La campaña de hambre del gobierno de Trump contra Cuba adoptó un cariz más abiertamente depredador el viernes cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, propuso públicamente una 'toma amistosa' de la isla.
Dos días después de que guardias fronterizos cubanos repelieran un ataque terrorista armado con una lancha rápida con bandera de Florida cerca de la costa norte de Cuba, Trump se negó nuevamente a comentar sobre el incidente. Sin embargo, declaró a la prensa: 'El gobierno cubano está en conversaciones con nosotros... Y tal vez tengamos una toma amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma amistosa de Cuba'.
El gobierno cubano ha proporcionado más detalles del enfrentamiento del 25 de febrero: guardias fronterizos se acercaron a la embarcación FL7726SH para su identificación cuando sus ocupantes abrieron fuego, hiriendo al comandante cubano e impactando el bote patrullero 13 veces. Los guardias respondieron al fuego, matando a cuatro personas e hiriendo a seis.
Las autoridades incautaron fusiles de asalto, 134 cargadores con 12.846 cartuchos (5,56 x 45 mm y 7,62 mm para fusiles AKM), pistolas capaces de perforar chalecos antibalas, un dron con dos cámaras, 10 dispositivos de comunicación, cuchillos tácticos, un generador portátil, cizallas, uniformes de camuflaje y emblemas del grupo fascista de expatriados 'Autodefensa del Pueblo'. Los atacantes viajaban en dos embarcaciones hasta que una de ellas sufrió una avería durante el trayecto.
Un agresor muerto y otro herido eran ciudadanos estadounidenses, y el resto eran residentes de Estados Unidos. Un séptimo sospechoso confesó haber coordinado la operación desde Cuba.
Hasta ahora, Washington ha fingido ignorancia, y el secretario de Estado, Marco Rubio, ha negado la participación del gobierno estadounidense y sugerido una investigación 'independiente'. Sin embargo, dado el despliegue naval estadounidense —siete guardacostas y buques de respuesta rápida a 24-36 horas de las aguas del norte de Cuba para hacer cumplir el embargo— resulta difícil creer que las agencias estadounidenses no detectaran dos barcos fuertemente armados que salían de Florida.
Washington no solo aprobó el ataque, sino que está alentando activamente a las redes de fascistas cubanoamericanos vinculados desde hace tiempo a la CIA. Estas fuerzas ven la serie de operaciones estadounidenses de cambio de régimen a nivel internacional como piezas de ajedrez que se alinean. El alcalde de Hialeah, un foco cubanoamericano en Florida, Bryan Calvo, se jactó recientemente en Politico: 'Miren lo que está sucediendo en Irán. Miren lo que pasó con Venezuela... Ustedes siguen'.
El lunes, 30 grupos de exiliados cubanos firmaron el 'Acuerdo de la Libertad' de carácter fascista para derrocar al régimen, encarcelar a funcionarios e instalar a un títere estadounidense bajo el pretexto de una 'transición democrática'.
Los comentarios de Trump, hechos antes de abordar el Marine One y cuando los aviones ya estaban en camino a bombardear Irán y matar a altos funcionarios, exponen la lógica depredadora: sométanse o enfrenten su destrucción.
'Marco Rubio está negociando y a un nivel muy alto... No tienen dinero. No tienen petróleo, no tienen comida', se jactó Trump antes de embarcar.
Informes previos de prensa indican que Rubio ha estado manteniendo conversaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del líder cubano Raúl Castro y supervisor del conglomerado económico militar GAESA.
La administración Trump busca instaurar un régimen títere y convertir a Cuba en una fuente de mano de obra barata para Wall Street, entregando puertos, plantaciones y minas a corporaciones estadounidenses, mientras expulsa la influencia rusa y china de la región. Esto forma parte de una campaña hitleriana de hegemonía en todo el hemisferio y más allá, que incluye los esfuerzos de Trump por 'gobernar' Venezuela, atacar México, apoderarse de Groenlandia, Canadá y el Canal de Panamá.
Es significativo que el intento de hambrear a Cuba hasta someterla reciba apoyo bipartidista en Washington, dado que los líderes del Partido Demócrata no han hecho ningún esfuerzo por detener el embargo reforzado.
Tras la orden ejecutiva del 29 de enero de Trump que declaró a Cuba una amenaza de “emergencia nacional” e impuso aranceles a los proveedores de petróleo, Estados Unidos parece decidido a seguir privando a la isla de combustible a pesar de haber tomado medidas para que llegue una cantidad mínima.
