En una columna publicada el miércoles en el New York Times titulada “Los cierres de escuelas les han fallado a los niños de Estados Unidos”, el conocido escritor de la sección de Opinión, Nicholas Kristof, profundizó la campaña de propaganda para reabrir las escuelas en todo Estados Unidos.
El artículo de Kristof es una condena deshonesta y anticientífica de los cierres limitados de escuelas que fueron implementados en gran medida por los políticos demócratas en el otoño. De acuerdo con la demanda de la Administración de Biden de que la mayoría de las escuelas de kínder a octavo grado vuelvan a abrirse para fines de abril, estas políticas se están revirtiendo en todas partes, pero es evidente que no está ocurriendo lo suficientemente rápido para Kristof, el Times y sus patrocinadores en Wall Street.
Mejor conocido como el principal defensor en el Times de las intervenciones militares “humanitarias”, a menudo le asignan columnas para justificar los crímenes del imperialismo estadounidense. Estas han incluido de manera más prominente las invasiones neocoloniales de Irak, Libia y Siria durante las Administraciones de Bush y Obama, así como los preparativos de guerra más amplios contra Rusia y China. Es un oportunista esmerado, que sirve con entusiasmo a los intereses de la oligarquía financiera.
Esta es su tercera columna del Times publicada en los últimos seis meses que aboga por la reapertura de las escuelas, cada una de las cuales incluyó un respaldo a Trump por encabezar esta política. La reapertura de las escuelas es un imperativo estratégico para la clase dominante. Su único motivo es la necesidad de obligar a los padres a regresar a lugares de trabajo inseguros para que puedan producir ganancias corporativas, lo cual fue expresado con el mayor fervor por Trump durante el otoño.
En un artículo del 2 de septiembre titulado “El ‘aprendizaje a distancia’ es a menudo un oxímoron”, Kristof escribió, “me temo que la adopción hiperbólica de Trump de la reapertura de las escuelas ha llevado a los demócratas a ser instintivamente cautelosos”. A esto le siguió otro artículo el 18 de noviembre de 2020 titulado “Cuando Trump tenía razón y muchos demócratas se equivocaron”, en el cual Kristof afirmó: “Algunas cosas son ciertas a pesar de que las haya dicho el presidente Trump. Trump ha estado exigiendo durante meses que las escuelas vuelvan a abrir, y en eso parece haber tenido mucha razón”.
En su última columna, comienza, “Las banderas ondean a media asta en los Estados Unidos para conmemorar el medio millón de vidas estadounidenses perdidas por el coronavirus. Pero hay otra tragedia que no hemos enfrentado adecuadamente: millones de estudiantes estadounidenses pronto habrán perdido un año de clases presenciales, y es posible que hayamos infligido un daño permanente a algunos de ellos y a nuestro país”.
Esta falsa equivalencia entre las muertes masivas por COVID-19 durante el año pasado y las clases pérdidas por los niños minimiza el inmenso sufrimiento que ha padecido la clase trabajadora y desdibuja la realidad de que toda la crisis es producto de la respuesta capitalista a la pandemia.
Kristof se queja: “Las pérdidas educativas son desequilibradamente culpa de los gobernadores y alcaldes demócratas que con demasiada frecuencia permiten que las escuelas permanezcan cerradas incluso cuando se abren los bares”.
Al denunciar las limitadas medidas impuestas por los demócratas, no pregunta: ¿cuál era la alternativa? Si todas las escuelas hubieran reabierto, habría habido un aumento aún mayor de casos de COVID-19, lo cual habría provocado más sufrimiento y muerte, profundizando así la catástrofe social de la pandemia. Este es el peligro que enfrenta ahora la población mundial, mientras la Administración Biden y los Gobiernos de todo el mundo presionan para reabrir las escuelas.
Kristof cita varias estadísticas sobre las deficiencias de las clases a distancia sin explicar su causa subyacente, a saber, el sabotaje deliberado y la financiación insuficiente de estos servicios por parte de los dos grandes partidos. Describe las escuelas estadounidenses como un cuento de hadas, presentándolas como lugares enriquecedores y esclarecedores, pasando por alto el hecho que la educación pública ha sido sistemáticamente desfinanciada y vaciada por ambos partidos por décadas.
Toda la premisa de que Kristof y el Times se preocupan por los estudiantes es un fraude. Además de rebuznar que las escuelas tienen que reabrirse en medio de una furiosa pandemia, sus artículos anteriores sobre la educación respaldaban fervientemente las políticas educativas de derecha aplicadas bajo Obama, incluida la promoción de las escuelas concertadas y los despidos masivos de maestros.
En lugar de pedir una mejora en la educación a distancia mediante la provisión de tecnologías de vanguardia a cada estudiante y la contratación de decenas de miles de maestros, Kristof presenta la falsa conclusión de que la única forma de abordar la pérdida de clases es enviando a los niños de regreso a las escuelas. Pregunta irreflexivamente: “¿Cuáles son los riesgos de abrir escuelas?”.
Para responder a esto, cita las pautas políticamente motivadas publicadas recientemente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), un estudio limitado de la Universidad de Tulane y un artículo no revisado por pares y claramente defectuoso publicado en el British Medical Journal (BMJ). El estudio del BMJ contiene un descargo de responsabilidad que indica que fue “Encargado; no revisado externamente por pares”, y que la autora principal, Sarah Lewis, “ha hecho campaña para que las escuelas vuelvan a abrir durante la pandemia”.
