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Los sindicatos franceses negocian con Macron mientras estallan protestas masivas en toda Europa

Ayer, las confederaciones sindicales de Francia se reunieron con el primer ministro Sébastien Lecornu para discutir la huelga nacional de un día convocada para el 5 de noviembre. El resultado fue una debacle para todos aquellos que sostienen que los trabajadores y los jóvenes pueden dejar el liderazgo de las huelgas en manos de estas burocracias. Están haciendo todo lo posible por retrasar huelgas más amplias, y los trabajadores deben organizarse de manera independiente, en comités de acción de base, para quitarles de las manos el control de la lucha de clases.

La reunión se produjo tras semanas de protestas de estudiantes de secundaria que han sido reprimidas violentamente, la manifestación masiva del 17 de octubre en Francia y las protestas por la vivienda o contra la guerra que se extienden desde España y Portugal hasta Bélgica, Italia, Albania y Grecia. A estas alturas ya está claro que el presidente Emmanuel Macron no hará concesiones, sino que se basará por completo en la represión. Más de 10.000 personas han sido detenidas. Macron está imponiendo toques de queda en las principales ciudades de Francia y está movilizando al ejército, a escuadrones tácticos de la policía militar y a vehículos blindados para reprimir la protesta de los “chalecos amarillos” de este fin de semana, el 24 de octubre.

Antes de reunirse con las confederaciones sindicales, Lecornu dejó en claro que el 5 de noviembre no se discutirían demandas salariales ni sociales, sino la represión policial. En su carta de invitación, señaló que el tema de discusión serían las «formas y medios para garantizar la indispensable libertad de protesta [que] algunos buscan corromper» mediante el uso de la violencia. Sin embargo, los líderes sindicales decidieron asistir de todos modos.

Sophie Binet, secretaria nacional de la CGT

Antes de la reunión, la secretaria de la Confederación General del Trabajo (CGT) estalinista, Sophie Binet, intervino en la radio RTL para afirmar que centraría la reunión en obtener concesiones sociales. “Hay una indignación legítima y enorme, y lo que le voy a decir al primer ministro dentro de un rato es cómo se responde a una situación así”, dijo. “No se responde a una movilización social con represión, se responde políticamente”.

Esto es una farsa, que toma a la clase trabajadora por tonta. Después de casi 10 años de la presidencia de Macron, es bien sabido que su única respuesta política a las protestas es la represión. El ministro de alto rango que asistió a la reunión con los líderes sindicales, además de Lecornu, fue el ministro del Interior, Laurent Nuñez. Sin duda, Nuñez preguntó cómo los dirigentes sindicales y los equipos de seguridad ayudarían a la policía a mantener bajo control las marchas de protesta del 24 de octubre y el 5 de noviembre.

No obstante, tras la reunión, Binet y otros dirigentes de las confederaciones fingieron estar sorprendidos y decepcionados de que el gobierno no hubiera hecho concesiones. Sin embargo, ninguno de ellos convocó nuevas medidas de huelga. Al limitarse a una única protesta de un día el 5 de noviembre, más de un mes después del inicio de las protestas masivas de los estudiantes de secundaria, siguen aislando a los jóvenes estudiantes que protestan y a los “chalecos amarillos”

El presidente de la Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos (CFTC), Cyril Chabanier, dijo que la reunión fue “decepcionante. […] La ira social no fue escuchada como deseábamos”. Admitió que “no hubo anuncios concretos” y luego especuló que Macron podría considerar en el futuro un “aumento anticipado del salario mínimo”.

La secretaria de la Confederación Francesa del Trabajo Democrático (CFDT), Marylise Léon, afirmó que es “imperativo que haya respuestas sociales” antes del 5 de noviembre sobre “la cuestión de los salarios y la remuneración de los funcionarios públicos”. Afirmó que “el gobierno realmente no está en el ritmo adecuado”.

Binet fingió estar tan sorprendida y enojada porque el gobierno no había hecho concesiones que la CGT decidió repentinamente convocar huelgas, aunque no antes del 5 de noviembre. «El primer ministro y el gobierno no tomaron ninguna medida ni tuvieron en cuenta nuestras demandas», dijo. “Es hora de pasar a la siguiente etapa. Las huelgas deben tomar protagonismo. Por eso la CGT, junto con la alianza de todos los sindicatos, está convocando a la movilización más amplia posible el 5 de noviembre”.

Aunque no convocó explícitamente una huelga general, Binet sugirió en términos vagos que la CGT podría considerar una después de la huelga de un día del 5 de noviembre. “Los trabajadores deben celebrar asambleas generales en todas partes, en todos los lugares de trabajo, con todos sus compañeros, en todas las administraciones, para generalizar la huelga del 5 de noviembre y las que sigan”, dijo. “Cuando los trabajadores dejan de trabajar, el país se paraliza, la economía se bloquea y nuestras demandas serán escuchadas”.

Esto es un cuento de hadas que Binet les cuenta a los trabajadores y a la juventud para ocultar la necesidad de una lucha independiente y aislar a los trabajadores y a la juventud de Francia de las luchas de sus hermanos y hermanas de clase a nivel internacional. En primer lugar, la propia burocracia de la CGT no apoya una huelga general y no la ha convocado. En 2023, cuando millones de trabajadores estaban en huelga y los jóvenes protestaban contra los recortes a las pensiones de Macron, y las encuestas mostraban un apoyo masivo a una huelga general, la CGT se opuso a ella y, en cambio, desgastó y finalmente sofocó las protestas, traicionando la lucha.

