Este fin de semana, 1.200 trabajadores de Bradford White en Middleville, Michigan, que se encuentran en la séptima semana de huelga, recibieron instrucciones del sindicato United Auto Workers (UAW) para votar sobre lo que la dirección denomina su oferta “última, mejor y definitiva”. El acuerdo es esencialmente el mismo que los trabajadores de la fábrica de calentadores de agua rechazaron por un 62 por ciento hace una semana, después de derrotar dos acuerdos anteriores por un 96 por ciento.
Es decir, el UAW vuelve a presentar prácticamente el mismo contrato por cuarta vez, ahora respaldado por la amenaza de la empresa de romper la huelga.
La huelga de Bradford White y la amenaza de cierre de la planta de autopartes Dakkota en Detroit son las primeras pruebas importantes para el aparato sindical desde las elecciones del UAW celebradas hace tres semanas. En esos comicios, nueve de cada diez afiliados del UAW se negaron a participar en la votación. Solo se contabilizaron 98.666 papeletas, una participación del 8,9 por ciento, la más baja en unas elecciones de cualquier sindicato importante en la historia de Estados Unidos.
Shawn Fain fue “reelegido” con los votos de aproximadamente el 6 por ciento de los afiliados; si se restan las papeletas de los propios funcionarios y empleados del sindicato, la cifra entre las bases se acerca más al 3 por ciento. Los medios de comunicación, junto con los partidarios de Fain en los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (DSA, por sus siglas en inglés) y Labor Notes, lo celebraron como un “mandato renovado”. El veredicto de los trabajadores se expresó en el boicot, que reflejó su alienación y hostilidad hacia todo el aparato.
El acuerdo que los trabajadores de Bradford White rechazaron el 23 de octubre, respaldado por la dirección nacional del UAW y la dirección del Local 1002, limitaba los aumentos a menos de 2 dólares por hora para la mayoría de los trabajadores; los salarios llegarían como máximo a 25,25 dólares por hora después de cinco años, y el salario inicial sería de apenas 18,25 dólares. El aumento del primer año se financia recortando la contribución equivalente de la empresa al plan 401(k), del 4,5 al 3 por ciento, y el acuerdo amplía el uso de trabajadores temporales. El salario máximo en producción ronda ahora los 21 dólares por hora, y la rotación de personal es tan alta que, como dijo un trabajador, “si contratas a 50, esperas que se queden dos”.
Los funcionarios sindicales reconocen que el nuevo acuerdo no cambia prácticamente nada. La única diferencia es un pequeño aumento de la bonificación por ratificación, concebido para aprovecharse de que los trabajadores viven con 550 dólares semanales de prestaciones de huelga, pagadas con un fondo de huelga de casi 1.000 millones de dólares. El director de la Región 1-D, Scott Zuckschwerdt, y Fain, que cobran aproximadamente 4.419 y 5.315 dólares por semana, respectivamente, llevan semanas sin decir nada sobre la huelga, salvo breves publicaciones en las redes sociales. Mientras tanto, el UAW está destinando sus recursos a hacer campaña por los demócratas en las elecciones de mitad de mandato, incluso cuando Fain respalda los aranceles y las medidas de guerra comercial de Trump.
La expresión “última, mejor y definitiva” implica la amenaza de imponer las condiciones y sustituir a los huelguistas por esquiroles. La empresa ya ha hecho pasar a trabajadores a tiempo parcial, gerentes y supervisores a través de los piquetes, protegidos por el sheriff del condado de Barry, Dar Leaf, un feroz partidario de Trump y miembro de la asociación fascista de “sheriffs constitucionalistas”.
Los trabajadores han dicho al WSWS que los funcionarios del Local 1002 les advirtieron que continuar la huelga sin el respaldo del sindicato la convertiría en una huelga “salvaje” y dejaría a los trabajadores expuestos al despido.
Este es el manual que Fain y compañía han aplicado innumerables veces, incluso durante la huelga de Mack Trucks de 2023, cuando el UAW volvió a presentar una “oferta última, mejor y definitiva” prácticamente idéntica a la que los trabajadores habían rechazado por un 73 por ciento. Will Lehman, trabajador de Mack que se postuló contra Fain en 2022 y 2026, encabezó la lucha contra esa traición.
En Detroit, Dakkota Integrated Systems ha anunciado el cierre de su planta y la eliminación de 397 puestos de trabajo, sin que el UAW haya expresado una sola palabra de oposición, pese a que su sede, Solidarity House, se encuentra a menos de cinco kilómetros de distancia.
