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Las protestas se extienden por toda Grecia a medida que maestros, trabajadores del sector público y jóvenes se suman al auge de protestas en toda Europa

El miércoles, maestros, médicos de hospitales y trabajadores del sector público en huelga marcharon junto a decenas de miles de estudiantes de escuelas y universidades en más de 50 pueblos y ciudades de toda Grecia. Las protestas forman parte de un recrudecimiento de la lucha de clases en toda Europa.

La federación de maestros de primaria, DOE, convocó una huelga de 24 horas, mientras que la federación de maestros de secundaria, OLME, llevó a cabo un paro de tres horas, de las 11:00 a. m. a las 2:00 p. m. La federación sindical del sector público, ADEDY, convocó un paro desde las 11:00 a. m. hasta el final del turno, y los médicos de hospital de la federación OENGE organizaron una huelga a nivel nacional. Los trabajadores de todo el sector cultural de Grecia realizaron una huelga de 24 horas. Quinientos jubilados se manifestaron en la plaza Kotzia de Atenas antes de marchar hacia el Ministerio de Salud.

Manifestantes participan en una marcha en Atenas organizada por maestros y estudiantes para exigir mejoras en la educación y medidas para hacer frente al aumento del costo de vida. La gran pancarta blanca (arriba a la izquierda) dice: «Desde Grecia hasta Francia, luchamos por la educación gratuita». Atenas, Grecia, 21 de octubre de 2026 [Foto AP/Thanassis Stavrakis] [AP Photo/Thanassis Stavrakis]

Alrededor de 20.000 personas, en su mayoría jóvenes, participaron en la manifestación principal en Atenas. Otros miles marcharon en Tesalónica y Patras. También se llevaron a cabo manifestaciones en Larisa, Volos, Ioánina y Nauplia, así como en las islas de Creta, Rodas y Cos.

 Las asociaciones estudiantiles, reunidas posteriormente en el Centro Laboral de Tesalónica, decidieron sumarse a la jornada internacional de acción del 30 de octubre contra la guerra y el genocidio en 60 puertos de todo el mundo.

En un comunicado emitido el jueves, ADEDY señaló que “decenas de miles de educadores” se habían declarado en huelga, que “cientos de escuelas” estaban cerradas y que se trataba de “una de las huelgas más grandes del sector educativo en los últimos años”.

Los maestros exigen que se cubran 15.000 vacantes, contratos permanentes para los maestros suplentes, clases más pequeñas, edificios escolares seguros, un aumento salarial del 20 por ciento y el restablecimiento de los salarios mensuales de “vacaciones” 13.º y 14.º, ahora abolidos. Exigen que el gasto en educación aumente del 3,3 al 5 por ciento del PIB. Según el DOE, el poder adquisitivo de los maestros ha caído casi un 60 por ciento, y casi la mitad vive con salarios de 1.000 euros al mes o menos.

Los trabajadores del sector cultural exigen que el gasto estatal en cultura se eleve al 1 por ciento del presupuesto nacional, además de salarios más altos, empleos de tiempo indefinido para los trabajadores contratados y el fin de la subcontratación. También se oponen a la transferencia de responsabilidades culturales públicas a empresas privadas y exigen la devolución de cinco importantes museos estatales al Servicio Arqueológico.

Los médicos de los hospitales exigieron aumentos salariales y contrataciones de planta, y los jubilados, el restablecimiento de la decimotercera y decimocuarta mensualidades de la pensión.

En declaraciones a Associated Press, el maestro Ioannis Rompas dijo: “Hoy estamos en huelga porque esta situación no puede seguir así para nuestras familias, con los altos costos, con nosotros luchando por llegar a fin de mes, con la situación en las escuelas que se deteriora exponencialmente año tras año”.

Al igual que en Francia, Bélgica y España, el movimiento está dominado por los jóvenes, impulsados por los recortes en el gasto en educación y el intolerable aumento del costo de vida. El martes por la noche, los estudiantes instalaron tiendas de campaña en la plaza Syntagma, en Atenas, y en Tesalónica y Patras bajo la consigna: “Grecia y Francia, levantamiento por todas partes: los mismos problemas, el mismo enemigo”.

