El miércoles, cientos de manifestantes propalestinos interrumpieron la participación del alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, en una vigilia con motivo del tercer aniversario del 7 de octubre de 2023, cuando Israel lanzó su guerra genocida contra Gaza. Los manifestantes criticaron al alcalde, miembro de los Socialistas Demócratas de Estados Unidos (DSA), por su creciente complacencia con el sionismo.
La vigilia fue organizada por el grupo sionista liberal “Israelíes por la Paz” para conmemorar el ataque contra Israel liderado por Hamás, que el primer ministro Benjamin Netanyahu utilizó como casus belli para llevar a cabo la actual campaña de asesinato en masa que ha cobrado la vida de cerca de 74.000 palestinos, en su mayoría civiles. El alcalde de la DSA optó por asistir a la vigilia sionista en lugar de a los eventos convocados por grupos pro-palestinos.
Mamdani se topó con contramanifestantes que le gritaban “¡traidor! y lo tildaban de “oportunista”, “cobarde” y “vendido”. Varios grupos juveniles pro-palestinos organizaron la contramanifestación, entre ellos los Jóvenes Socialistas Democráticos de Estados Unidos (YDSA). Sin embargo, la organización matriz de la YDSA intervino rápidamente para impedir su participación.
La debacle política del miércoles para Mamdani forma parte de la creciente oposición entre quienes se sintieron atraídos por este miembro de la DSA y votaron por él debido a su retórica en defensa de los palestinos y, en términos más amplios, a su postura como opositor a Trump y al establishment del Partido Demócrata. Desde que asumió el cargo en enero pasado, en medio de una creciente ira social y radicalización política, Mamdani ha tranquilizado continuamente a la clase dominante y al establishment político asegurándoles que protegerá sus intereses fundamentales.
Este proceso se aceleró en las últimas semanas, durante las cuales Mamdani se retractó de su promesa de arrestar al acusado de crímenes de guerra Netanyahu mientras se encontraba en la ciudad de Nueva York y, en cambio, permitió que el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) arrestara a decenas de manifestantes contra Netanyahu; celebró una reunión y una conferencia de prensa con Donald Trump en Gracie Mansion; y anunció una estrategia contra el antisemitismo que canaliza millones de fondos públicos hacia grupos sionistas.
El giro hacia la derecha de Mamdani va acompañado de un esfuerzo cada vez mayor por parte de la DSA de la ciudad de Nueva York para reprimir la disidencia, incluso dentro de su propia organización. Cuando la YDSA de la ciudad de Nueva York y cuatro secciones estudiantiles (Hunter College, Lehman College, City College of New York y The New School) publicaron avisos en las redes sociales respaldando la protesta prevista contra Mamdani el 7 de octubre, la organización matriz respondió rápidamente.
En un comunicado, el Comité Directivo de NYC-YDSA explicó:
[E]l Comité Directivo de NYC-DSA solicitó que se eliminara la publicación [que promovía la protesta] y se revocara el respaldo, a pesar de que el Comité Directivo de NYC-YDSA había votado por unanimidad a favor de sumarse a la iniciativa. Además de oponerse a una protesta que criticaba al alcalde Mamdani, un funcionario electo de la sección local, el Comité Directivo de NYC-DSA se opuso al uso de un triángulo rojo invertido y texto en árabe en la publicación, que describieron como “señales encubiertas a favor de Hamás”. A los miembros del Comité Directivo de YDSA se les informó explícitamente que la dirección de la sección local estaba considerando retirar el financiamiento a NYC-YDSA o privar a nuestra organización de representación en el Comité Directivo de NYC-DSA como represalias.
El Comité Directivo de la YDSA capituló y accedió a eliminar las publicaciones en redes sociales que promovían la protesta. Tres de las cuatro secciones estudiantiles también cedieron, siendo The New School la única excepción. Sin embargo, los miembros del Comité Directivo Juvenil continuaron promoviendo la protesta de manera individual, lo que provocó nuevos intentos por parte de la dirección de la NYC-DSA de silenciarlos y proteger al alcalde del Partido Demócrata de las críticas. Tal es, al parecer, la “democracia” que practican los Socialistas Demócratas de Estados Unidos.
