Indefendible de Rohini Hensman: la ISO descubre su musa —la CIA— Primera parte

por Alex Lantier
18 diciembre 2018

El siguiente artículo es la primera parte de una revisión en cuatro partes del libro Indefendible: democracia, contrarrevolución y la retórica del antiimperialismo.

Primera parte|Segunda parte|Tercera parte|Cuarta parte

El libro Indefendiblede Rohini Hensman, publicado por la editorial Haymarket Books de la Organización Internacional Socialista (ISO, por sus siglas en inglés), consiste en un respaldo total a la guerra imperialista. Repitiendo las cansadas mentiras de los medios de comunicación estadounidenses y europeos, de que la guerra siria es una "revolución democrática", apoya prácticamente todas las guerras u operaciones en el extranjero lanzadas por el Partido Demócrata desde la disolución estalinista de la Unión Soviética en 1991. Los argumentos orwellianos de Hensman se inclinan inevitablemente en una dirección: las guerras de los Estados Unidos han sido la principal fuerza liberadora durante el último cuarto de siglo.

Indefendible

La mayor parte de Indefendible consiste en ataques vitriólicos contra opositores izquierdistas y socialistas de la guerra. Hensman es una autora y activista tamil que vive en India y afirma tener antecedentes familiares maoístas en Sri Lanka. Tiene vínculos con el periódico británico The Guardian y con el estalinista Partido Comunista de la India (CPI, por sus siglas en inglés). En su libro, denuncia a los periodistas John Pilger, Seymour Hersh, al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, y al World Socialist Web Site (WSWS), publicado por el Comité Internacional de la Cuarta Internacional (CICI).

Esta reaccionaria labor ha reunido a una capa significativa de académicos proguerra y partidos proimperialistas de clase media. Estos incluyen Haymarket Books de ISO, financiados por organizaciones corporativas como la Fundación Lannan; el profesor Gilbert Achcar, del pablista Nuevo Partido Anticapitalista (NPA) de Francia, quien dirigió el lanzamiento del libro en Londres; y el profesor Michael Karadjis, del grupo pablista Alianza Socialista (SA, por sus siglas en inglés) en Australia.

La publicación de Indefendible reivindica el análisis del CICI, el cual concluyó que no se tratan de partidos de izquierda, sino de organizaciones reaccionarias y pseudoizquierdistas de las secciones pudientes de la clase media. Los argumentos de Hensman, basados en los escritos de Achcar, Karadjis y otros, marcan una etapa nueva y decisiva en la evolución de estos grupos. Tras apoyar las guerras imperialistas en Libia y Siria en 2011, ahora están surgiendo como defensores conscientes de las guerras imperialistas en general y contra las críticas de la izquierda. Por el contrario, la perspectiva que subyace la lucha por el socialismo arranca de la crítica trotskista de estos grupos.

Hensman defiende la guerra de la OTAN en Siria

Presentándose como una observadora enojada del matadero en Siria, Hensman escribe: “Acabar la crisis en siria involucraría, ante todo, identificar sus causas. Para algunos que se dicen antiimperialistas, solo existe una causa: el imperialismo occidental (es decir, norteamericano y europeo), siendo este el responsable de toda la sangre derramada, incluyendo la aparición del Estado Islámico de Irak y al Sham (EI)…”.

De hecho, el imperialismo estadounidense y europeo comenzaron la guerra en Siria y siguen cargando con una contundente porción de la culpa. No obstante, Hensman, difama a los opositores de las guerras de la OTAN como herramientas del presidente sirio, Bashar al Asad, y el presidente ruso, Vladimir Putin: “Me referiré a estos simpatizantes de Asad y Putin como ‘pseudoantiimperialistas’”. Escribe: “Siria tipifica la degeneración moral y política de los pseudoantiimperialistas que apoyan o no se oponen a el pisoteo genocida de un levantamiento democrático por parte de un Estado totalitario aliado con el imperialismo iraní y ruso”.

