Trabajadores siderúrgicos iraníes en huelga por salarios atrasados, seguridad y empleos

por Samuel Davidson y Keith Jones
27 noviembre 2018

Según los informes de las redes sociales, los trabajadores del Grupo Industrial de Acero Nacional de Irán (INSIG) protestaron ayer en Ahvaz, fuera de la sede del Gobierno de la provincia de Juzestán, en el suroeste de Irán.

Casi 4.000 trabajadores siderúrgicos han estado en huelga en el enorme complejo siderúrgico de INSIG en Ahvaz, la octava ciudad más grande de Irán, desde el 10 de noviembre. Exigen el pago de dos meses de salarios atrasados, mejoras en la seguridad en sus lugares de trabajo y nuevas inversiones para que las líneas de producción cerradas puedan ser restauradas.

Según informes, la policía antidisturbios atacó la protesta de ayer, cuando los obreros en huelga intentaron cruzar un puente y manifestarse a través del centro de Ahvaz.

La huelga actual es la tercera de los trabajadores de INSIG este año. En junio, más de 60 trabajadores fueron arrestados y encarcelados por las fuerzas de seguridad. Varios fueron golpeados mientras estaban en prisión y se les negó tratamiento médico. Solo fueron liberados después de que los trabajadores del INISG en huelga intensificaran sus protestas y obtuvieran el apoyo de otros trabajadores.

Las autoridades iraníes casi han bloqueado completamente los informes de la lucha de los trabajadores de INSIG. Pero la agencia oficialista de noticias laborales iraní (INLA) publicó un informe sobre la huelga hace dos semanas. Dijo que los trabajadores estaban enojados de que el banco estatal Melli Irán, el cual tomó el control de las cuatro acerías de INSIG en mayo pasado, no haya ordenado las materias primas necesarias para la producción, lo que pone en riesgo miles de empleos.

El informe de INLA citó los comentarios de varios manifestantes, incluido un trabajador que dijo: "Los funcionarios siguen haciendo promesas, pero no actúan". "Incluso si el empleador paga todos nuestros salarios atrasados de una vez", dijo otro, "no terminaremos nuestras protestas hasta que se suministren materias primas para la operación de la planta”.

INSIG se privatizó en 2010, como parte de una campaña de privatización que ha continuado bajo sucesivas administraciones iraníes, ya sea encabezadas por los llamados políticos de línea dura como Mahmud Ahmadinejad, "reformistas" como Mohammad Khatami o el actual presidente Hassan Rohani.

En 2010, el complejo de acero fue comprado por Mahafarid Amir Khosravi, quien, con una fortuna de más de mil millones de dólares, era el hombre más rico de Irán en ese momento. Sin embargo, Khosravi pronto estuvo implicado en un fraude bancario masivo y en 2014 fue ejecutado.

La huelga en INSIG es parte de una creciente ola de luchas de trabajadores en todo Irán contra los salarios no pagados y de pobreza, la privatización y la desigualdad social rampante. A fines de diciembre de 2017 y los primeros días de este año, Irán se vio convulsionado por protestas de masas contra años de austeridad y desempleo masivo. Las protestas, reprimidas brutalmente bajo la falsa afirmación de que habían sido incitadas por Washington, Londres y Riad, fueron especialmente pronunciadas en ciudades y pueblos regionales que hasta ahora habían brindado una base popular de apoyo al régimen clerical burgués de Irán.

Desde entonces, las contradicciones de clase solo se han profundizado, mientras los gobernantes de Irán intentan maniobrar entre las grandes potencias imperialistas rivales y una clase obrera cada vez más militante.

En un acto equivalente a una declaración de guerra, Washington impuso unilateralmente un embargo ilegal a todas las exportaciones de energía iraníes y sacó a Teherán del sistema bancario mundial para paralizar el resto de su comercio. El objetivo públicamente declarado de Trump y la camarilla de los halcones antiiraníes que encabezan su Gobierno es derribar la economía de Irán, a fin de obligar a Teherán a aceptar la dominación irrestricta de Estados Unidos sobre Oriente Próximo.

Desde la primavera pasada, la moneda iraní, el rial, ha perdido más de la mitad de su valor, lo que ha provocado fuertes subidas de precios, cuya carga ha recaído en los sectores más pobres de la población.

Los huelguistas de INSIG han expresado su solidaridad con cuatro mil trabajadores en la refinería de azúcar Haft Tappeh en Shush, una ciudad en Khuzestan a 160 kilómetros al sur de Ahvaz.

Los trabajadores de Haft Tappeh han estado en huelga desde el 4 de noviembre exigiendo el pago de cuatro meses de salarios atrasados, el pago continuo de las pensiones para los trabajadores jubilados, el aumento de la seguridad laboral y la "revocación de la privatización". Han realizado numerosas protestas en Shush durante las últimas tres semanas y también han viajado a Ahvaz en busca de compensaciones.

La policía antidisturbios se desplegó en el ingenio azucarero y, la semana pasada, las fuerzas de seguridad detuvieron a más de 15 trabajadores y un periodista que había estado cubriendo su protesta. Según informes de prensa, todos menos uno de los trabajadores han sido liberados bajo fianza.

Hasta ahora, los trabajadores azucareros solo han recibido el pago por uno de los cuatro meses que se les debe.

Al igual que en el caso de los trabajadores siderúrgicos de Ahvaz, las condiciones para los trabajadores de la refinería de azúcar Haft Tappeh se deterioraron después de que la empresa fuera privatizada hace dos años.

La chispa de su huelga fue el informe de que uno de los propietarios de la empresa había huido del país y otro había sido detenido.

La Organización de Privatización oficial de Irán, Mir Ali Ashraf Pouri-Hosseini, ha dicho desde entonces que varios miembros de la junta directiva de Haft Tappeh han sido arrestados "por cuestiones de (divisas) y otras ambigüedades". En agosto, Pouri-Hosseini se jactó de que las privatizaciones en Irán habían presenciado un crecimiento del 100 por ciento en los primeros cinco meses del año fiscal iraní 2018-19.

Los trabajadores de Haft Tappeh están exigiendo que el Gobierno retome el control de la refinería de azúcar. En una declaración del 22 de noviembre, el Sindicato de Trabajadores de la Caña de Azúcar de Haft Tappeh se quejó de que, al informar sobre su huelga, la BBC ni siquiera mencionó lo que consideraban su demanda clave, "revocar la privatización".

Las últimas semanas también han visto protestas en curso por los maestros. En octubre, miles de docentes participaron en varias huelgas contra los salarios "de pobreza" y, del 13 al 14 de noviembre, el Consejo de Coordinación de Organizaciones de Comercio de Docentes de Irán organizó sentadas en varias partes del país. Las protestas parecen haber sido especialmente fuertes en la mayoría de las áreas kurdas del país.

Además de exigir aumentos salariales, las protestas de los docentes condenaron la introducción de cuotas escolares, que denunciaron como una forma de privatización y una violación de la constitución del país, y la liberación de los docentes arrestados por su parte en protestas anteriores.

En agosto, Mohammad Habibi, líder de la Asociación de Maestros de Irán en Teherán (ITTA-Teherán), fue condenado a diez años y medio en la cárcel y 74 azotes. Habibi había sido arrestado por las fuerzas de seguridad después de participar en una manifestación pacífica en mayo pasado.

(Artículo publicado el 26 de noviembre de 2018)

 

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