórico crítico, particularmente en su Conferencia contra la Guerra y el Colonialismo, en 1991, Castanheira argumentó que siguen siendo la base esencial para el movimiento contra la guerra en la actualidad. Él concluyó:
El único programa capaz de derrotar esta guerra de raíz es la unificación de la clase obrera internacional para el derrocamiento del sistema capitalista y el establecimiento de una economía global sobre pautas socialistas.
Dando expresión a la sólida orientación internacionalista de la campaña del JEISS, Ferreira leyó luego a la audiencia brasileña el comunicado enviado por la dirección de la Guardia Joven de los Bolcheviques-Leninistas.
La GJBL llamó a la juventud y los trabajadores brasileños a repudiar las “políticas imperialistas de los países de la OTAN, especialmente de Estados Unidos… que se han llevado cientos de miles de vidas de rusos, ucranianos y otras nacionalidades”.
Al mismo tiempo, la GJBL llamó a rechazar el nacionalismo burgués como una base viable para oponerse a la guerra. “En última instancia”, afirmaron, “tanto el gobierno de Putin como el gobierno de Zelensky se basan en mantener un sistema capitalista cuya esencia es la explotación de los trabajadores rusos y ucranianos”.
Haciendo el vínculo necesario entre su oposición revolucionaria a Putin y Zelensky y los desafíos políticos que enfrenta la juventud brasileña, afirmaron:
Los trabajadores y la juventud de Brasil deben acabar de una vez por todas con las ilusiones del actual gobierno de Lula, que se basa en la represión de las luchas de la clase obrera y la realización de los intereses de la oligarquía brasileña.
En cambio, GJBL pidió la construcción de un partido revolucionario en Brasil “que defienda la posición independiente de la clase trabajadora y actúe en solidaridad con la clase trabajadora en todo el mundo a través del Comité Internacional de la Cuarta Internacional”.
Profundizando en esta perspectiva, el último orador del evento, Eduardo Parati, presentó las crecientes luchas de la clase obrera internacional como la base necesaria para el movimiento contra la guerra y la revolución socialista.
Parati explicó que la guerra agudiza la inmensa crisis social “tanto en los centros del imperialismo como en los países oprimidos”. “Para financiar las armas del imperialismo y pagar la crisis financiera”, las clases dominantes están promoviendo “la represión de toda oposición social”, dijo.
“En América Latina”, dijo Parati, “este programa está siendo impulsado por todos los gobiernos de la Marea Rosa, incluido el PT [Partido de los Trabajadores] en Brasil”. Si bien se presentan como “de izquierda”, estos regímenes nacionalistas burgueses están “ayudando a las potencias imperialistas en el enfrentamiento que amenaza con convertirse en una guerra nuclear”, afirmó.
Parati también denunció la complicidad de las organizaciones de pseudoizquierda en esta reacción burguesa. Señaló al llamado del morenista Partido Socialista Unificado de los Trabajadores (PSTU) a “apoyar a las potencias imperialistas en el armamento del ejército ucraniano” y al “fortalecimiento sistemático del estado capitalista y militar brasileño”.
Por otro lado, dijo Parati, en todo el mundo “se están desarrollando huelgas y protestas masivas contra las grandes crisis del sistema capitalista”. Agregó: “En todos los casos, la clase trabajadora está entrando en una confrontación directa no solo con las empresas, sino también con el estado capitalista y los sindicatos”.
“Los comités de base serán la expresión organizativa de la clase trabajadora en este nuevo momento histórico”, afirmó Parati. “[Pero] sobre todo, necesitamos brindar una perspectiva política para estas luchas”.
En una convincente conclusión del evento en la Universidad de São Paulo, Parati declaró:
Nuestro llamado a todos aquí es que asimilen estas lecciones, emprendan un estudio serio de la historia del movimiento trotskista representado por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional y tomen la decisión de unirse al IYSSE y al GSI-BR.
(Publicado originalmente en inglés el 27 de marzo de 2023)