Uno de los principales blancos de la diatriba belicista de Hensman es el CICI. Citando una declaración publicada en 2013 del WSWS, “La Organización Socialista Internacional y la brutal guerra contra Siria”, denuncia al CICI y al WSWS por no cantar alabanzas retratando a las milicias islamistas respaldadas por la CIA como revolucionarios democráticos:

El World Socialist Web Site (WSWS) del Comité Internacional de la Cuarta Internacional va más allá en su apoyo a Asad. El 1 de mayo de 2013, cuando más de doscientos intelectuales, académicos, artistas y activistas de más de 30 países emitieron una declaración que iniciaba, “Los firmantes proclamamos nuestra solidaridad con los millones de sirios que han estado luchando por la dignidad y la libertad desde marzo de 2011. Llamamos a los pueblos del mundo a presionar al régimen sirio para que ponga fin a su opresión y guerra contra el pueblo sirio” (Socialist Worker, 2013), el WSWS respondió alegando que “el carácter totalmente reaccionario y políticamente siniestro de este documento es prácticamente evidente”—ya que, en s parecer, no hay sirios que están luchando contra Asad por libertad y dignidad, solo extremistas islámicos e imperialistas (North y Lantier, 2013). El WSWS encubre la masacre de la oposición democrática, sus familias y sus comunidades a manos de Asad repitiendo la propaganda de que estas personas... nunca existieron y, consecuentemente, colude en las masacres.

Las fuerzas que coluden en la masacre no son los opositores de las guerras de la OTAN, sino los propagandistas de la guerra como Hensman y la ISO. Habiendo promovido a las milicias derechistas y financiadas por los jeques petroleros del golfo Pérsico como los héroes de una revolución "por la libertad y la dignidad", terminaron abrazando el sangriento alboroto de Washington en todo Oriente Próximo.

En la primavera de 2011, después de que una serie de levantamientos de las masas trabajadoras derrocaran a los dictadores respaldados por Estados Unidos en Túnez y Egipto, comenzó un movimiento de protesta en ciudades sirias como Daraa, Hama y Homs, partes de las cuales han apoyado históricamente a la Hermandad Musulmana en Siria. Cualquiera que sea la mezcla de fuerzas que haya participado en las protestas iniciales, pronto fueron dominadas por islamistas respaldados por la CIA. Un año después del inicio de la guerra, en 2012, el propio Gobierno de los Estados Unidos informó que las milicias de la oposición estaban dirigidas por el Frente Al Nusra vinculado a Al Qaeda, que había llevado a cabo cerca de 600 bombardeos y había matado a miles de civiles.

El WSWS había expuesto estos vínculos y refutado las afirmaciones de que solo porque la guerra siria estallara después de los levantamientos en Egipto y Túnez constituía una revolución contra una dictadura. En el artículo 2013 atacado por Hensman, el WSWS explicó:

No existe ningún misterio inexplicable acerca de lo que sucede en el este del Mediterráneo y Levante. La guerra siria es el más reciente ejemplo de los intentos del capitalismo estadounidense -con el apoyo de los Estados dependientes ultra reaccionarios del golfo- para reestructurar violentamente la política del Medio Oriente y del Asia Central. Nada simboliza esto mejor que la instalación de regímenes neocoloniales siguiendo las invasiones de Afganistán en 2001 y de Irak en 2003; ofensiva que ha resultado en la pérdida de incontables cientos de miles de vidas. Como parte de esta ofensiva, Siria, que aparece en la lista del "eje del mal" de los funcionarios del gobierno de Bush, ha estado en las miras de Washington por más de 10 años...

Es una indecencia comparar los acontecimientos en Siria a la revolución egipcia. El movimiento popular de las masas que se desplegó en Egipto tuvo todas las características de una verdadera revolución. Las manifestaciones iniciales de las masas se convirtieron en una huelga general que exigió que Mubarak se fuera y que los niveles de vida del pueblo trabajador mejoraran. El movimiento revolucionario unificó a los musulmanes y cristianos que participaron en esas manifestaciones y huelgas. Lo que seguramente es la señal más clara de que el movimiento era popular y progresista, fue que el imperialismo yanqui se le opuso. Sólo después de convencerse que a Mubarak no se lo podía salvar, Estados Unidos cambió sus tácticas contrarrevolucionarias y promovió a la Hermandad Musulmana como alternativa a la vieja dictadura.

Este análisis ha sido completamente reivindicado. Lo que se desarrolló en Siria no fue una revolución sino una guerra sangrienta y sectaria en la que la OTAN movilizó a las milicias islamistas sunitas contra el régimen de Asad liderado por alauitas chiitas. Nunca hubo una huelga general que movilizara a la clase obrera contra el régimen sirio, un evento que, como en Egipto o Túnez, paraliza incluso al régimen represivo más sangriento. Por el contrario, hubo una serie de provocaciones reaccionarias.