La agitación en la DSA de Nueva York refleja una tarea política cada vez más imposible a la que se enfrentan Mamdani y la DSA: gestionar el Estado capitalista en nombre de una clase dominante sumida en una crisis cada vez más profunda, al tiempo que intentan apaciguar las aspiraciones de los trabajadores y los jóvenes que se radicalizan. Este delicado acto de equilibrio quedó de manifiesto el 7 de octubre, y no solo durante la vigilia. Más temprano ese mismo día, Mamdani emitió un comunicado en el que condenaba lo que denominó “los horribles crímenes de guerra del 7 de octubre” cometidos por Hamás, al tiempo que denunciaba “el devastador y continuo genocidio del gobierno israelí”.
Mamdani, junto con la DSA de Nueva York y su acusación de “silbato pro-Hamas”, acepta por completo la narrativa que equipara la violencia del opresor con la violencia del oprimido. Es una presentación que omite las condiciones de vida que padecen millones de palestinos, incluida la prisión a cielo abierto de Gaza, por no hablar de los 80 años de historia de despojo y opresión sionistas.
León Trotsky abordó esta perspectiva de clase en Su moral y la nuestra, donde escribió:
Un dueño de esclavos que, mediante la astucia y la violencia, encadena a un esclavo, y un esclavo que, mediante la astucia o la violencia, rompe las cadenas: ¡que los despreciables eunucos no nos digan que son iguales ante un tribunal de la moral.
La defensa incondicional del derecho del pueblo palestino a defenderse contra la opresión sionista e imperialista no implica un apoyo político a la perspectiva nacionalista burguesa de Hamás. Garantizar los derechos nacionales de las masas palestinas requiere la unificación de la clase trabajadora en todo el Medio Oriente en la lucha por derrocar al imperialismo y establecer los Estados Socialistas Unidos del Medio Oriente.
Sin embargo, incluso una simple equiparación moral es demasiado para la clase política actual, que ha denunciado la declaración de Mamdani del 7 de octubre en términos histéricos. El representante demócrata por Nueva York, Dan Goldman, la calificó de “reprensible”. Su colega demócrata de Florida, Debbie Wasserman Schultz, quien aparentemente ni se molestó en leer la declaración, acusó absurdamente a Mamdani de “negarse incluso a condenar a Hamás”. El New York Times permitió que el columnista archisionista Bret Stephens descargara su ira, calificando las referencias de Mamdani al genocidio de Gaza como una “obscenidad moral”.
El Partido Demócrata, del cual Mamdani y la DSA forman parte, es cómplice directo del genocidio, iniciado por Israel con el pleno apoyo de Joe Biden. En Nueva York, el Partido Demócrata desempeñó un papel central en el ataque y la persecución de los manifestantes pro-palestinos. Algunas de las personas que lideraron la represión en Columbia y otros campus, entre ellas la comisionada de policía Jessica Tisch y la jefa de inteligencia de la Policía de Nueva York (NYPD), Rebecca Weiner, conservan cargos en la administración de Mamdani.
La represión de las críticas a Mamdani por parte de la DSA de la ciudad de Nueva York plantea la necesidad de un ajuste de cuentas político. Como explicó Joseph Kishore en su informe ante el Noveno Congreso del Partido Socialista por la Igualdad, la DSA desciende de Max Shachtman, quien rompió con el trotskismo en 1940 por la defensa de la Unión Soviética. La lógica de esa capitulación ante el imperialismo condujo al anticomunismo descarado, al apoyo al imperialismo estadounidense en Corea y Vietnam, y a la integración en el aparato de derecha de la AFL-CIO. El protegido de Shachtman, Michael Harrington, continuó esta tradición anticomunista al fundar el predecesor de la DSA, cuyo programa de “reajuste” confinaba a los «socialistas» a trabajar dentro del Partido Demócrata como “el ala izquierda de lo posible”.
La DSA, escribió Kishore, es “la fusión organizativa de… la renuncia shachtmanista a la defensa del estado obrero y su adaptación al imperialismo, y la renuncia de la Nueva Izquierda a la propia clase trabajadora”.
La DSA no es una organización de la clase trabajadora, sino una facción del Partido Demócrata que se apoya en la clase media profesional acomodada. Esta es la política que Mamdani encarna ahora en su cargo. Sus capitulaciones no son traiciones al programa de la DSA, sino su cumplimiento.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 10 octubre de 2026)
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