Una pancarta en Atenas decía: “Desde Grecia hasta Francia, luchamos por la educación gratuita”. En solidaridad con la juventud y los estudiantes que luchan contra el régimen de Macron, otros levantaron carteles en francés que decían: “Estudiar o sobrevivir; la belleza está en la calle” y “El mundo es nuestro”.

Millones de trabajadores siguen viviendo en la pobreza mucho tiempo después de la crisis de deuda de Grecia y de los años 2009–2018, cuando la ofensiva de austeridad fue más brutal. Reuters señaló que el salario mensual promedio de 1.500 euros “sigue estancado en el nivel de 2009”.

Los sucesivos gobiernos conservadores de Nueva Democracia (ND), socialdemócratas del PASOK y de Syriza (Coalición de la Izquierda Radical) recortaron los salarios, y el salario mínimo se sitúa ahora en 920 euros al mes. Le Monde informó que los alquileres han subido más del 115 por ciento en Atenas y un 93 por ciento en Tesalónica durante la última década. Los precios del combustible se han disparado con la guerra contra Irán.

“Sobrevivir aquí es muy difícil, el alquiler es muy alto y las casas son muy pequeñas. Nuestros padres no pueden llegar a fin de mes para pagar nuestro alquiler, la luz y lo que necesitamos para vivir aquí”, dijo a Reuters la estudiante universitaria Georgia Foukidou, de 21 años.

Los estudiantes exigen un subsidio de vivienda mensual de 500 euros, alquileres más bajos, más residencias estudiantiles, comidas y transporte gratuitos, y un aumento en el financiamiento universitario. Panagiotis Moschonas, estudiante de ingeniería de 20 años, dijo a AP que el gobierno “dice que supuestamente está ayudando a los estudiantes con un subsidio de renta de 120 euros (135 dólares) al mes. Eso ni siquiera alcanza para la mitad de la renta, y además se entrega al final del año”.

El domingo, el ministro de Salud, Adonis Georgiadis, atribuyó los disturbios en Francia a “una mezcla de migrantes de varias generaciones” y a sus “aliados de extrema izquierda”, y advirtió: “¡Que lo vean bien quienes aquí invierten en inestabilidad política y caos!”. El lunes, el secretario del ND, Konstantinos Kyranakis, declaró que “de ninguna manera permitiremos que nuestra patria se convierta en algo parecido a las calles de París”.

El Estado respondió con una demostración masiva de fuerza. Antes de la marcha principal en Atenas, la policía anunció que se desplegarían 3.000 agentes, incluidas las unidades MAT (Unidades para el Restablecimiento del Orden) y las brigadas antidisturbios YMET, respaldadas por equipos de motociclistas de DRASI. Los drones transmitirían imágenes en vivo a la sede de la policía, y los vehículos con cañones de agua “Aiantes”, comprados a Israel, estaban listos para su despliegue.

Se detuvo y registró a los jóvenes que se dirigían a la manifestación. Naftemporiki informó de 25 detenciones «preventivas» en Atenas. Al menos 10 personas fueron detenidas en Tesalónica. Se cerraron las estaciones centrales del metro a petición de la policía.

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La policía antidisturbios atacó indiscriminadamente a los jóvenes manifestantes, utilizando porras, gas lacrimógeno y lanzando granadas aturdidoras en la plaza Omonia de Atenas. Un video del fotoperiodista Romanos Lioutas muestra a un oficial de policía lanzando una granada aturdidora dentro de la estación de metro de Omonia y luego saludando con la mano mientras esta explota, mientras la gente intentaba protegerse.

Este año se han destinado 1.400 policías adicionales al Ática y se han encargado 60 nuevos autobuses para transportar a los agentes de la unidad antidisturbios.