El CICI nunca ha brindado apoyo político a Asad, quien gobierna un régimen reaccionario de la burguesía siria. Sin embargo, insistió en que el derrocamiento de Asad era tarea de la clase obrera siria y no del Pentágono, sus aliados europeos o los jeques petroleros del golfo Pérsico. Destacó que, al igual que la invasión ilegal de Estados Unidos a Irak en 2003, era una guerra que proseguía una agenda imperialista: establecer la hegemonía estadounidense sobre la región estratégica y rica en petróleo de Oriente Próximo, además de destruir Siria por ser un aliado de Irán y debilitar a Rusia mediante la eliminación de su único aliado árabe sobreviviente y huésped de la única base naval rusa en el mar Mediterráneo.

Hensman no presenta un fragmento de evidencia para refutar estos puntos. En su lugar, inunda al lector con propaganda que afirma que se estaban produciendo levantamientos de masas en Siria y que Asad tenía que ser derrocado a toda costa, incluso apoyando las guerras de los Estados Unidos. Sus fuentes resultan ser medios de comunicación corporativos y proguerra, blogs anónimos que citan evidencia no verificable o portavoces de las agencias de inteligencia de los Estados Unidos que ya han sido expuestos y desacreditados.

Las provocaciones más infames fueron las campañas de los medios de comunicación para justificar una acción militar directa de la OTAN en Siria, con estridentes y falsas afirmaciones de que Asad había usado armas químicas contra civiles. Las afirmaciones de que Asad organizó ataques con gas venenoso en Hula en mayo de 2012, Khan al Asal en marzo de 2013 y Guta en agosto de 2013 fueron refutadas por las investigaciones realizadas por el diario alemán, Frankfurter Allgemeine Zeitung, la ONU, y el periodista Seymour Hersh y la ONU, respectivamente. Identificaron a las milicias de la oposición que trabajan con varias potencias de la OTAN como los culpables, quienes organizaron ataques con gas y echaron la culpa a Asad para justificar un ataque directo de Estados Unidos contra Siria.

Hensman intenta culpar deshonestamente a Asad por el ataque en Guta. Realmente no reclama ni proporciona evidencia de que Asad organizó el ataque, ni admite que las otras acusaciones de ataques con gas venenoso sirio resultaron ser falsas. En su lugar, trata de difamar a Hersh como una marioneta de Asad y ennegrecer su nombre, para hacer que las falsas acusaciones contra el régimen sirio respecto a Guta parezcan más creíbles.

Cita al exfuncionario del Servicio Secreto de los EUA, Dan Kaszeta, a quien solo identifica de manera insulsa, como un "experto en armas químicas", aunque trabaja para el blog Bellingcat respaldado por el Reino Unido: "Hay muchas maneras de hacer sarín, y me parece que la forma en que el régimen lo hizo correlaciona muy estrechamente con la evidencia física reportada por el equipo de inspección original de la ONU/OPAQ en Guta. Luego cita un blog de guerra anónimo a favor de la guerra en Siria, Linux Beach: "Seymour Hersh ha disfrutado de una larga relación con Bashar al Asad ... Seymour M. Hersh quiere que Asad gane".

Hensman regaña a otros periodistas, críticos de la guerra en Siria, por no navegar a través de los blogs a favor de la guerra para descubrir la revolución que afirma que está teniendo lugar y defender de manera más agresiva los llamados a un ataque directo de Estados Unidos contra Siria. Si hubieran visto estos blogs, escribe, "se habrían encontrado con una fotografía de sirios que sostienen una pancarta en respuesta a la decisión paternalista e ignorante de Obama de no armar a la oposición siria, que dice: ‘¡Sí, señor presidente Obama! Los dentistas, agricultores y estudiantes son los que lideran las revoluciones de la dignidad; los criminales matan mientras los idiotas hablan" (Karadjis, 2014).

Esta propaganda es grotesca. Una "revolución de la dignidad", que apela a la intervención militar de los Estados Unidos y moviliza a un grupo de dentistas como su fuerza principal, no es una revolución socialista de la clase obrera. Y cada vez que Hensman pretende proporcionar evidencia de que un levantamiento masivo está en curso en Siria resulta ser un fraude vacío.

