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Perspectiva

Las protestas masivas en Francia repercuten en toda Europa

Manifestantes se enfrentan a la policía mientras se congregan contra las malas condiciones en las escuelas de París, el jueves 22 de octubre de 2026. [Foto AP/Teresa Suarez] [AP Photo/Teresa Suarez]

Hace un mes comenzó en Francia un movimiento de bloqueos y cierres de escuelas secundarias. No solo ha sacudido profundamente al Gobierno francés, sino que también se ha extendido por Europa. Se está desarrollando un movimiento internacional, a medida que los jóvenes y los trabajadores plantean las mismas demandas en cada país europeo y los Gobiernos de todas partes responden con violencia policial y represión.

Los acontecimientos actuales evocan los de 1848, un año de levantamientos revolucionarios en todo el continente. Se trata, por supuesto, de una analogía, no de una comparación concreta. El mundo de 2026 es muy distinto del de 1848. Pero la rápida propagación de las protestas masivas desde Francia por Europa y más allá expresa el carácter esencialmente global del movimiento que se está desarrollando. Más fundamentalmente, su esencia social y política emergente es obrera y socialista, no democrático-burguesa.

El último mes ha sacado a la superficie sentimientos que comparten millones de personas en toda Europa, pero que la política oficial ha reprimido durante mucho tiempo. Existe una profunda oposición al desvío de cientos de miles de millones de euros de la educación, las pensiones y el gasto social hacia el ejército y la guerra contra Rusia en Ucrania; a la especulación financiera que eleva los precios de la vivienda y la energía; a los recortes sociales dictados por los mercados financieros; y a la represión policial y la promoción del neofascismo. Estas son cuestiones internacionales, y las luchas en torno a ellas han obtenido un amplio apoyo más allá de las fronteras nacionales.

El miércoles en Grecia, los estudiantes, docentes y trabajadores del sector público marcharon en más de 50 ciudades, incluidos unos 20.000 participantes en Atenas. Protestaron contra los bajos salarios, el estado de la educación pública y el costo inasequible de la vivienda estudiantil, y señalaron las protestas masivas en Francia. Una pancarta en Atenas decía: “De Grecia a Francia, dinero para la educación”, y las tiendas de campaña de los manifestantes en Atenas, Tesalónica y Patras llevaban el lema “Grecia y Francia, rebelión en todas partes: los mismos problemas, el mismo enemigo”. La dirección sindical no ha convocado otra huelga nacional hasta el 25 de noviembre.

En Italia, grupos estudiantiles han organizado protestas masivas en solidaridad con Francia. La red Rete degli studenti lanzó un llamamiento a los huelguistas franceses, declarando: “Estamos a su lado. Abandonaremos sus guerras. Dinero para las escuelas, no para las armas”. El 16 de octubre, los estudiantes marcharon en ciudades de todo el país coreando: “Si las cosas no cambian, haremos lo que hicieron en Francia”. Los sindicatos de trabajadores portuarios de Italia, Francia, Grecia, Turquía, Marruecos y el País Vasco han convocado una jornada internacional de acción contra la guerra y la militarización de los puertos para el 30 de octubre. La federación sindical CGIL ha anunciado una huelga nacional de un día para el 20 de noviembre.

Las protestas escolares en Francia dieron lugar rápidamente a manifestaciones de solidaridad de estudiantes belgas contra el aumento de los costos educativos en Lieja y Bruselas. Estas se produjeron en medio de una serie más prolongada de protestas y huelgas nacionales contra las políticas de austeridad y el aumento del gasto militar del Gobierno belga, cuya manifestación más reciente fue una protesta nacional en Bruselas el 9 de octubre y una huelga del sector público el 12 de octubre.

En España, donde estallaron en paralelo al movimiento estudiantil francés protestas masivas por la vivienda que involucraron a cientos de miles de personas en más de 50 ciudades, los manifestantes han declarado repetidamente su solidaridad con las protestas francesas. Una consigna recurrente entre quienes ocupan plazas en España es “Tenemos que aprender de los franceses”. Se ha convocado una huelga nacional de un día para el 11 de noviembre.

