Los camioneros de todo Estados Unidos estacionaron sus camiones el 1 de octubre en respuesta al aumento vertiginoso de los precios del diésel provocado por la guerra de EE. UU. contra Irán, además del aumento desmesurado de los costos de seguro, las bajas tarifas de flete y la falta de medidas para garantizar la transparencia de los intermediarios.
Las publicaciones de los camioneros en línea, así como las entrevistas realizadas por el WSWS a camioneros, indican que en la huelga participaron principalmente propietarios-operadores, a quienes se sumaron pequeñas empresas de transporte que también suspendieron sus operaciones durante ese día. Aún no se conoce el alcance total de la acción del jueves, pero es probable que hayan participado cientos, y tal vez miles, de personas.
Las convocatorias a la acción habían estado circulando en las redes sociales durante las últimas dos semanas. Los medios de comunicación tradicionales las desestimaron como un “engaño” en línea basándose únicamente en el hecho de que carecían del respaldo oficial de los sindicatos u otras organizaciones oficiales, quienes se negaron a apoyarlas una vez que comenzaron a circular las convocatorias. Pero el carácter espontáneo de la acción, organizada por los propios camioneros a través de las redes sociales, la hace más significativa, no menos. Los conductores también utilizaron inteligencia artificial para ayudar a organizarse, generando volantes que hacían llamados a la acción y resaltaban las demandas.
Esta acción independiente y espontánea es un avance significativo en un sector importante de la clase trabajadora. Los camioneros transportan carga por un valor anual de 10 billones de dólares en Estados Unidos, lo que representa aproximadamente entre el 70 y el 71 por ciento de todo el flete nacional en peso
La acción del jueves se produce apenas unas semanas después de que 300 conductores mexicanos bloquearan los puertos de entrada comerciales en Mexicali y San Luis Río Colorado, México, en protesta por las revocaciones masivas de unas 25.000 visas B-1 por parte de la administración de Trump durante el último año. Sus acciones retuvieron una carga estimada en 800 millones de dólares al día y pusieron a Washington y a la Ciudad de México en modo de crisis. El bloqueo fue organizado en WhatsApp por 1.024 camioneros, sin la participación de los sindicatos, las empresas ni el partido Morena de México.
En línea, un conductor con el nombre de usuario Bear Bear destacó por qué estaba en huelga: “Todo el mundo sabe por qué los precios están altos. Tenemos que empezar por la raíz del problema. 7 dólares por el diésel es ridículo. Especialmente para los operadores independientes que llevan un año en el negocio y están tratando de ganar algo de dinero… Sin camiones, el mundo básicamente se detiene. El 90 por ciento de la carga mundial se transporta en camiones… Tenemos que plantar cara”.
Otros conductores fueron más allá de los precios del combustible y hicieron un llamado a la unidad y a la lucha por salarios más altos. John S. escribió en las redes sociales: “No se trata solo de los precios ridículos del combustible. Es el hecho de que estos camiones son mucho más caros de lo que eran hace 10 años. Y el hecho de que estas empresas no pagan bien a sus empleados. Así que no es solo una cosa, son varias cosas”. Y no estoy en desacuerdo contigo, porque los conductores en general necesitan unirse, no solo por los precios del combustible, sino por todo».
Rick M. dijo que se había detenido el 1 de octubre porque: “El transporte por carretera ya no es lo que solía ser; ya sabes que tenemos al Departamento de Transporte de EE. UU. (DOT) pisándonos los talones, tenemos a estos gerentes de terminal empeñados en obtener ganancias para sí mismos, y están obligando a muchos de ustedes, los conductores, a elegir, en mayor o menor medida, entre mantener sus camiones y pagar sus cuentas”.
Los camioneros también hicieron un llamado a sus compañeros de trabajo para que rechacen las divisiones entre conductores, incluso entre los que trabajan para empresas y los propietarios-operadores independientes.
Keepitrealkc instó: “¡Por favor, no se comporten como los ‘veteranos’ o los ‘supercamioneros’ y no traten de diferenciarse de otros conductores por detalles irrelevantes, como si son de empresa o propietarios, si tienen transmisión manual o automática, etc. Básicamente todos hacemos el mismo trabajo, y cualquiera, sea conductor o no, puede apoyar una huelga si así lo desea”.