Un ejemplo de ello es su cita de las denuncias sobre la represión de Asad contra las protestas iniciales en Siria realizadas por Yasmeen Mobayed, una estudiante de posgrado de la Universidad de Nueva York que trabaja con milicias kurdas apoyadas por EUA y que luchan en Siria: "Miles de detenidos políticos documentados han sido torturados hasta la muerte a manos de las fuerzas de Asad. Recientemente, un fotógrafo que desertó del régimen y lleva el seudónimo de ‘Caesar’ filtró 55.000 imágenes de más de 11.000 detenidos civiles torturados".

La dependencia de Mobayed en "Caesar" para fundamentar su argumento de que se estaba llevando a cabo una revolución socava toda su explicación. "Caesar" no es una fuente objetiva ni creíble.

Un operador que había estado trabajando con milicias de la oposición siria desde 2011, "Caesar" se reunió con un grupo de investigadores de derechos humanos financiados por los emiratos petroleros de Qatar, en un país no identificado de Oriente Próximo en 2014. Dijo que tenía 55.000 fotos de 11.000 sirios prisioneros en una memoria USB, pero se negó a proporcionarlas. En última instancia, informaron: "El equipo forense examinó en total unas 5.500 imágenes ... De estas 5.500 imágenes, se evaluaron en detalle las imágenes de un total de 835 personas fallecidas. De estos, el 20 por ciento mostró evidencia de trauma infligido y el 30 por ciento fue equívoco. El cuarenta y dos por ciento mostró emaciación".

Como “Caesar” también borró las estampas de fecha y hora de las fotos que sacó, fue imposible verificar quiénes eran estas 835 víctimas, y cuándo y dónde fueron detenidas y asesinadas. Las fotos filtradas por "Caesar" no proporcionan evidencia de nada más que las afirmaciones de los investigadores de que 835 personas fueron tratadas de manera horrible por personas no identificadas.

Sin embargo, Hensman usa esto para culpar a Asad de toda la carnicería en Siria y para justificar sus llamados a escalar la guerra. Incluso culpa al régimen de Asad por el surgimiento del Estado Islámico en Irak y Siria (EI), una milicia terrorista, islamista y sunita que surgió en 2013-2014 y atacó, no solo a las fuerzas de Asad, sino también al régimen títere de los Estados Unidos en el vecino Irak. Al citar al diario británico de derechas, Daily Telegraph, y un equipo heterogéneo de desertores del EI que se unieron a la campaña militar de los Estados Unidos, Hensman escribe:

Asad decidió aliarse con el EI, el más extremo de los grupos islamistas. Mientras los rebeldes seculares seguían siendo atacados sin piedad, "confiábamos en que el régimen no nos bombardearía", dijo un desertor del EI. ... Y como afirmó un combatiente rebelde vinculado a la Hermandad Musulmana, el régimen “paga más de 150 millones de liras sirias [1,4 millones de libras esterlinas] mensuales a Jabhat al-Nusra para garantizar que el petróleo continúe bombeando a través de dos oleoductos principales en Banias y Latakia. Los intermediarios en los que ambas partes confían facilitan el acuerdo y transfieren el dinero a la organización”. De hecho, como se informó en un artículo del Telegraph, el régimen de Asad no solo compraba petróleo al EI, sino que administraba plantas de petróleo y gas en cooperación con ellos. ...

En comparación con la gran cantidad de pruebas de que la mayor parte de los fondos del EI provinieron de Siria y que la mayor parte provino de acuerdos de petróleo y gas con el régimen de Asad, existen pocas pruebas de que los fondos del EI provinieran de otros países directamente o por medio de acuerdos petroleros. ... En cuanto al financiamiento de las monarquías del Golfo, especialmente de Arabia Saudita, mientras que los individuos de estos países podrían financiar al EI, el apoyo estatal se ha dirigido a los grupos militantes que están en guerra con el EI; en otras palabras, parece seguro "culpar a Asad primero por la aparición del EI" (Rowell, 2014).

Hensman también ataca el WSWS sobre este tema, escribiendo: "North y Lantier guardan silencio sobre la promoción del EI por parte de Asad y su entrega de la soberanía siria al Estado Islámico de Irán".