En Alemania, decenas de miles de jóvenes participan en el movimiento “Huelga escolar contra el servicio militar obligatorio” en más de 130 ciudades, con consignas como “No al reclutamiento, al servicio civil y a la guerra” y “Los ricos quieren la guerra, los jóvenes quieren un futuro”. Los estudiantes bloquearon el Französisches Gymnasium de Berlín, y la policía declaró haber encontrado volantes que llamaban a hacer “saltar la chispa de Francia a Alemania”. Tras una huelga escolar en Múnich el 20 de octubre, se convocaron nuevas protestas contra el servicio militar obligatorio en varias ciudades alemanas para finales de octubre.

Más allá de estos países, también hay huelgas o protestas juveniles en curso en Portugal, Irlanda y Albania.

Las demandas planteadas por los jóvenes y los trabajadores de toda Europa no pueden conquistarse sobre una base nacional, mediante reformas concedidas desde arriba por Gobiernos capitalistas. La clase dominante no está dispuesta ni es capaz de hacer concesiones. Una oligarquía financiera ha acumulado una concentración de riqueza incompatible con las formas democráticas de gobierno.

Francia, Italia, Bélgica y Grecia tienen deudas públicas superiores al 100 por ciento del PIB, y la de España se acerca a ese nivel. Acosados por sus acreedores y enfrentados a la especulación contra sus deudas, estos Gobiernos solo podrían financiar concesiones sociales gravando a la oligarquía, algo que se niegan a hacer.

En cambio, están destinando recursos a la guerra. Durante el último mes, las potencias europeas intensificaron imprudentemente la guerra contra Rusia, a pesar de las advertencias de Moscú de que una mayor escalada podría desencadenar una guerra nuclear. Armaron al régimen ucraniano para realizar ataques masivos con drones contra Moscú, San Petersburgo y otras ciudades rusas, mientras la OTAN preparaba un bloqueo de Kaliningrado.

Están planificando hasta 800.000 millones de euros en gasto militar adicional bajo el plan “ReArm Europe”, y Alemania ha eximido el gasto militar de su freno constitucional a la deuda para financiar un vasto programa de rearme. Solo pueden recaudar sumas de esta magnitud desmantelando el gasto social.

Por eso todos los Gobiernos de Europa responden al movimiento de la misma manera. Una clase dominante que no tocará su propia riqueza ni abandonará sus objetivos bélicos solo puede imponer estas políticas mediante formas dictatoriales de gobierno. Responde a la oposición masiva con medidas de Estado policial y la promoción de fuerzas neofascistas.

Esto plantea a la clase obrera la tarea de luchar contra la causa fundamental de estos problemas: el propio sistema capitalista.

La crisis en Francia demuestra que los trabajadores y los jóvenes no pueden librar esta lucha dentro del marco de la política electoral y las negociaciones sindicales con el Estado capitalista. Mientras la burocracia sindical y políticos “populistas” como Jean-Luc Mélenchon promueven la ilusión de que el Gobierno dará marcha atrás, el presidente Emmanuel Macron está llevando adelante una estrategia despiadada. Su Gobierno ha respondido al movimiento de protesta con detenciones masivas y violencia policial que ha dejado mutilados a decenas de estudiantes.

El 17 de octubre, masas de jóvenes marcharon junto a los “chalecos amarillos”, que protestaban contra el aumento de los costos del combustible y de la vida provocado por las guerras de Estados Unidos y la OTAN y los bloqueos energéticos contra Rusia e Irán. La protesta desbordó a la policía antidisturbios en varias ciudades, y el ministro del Interior, Laurent Nuñez, admitió una “pérdida de control”. Desde entonces, las autoridades han impuesto toques de queda en varias grandes ciudades, y las detenciones desde el inicio del movimiento superan las 10.000.