La clase trabajadora puede paralizar a Francia y a Europa, bloquear la economía y demostrar su inmenso poder social revolucionario. Pero esto requiere una organización independiente e internacional de las bases. La idea de Binet de que las protestas de un solo día pueden convencer a Macron del error de sus acciones y resolver la crisis en Francia mediante una política nacional de compromiso social es una ilusión. Una ola de huelgas que prepare una verdadera huelga general intensificará masivamente el conflicto de clases.

En su artículo ¿Hacia dónde va Francia?, escrito en medio de la escalada de la lucha de clases previa a la huelga general francesa de 1936, en los últimos años antes de la Segunda Guerra Mundial, Trotsky explicó:

La huelga general solo es posible cuando la lucha de clases se eleva por encima de las demandas particulares y gremiales, se extiende más allá de todas las divisiones ocupacionales y distritales, borra las líneas divisorias entre los partidos, entre la legalidad y la ilegalidad, y moviliza a la mayoría del proletariado en una oposición activa contra la burguesía y el Estado. Nada puede situarse en un plano más elevado que la huelga general, salvo la insurrección armada. Toda la historia del movimiento obrero demuestra que cada huelga general, sean cuales sean las consignas bajo las que se lleve a cabo, tiene una tendencia interna a transformarse en un enfrentamiento revolucionario abierto, en una lucha directa por el poder.

La lucha de clases no es menos encarnizada hoy que en la década de 1930. La negativa de todos los primeros ministros del gobierno de Macron durante la última década a otorgar concesiones sociales no es simplemente producto de una terquedad personal que los trabajadores puedan superar con protestas más masivas. Tiene sus raíces objetivas en la crisis internacional del capitalismo, especialmente en la escalada de la guerra mundial y la crisis financiera europea.

Francia, al igual que otros países de Europa, está intensificando la guerra de la OTAN contra Rusia y destinando decenas de mil millones de euros al aumento del gasto militar y a la militarización de la industria, en un intento por asegurarse la mayor parte posible del botín de una nueva guerra mundial. Aun mientras compite con otros países por el poderío militar, Francia, al igual que otros países europeos, destina cada vez más ingresos al pago de los intereses de su enorme e insostenible deuda de 3,5 billones de euros.

Esto pone a la clase dominante en un curso de colisión con los trabajadores y la juventud, que se oponen profundamente a la austeridad, la guerra, la represión del estado policial y el neofascismo. La tarea que objetivamente se les plantea a los trabajadores es construir organizaciones de lucha y articular una perspectiva política capaz de unificar las luchas contra la austeridad, la guerra y la represión que se están desarrollando actualmente en toda Europa en un movimiento unido de la clase trabajadora.

Ayer se vivió en Grecia una jornada nacional de acción en torno a la educación, en la que estudiantes y trabajadores se manifestaron en solidaridad con la juventud francesa. Después de que los manifestantes instalaran tiendas de campaña en la plaza Syntagma de Atenas, en solidaridad con las protestas masivas por la vivienda en España, 10.000 personas marcharon en Atenas, y hubo protestas más pequeñas en docenas de ciudades griegas, entre ellas Tesalónica, Patras, Ioánina, Larisa y Creta.

Ayer, en Italia, tras una jornada de acción nacional en la que marcharon al menos 100.000 personas, hubo una huelga de transporte público en Génova y más de una docena de marchas de protesta, con 1.000 estudiantes marchando en Trento y 2.000 en San Severo. Se planea otra jornada de acción nacional para el 30 de octubre, en la que también habrá una huelga internacional de trabajadores portuarios europeos contra la militarización.

En la ciudad gallega de La Coruña, en España, 5.000 personas se manifestaron en la plaza de María Pita contra un mitin del partido de extrema derecha Vox. Los manifestantes gritaban consignas como “Fuera los nacionalistas españoles de nuestras calles”, “Fuera los fascistas de Galicia” y “Nosotros somos los antifascistas”. La policía española atacó la protesta tras finalizar la reunión de Vox, disparando balas de hule y granadas de gas lacrimógeno, y deteniendo a dos personas. Los grupos estudiantiles están planeando nuevas protestas contra esta represión en el marco de los preparativos para una huelga nacional de un día el 11 de noviembre.

La farsa política de la reunión de los sindicatos franceses con Macron es una advertencia: los trabajadores no pueden esperar a los calendarios de estas burocracias para luchar. Como ha explicado el Parti de l’égalité socialiste, la alternativa es

la construcción de comités de acción en escuelas, universidades, lugares de trabajo y barrios, elegidos y controlados por quienes participan en la lucha e independientes de las burocracias sindicales y los partidos capitalistas. Estos comités deben arrebatar el control de la lucha de las manos de las burocracias. Deben unir a los trabajadores y a la juventud de Francia con quienes ahora se incorporan a la lucha en toda Europa y en todo el mundo, para preparar una huelga general contra la austeridad, la represión y la guerra.

Esto requiere una perspectiva política revolucionaria: la lucha por el poder obrero y los Estados Socialistas Unidos de Europa, contra el fascismo, la guerra y el capitalismo.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de octubre de 2026)

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