Basándose en estas fuentes dudosas, Kristof concluye que “los maestros generalmente no parecen correr un mayor riesgo que las personas en otras ocupaciones”, y agrega que los maestros que quieren esperar para reabrir las escuelas hasta que ellos y sus alumnos estén vacunados son culpables de “una abdicación de responsabilidad hacia los niños de Estados Unidos”.
Al contrario de la presentación ignorante y sesgada de Kristof, numerosos estudios revisados por pares han demostrado que los niños contraen y transmiten el COVID-19 y que las escuelas son importantes vectores de la propagación de la pandemia. Estos incluyen los siguientes:
- Un estudio realizado en Montreal y publicado el mes pasado encontró que las infecciones en niños entre las edades de 10 a 19 precedieron a aumentos de casos entre los adultos de 30 a 49. Esto significa que los niños infectados estaban infectando a sus padres, no al revés.
- Un estudio a gran escala que involucró el rastreo de contactos de cientos de miles de personas en la India, publicado el 6 de noviembre en la revista Science, demostró que los niños transmiten el virus entre ellos y a los adultos.
- Un riguroso estudio reciente publicado en Science, que analizó diversas intervenciones gubernamentales para contener la pandemia en 41 países, determinó que el cierre de escuelas y universidades era la segunda medida más efectiva después de limitar las reuniones a 10 personas o menos.
Además de estos estudios, existen los hechos básicos de que más de 3,1 millones de niños han dado positivo al COVID-19 en los EE. UU., mientras que el COVID Monitor ha rastreado más de 650.000 casos entre estudiantes y personal de escuelas de prescolar a doceavo grado en todo el país.
El estado actual de la pandemia —cuando se propagan variantes más infecciosas, letales y resistentes a las vacunas del SARS-CoV-2, en gran medida sin ser detectadas, por todo Estados Unidos— hace aún más criminales las recetas de Kristof.
En el mismo ejemplar del Times que publicó el artículo de Kristof, el periódico también publicó un artículo sobre una nueva variante del virus proveniente de la ciudad de Nueva York y otro artículo que detallaba un nuevo estudio sobre los impactos del COVID-19 severo y el Síndrome Inflamatorio Multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés).
Este último artículo señala que el estudio, publicado en el Journal of the American Medical Association ( JAMA ), “analizó 1.116 casos de jóvenes que fueron atendidos en 66 hospitales de 31 estados. … Los investigadores encontraron que los jóvenes con Síndrome Inflamatorio eran significativamente más propensos a no haber tenido condiciones médicas subyacentes que aquellos con COVID severo. Aun así, más de un tercio de los pacientes con COVID severo no tenían ninguna condición médica previa”.
El estudio deja en claro que se desconocen los impactos a largo plazo del virus en los niños. La Dra. Adrienne Randolph, autora principal del estudio y especialista en cuidados intensivos pediátricos del Boston Children's Hospital, dijo al Times: “No podemos decir con certeza al 100 por ciento que todo va a ser normal a largo plazo” para los niños infectados con el virus.
El propósito del artículo de Kristof, que sin duda surgió de discusiones con la Administración de Biden y representantes de la clase dominante, es contaminar la conciencia popular y presionar a los demócratas locales encargados de hacer cumplir la política homicida de reapertura de escuelas.
Tras el acuerdo alcanzado para reabrir las escuelas en Chicago, los principales distritos liderados por demócratas en todo el país —incluidos Los Ángeles, San Diego, Filadelfia, Pittsburgh, San Francisco, San José, Seattle, Detroit, Baltimore, Memphis y otros— están conduciendo negociaciones secretas con los sindicatos locales de maestros para reabrir las escuelas lo antes posible. El jueves, los estudiantes de secundaria regresaron a las aulas de la ciudad de Nueva York, el distrito escolar más grande del país.
Al presionar para reabrir las escuelas en la fase más peligrosa de la pandemia, Kristof está extendiendo la campaña de propaganda iniciada por su compañero reportero del Times, Thomas Friedman, quien acuñó la frase “la cura no puede ser peor que la enfermedad”. Este se convirtió en el lema de la Administración de Trump, que siguió despiadadamente una estrategia de “inmunidad colectiva” sin vacunas. Al justificar ideológicamente tales políticas —que se han profundizado bajo Biden— Friedman, Kristof y el Times tienen una enorme responsabilidad por la devastación provocada por la pandemia.
Durante la pandemia, el World Socialist Web Site se ha opuesto sistemáticamente a la campaña de la clase dominante para reabrir las escuelas y los lugares de trabajo no esenciales antes de que se contenga la pandemia. La defensa de estas políticas ha sido encabezada por el Times, el Wall Street Journal y el resto de los medios corporativos. Hemos expuesto los motivos políticos de las directrices de los CDC, presentado los estudios científicos más rigurosos sobre la pandemia y promovido un programa socialista para guiar a la clase trabajadora en su lucha por salvar vidas.
(Artículo publicado originalmente en inglés el 26 de febrero de 2021)
