La administración de Trump está enviando al Medio Oriente al portaaviones USS Theodore Roosevelt y tres buques de guerra anfibios que transportan a unos 2.000 marines. Los buques reforzarán las fuerzas estadounidenses desplegadas contra Irán con hasta 10.000 marineros y marines, según informaron el jueves el Wall Street Journal y Bloomberg News, citando a funcionarios estadounidenses.
Este despliegue se produce tras la amenaza del presidente de EE. UU., Donald Trump, ante la Asamblea General de la ONU el 22 de septiembre de “aniquilar a la República Islámica y hacerlo rápidamente” y de “llevarlos al infierno sin posibilidad de sobrevivir y sin esperanza de grandeza futura ni de generaciones venideras”. Dos días después, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo ante la Asamblea General que el “régimen asesino de Irán será derrocado”, y declaró: “Este régimen malvado caerá, y todos celebraremos ese día”.
Esta concentración de fuerzas pone a la Casa Blanca en camino de acelerar masivamente la guerra tras las elecciones de medio período de EE. UU. del 3 de noviembre, que se espera que reflejen la abrumadora impopularidad de la guerra entre los trabajadores y los jóvenes. Pero aunque los demócratas puedan ser los beneficiarios de las elecciones, se han comprometido, al igual que Trump, a garantizar la sumisión de Irán a los intereses estadounidenses.
El Journal informó el 25 de septiembre que Trump “les ha dicho a sus asesores que espera reanudar los bombardeos contra Irán después de las elecciones de medio período de noviembre”. El Journal escribió el jueves, citando a funcionarios estadounidenses, que los buques llegarían a finales de noviembre.
Bloomberg, citando a un funcionario estadounidense, escribió que el despliegue “da a los comandantes estadounidenses más opciones si el presidente Donald Trump decide intensificar los ataques contra Irán”.
Axios citó el jueves a un funcionario estadounidense quien dijo que la región “podría llegar a tener hasta tres grupos de ataque de portaaviones. Esto representa mucha más potencia de fuego”.
El Roosevelt zarpó de San Diego el domingo, y el grupo anfibio del USS Makin Island lo siguió el lunes. Aún no se ha decidido si el Roosevelt se sumará a los portaaviones que ya se encuentran en la región o si reemplazará a uno de ellos, informó Axios, citando a un segundo funcionario. Estados Unidos ya cuenta con más de 50.000 soldados en la región.
En las últimas semanas, la administración de Trump también ha enviado dos baterías más de misiles Patriot a Arabia Saudita y Catar, informó Axios el jueves, para proteger las instalaciones energéticas “en caso de que el presidente Trump decida reanudar operaciones de combate a gran escala contra Irán”.
Al ser preguntado por los periodistas el miércoles sobre los líderes de Irán, Trump dijo, según CBS News: “Tenemos que tomar esa decisión: los volamos o llegamos a un acuerdo”.
El jueves, al salir de la Casa Blanca, Trump dijo: “O firman un acuerdo muy justo, o dejarán de existir”, informó The Hill.
En una entrevista con la revista Time realizada el lunes y publicada el jueves, se le preguntó a Trump si “intensificaría los bombardeos después de las elecciones intermedias”. Él respondió: “Es posible”.
Al ser presionado nuevamente, Trump dijo: “Tenemos muchas armas. Ya sabes, hemos estado acumulando existencias durante los últimos seis meses”. Al recordársele su amenaza en la ONU de “aniquilar” a Irán, dijo: “Sí, lo haría. Es posible”.
Sectores dominantes de los medios de comunicación estadounidenses están incitando a una escalada de la guerra.
En un editorial titulado “La batalla de Ormuz está dando un giro”, los editores del Journal declararon el jueves que el ejército estadounidense había “dado un giro a la batalla del estrecho de Ormuz”. Escribieron: “Así es como se ve el progreso: el petróleo de Irán está bloqueado, mientras que el petróleo del mundo pasa cada vez más”.