Bloomberg informó el viernes pasado que el petrolero ruso Sea Horse, que transportaba gasóleo ruso a Cuba, se desvió, pero Washington también ha emitido licencias específicas a empresas interesadas en vender petróleo venezolano a Cuba.
El petrolero cubano Eugenia recibió autorización para cargar gas licuado en Venezuela el domingo, según confirmó el Diario de Cuba. Aún no está claro cómo se venderá el combustible en Cuba, dadas las restricciones impuestas por Estados Unidos a cualquier trato con agencias gubernamentales.
Cuando los buques militares estadounidenses imponen el bloqueo y Cuba no recibe combustible desde diciembre, el director del Programa de Energía para América Latina y el Caribe de la Universidad de Texas en Austin, Jorge Piñón, declaró a The Nation esta semana: “Si no vemos un petrolero llegar a La Habana para mediados de marzo, eso es lo que llamamos la hora cero. En otras palabras, se acabó. No hay inventario, no hay reservas estratégicas, se acabó, están fuera de servicio”.
Los gestos simbólicos son una burla del sufrimiento: 6 millones de dólares en 'ayuda' estadounidense a través de la Iglesia Católica; licencias para que empresas privadas cubanas compren combustible (sin intervenir al Estado); México envió ayuda limitada en alimentos y otros productos; y las promesas de Chile, Canadá, China, Europa y los países caribeños siguen sin cumplirse.
Este aislamiento es una crítica histórica representa una condena a las pretensiones antiimperialistas del nacionalismo burgués. Los regímenes de la “marea rosa” —actualmente en el poder en México, Brasil, Venezuela, Nicaragua y Chile— se están sometiendo a las amenazas de Trump.
Ante el colapso, La Habana también da señales de sumisión. En la reunión del Consejo de Ministros del lunes, el presidente Miguel Díaz‑Canel exigió 'inmediatamente' un conjunto de 'transformaciones' al 'modelo económico y social': autonomía empresarial y municipal, reducción del tamaño del Estado, alianzas público-privadas e inversiones de cubanoamericanos. El objetivo no es solo recibir importaciones de combustible, sino también satisfacer la amplia demanda de Rubio de cambios 'dramáticos' de libre mercado.
Durante el ataque de la lancha, según un comunicado oficial, “hubo un intercambio de información casi en tiempo real con el enlace de la Embajada de Estados Unidos y las autoridades en Miami”. La Habana también recalcó su “cooperación operativa” con la Guardia Costera estadounidense en materia de migración, narcotráfico y rescates.
Mientras tanto, la situación para la mayoría de los cubanos es cada vez más apocalíptica. El economista Omar Everleny Pérez declaró a El País: “Cuba hoy tiene que importar casi el 95% de sus necesidades alimentarias; las producciones agrícolas y ganaderas están muy deterioradas. La producción industrial está en mínimos y, específicamente, la producción azucarera no alcanza para exportar y cubrir las necesidades internas de consumo”.
El coordinador de la ONU, Francisco Pichón, subrayó en un reciente informe que 5 millones de cubanos con enfermedades crónicas corren el riesgo de perder su tratamiento en medio del colapso energético, incluidos miles de pacientes de cáncer que necesitan atención oncológica y más de 32 mil embarazadas que carecen de servicios.
Una trabajadora y madre soltera de Matanzas entrevistada recientemente por el WSWS proporcionó una actualización, indicando que persisten los apagones de 20 a 30 horas y el hambre:
No ha habido ningún cambio en lo absoluto. Podría contarte ahora mismo al menos de tres casos muy desafortunados (incluido el de mi abuela) de personas en hospitales sin tratamiento médico y las familias buscando dinero para pagar las medicinas en el mercado negro a precios absurdos, la electricidad sigue igual o peor y las escuelas prácticamente deshabilitadas o a media jornada. Solo he escuchado rumores de que van a permitir importar la gasolina al sector privado pero no ha bajado ni un centavo el precio del transporte, en cuando al transporte público no existe.
Ante la inminente 'hora cero' de Cuba, resuena con urgencia el llamado de la trabajadora de Matanzas a los trabajadores estadounidenses e internacionales para que levanten el embargo a la fuerza. Al mismo tiempo, para luchar contra la agresión imperialista estadounidense y el régimen nacionalista burgués en el país, la clase obrera y la juventud cubanas deben construir una dirección genuinamente socialista, revolucionaria e internacionalista como sección cubana del Comité Internacional de la Cuarta Internacional.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 20 de febrero de 2026)