El primer ministro de ND, Kyriakos Mitsotakis, declaró antes de la protesta masiva: “Grecia nunca volverá a los días de gran agitación social, a los días de los populistas”. Al afirmar que su gobierno tenía “la capacidad fiscal para apoyar a los hogares griegos”, agregó: “No somos magos que podamos resolver todos los problemas”.

La “capacidad fiscal” de la que se jacta se está destinando a la guerra. Grecia está implementando un programa de rearmamento de 25 mil millones de euros a 12 años —un costo astronómico de aproximadamente 240 euros por adulto al año durante esos 12 años—. Datos actualizados de la OTAN publicados en julio sitúan el gasto militar básico de Grecia este año en el 3,65 % del PIB —es uno de los únicos cinco miembros que gastan más del 3,5 %—. Tiene un objetivo del 5 % hasta 2030.

En Efimerida ton Syntakton (Periódico de los Editores) del jueves, bajo el titular “Décadas de austeridad en nombre de… la guerra: El alto costo del gasto militar y la ayuda a Ucrania”, el escritor Panos Kosmas advirtió que el nuevo 'gigantesco' programa de adquisiciones, que se extenderá hasta 2032, y la ayuda a Ucrania están elevando el costo del gasto militar a niveles “históricamente altos” y tendrán “consecuencias igualmente graves para el gasto social”.

Para mantenerse al nivel de Turquía, escribió, Grecia “tendría ahora que destinar un porcentaje enorme de su PIB a equipo militar”, un escenario que “conduce a medidas de austeridad muy duras en el gasto social”.

El Syn señaló que el marco financiero del gobierno para 2026–2029, presentado ante la Comisión Europea en noviembre de 2025, prevé recortes nominales del 9,02 por ciento para el Ministerio de Educación, del 4,72 por ciento para Salud, del 12,1 por ciento para Infraestructura y Transporte y del 12,5 por ciento para Medio Ambiente y Energía.

Kosmas escribe que una ”proporción significativa» se debe «sin duda a la reasignación del gasto en el nuevo presupuesto europeo a favor de la guerra y las políticas antiinmigración”.

Según la propuesta inicial de la Comisión Europea para el presupuesto de la UE para 2028–2034, Grecia recibiría casi 12 mil millones de euros menos, lo que representa una caída del 19,45 por ciento. Kosmas estima que la participación de Grecia en los 160 mil millones de euros de endeudamiento conjunto de la Unión Europea para Ucrania superará los 2 mil millones de euros, sin contar los intereses.

La burocracia sindical no ofrece ninguna salida para la clase trabajadora. La ADEDY autorizó un paro laboral únicamente “para facilitar la participación de los trabajadores que deseen asistir a las manifestaciones”. Sus demandas —aumentos salariales, el restablecimiento de la decimotercera y decimocuarta quincenas, contrataciones de tiempo indefinido, “educación y salud públicas y gratuitas”— son las mismas que la élite gobernante griega ha rechazado durante años, y no tiene planes de cambiar esa realidad.

La dirección sindical ha convocado solo una huelga general a nivel nacional este año, el 28 de febrero, y no convocará otra hasta el 25 de noviembre. La Confederación General de Trabajadores Griegos (GSEE), del sector privado, no se sumó a la huelga, y su sitio web no hace mención alguna de las protestas de esta semana.

Desde 2010, la GSEE y la ADEDY convocaron docenas de huelgas generales de un día con el objetivo de permitir que los trabajadores desahogaran su frustración, mientras negociaban con los sucesivos gobiernos del ND y del PASOK a medida que estos imponían medidas de austeridad. En 2015, respaldaron al gobierno de Syriza de Alexis Tsipras, que pisoteó el voto del referéndum en contra de la austeridad e impuso medidas de austeridad aún más brutales.

Hoy, Syriza —cuya popularidad se ha desplomado al 2 por ciento en las últimas encuestas— se atreve a describir las protestas como “oxígeno para la democracia”, cuando es directamente responsable de las condiciones que enfrentan los trabajadores y los jóvenes.

(Artículo publicado originalmente en inglés el 22 de octubre de 2026)

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