La burocracia del UAW lleva mucho tiempo imponiendo salarios de pobreza a los trabajadores de autopartes para reducir los costos de los Tres Grandes de Detroit. Esto provocó los votos de rechazo de este año, del 90 por ciento o más, en Nexteer, Dana, Bridgewater y otros proveedores. Tanto en Bradford White como en Dakkota, el aparato funciona como una fuerza policial laboral y un brazo de la dirección empresarial.
El boicot a las elecciones del UAW no fue apatía, sino una señal de creciente ira y del deseo de luchar. En el Local 155, que incluye a los trabajadores de Dakkota, solo se emitieron 273 votos de más de 5.600 afiliados. En el Local 1002, votaron 65 de los 1.260 trabajadores de Bradford White. Sin embargo, cuando se les da la oportunidad de rechazar una traición o autorizar una huelga, los trabajadores sí participan. Al otro lado de la frontera, miles de trabajadores de Stellantis llenaron a principios de este mes un auditorio en Windsor, Canadá, y votaron en un 97 por ciento a favor de ir a la huelga para defender sus empleos.
La única campaña que dio expresión a esta ira fue la de Will Lehman, quien se postuló a la presidencia del UAW como socialista. Lehman llamó a abolir la burocracia y la transferencia del poder a comités de base en las plantas; la unidad de los trabajadores automotores de Estados Unidos, Canadá y México contra el nacionalismo promovido por el UAW y los demócratas; y la vinculación de la lucha en las plantas con una lucha política contra el sistema capitalista.
El WSWS y la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base (AIO-CB) llaman a los trabajadores de Bradford White a rechazar la oferta “última, mejor y definitiva” y a arrebatar la huelga de las manos del aparato que la ha mantenido aislada durante casi siete semanas. Alentamos a los trabajadores a elegir un comité de huelga de base, integrado por trabajadores de la planta y responsable ante ellos.
Ese comité publicaría las propias reivindicaciones de los trabajadores: un salario de 35 dólares por hora y la abolición de las categorías salariales y del trabajo temporal; cobertura médica completa y una pensión real; ajustes por costo de vida vinculados a la inflación; control de las condiciones de seguridad por parte de las bases; y 1.000 dólares semanales de paga de huelga, retroactivos al 16 de septiembre, procedentes del fondo que los propios trabajadores construyeron. Rompería el aislamiento apelando directamente a los trabajadores de las plantas de Niles, Michigan, y Rochester, New Hampshire; a los trabajadores de autopartes de Nexteer, Dana, Dakkota y Bridgewater; y a las plantas de los Tres Grandes en Estados Unidos, México y Canadá, para que rechacen los productos fabricados por esquiroles y preparen una acción conjunta.
Lo mismo se aplica a Dakkota, donde un comité de base debería luchar para mantener abierta la planta, en unidad con los trabajadores de Mack Assembly, cuya producción depende de ella, y con todos los trabajadores automotores de los Tres Grandes de Detroit, para derrotar cualquier plan de reabrirla con otro nombre y una plantilla más barata.
Estas cuestiones afectan a todos los trabajadores automotores y a toda la clase obrera. La clase obrera tiene el poder de detener la ofensiva en Bradford White, en Dakkota y en todas partes; los huelguistas de Bradford White ya lo han demostrado tres veces.
La tarea consiste en dar una expresión organizada y una orientación a esa oposición: comités de base en todas las plantas, independientes del UAW y coordinados a través de la Alianza Internacional Obrera de Comités de Base, que unan a los trabajadores de distintas plantas, empresas y fronteras contra las corporaciones que reestructuran la industria a escala mundial; y una perspectiva política que rechace la subordinación a las corporaciones, a los dos partidos de las grandes empresas y al nacionalismo que divide a los trabajadores.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 29/10/2026)
Leer más
- La prensa corporativa y el DSA falsifican el resultado de las elecciones del UAW e inventan un “mandato” para Shawn Fain, el “presidente del 6 por ciento”
- Tras el desastre electoral del UAW: ¡Debemos formar comités de base y tomar el poder en las plantas de trabajo!
- La debacle electoral del UAW: más del 90 por ciento de los afiliados boicotea la votación y el aparato reinstala a Fain
- Bradford White strikers reject third sellout deal by nearly 62 percent