Los orígenes del EI se encuentran en las redes internacionales de reclutamiento islamistas desarrolladas por las potencias de la OTAN y sus aliados en el golfo Pérsico durante la guerra soviético-afgana de 1981-1989. Estos fueron reavivados para reclutar a decenas de miles de combatientes extranjeros para la guerra de Siria hoy, junto con las milicias sectarias utilizadas para reprimir la resistencia a la ocupación de Irak de 2003-2011 por los Estados Unidos. Combatientes de toda Europa, Asia Central, Pakistán, Rusia, China, Australia y América del Norte viajaron para luchar en Siria. A medida que se desarrollaba la guerra siria, estas fuerzas desarrollaron vínculos con las milicias islamistas sunitas en el vecino Irak.

Es un hecho documentado que el EI recibió fondos estatales de las potencias de la OTAN, incluida Francia, la antigua potencia colonial en Siria, canalizando millones de euros al EI a través de la empresa de construcción Lafarge. Combinado con el financiamiento de fuentes sauditas no oficiales que Hensman no niega, esto deja claro que el EI recibió el apoyo de los Gobiernos que intentaban derrocar a Asad.

Es cierto que Asad no terminó con las compras de petróleo de los campos petrolíferos mantenidos por el EI, ya que esto habría cortado el suministro de energía a las ciudades sirias. Pero, cuando el régimen sirio, asistido más tarde por sus aliados rusos e iraníes, intentó atacar al EI y recuperar los campos petroleros, fueron bombardeados por las fuerzas estadounidenses que intervinieron para proteger al EI.

La razón por la que Hensman comete un fraude político no es difícil de comprender. El apoyo de la OTAN y de los Estados del golfo Pérsico al EI, el cual desplegó a escuadrones de la muerte y publicó videos de ejecuciones masivas de civiles, muestra que la teoría de Hensman sobre la guerra, que es una guerra de liberación dirigida por el imperialismo, es una mentira. Su invocación de la moralidad como una razón para respaldar las guerras de saqueo imperialistas y sus poderes islamistas no merece más que desprecio.

Su degeneración política y moral se resume en la defensa de Michael Karadjis de las milicias islamistas "moderadas", como las Brigadas Farouq. Khalid al-Hamad, líder de las Brigadas Farouq, es famoso por profanar el cadáver de un soldado sirio, mordiendo sus órganos internos en un video en YouTube que buscaba recaudar fondos impresionando a la CIA y a los ricos jeques del golfo Pérsico. Karadjis, a quien Hensman cita como una autoridad en Siria, restó importancia a este notorio video, afirmando que era solo un "canibalismo menor".

Cuando Hensman ataca histéricamente el WSWS, se enreda en las contradicciones de su propio argumento y termina tácitamente justificando la política de Asad en la guerra. Escribe:

La intervención de David North y Alex Lantier en el World Socialist Web Site (2013) también ce eco del fanatismo antimusulmán que se ha convertido en el sello distintivo de la derecha neofascista. Al caracterizar a toda la oposición siria a Asad como "islamista", ignora a los disidentes no musulmanes y difumina la distinción entre cuatro categorías distintas de musulmanes que se oponen a él. La primera categoría designa a los creyentes musulmanes que son seculares y progresistas. El segundo está compuesto por fundamentalistas musulmanes ('salafis') que, a pesar de sus creencias, quieren vivir en un Estado secular. ...La tercera categoría está compuesta por islamistas políticos que quieren establecer un Estado islámico a través de elecciones. Estos son potencialmente peligrosos, porque inevitablemente socavarán los derechos y las libertades democráticas si llegan al poder, por lo que deben ser opuestos tanto ideológica como políticamente. La cuarta categoría consiste en islamistas políticos que quieren establecer un Estado islámico a través de la violencia. Deben ser puestos tras las rejas, si es posible, y puede ser necesario oponerse militarmente a ellos para proteger a los civiles a los que hacen explotar rutinariamente.

Esta calumnia contra el WSWS como antimusulmán y neofascista es puro aire caliente y su división de las milicias de oposición en cuatro tipos es charlatanería vacía. La oposición progresista a Asad proviene de la clase obrera siria. En cuanto a las milicias de la oposición islamista, ya sean Al Nusra y el EI o los llamados "moderados" como el Ejército Libre Sirio o las Brigadas Farouq, todos son "islamistas políticos que quieren establecer un estado islámico a través de la violencia". Cuando propone oponerse a ellos militarmente" para proteger a los civiles, Hensman involuntariamente respalda la guerra de Asad contra ellos.

Continuará

(Artículo publicado originalmente en inglés el 14 de diciembre de 2018)