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Un informe indica que el fenómeno de El Niño, potenciado por el calentamiento global, provocará un exceso de casi medio millón

Un informe de investigación recién publicado, elaborado por el Climate Impact Lab de la Universidad de Chicago, proyecta que entre junio pasado y febrero del próximo año podría haber hasta 451.000 muertes adicionales relacionadas con el calor en todo el mundo, en comparación con el promedio de las últimas tres décadas. El informe atribuye este dramático aumento al actual fenómeno de El Niño extremo, que está amplificando las temperaturas globales ya elevadas causadas por el calentamiento global provocado por el ser humano. Los efectos podrían prolongarse hasta el próximo verano, incluso después de que, según las proyecciones, El Niño haya llegado a su fin, basándose en la experiencia pasada. Mientras tanto, la tendencia al alza de las temperaturas globales continuará.

El estudio se basa en pronósticos de temperatura estacionales que utilizan datos históricos y proyecciones sobre cómo el aumento de las temperaturas podría afectar las tasas de mortalidad en más de 24.000 regiones de todo el mundo.

El Climate Impact Lab proyecta que las temperaturas terrestres globales promedio durante este fenómeno de El Niño podrían ser aproximadamente 1,2 grados Celsius (2,2 grados Fahrenheit) más altas, lo que resultaría en un 44 por ciento más de días de calor extremo que en un año sin El Niño.

Se espera que el mayor impacto se sienta en los países más pobres, concentrados en las latitudes más bajas, justo al norte y al sur del ecuador, que ya son calurosos y se ven afectados por la inseguridad alimentaria y los altos costos de la energía, en parte debido al cambio climático y a las consecuencias de la guerra en Irán.

Unos niños comen papilla preparada en un centro de alimentación en Mudzi, Zimbabue, el 2 de julio de 2024. En Zimbabue, una sequía inducida por El Niño está afectando a millones de personas y los niños son los que corren mayor riesgo. [AP Photo/Aaron Ufumeli]

Por ejemplo, se prevé que la región del Sahel, en África, sea la más afectada, con unas 66 800 muertes adicionales causadas por el calor provocado por El Niño. Otras regiones especialmente afectadas son el sur y el sureste de Asia, así como algunas zonas de América Latina.

Otras zonas del mundo, aunque no se vean tan gravemente afectadas, sufrirán, no obstante, un impacto significativo. Por ejemplo, se prevé que Estados Unidos sufra 3 500 muertes adicionales e Italia, 780.

El estudio recomienda una serie de medidas de mitigación que deberían implementarse de inmediato para reducir el impacto previsto. Entre ellas se incluyen sistemas de alerta por calor, centros de refrigeración, estaciones de hidratación, protecciones para los trabajadores al aire libre, mayor capacidad hospitalaria y acciones de divulgación dirigidas a las personas de la tercera edad y otros grupos vulnerables. Dado que las clases dominantes capitalistas de todo el mundo han hecho muy poco para frenar el calentamiento global y, en cambio, se centran en los preparativos para la guerra y la dictadura, tales peticiones caerán en oídos sordos.

De hecho, la administración de Trump está haciendo todo lo posible por revertir las ya escasas medidas adoptadas en Estados Unidos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Un ejemplo reciente es la propuesta de revertir las normas de eficiencia de combustible para los autos nuevos. Otro es fomentar el uso continuado de centrales eléctricas a carbón, que de otra manera estaban programadas para ser desmanteladas. Como resultado de estas políticas, es probable que la tasa de calentamiento global se acelere aún más.

El estudio también ofrece una advertencia ominosa sobre el futuro. Basándose en la trayectoria actual de aumento del calentamiento global, el calentamiento adicional proyectado actualmente debido al impulso que da El Niño se convertirá en la norma dentro de 20 años. De ser así, el número estimado de muertes bajo el actual fenómeno de El Niño es solo un anticipo del infierno que le espera a la población mundial, a menos que se tomen medidas drásticas.