El editorial concluía: “El reto ahora es mantener la presión y aprovechar la ventaja táctica de EE. UU. para lograr los objetivos estratégicos: acabar con el programa nuclear o con el propio régimen”.
Al menos cinco petroleros han sido atacados en el estrecho o en sus alrededores desde el lunes, informó el viernes el sitio de noticias navieras Riviera. El jueves, el superpetrolero kuwaití Kazimah III se incendió después de ser alcanzado por lo que el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido denominó “un proyectil desconocido”.
La Marina de los EE. UU. ha bloqueado los puertos de Irán desde julio. Hasta el miércoles había desviado 125 buques comerciales, según el ejército estadounidense, y el 26 de septiembre Trump se jactó de que el bloqueo era “un muro de acero”.
Reuters informó el jueves, citando a tres altos funcionarios iraníes y a una fuente interna, que Irán está preparando “una respuesta más amplia y contundente si Estados Unidos reanuda los ataques militares a gran escala”. Según la agencia de noticias, “los altos mandos están revisando planes para ampliar los posibles objetivos más allá de los activos vinculados a Estados Unidos, a países que apoyan las operaciones militares estadounidenses y, posiblemente, a lugares fuera de Oriente Medio”.
Las cifras oficiales recopiladas por Al Jazeera registran al menos 3.527 personas muertas en Irán por los bombardeos de Estados Unidos e Israel entre el 28 de febrero, cuando ambas potencias iniciaron la guerra, y el 28 de agosto. Hasta el 28 de septiembre, el ejército estadounidense había contabilizado 19 militares estadounidenses muertos y 861 heridos.
Los principales líderes demócratas pasaron la semana pasada atacando a Trump por perder la guerra y por su “debilidad” frente a China.
El senador demócrata Rubén Gallego, de Arizona, declaró el miércoles a CNN que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, debería estar “buscando la manera de ganar esta guerra en Irán”.
El representante demócrata Jake Auchincloss, de Massachusetts, acusó a Trump de perder la guerra en una entrevista con CNN el 25 de septiembre. Trump, dijo, había enviado al presidente ruso, Vladimir Putin, y al presidente chino, Xi Jinping, un mensaje “de apaciguamiento y debilidad”.
En declaraciones en el Capitolio sobre la visita de Estado de Xi la semana pasada, transmitidas el domingo en “Fox News Sunday”, el senador demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, denunció a Trump por “agasar y celebrar a Xi mientras este ayuda a Irán, que está tratando de matar a nuestros hijos e hijas”. Dijo que estaba “conmocionado y profundamente alarmado de que el presidente, en efecto, se esté doblegando ante él y no libere los fondos que Taiwán necesita para defenderse”.
El senador demócrata Mark Kelly, de Arizona, entrevistado el domingo en el programa “This Week” de ABC, declaró: “No podemos dejar el estrecho en manos de los iraníes”.
La escalada contra Irán avanza en paralelo a la escalada de la guerra de EE. UU. y la OTAN contra Rusia, a la que Moscú ha respondido con la amenaza de utilizar armas nucleares si la OTAN intenta aislar a Kaliningrado, el enclave ruso en el mar Báltico entre Polonia y Lituania.
“Rusia estaría dispuesta a utilizar todo su arsenal, incluidas las armas nucleares, para defender su territorio si los países de la OTAN intentaran aislar la región de Kaliningrado del resto del país”, escribió la embajada rusa en Irlanda el 29 de septiembre.
El presidente ruso, Vladimir Putin, repitió la amenaza el jueves en la reunión anual del Club de Debate Valdai, un foro ruso de política exterior. “Si se llegara a un ataque directo contra la Federación Rusa —en este caso, contra Kaliningrado, aunque potencialmente podría involucrar también a otros territorios—, se plantearía de manera inevitable e inmediata la cuestión de que Rusia utilice todas las armas a su disposición”, afirmó.
Al ser preguntado sobre la advertencia de Rusia en una conferencia de Euronews celebrada el miércoles en Bruselas, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, respondió: “Defenderemos cada pulgada del territorio de la OTAN”.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de octubre de 2026)