Para la protesta del 24 de octubre, el Gobierno está desplegando al ejército. Los soldados de la Operación Sentinelle asumirán las tareas de vigilancia, liberando a la policía y a la gendarmería para enfrentarse a los manifestantes junto con las unidades de asalto GIGN, RAID y BRI, vehículos blindados, helicópteros y cañones de agua. Nuñez afirma que las fuerzas deben ser más móviles y está considerando prohibir las manifestaciones no declaradas.

Los funcionarios del Estado están debatiendo un estado de emergencia, que suspendería derechos democráticos básicos. La Agrupación Nacional (RN), neofascista y a la cabeza de las encuestas para las elecciones presidenciales del próximo año, exige recortes presupuestarios de 140.000 millones de euros para 2032, y su presidente, Jordan Bardella, ha denunciado a los manifestantes como “profesionales del caos”. Bruno Retailleau, candidato presidencial de la derecha de Les Républicains, ha planteado la posibilidad de proscribir el partido LFI, cuyo candidato, Mélenchon, obtuvo casi 8 millones de votos en 2022.

Mientras tanto, la burocracia de la CGT ha pospuesto las acciones huelguísticas hasta una huelga nacional de un día el 5 de noviembre, dejando aislados a los jóvenes y a los “chalecos amarillos”. La secretaria general de la CGT, Sophie Binet, afirma que Macron dará marcha atrás si los trabajadores realizan una huelga masiva ese día: “Cuando los trabajadores dejan de trabajar, el país se paraliza, la economía queda bloqueada y nuestras demandas serán escuchadas”.

Por su parte, Mélenchon sugiere que las protestas podrían terminar una vez que Macron acceda a las demandas de los jóvenes: “Nuestra juventud necesita un buen desenlace para esta secuencia de acontecimientos. Sus demandas deben ser escuchadas”. Especula que el Gobierno podría inspirarse en las concesiones sociales negociadas entre el Estado capitalista y el Partido Comunista Francés estalinista para justificar el fin y la traición de la huelga general francesa de mayo de 1968, preservando al mismo tiempo el dominio capitalista.

Pero Macron está preparando una dictadura, no un compromiso. Binet y Mélenchon promueven ilusiones nacionalistas y no dicen nada sobre la lucha contra la guerra, la expropiación de la oligarquía capitalista o la irrupción de la lucha de clases en toda Europa. Aíslan a los trabajadores y jóvenes franceses de sus hermanos y hermanas de clase en el resto de Europa y no ofrecen ninguna vía para combatir los planes de la clase dominante.

El Parti de l’égalité socialiste (PES) en Francia y sus partidos hermanos del Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI) en Europa llaman a construir comités de acción en las escuelas, universidades, centros de trabajo y barrios.

Elegidos y controlados por los trabajadores y jóvenes en lucha, e independientes de las burocracias sindicales y los partidos capitalistas, estos comités pueden luchar por la extensión más amplia de las huelgas, libres de los calendarios que fijan las burocracias.

Una tarea central de los comités de acción es unificar las luchas que están estallando ahora en toda Europa. Frente al Estado policial de Macron, los aliados más fuertes de los trabajadores y jóvenes franceses son los trabajadores y jóvenes que están luchando en toda Europa. Su irrupción simultánea plantea la necesidad de una huelga general europea, que solo puede prepararse rompiendo con el marco nacional de las burocracias sindicales. El CICI lucha por vincular internacionalmente los comités mediante la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB).

Estos comités pueden convertirse en el centro de un movimiento para detener la guerra imperialista, frenar el ascenso del neofascismo y resolver la crisis de la deuda mediante la expropiación de la oligarquía capitalista. Las demandas de los jóvenes por escuelas dignas, vivienda asequible y el fin del reclutamiento militar y de la guerra no pueden satisfacerse mientras esa oligarquía controle la economía y el Estado. Por ello, el PES y sus partidos hermanos luchan por la toma del poder por la clase obrera y el reemplazo de la Unión Europea por los Estados Unidos Socialistas de Europa.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 23/10/2026)

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