La extrema urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero lo antes posible se ve reforzada por otro estudio reciente, titulado “Persistencia de la desigualdad en los patrones regionales de calentamiento bajo trayectorias de cero neto y de sobrepaso”. La investigación, realizada en Melbourne, Australia, y publicada en Environmental Research Letters, se hace eco de la conclusión de que la distribución geográficamente desigual de los impactos de El Niño también significará una recuperación más lenta en caso de que se reduzcan los gases de efecto invernadero. Concluye que, incluso en el escenario más favorable,

La desigualdad observada en el patrón de calentamiento actual —en el que el calentamiento, en relación con la variabilidad de fondo, es mayor en las zonas tropicales más pobres que en las zonas de altas latitudes, actualmente más ricas— no se revertirá con trayectorias de emisiones netas cero y podría tardar muchas décadas en comenzar a revertirse con emisiones netas negativas.

El mundo funciona como una economía globalmente integrada. La mejora de las condiciones de vida en una parte del planeta no puede ocurrir sin que se vea afectada otra parte importante que sigue sufriendo las consecuencias devastadoras del calentamiento global extremo. Las migraciones masivas de personas desesperadas procedentes de las zonas más calientes y de las zonas costeras pobladas sujetas a inundaciones debido al aumento del nivel del mar harán que los movimientos de población actuales parezcan insignificantes en comparación. Se estima que hasta 1,2 mil millones de personas podrían verse desplazadas para el 2050.

Uno de los efectos del calentamiento global en la salud humana es su impacto en la reproducción. En una conferencia reciente celebrada en la isla de Fiyi, en el Pacífico, el jefe de clima de la ONU, Simon Stiell, advirtió: “El calor extremo provocado por el cambio climático durante el embarazo se relaciona cada vez más con partos prematuros, mortinatalidad, bajo peso al nacer y complicaciones maternas”. Esta evaluación se basa en una nueva encuesta que revela que más de dos tercios de los profesionales de la salud de los cinco continentes han observado complicaciones causadas por el calor intenso en los últimos cinco años.

A medida que el planeta se calienta, la frecuencia y la duración de las olas de calor aumentan. Un estudio publicado recientemente en Nature revela, con base en datos de los años 1979 a 2023, que “a nivel mundial, el inicio de las olas de calor se adelantó 3,29 ± 0,12 días por década, su final se retrasó 5,41 ± 0,12 días por década y la temporada de olas de calor se prolongó 8,71 ± 0,17 días por década”. Las olas de calor ocurrieron antes y duraron más tiempo que en el pasado. Además, “las zonas áridas experimentaron cambios temporales más pronunciados que las regiones húmedas”.

Desde la Revolución Industrial se ha ido sumando CO₂ a la atmósfera. La cantidad acumulada determina el calentamiento total. A diferencia de algunos contaminantes que se eliminan rápidamente del aire, una parte significativa del CO₂ permanece en la atmósfera durante siglos o incluso milenios.

Esta larga permanencia en la atmósfera significa que los efectos de calentamiento de las emisiones actuales persistirán durante muchas generaciones venideras. Las consecuencias a largo plazo incluyen el aumento del nivel del mar debido al derretimiento de los casquetes de hielo, cambios en los patrones climáticos globales y la acidificación continua de los océanos del mundo.

El hecho de no reducir y, en última instancia, lograr la emisión neta cero de CO₂ y otros gases de efecto invernadero lo antes posible prolonga el período de calentamiento atmosférico y la intensidad de sus efectos devastadores.

La loca carrera hacia la maximización de las ganancias sin importar las consecuencias, que es el motor fundamental que impulsa el sistema capitalista, está acelerando el ritmo del catastrófico calentamiento global. La amarga experiencia ha demostrado que los llamamientos razonados a la “mejor naturaleza” de la clase capitalista son inútiles. Solo una acción unida y mundial de la clase trabajadora para establecer una sociedad socialista global que anteponga las necesidades de la gente a las ganancias privadas puede evitar el desastre.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 11 de octubre de 2026)

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