Shaydell F. se dirigió a quienes buscan dividir a los camioneros: “¿Acaso no crees que los conductores de empresa también merecen algo mejor? Se trata de todos... no es solo sobre el combustible y los propietarios-operadores... es una cuestión de principios... todos estamos cansados de las tarifas bajas, los salarios bajos, las tonterías... TODOS merecemos algo mejor... ¡las empresas deben entender eso!”.
La Hermandad Internacional de Teamsters y la Asociación de Conductores Independientes y Propietarios (OOIDA) han confirmado que se niegan a organizar, autorizar o respaldar cualquier acción de huelga.
El vicepresidente ejecutivo de la OOIDA, Lewie Pugh, declaró en una entrevista con Overdrive: “Aunque las huelgas pueden ser muy efectivas si funcionan, existen muchas dificultades asociadas a este tipo de acción”. Agregó: “Además de la dificultad obvia de lograr que cientos de miles de conductores se pongan de acuerdo para detener las operaciones, el mayor obstáculo tiene que ver con las leyes antimonopolio y los boicots ilegales. Los sindicatos legalmente constituidos, formados por empleados con el fin de la negociación colectiva, gozan de ciertas exenciones bajo la ley laboral que les permiten la opción de realizar huelgas y boicots bajo pautas legales específicas. No es posible para la OOIDA organizar una acción de este tipo debido a la composición de nuestros miembros”.
En otras palabras, la OOIDA rechaza como “imposible” cualquier acción por parte de los camioneros porque tal acción amenazaría sus propios intereses institucionales dentro del marco de la “ley laboral” establecido por los políticos al servicio de las grandes empresas. En cuanto a los Teamsters, han pasado décadas canalizando a los camioneros hacia “huelgas de protesta” sin efecto y hacia campañas de reclasificación cuyo propósito es convertir a los propietarios-operadores en conductores de empresa que paguen cuotas sindicales.
Mientras tanto, la burocracia del sindicato Teamsters está completamente integrada con la administración. En UPS, están ayudando a la empresa a eliminar decenas de miles de empleos sin oponer resistencia; en 2023, se quedaron de brazos cruzados mientras la empresa de transporte Yellow se declaraba en quiebra, lo que destruyó más de 30.000 empleos.
El jueves, sin embargo, los propios camioneros tomaron medidas. Sea cual sea la magnitud de este paro inicial, demuestra que el camino a seguir pasa por la organización independiente de los propios trabajadores.
Existen precedentes históricos de acciones verdaderamente a nivel nacional para paralizar todo el sector. En 1970, los camioneros lanzaron una huelga salvaje nacional de 12 semanas desafiando a la burocracia de los Teamsters, en la que el tema central era una oferta contractual que no lograba seguir el ritmo del costo de vida en alza vertiginosa. Los trabajadores organizaron piquetes itinerantes para hacer cumplir la huelga, desafiaron los mandamientos judiciales federales, las órdenes de regreso al trabajo de la dirección de los Teamsters e incluso el despliegue de la Guardia Nacional, antes de lograr aumentos salariales un 70 por ciento superiores a la oferta inicial.
En 1973 y 1979, durante las infames crisis petroleras que provocaron que los precios del diésel se dispararan, los camioneros independientes organizaron huelgas nacionales utilizando radios CB y otros métodos informales, con caravanas que rodeaban Washington D.C. y bloqueaban los principales centros de carga.
Más recientemente, en 2022, los camioneros portuarios bloquearon el Puerto de Oakland para protestar contra una ley del estado de California que les privaba de su estatus de independientes. Al menos algunos trabajadores portuarios, que habían estado en la incertidumbre sin un contrato por culpa del ILWU, se negaron a cruzar el piquete.
El siguiente paso tras la acción del jueves es que los camioneros comiencen a organizarse para preparar el terreno para una acción más amplia. El WSWS insta a los camioneros a establecer comités de base, controlados por los propios trabajadores y no por dirigentes de los Teamsters o la OOIDA, y a comenzar a celebrar reuniones para determinar un conjunto común de demandas y una estrategia.
Dichos comités, elegidos democráticamente por las bases, deben unir a los camioneros de todas las nacionalidades —conductores de empresa y propietarios-operadores, inmigrantes y nativos— en una lucha común contra el costo de vida, la guerra y los ataques a los derechos democráticos.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 2 de octubre de 2026)
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